El pensamiento de las nuevas generaciones

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Mayra Garzón Robles

Con la ciencia y la tecnología que tenemos hoy en día se ha hecho posible que se eliminen muchas barreras culturales que en el pasado truncaban el libre desarrollo del pensamiento y las decisiones que se tomaban, y que hacía que la sociedad no tuviese un desarrollo en igualdad de condiciones para ambos géneros.

Con la civilización se han abierto oportunidades para que las mujeres estén en las mismas condiciones sociales que los hombres, es decir, que puedan tener las mismas posibilidades de estudiar, trabajar y tener una vida independiente exitosa. La educación transforma la mentalidad de las personas y un claro ejemplo de ello son las mujeres, después de educarse se vuelven mucho más “selectivas” y su pensamiento se acerca cada vez más al de, el gran amo, nuestro homoeconomicus. Ahora piensan en ser mujeres exitosas, que no dependan de un hombre que las mantenga, ahora no forman una relación estable con cualquier persona sino que procuran estar con una persona de su mismo “nivel”; ahora no está entre sus planes quedarse en casa a ver cómo pasan las oportunidades afuera, ahora quieren viajar y explorar el mundo, ahora planifican su vida y sus ideales ya no son únicamente formar una familia y tener hijos.

La racionalidad es lo que ha propiciado que las personas, no solo las mujeres, decidan tener solo un hijo o incluso ni siquiera uno. Tener un hijo implica sacrificar gran cantidad de cosas valiosas en la vida, aunque se considere que un hijo es un apoyo y el causal de mucha felicidad, hay que reconocer que tener uno representa años de esfuerzo para alguien más, algo que dentro de la racionalidad no encaja perfectamente. Cuando las personas emprenden la tarea de tener y criar un hijo deben reducir el tiempo dedicado al ocio, a las actividades personales, o esas cosas con las que nos gusta complacernos; deben hacer diariamente esfuerzos físicos y mentales para estar al pendiente de la integridad y felicidad de ese ser que necesita de sus cuidados; y sobretodo, deben invertir cantidades exuberantes de dinero para poder suplir todas las necesidades básicas de la familia, y ni hablar de cuando se quiere llevar una vida con un poco más de lujos…

Esto requiere ser prácticamente un esclavo del trabajo y las responsabilidades, si no se tienen los medios para tener un ingreso generoso. A pesar de todos estos factores hay muchas personas que no piensan así, y para ellos formar una familia es el ideal y representa la felicidad tan anhelada en sus vidas, y “es bonito y está bien”, mientras esta procreación no se dé en contra de la economía y el bienestar mundial.

Son diferentes tipos de pensamientos y, racionales o no, son totalmente respetables; como homoeconomicus buscamos nuestro bienestar y junto a él todas aquellas cosas que nos hacen felices, que llenan nuestra vida.

Referencias

Hardford, Tim. (2008). La lógica oculta de la vida: Como la economía explica todas nuestras decisiones. Madrid. Ediciones Temas de Hoy.

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