El concepto de capital humano

1594

Angélica María Zambrano Mantilla

El índice de capital humano, propuesto por el Foro Económico Mundial, FME, busca medir cómo desarrolla cada país su capital humano y cómo este evoluciona en el tiempo. En el reporte de 2015, el ranking ubicó a Finlandia en el primer lugar, seguido por Noruega, Suiza, Canadá y Japón. El último lugar lo ocupa Yemen, antecedido por Chad, Mauritania, Burundi y Nigeria. Colombia ocupa el puesto 62 entre 124 países del mundo, por debajo de Chile, Uruguay, Argentina, Panamá, Costa Rica, México y Perú (World Economic Forum, 2015).

Según el FEM, la notación de capital humano de una nación (habilidades y capacidades que tienen las personas para poner en uso productivo) puede ser un determinante del éxito económico a largo plazo mucho más efectivo que cualquier otro recurso. De esta manera, se propone el índice de capital humano para servir como una herramienta que capture la complejidad de la educación y de la dinámica de la fuerza laboral, con el fin de propiciar la toma de mejores decisiones. El indicador se basa en dos áreas fundamentales: aprendizaje y empleo, dividiendo por grupos etarios e identificando ciertos indicadores de cumplimiento para cada grupo. En el primer caso, para el área de aprendizaje, se usa información como las tasas de matrícula, calidad de la educación, alfabetismo, tasa de supervivencia en la educación básica y tasas de asistencia a la educación primaria, secundaria y terciaria. En segundo lugar, para el área de empleo, se consideran indicadores como trabajo infantil, tasa de desempleo, índice de sobre-educación, expectativa de vida al nacer y calidad de vida después de los 65 años. Finalmente, el índice crea un tercer momento, donde analiza la “distancia del estado ideal” de cada país, permitiendo comparaciones intra e inter países año a año (World Economic Forum, 2015).

Indicadores como éste obligan a los gobiernos a tomar decisiones de política, que permitan mejorar los índices de calidad de vida de la población, teniendo en cuenta indicadores puntuales de seguimiento. Sin embargo, para garantizar el éxito de dichas acciones, no basta con incluir los temas en la agenda pública, sino que se requiere la comprensión del sentido, la finalidad y los componentes del llamado ‘capital humano’.

Para empezar, es importante retomar a algunos de los precursores del concepto. El primero de ellos, fue el filósofo William Petty (1623-1687), quien consideraba que la riqueza humana era mucho más productiva que los recursos naturales o el stock de capital físico, y realizó grandes esfuerzos por demostrar que la riqueza de un país depende, en gran medida, del nivel de conocimientos de sus habitantes. Por su parte, Adam Smith (1723-1790) también contribuyó al estudio de los seres humanos como recurso de alta productividad, acogiendo las ideas de Petty, afirma que las habilidades de los seres humanos son determinantes en el progreso económico, proponiendo que la riqueza de las naciones se logra a través del mejoramiento de la capacidad productiva del trabajo humano. Así, su famosa propuesta de división del trabajo, está muy relacionada con el desarrollo de habilidades especializadas, que pueden ser equiparables a los mejoramientos en las máquinas, que ya facilitan y reducen el tiempo de trabajo. Otros autores significativos como precursores del concepto son John Stuart Mill y Alfred Marshall (Oroval & Escardibul, 1998).

Pero fueron Jacob Mincer (1922-2006), Theodore Shultz (1902-1998) y Gary Becker (1930-2014) quienes consolidaron formalmente la teoría del capital humano. Su premisa más importante consiste en que el proceso educativo debe verse como una inversión, de modo que las personas que acceden a éste buscan aumentar sus habilidades o capacidades, para obtener de ello una ganancia futura.

Mincer, por su parte, afirma que si bien los seres humanos difieren tanto en sus habilidades ‘heredadas’ como en sus habilidades ‘adquiridas’, solo éstas últimas producen diferencias a través de los países y de los períodos de tiempo. De esta manera, el análisis del capital humano trata con las capacidades ‘adquiridas’, que se obtienen mediante la educación formal e informal que reciben las personas en el hogar, a través del entrenamiento, la experiencia y la movilidad en el mercado laboral. Así, como la acumulación de capital humano personal produce crecimiento económico individual, también se logra un crecimiento a nivel social. El autor plantea, además, que la función de producción agregada muestra que el crecimiento del capital humano puede ser tanto condición como consecuencia del crecimiento económico. Mincer también argumenta que las actividades de capital humano no incluyen únicamente la transmisión del conocimiento disponible a las personas, sino que significa la producción de nuevo conocimiento, que es la fuente de innovación y de cambio técnico, que impulsa todos los factores de producción (Mincer, 1981).

