“Cultivando la mente”

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Andrés Felipe Ramírez Acuña

“Si vas a hacer las cosas, hazlas bien, sino, no las hagas” Jesús Acuña.

Cuando comencé a leer el libro “Freakonomics” no comenzó mi desdén irracional por este, o tampoco me emocioné a medida que avanzaba en su introducción y su prosa. No tuve el mismo fervor que esperaba tener cuando leí “El Economista Camuflado” porque simplemente a veces la gente prefiere resaltar primero lo que está mal que lo que está bien. Al principio no comprendí el objetivo de la ferviente y desmesurada redacción que presentaban los autores pero con el tiempo tu mente trasciende y se eleva a “El Lado Oscuro” y a lo que nuestra economía, nuestra sociedad, oculta a plena vista.

La introducción es modesta, empieza con “El Lado Oscuro” como sacado de algún cómic, revista, episodio o película de la saga “Star Wars” o “Transformers”. Y se va por uno de los panteones del día a día, el crimen; llámese atraco, violación, agresión u homicidio, son algunos de los actos más inmorales, repudiados y omitidos (en algunos casos por falta de evidencia, de agallas para denunciar o por amenaza, otro terrible acto). Como un pésimo cliché de “CSI” estos actos son investigados, estudiados y sentenciados por abogados, comunidades y cortes judiciales en todas partes del mundo, pero, como no todos tienen justicia, al final, no todos son resueltos, no todos tienen la finalidad a la que Friedrich A. Hayek haría con respeto a la: justicia, libertad y paz.

Después de expresarnos este punto de su libro va a otro apunte del mismo, el primer y creo que principal punto del libro “Los Incentivos”. D. Levitt y J. Dubner explican un incentivo como: “Es, sencillamente, un medio de exhortar a alguien a hacer más algo bueno, y menos algo malo”. También mencionan que: “Existen tres clases de incentivos: económicos, sociales y morales”. Suponen también que todos los individuos cumplen un prospecto o modelo de racionalidad y que por ende no actuarían de una manera negativa hacia ellos, por eso, las banderas de la transparencia y la honestidad en las instituciones están puestas a prueba todo el tiempo, también las personas que pertenecen a estas, o, “solo” todo el mundo. Y ya teniendo una idea de la introducción y de la marca principal que tiene el libro me basaré en el capítulo 5 de este “¿Qué hace perfecto a un padre?”.

Este capítulo del libro, al principio presenta un recuento o historia sobre los diferentes expertos que ha tenido la ciencia paternal y sus constantes e incesantes contradicciones a lo largo y ancho del mundo. Señala que la principal idea o emoción que es igual al motor que hace que los padres reaccionen ante el ser más importante para ellos, sea él o ella durante sus primeros años de vida o tal vez durante mucho más si la adolescencia, esa etapa donde el conflicto con sus padres se multiplica por infinito no llega de forma tan estelar y protagonista como en una obra de teatro, esta emoción es “El miedo”.

Ni la persona más racional, analítica y audaz sería capaz de ser padre sin sentir durante su paternidad esta emoción como respuesta a los diferentes estímulos que el simple hecho de vivir y vivir en un mundo peligroso ejercen en ellos. Y la ilusión de control de riesgos que minimiza el temor pero no el riesgo. Y en el libro nos presentan una ecuación para el riesgo que es: “Riesgo= peligro+escándalo”. En términos “Padres” yo la pondría “Riesgo= sugestionamiento de actividades “riesgosas” + inexperiencia en la paternidad”.

Es decir, que muchas veces el riesgo o el posible peligro que los padres ven está íntimamente ligado a la imaginación, al hipnotismo de experiencias desafortunadas de otros padres y falta de pruebas o de experiencia como padres, con lo cual, no estoy diciendo que no hayan riesgos reales para los hijos e hijas de las personas, pero sí que muchas veces al evaluar un riesgo estamos siendo dominados por las emociones y la imaginación del “peor de los casos”. También introducen conceptos como “seguridad” y “prevención”. Que sería el equivalente a las cartas que pueden jugar los jóvenes para lograr su interés de salir o relacionarse en un ambiente social y de acuerdo a sus predilecciones. Pero retomo el libro, este capítulo será aparentemente sobre los estímulos, es decir, sobre las señales externas o internas que perciban del medio, que al final, definirá gran parte de cómo las personas son, actúan, piensan o sienten. Para pasar el ejemplo del libro a una trama más cercana de nosotros, el ejemplo de 2 jóvenes, uno es de estrato 1 y el otro estrato 5, uno vive en el barrio “Bucaramanga” y el otro en “Pinos”. Mucho de lo que la persona será dependerá no solo de él o ella sino de su entorno, de su comunidad, de su escuela, de las personas que frecuenta o visita, etc.

La escalera socioeconómica que rige o posiciona las oportunidades, derechos, posibilidades y más de los niños, jóvenes y demás miembros de la sociedad. Entonces, llegando a la conclusión de este texto y de este capítulo del libro “Freakonomics: ¿Qué hace perfecto a un padre?”, no son solo las oportunidades que ofrecen los diferentes planes de bienestar social y el estrato o nivel o barrio socioeconómico en que un individuo vive, en este caso los niños en etapa de crecimiento, sino también la crianza misma, la forma de desarrollarse del individuo con sus padres y con los allegados a él, con forma me refiero a todo el aprendizaje que él o ella adquiera durante la sucesión de su vida.

Muchas veces nuestra personalidad, nuestras creencias, nuestra cultura, nuestras tradiciones y costumbres son forzosamente implantadas en nuestras mentes por el ambiente en el que nos desarrollamos, hace unos siglos los dioses que adorábamos o venerábamos eran diferentes a los que tenemos ahora pero por alguna razón preferimos creer o venerar a los que tenemos ahora que los que teníamos antes, además que el conocimiento teológico que se poseía de estos fue arrebatado por otra cultura y ahora mucha gente está fuertemente fanatizada por aquella religión que no es nuestra representación, lo que fuimos, lo que creíamos ser. Aun así hay comunidades que se resisten, como la que vive en la Sierra Nevada y que a mi parecer es muy valiente al no ceder ante la influencia externa y queriendo ser impuesta hacia todo el resto de personas.

Para terminar, no necesariamente una persona que crece, se desarrolla en un ambiente de menos oportunidades o de lugares marginados de las ciudades terminan siendo delincuentes, drogadictos, violadores o asesinos y tampoco las personas que crecen en una cuna de oro terminan siendo los grandes ponentes del mañana y los mejores dominadores de sus carreras.

¿Qué determina el futuro de cualquier persona?…

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2 pensamientos en ““Cultivando la mente”

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