Yo creo en la teoría de juegos ¿y usted?

336

Carolina Andrea Estévez Fiallo

¿Quién no se ha preguntado alguna vez en su vida acerca de su racionalidad? ¿Será que comprar los zapatos de color blanco en la tienda más cara fue una decisión racional? Pues bien, Tim Harford en su obra la “Lógica oculta de la vida” intenta mostrar a través de ejemplos cotidianos que la racionalidad es un elemento que debemos afrontar en la vida diaria pero que está ligado a componentes tales como la experiencia; la experiencia puede producir decisiones racionales aún si quienes las toman no son conscientes de la base racional de todos sus actos. Usted se preguntará como sustenta el autor esta afirmación, si un ser racional es aquel que elige la opción que más le gusta entre el conjunto de posibilidades con el que cuenta.  Pues bien lo hace mediante la teoría de juegos y afirma: “la teoría de juegos pone en evidencia casos de racionalidad inconsistente que emergen de la experiencia”. Lo anterior, dado que las situaciones que analiza  esta rama de la economía tienden a ser muy complejas. Si se le pide a una persona del común que intente jugar uno de estos juegos en el laboratorio lo que hará seguramente será confundirla; entonces, sencillamente hay que darles la oportunidad de que aprendan como funciona y a menudo encuentren su propio método de un modo más cotidiano y cercano a la estrategia racional, incluso sin conocer que la están implementando.

Al parecer aquel elemento clave en la afirmación anterior es la teoría de juegos, así que ahondemos un poco más en ella. Si intentamos definirla a simples rasgos podríamos decir que es una herramienta matemática que utilizan los economistas y estudia la interacción estratégica. Pero la teoría de juegos es más que eso, remontémonos a su origen para comprobarlo. Todo comienza en las vegas aquel lugar al que desea ir cualquier joven amante del póquer, porque es conocido como el paraíso de los juegos de azar.  A veces me pregunto ¿que habrá detrás del póquer? Racionalidad, suerte, o esa afirmación que expresa que al que le han de salir las cosas bien le salen bien tiene aquí su evidencia. Es complejo definir qué está detrás de este juego que aparenta ser sencillo: mirar una mano de cartas, descubrir otras, hacer jugadas, engañar al otro mediante señales y llevarse el botín. ¿Suena fácil, no? Además hay incentivos (llevarme el dinero del otro y el orgullo de ser el ganador) ¿qué más que eso?

Yo tengo la respuesta, detrás de este aparente jueguito surge la teoría de juegos, uno de los elementos nucleares de la teoría de la racionalidad, cuyo pionero es el genio del siglo XX Von Neumann. Su idea radica en demostrar que puede establecerse una significativa analogía entre el póquer y los problemas cotidianos cuya implicación es que existe una base racional y matemática en la vida misma. Este matemático hace su aporte con el libro “Theory of Games and Economic Behavior”, en el que diseñó un juego de póquer simplificado, mostrando cómo desarrollar una estrategia sobre una base no psicológica, sino netamente matemática. Lo que Neumann creó fue una teoría de la toma de decisiones perfecta; buscaba las jugadas que los jugadores infalibles harían en cualquier situación. La teoría del juego descubre esas jugadas buscando estrategias opuestas que sean coherentes, en el sentido de que ningún jugador infalible desee cambiarlas una vez conoce la estrategia del otro. Lo sorprendente del análisis de Von Neumann fue el modo en que sus tácticas surgieron racionalmente de la lógica del póquer.

Ahora, otro autor influyente en la teoría de juegos según lo expresa Tim es Chris Ferguson, conocido en el póquer de campeonato como “Jesus”. El aporte de este jugador americano profesional de póquer fue haber aplicado la teoría matemática de los juegos para mostrar sus habilidades, que lo llevaron hasta el punto de convertirse en campeón mundial del póquer. Ferguson utilizó exactamente la misma teoría del juego que Von Neumann, pero, con el apoyo de la tecnología. Reveló la manera racional de jugar al póquer sólo para descubrir que existía una enorme coincidencia entre el enfoque racional y el juego intuitivo de los mejores jugadores.

Además de Neumann y Ferguson, Harford intenta presentar en su obra al notable economista y premio nobel Thomas Schelling. Su opinión era distinta de la de Von Neumann en una cuestión básica y fundamental: la guerra atómica. Mientras que Von Neumann era partidario de una política agresiva, Schelling opinaba que había demasiado que perder. Este último sostenía que las interacciones estratégicas humanas en la realidad estaban regidas no sólo por las matemáticas sino también por “focos de atracción” que no resultaban visibles bajo una formulación matemática del problema.

El enfoque de Schelling está más centrado en las situaciones de negociación, y respaldó una reformulación de la teoría de juegos. Gran parte de las interacciones humanas estaban tan plagadas de ambigüedades que esos puntos de atención podían representar la guía fundamental para determinar lo que podría o debería suceder. Cada jugador estaba actuando racionalmente y tratando de anticiparse y responder a la estrategia del otro jugador, seguiría existiendo esa interacción de la que se habla en la teoría de juegos; lo que planteaba era una teoría del juego más simple y que apelaba más al sentido común que la que Von Neumann había concebido. Para Schelling, se trataba precisamente de sentido común, ya que los jugadores de este tipo de juegos necesitan entenderse unos a otros. Otro aporte de este personaje es la Egonomía, el uso de herramientas de la economía y de la teoría de la elección racional para el estudio de los conflictos estratégicos que se dan en las personas individuales (la adicción es su principal ejemplo).

Por último, la teoría de juegos nos muestra la lógica que está detrás del póquer, de la guerra e incluso aún detrás de la adicción. En términos del autor, representa una forma de contemplar el mundo a través del lente de la racionalidad, pero es mucho más efectiva cuando revela una racionalidad sencilla y da sentido común en circunstancias inesperadas. La teoría del juego moderna tiene que ver tanto con los dilemas internos de los adictos a las máquinas como con la brillantez del campeón mundial del póquer. Si en las vegas los adictos al juego logran convencer a su mejor mitad de que les prohíba la entrada a los casinos y con la ayuda del lugar, su software de reconocimiento de imágenes y un par de guardias, el que toma decisiones de forma racional vence al adicto con poca visión del futuro ¿por qué yo no puedo creer en la teoría de juegos, ese elemento nuclear de la teoría de la racionalidad como aliado para que le ayude a mi parte racional a dominar esa que es poco visionaria de lo que vendrá? “Si no puedes ganar la batalla contra ti mismo, puedes reclutar aliados”.

Bibliografía

Harford, T. (2009). La lógica oculta de la vida: como la economía explica todas nuestras decisiones (p. 347). Madrid: Ediciones Temas de Hoy.

Columnas relacionadas:

072. Racionalidad y conflicto

073. Negociación

121. Una historia de los premios Nobel

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s