Theodore Schultz, a quien se le atribuye gran parte de los avances en la definición de la teoría del capital humano, afirma que, si bien es obvio que las personas adquieren habilidades y conocimiento útiles, no es tan obvio que estas habilidades sean una forma de capital y que éste constituya en gran parte, un producto de inversión deliberada que ha crecido, en sociedades occidentales, a una tasa significativamente mayor que el capital ‘convencional’ y tampoco, que este crecimiento puede ser una de las características distintivas del sistema económico actual. El autor afirma que ha sido ampliamente observado que los incrementos en los bienes nacionales se basan en aumentos en tierras, horas/hombre y capital físico reproducible pero que la inversión en capital humano es, probablemente, la mayor explicación de este fenómeno. Los aportes de Schultz han constituido una base fundamental para la definición de políticas de mejoramiento de la inversión en capital humano (Schultz, 1961).

En el mismo sentido, Gary Becker, afirma que el capital humano constituye el conjunto de las capacidades productivas que un individuo adquiere por acumulación de conocimientos generales o específicos que pueden ser acumulados, o usados. El autor afirma que la decisión de adquirir estos conocimientos es individual, una inversión, que puede realizarse a través de la asistencia a una escuela, el entrenamiento en el trabajo, el cuidado médico, el consumo de vitaminas o, incluso, adquiriendo información sobre el sistema económico. Estas inversiones, según Becker, se diferencian por los efectos que tienen sobre las ganancias de las personas, el tamaño del retorno y sobre la percepción de la inversión vs retorno, por ejemplo. Sin embargo, es indiscutible que estas acciones de inversión mejoran las habilidades físicas y mentales de las personas y, por tanto, mejoran sus perspectivas de ingreso real (Becker, 1962).

Es importante resaltar que, durante las últimas dos décadas del siglo XX, el concepto fue retomado por autores como Romer (1986) y Lucas (1988), quienes consideran al conocimiento y el capital humano como claros determinantes del crecimiento a largo plazo, que se potencia a medida que pasa el tiempo (Herrera, 2010).

Recientemente, el concepto adquiere mayor relevancia, teniendo en cuenta que su efecto es innegable, tanto en el mejoramiento de los recursos individuales como en la consecución de  recursos colectivos. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, OECD, por ejemplo, considera que uno de los factores más importantes para traer de nuevo el foco al estudio del capital humano como determinante del desarrollo es el aumento de la llamada economía del conocimiento, que descansa menos en la manufactura de objetos y más en la producción y manejo de datos e información. De esta manera, el conocimiento, su adquisición y su reproducción toman un nuevo papel, así como la forma en que se trabaja con él, pues el ámbito laboral abandona las barreras y pone a la tecnología en la base de sus recursos de funcionamiento (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, 2007).

Está claro entonces que el capital humano, lejos de ser sinónimo de educación, constituye un complejo concepto, que si bien tiene una trascendencia evidente en el mejoramiento de las condiciones de vida, tanto individuales como sociales, debe ser estudiado y comprendido como causa y consecuencia del crecimiento económico. Adicionalmente, es importante comprender el contexto mundial en el que actualmente se contempla el concepto mismo de educación, productividad y conocimiento.

Bibliografía

Becker, G. (1962). Investment in human capital: a theoretical analysis. The journal of political economy, 9-49.

Herrera, S. (2010). La importancia de la educación en el desarrollo: la teoría del capital humano y el perfil edadingresos por nivel educativo en Viedma y Carmen de Paragones, Argentina. Pilquen.

Mincer, J. (1981). Human capital and economic growth. Massachusetts: National Bureau of Economic Research.

Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos. (2007). Human capital: how what you know shapes your life (resumen en español). OECD Insights.

Oroval, E., & Escardibul, O. (1998). Economía de la educación. Encuentro Ediciones.

Schultz, T. (1961). Investment in Human Capital. The American Economic Review, 1-17.

World Economic Forum. (2015). The Human Capital Report 2015.

Columnas relacionadas

586. El capital intelectual como motor de emprendimiento e innovación

1502. El problema estructural de la educación mundial

1521. Determinantes del desempeño de los estudiantes universitarios: Revisión de literatura en Latinoamérica

logo-emar3.jpg

6 pensamientos en “El concepto de capital humano

  1. Pingback: Conducta humana vs Innovación | Racionalidad Ltda

  2. Pingback: Reseña. Capital humano y crecimiento económico (Jacob Mincer, 1981) | Racionalidad Ltda

  3. Pingback: Reseña. Calidad de la educación y crecimiento económico (Eric Hanushek y Ludger WöBmann, 2007) | Racionalidad Ltda

  4. Pingback: Una propuesta indecente | Racionalidad Ltda

  5. Pingback: Nigeria en crisis | Racionalidad Ltda

  6. Pingback: El ser humano: ¿Un animal racional? | Racionalidad Ltda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s