La empresa y el mercado

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Resumen elaborado por: Luis Alejandro Palacio García

Coase es un duro crítico del enfoque tradicional de la economía a raíz de que este ha construido un cuerpo teóricamente coherente pero basado en unos supuestos y categorías que no son aplicables a la realidad.  En este sentido, dos categorías centrales para el objeto de estudio de la economía como son la empresa y el mercado se analizan de forma tan abstracta que no se puede deducir de ellos ninguna implicación de política que sea aplicable a un contexto particular.

Además afirma que la aceptación por parte de los economistas de una visión de la naturaleza humana carente de contenido está conectada con el tratamiento que dan a las instituciones que son de gran importancia para su labor.  Estas instituciones son la empresa y el mercado, y ambos crean la estructura institucional del sistema económico. El resultado es que se ha terminado por ignorar el papel crucial que juegan las Leyes para determinar las actividades económicas.

En este sentido, la empresa y el mercado son mencionados, pero carecen de sustancia. La empresa en la teoría económica tradicional ha sido descrita como una “caja negra”, y lo es.  Esto es muy llamativo, teniendo en cuenta que la mayoría de los recursos en un sistema económico moderno son asignados a través de decisiones empresariales. Es aún más sorprendente, dado el interés que tienen los economistas por el sistema de determinación de precios, su descuido del mercado, o más específicamente, de los arreglos institucionales que gobiernan los procesos del intercambio.

Con la teoría económica alejada de los distintos marcos institucionales que estructuran los procesos de intercambio no se tiene una buena visión del problema que se está afrontando, terminando en gran parte de los casos en recomendaciones de política que no producen los resultados esperados porque están diseñadas para un mundo ideal y no para problemas concretos. Por esto, este resumen pretende recoger los planteamientos de Coase sobre la importancia de estudiar la organización de la empresa y el mercado, teniendo claro que las diferentes formas de organización están directamente relacionadas con las reglas que impone la Ley.

En 1937 aparece el famoso artículo titulado “La naturaleza de la empresa” en el cual Coase pretendía demostrar que se podía hacer un definición más realista de la empresa que además fuese operativa en términos teóricos. Para poder llevar a cabo este propósito construyó una categoría que más tarde sería conocida como costos de transacción, aunque para ser exactos, él realmente en este primer artículo hizo referencia únicamente a términos tales como “el coste por utilizar el mecanismo de precios”, “el coste por llevar a cabo transacciones por medio del intercambio en el libre mercado” o simplemente “costes de comercialización”.

Al reconocer que la utilización del sistema de precios implica costos se abre la posibilidad de encontrar que en algunos casos será más rentable suspender la determinación de cada intercambio de forma individual y descentralizada para poder delegar estas funciones a un agente que se encargue de llevarlo a cabo a un costo menor. De esta manera aparece un agente cuya función es coordinar los demás factores de producción, consolidando así una forma de organización alterna al mercado que bajo ciertas circunstancias es preferible en términos de asignación de recursos de forma eficiente.

Por lo tanto, bajo este enfoque se puede reconocer que la coordinación se puede llevar a cabo tanto por el mecanismo de precios como por el empresario. Fuera de la empresa, los movimientos de precios determinan la producción, que es organizada por una serie de transacciones de intercambio en el mercado. Dentro de la empresa estas transacciones mercantiles son eliminadas y, en lugar de la complicada estructura de mercado, aparece el empresario coordinador, quien dirige la producción.

El empresario es el responsable sobre las decisiones que se tomen al interior de la empresa para organizar la producción, pero para llevar a cabo su función, debe consolidar una serie de contratos con los demás propietarios de medios de producción. Así, se delegaran los derechos sobre un solo agente a cambio de una remuneración, teniendo en cuenta que esto tiene que hacerse a un costo menor que el de funcionamiento del mercado.

En este punto es importante anotar como Coase también introduce el papel que juegan los contratos tanto en términos del análisis de la empresa como del mercado.  Es verdad que no desaparecen los contratos cuando existe una empresa, pero se reduce muchísimo su cantidad. Un factor de producción no necesita formalizar una serie de contratos con los factores con los que está cooperando dentro de una empresa, como sería el caso si dicha cooperación fuera el resultado directo del funcionamiento del mecanismo de precios, pues esta serie de contratos se sustituye por uno solo.

Teniendo claros todos estos elementos que le dan forma a las empresas en una economía contemporánea, Coase adelanta algunas ideas acerca de los factores que hay que tener en cuenta para determinar cuando una empresa tenderá a crecer, los cuales se pueden resumir en tres aspectos: 1) si los costes de organización son menores y crecen más lentamente con un aumento de las transacciones organizadas; 2) si es menos probable que el empresario cometa errores y el aumento de errores es menor cuando aumentan las transacciones organizadas; y 3) si es menor el crecimiento en el precio de entrega de los factores de producción a empresas de gran tamaño.

Hasta este punto se han resaltado aspectos importantes que son parte esencial del enfoque que propone Coase en sus ensayos.  De esta forma, la empresa en el análisis de Coase es una forma de organizar los derechos de los diferentes factores de producción para llevar a cabo sus actividades a un menor costo que el que implica la utilización del sistema de precios. Como se puede ver, esta forma de plantear el problema es más útil en términos de estudiar las diferentes formas de organización que se dan en las economías y sirve para determinar cuándo se pueden producir cambios empresariales que aprovechen mejor los incentivos del marco institucional o que respondan a cambios en los costos de transacción.

Nota: Esta columna es un resumen de las ideas expuestas en: Coase, R. (1995). La empresa, el mercado y la ley (p. 244). Alianza Editorial.
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