Modelando el conflicto y su resultado

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Resumen elaborado por: Luis Alejandro Palacio García

En cierta medida este será un terreno familiar. Las interacciones conflictivas, como todas las interacciones económicas, implican ecuaciones de optimización al nivel de la toma individual de decisiones y de equilibrio al nivel de toda la sociedad. Pero de igual forma que tenemos diferentes modelos en la teoría estándar dependiendo de que se pretenda aplicar al comercio internacional o a la organización industrial o a la distribución de la renta, diferentes “hechos estilizados” sirven para dar forma a modelos apropiados para diversos dominios de la teoría del conflicto.

En la “gestión de recursos humanos”, ambos factores son esenciales para la producción por lo que una fuerte comunidad de intereses presiona para moderar el conflicto. Los pleitos están más cerca de un juego de suma cero. Aún así, los pleitos están lejos de una guerra total, en parte gracias a la exclusión de la violencia directa, y en parte por la limitación en las apuestas: los resultados son solo los derechos o daños específicos por los que se relama. En contraste con la teoría estándar, la teoría del conflicto solo raramente puede usar la simplificación de “grandes números o competencia perfecta”. Casi siempre estamos tratando con números pequeños, a lo Cournot o a lo Stackelberg. La cuestión se convierte así en ¿Quién se enfrenta a quién y con qué fuerza?

Quiero proponer aquí una distinción entre dos “átomos de conflicto” elementales, el horizontal y el vertical. En el conflicto horizontal, mientras que una parte puede ser más fuerte que la otra, estratégicamente ambos están al mismo nivel, haciendo aplicable la solución de Cournot. El conflicto vertical o jerárquico, por el contrario, implica un superior y un inferior. Las partes ya no están estratégicamente al mismo nivel. El jugador sobreordinado es capaz de emitir una amenaza y/o promesa creíble referida a su respuesta al comportamiento del subordinado.

Combinando estos “átomos” se pueden visualizar varias combinaciones moleculares. El Dilema del Prisionero es una pauta triangular en la que un único superior busca derrotar o explotar a dos subordinados potencialmente aliados, tratándose el resultado de ver si los subordinados pueden juntarse para derrotar al sobreordunado. O podríamos concebir el triángulo invertido con dos aliados superiores cooperando pero compitiendo a la vez para explotar a un inferior. Creo que la exploración de estas pautas podría arrojar considerable luz sobre diversos tipos de alianzas formadas por individuos, grupos y naciones. Pero, una vez más, debo interrumpirme solo para decir algunas palabras sobre mi último tema: Las consecuencias del conflicto.

Comenzando posiblemente en el pretendido exterminio de los neandertales por el homo sapiens, los principales rasgos de la geografía y la historia humana han tomado forma mediante la interacción de los modos productivos frente a los conflictivos de la actividad económica. Los tamaños y las formas de las naciones han sido determinados por los rendimientos crecientes y decrecientes de la extensión geográfica, bajo la influencia de las tecnologías productiva y militar. Como ya se ha sugerido, la introducción del cañón en los asedios favoreció a las grandes sobre las pequeñas unidades políticas, conduciendo así a una drástica disminución en el número de naciones independientes a partir del siglo XV. O, por mencionar otro ejemplo, en la misma época, la combinación de cañones y navíos permitió la expansión imperial de los poderes europeos por América, África y Asia.

Bien entendido, el estado ha sido tradicionalmente definido como el monopolio de la fuerza en el marco de límites definidos. Pero este monopolio está siempre amenazado por golpes, subversión y desórdenes. Los desarrollos modernos en el transporte y la comunicación han tendido a favorecer la centralización en ambos terrenos productivo y militar. Militarmente, de no haber sido por el ferrocarril el Sur habría conseguido su independencia en la guerra civil americana. Pero entonces, quizás, las ventajas productivas de una mayor área comercial habrían conducido finalmente a la reunificación en algún momento posterior a la desaparición de la esclavitud.  Para citar solo otro desarrollo, en años recientes las armas de mano más baratas han hecho el ejercicio de la fuerza más “democrático”, por decirlo así, con ampliamente indeseadas consecuencias.

Cerraré con algunos comentarios sobre las implicaciones de la opción del conflicto para la verdadera fábrica de la naturaleza humana. En el lado físico, la especie humana exhibe un considerable dimorfismo sexual: de media los hombres son más grandes y fuertes que las mujeres. Esto no se debe a que los hombres grandes sean más productivos (todos sabemos que las mujeres han hecho siempre casi todo el trabajo). No, los hombres grandes y fuertes han evolucionado para poder luchar con otros hombres fuertes y grandes. Y, volviendo al aspecto psicológico, la camaradería de los hombres es, al menos plausiblemente, una respuesta a los rendimientos crecientes del tamaño del grupo en el combate. Y, finalmente, la hipertrofia del cerebro humano ha sido atribuida, aunque no sin controversia, a las ventajas de la inteligencia y astucia en el combate, la política y la intriga social.

Se cree que el filósofo griego Heráclito dijo: “La guerra es el padre de todas las cosas”. Una afirmación algo más precisa, que sorprendentemente es también políticamente más correcta, sería “La guerra es el padre de todas las cosas y la paz es la madre”. Por tanto, al reconocer el papel del conflicto, no debemos girar completamente en la dirección contraria. Todos los aspectos de la vida humana son respuesta no únicamente al conflicto, sino a la interacción de las dos grandes opciones estratégicas de la vida: por una parte, la producción y el intercambio, por la otra la apropiación y la defensa frente la apropiación. La Economía ha hecho un buen trabajo en el terreno de Coase, lo que necesitamos ahora es un análisis igualmente sutil y estructurado del lado oscuro, del terreno de Maquiavelo.

Nota: Esta columna es un resumen de las ideas expuestas en: Jack Hirshleifer (1925-2005) Discurso Presidencial pronunciado ante la Western Economic Association en 1993. Traducción de Juan Carlos M. Coll

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