Club de Pelea: ¿Un comportamiento incomprendido? ó ¿Un juego en la búsqueda de incentivos antagónicos al sistema?

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María Alejandra Flórez Vera

“Tú no eres tu trabajo. No eres cuánto dinero tienes en el banco.

No eres el auto que conduces. No eres el contenido de tu billetera.

No eres tus malditos pantalones. Eres la mierda obediente del mundo.” Tyler Durden

En el transcurso de la vida se presentan una serie de eventos que determinan tanto nuestro camino a seguir como el comportamiento que tendremos en él. En ocasiones nos preguntamos si estos  hechos ocurrieron por azar del destino o como consecuencia de algo que hicimos en el pasado u otra persona hizo y de alguna forma nos afectó. Sin embargo, nunca profundizamos en la verdadera razón de las cosas, el por qué sucede esto o aquello, es decir, no nos atrevemos a hacerle frente al conocimiento convencional. El libro Freakonomics del periodista Stephen Dubner y el economista Steven Levitt representa un “despertar”; que permite observar que siempre nos encontramos inmersos en una lucha entre la sabiduría convencional y aquella que va más allá de lo observable a simple vista.

En estos términos, se presenta la película El club de Pelea ó Fight Club, pues bien, su trama se desencadena a raíz del inconformismo de los personajes principales por la cultura consumista, llevando a cabo una serie de sabotajes, entre otros actos delictivos en contra de grandes corporaciones. La película se desarrolla en medio de peleas clandestinas bajo un referencial de reglas de fidelidad y prudencia al club, pero algo que llama la atención es la corrupción que se genera alrededor de su propia naturaleza. Contrario al ejemplo de las peleas de sumo propuesto en Freakconomics, aquí las peleas no eran arregladas, ese no era precisamente el objetivo. Lo corrupto estaba en que dichas peleas habían servido como fachada para que Tyler Durden (personaje principal) incorporara hombres en un juego en contra de lo que él define como la descomposición del mundo o sistema en que se rigen.

La tarea de los hombres era llevar a cabo un sin número de fechorías (robos, asaltos, etc.) y destrucción de los principales edificios corporativos de la ciudad y que este movimiento se expandiera a nivel mundial. Aquí es pertinente preguntarse; ¿Cuál era el móvil de estas personas por llevar a cabo estos actos? Pues bien, la vida misma se rige por un sistema de incentivos, en estos términos, a menudo los gobiernos gastan recursos en llevar a cabo diferentes sistemas que motiven a las diversas personas a usarlos, implementando dichos incentivos como método de control. Empero, los personajes de esta historia van en contra del mismo sistema, adoptando una filosofía nihilista de su concepción del mundo, defendiendo que éste los ha vuelto presos del consumo y que el valor que se ha dado a los individuos se ha determinado sólo por su capacidad de compra.

Por lo anterior, es de observar que  el desarrollo de estos hechos son productos de la dualidad Causa-Efecto, muchas veces pensamos que un nombre, un apodo, un color determinan el rumbo de nuestra vida. Pero no es así; el sistema económico, nuestro entorno, o el mismo juego de incentivos condicionan nuestro comportamiento. Vivimos en un mundo impuro, que da paso al surgimiento de desviaciones al interior de un modelo de sociedad; “La vida no siempre es un maravilla” se afirma en Freakonomics; y es que son demasiados los casos que dan peso a esta afirmación, grupos delictivos, guerrillas, entidades estafadoras, las mismas masas poderosas que se mueven por intereses particulares, entre otros.

No obstante, si los individuos de este film no se veían atraídos por los incentivos más comunes, como el dinero, el poder, etc. ¿Cuáles eran los incentivos para ellos? ¿Su pensamiento era o no racional? Ahora bien, no se trataba de que el sistema que los regía no hubiese funcionado para ellos, si funcionó, pero de forma antagónica, sus incentivos eran a destruir aquello que ellos consideraban erróneo. Así pues, eran racionales en su pensamiento ya que se movían por unos intereses buscando maximizar su bienestar, aunque esto representara la destrucción de la civilización como se conoce hoy día.

Finalmente, podría decirse que existen formas de concebir el mundo, diferentes a las conocidas por la intuición o la experiencia. Análogamente, podría entenderse que bajo la teoría de juegos se pueden analizar las situaciones que componen la vida misma, somos presos de deseos e intereses y nos movemos a través de ellos, como seres aparentemente racionales que somos. Pero también se puede comprender que existen otros tipos de comportamientos, que tal vez la sociedad no los entienda, establecidos bajo una racionalidad que ve las cosas de forma diferente, adentrándonos en un conflicto ético. Sin embargo, la moralidad no debería tener cabida cuando de comportamientos diversos se trata, sin saber las causas de ello.

Bibliografía

Dubner, S., & Levitt, S. (2009). Freakonomics: Un economista políticamente incorrecto explora el lado oculto de lo que nos afecta (p. 336). Zeta Bolsillo.

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