El engaño ante nuestros ojos

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Jeyson Steven Maldonado Becerra

¿Por qué son tan caras algunas cosas? ¿Quién comprará eso? ¡No sé por qué no han cerrado ese lugar tan costoso! En el diario vivir estamos expuestos a los experimentos sociales de quizás las “grandes mentes” o los “grandes oportunistas”. Todo gracias a lo que en mi opinión es el arma más poderosa para manipular grupos masivos de personas: el marketing.

Bien ya sea en los periódicos, en la televisión, en pancartas publicitarias, en el fenómeno de las mass media, en cualquier lugar encontramos publicidad que a la simple vista es muy contagiosa, que inconscientemente brindan a cualquier persona la poción del consumismo.

El año pasado, se pudo observar la llegada de un gigante a Colombia: Starbucks, una de las mejores cadenas internacionales de café y la más grande del mundo en donde a comparación con la competencia (Juan Valdez, El Gualilo u Oma entre las más relevantes) el café más caro de estos es el más barato en Starbucks.

Pero, ¿Por qué estamos dispuestos a pagar un precio moderadamente elevado por un producto que ya se tiene en otro lugar? Muchos factores entran a jugar para dar respuesta a esta pregunta, pero la escasez de café en este caso en particular se debe a la gran apuesta que hacen en medios publicitarios además de una buena ubicación que caracteriza a esta cadena.

Es escaso porque mucha gente hace colas, hace fila, paga lo que lo valga el producto sin importar ninguna condición, es altamente demandado. Y entonces, ¿Qué es lo malo? Lo malo no es tener esa alta demanda hacia el determinado producto, lo malo es que se consuma eso con preferencia a lo que tenemos; muchos problemas se están viendo actualmente, cada vez hay menos cosas nacionales, todo extranjero. Eso es lógica común, la cual toda persona por conocimiento innato debería tener.

Entonces, ¿Qué tan dispuesto está el consumidor a experimentos sociales para adquirir un producto? ¿Está usted, respetado lector, dispuesto a ser una rata de laboratorio? ¿Quiere seguir siendo engañado como se dice “en sus narices”?

Que la alta demanda del consumidor siga en altas proporciones pero con la única diferencia que esa demanda sea para consumir productos nacionales de alta calidad, así no dejarnos eliminar burdamente por la competencia y hacerle frente a todos los sectores. Porque así al apoyar lo “nuestro” se puede llegar a alcanzar en cualquiera de los diferentes casos que se pueden dar; que la cadena más representativa del país Juan Valdez no solamente esté en 15 países sino en 50 con más de 1000 locales.

Bibliografía

http://www.pulzo.com/economia/cafe-de-8000-pesos-y-otros-precios-con-los-que-comienza-operar-starbucks-en-bogota/176016

http://www.xatakaciencia.com/sabias-que/por-que-el-cafe-del-starbucks-es-tan-caro

Harford, Tim. (2001) El Economista Camuflado.

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2 pensamientos en “El engaño ante nuestros ojos

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