Construyendo la formalidad de la ciencia económica

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Andrés León Villarreal

A lo largo de la construcción de la teoría económica hemos visto como se ha logrado una amplia y profunda formalización de la economía como ciencia social, desde los orígenes de la economía como hija de la filosofía política propuesta por Adam Smith en su notable trabajo: “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”. Pasando por la edificación de otros distinguidos pensadores como David Ricardo y Karl Marx, hasta la revolución marginalista con científicos sociales como León Walras, Alfred Marshall y Wilfredo Pareto que le imprimieron un carácter excesivamente formal pero útil a la economía y dieron paso a lo que hoy conocemos como la teoría microeconómica.

Hay que agregar que el filósofo y economista Adam Smith, publicó primeramente otro gran escrito como lo es la “Teoría de los sentimientos morales” hacia el año de 1759, y en el cual trata básicamente acerca de las conductas humanas y su análisis acerca del egoísmo y las simpatías que mueven poderosamente a los hombres. Así el filósofo Adam Smith provee al economista Adam Smith de unos motores de la conducta humana que así mismo son pulsiones por las cuales las personas hacen lo que hacen en su quehacer diario y que son los que definen y construyen el perfil y la ética de los seres humanos.

En “La riqueza de las naciones”, Adam Smith ahonda en las causas acerca del porqué algunos países ricos como Inglaterra y otros más han construido una cierta prosperidad en base a su espíritu emprendedor y voluntarioso, así mismo propugna porque el Estado intervenga mínimamente en la economía y deje que la famosa “mano invisible del mercado” se encargue de ordenar óptimamente la actividad económica en la vida cotidiana de las naciones.

Adam Smith junto, a otros economistas como David Ricardo, sientan los fundamentos de lo que se conocería después como el “liberalismo clásico económico”.  Por otro lado el también economista y político David Ricardo centra sus análisis de estudio en el comercio internacional y la teoría del valor-trabajo.

Ricardo por su parte también es un pensador fundamental en la construcción de la teoría económica, dado que otro de sus grandes aportes es el de la teoría de la ventaja comparativa, iniciada primeramente por Adam Smith, pero ampliada y concretada profundamente por David Ricardo. En dicha teoría se sostiene que las naciones deberían especializarse notoriamente en los productos tradicionales en los que son eficientes, fuertes y competitivos y comprar o adquirir de otras los productos en los que no son adecuadamente eficientes y productivos.

Entonces David Ricardo hace hincapié en el ejemplo de que Inglaterra debería especializarse y ser fuerte en la producción de telas, que es un bien tradicional en el que son muy eficaces y competitivos y comprar el vino de un país de tradición vinícola como Portugal. Por tanto, siendo coherente con la teoría, Portugal debería especializarse en su producto fuerte que es el vino y comprar o adquirir las telas y paños de un país como Inglaterra.

Otro gran economista, brillante intelectual y prolífico autor en la construcción de la teoría económica es el judeo-alemán Karl Marx. Marx es uno de los grandes filósofos y pensadores de la segunda mitad del siglo XIX en Alemania. Su pensamiento testimonia la fuerza y el vigor del razonamiento moderno en toda Europa y sobretodo en su natal Alemania. Es así como Karl Marx se erige como el mayor crítico de la opresión y explotación del sistema occidental capitalista.

El filósofo y economista alemán se incrustó en el corazón del pensamiento y la cultura filosófica, así mismo en el campo de la política y la economía. Expulsado de su país de origen, Karl Marx encontró un lugar en la gran metrópoli londinense para así adentrarse en las grandes bibliotecas no sólo de la capital inglesa, sino en diversos centros del saber en toda Inglaterra como el museo Británico, para así después construir toda su obra colosal y monumental.

Sin embargo, dentro del campo de la economía, de la obra de Karl Marx, vale la pena destacar su inmensa obra de tres tomos llamada “El Capital”, en la cual expone con todo el lujo de detalles y pormenores cómo funciona el sistema que aún sigue vigente llamado el capitalismo. En la mencionada obra Karl Marx se toma el incalculable trabajo de analizar todo el proceso de producción capitalista y construir impecablemente el desarrollo de dicho sistema y de explicar cómo se dio paso a lo que el llamo la acumulación originaria. Lo anterior consistía básicamente en el gran despojo de las tierras y la expropiación de estas últimas de forma violenta, lo cual sembró las semillas de cómo se establecieron de forma histórica las relaciones de producción capitalistas.

Así mismo, Karl Marx explica detenidamente que ya en el modo de producción capitalista la plusvalía es una parte del trabajo realizado por el obrero o trabajador que no es pagada a éste último y entonces es así apropiada por el capitalista. La fuerza laboral se convierte en una mercancía más para Karl Marx. Sin embargo, teniendo en cuenta la plusvalía no toda la parte del trabajo es pagada al trabajador.

La revolución marginalista

Por otro lado, también dentro de la construcción y formalidad de gran parte de la teoría económica es importante destacar a una serie de brillantes economistas que hicieron valiosos aportes a la economía como ciencia social, pero imprimiéndole un carácter formal y matematizando la ciencia económica. Es así como surge después de mediados del año de 1870, en la segunda mitad también del siglo XIX y casi contemporáneos con Karl Marx, lo que se llamó la revolución marginalista.

Nacida también en Europa, sin embargo, en diversos países con pensadores como León Walras en Francia, Alfred Marshall en Inglaterra, Carl Menger en Austria y por supuesto William Jevons también en Inglaterra, dieron paso a la introducción de modelos matemáticos en la economía.

Carl Menger y Jevons tienen el crédito de haber iniciado el concepto de utilidad marginal en la nueva teoría económica de finales del siglo XIX. Sus aportes son muy valiosos en cuanto se centran en analizar cómo piensan y deciden las personas, los consumidores quienes son en últimas los que dinamizan la economía, demandando así en muchas ocasiones cada vez más bienes dependiendo de su prosperidad y óptimo bienestar.

Así mismo todos estos autores centran su atención en el análisis económico, en cómo toman las decisiones los individuos (consumidores), “las preferencias”, y en cómo se pueden representar en un plano cartesiano, dando paso así a una mayor formalización matemática y en la construcción de lo que sería junto a otros grandes saberes y conocimientos una de las grandes ramas de la economía que es vital en la enseñanza que es la “microeconomía”.

Por tanto, la formalización matemática en la economía fue vital para comprender como se dan fenómenos recurrentes que se repiten de manera sistemática en algunos mercados como la “fijación de precios”, por parte de algunas empresas o empresarios, la formación de carteles, todo lo que se conoce más adelante en el estudio de la profunda teoría microeconómica como las fallas del mercado.

Dentro de la teoría económica es imprescindible estudiar a la microeconomía para ver cómo se interrelacionan todas las microunidades y luego así forman algunas unidades mayores que se conocen como mercados e industrias. En esta rama de la economía que es la microeconomía, un instrumento vital de la formalización fue establecer cómo se dan los procesos básicos de oferta y demanda, para luego desarrollar su posterior “equilibrio”.

La formalización en la economía con su poderoso instrumento que son las matemáticas le imprimió un carácter bastante robusto a esta ciencia social y permitió edificar tanto la teoría micro, como la macro, en base a lo que los economistas llamamos en nuestras clases los supuestos.

Así mismo la formalización de la economía le dio un estatus de ciencia dura que se ganó poco a poco a finales del siglo XIX y durante todo el desarrollo del siglo XX. Entonces dentro del desarrollo de la ciencia económica apelamos a un sinnúmero de conceptos en la construcción de los modelos económicos. Para que un modelo económico sea exitoso, ya sea macro o micro, es necesario primero revisar: la debilidad de los supuestos (estos pueden ser fuertes o débiles), también que los modelos que construimos los economistas tengan por supuesto una consistencia lógica y expliquen coherentemente lo que vamos a describir.

Por último, para que el modelo que estamos desarrollando sea óptimo ésta construcción tiene que tener bondad de ajuste, como en la construcción de todas las ciencias, todo esto explica el éxito de la economía como una ciencia social, en cuanto a la edificación del saber. En últimas el estudio de la ciencia económica y en particular de la microeconomía y su rigurosa abstracción es fundamental para comprender el mundo moderno. Las acuciantes preguntas que nos hacemos regularmente: ¿Cómo toman las decisiones los individuos?, ¿Por qué el mercado de un bien X se comporta de esta manera u otra? Sólo se pueden resolver con el riguroso estudio de la microeconomía.

Sin embargo diversos economistas de esta nueva era moderna, como el profesor Samuel Bowles que es un economista estadounidense y profesor emérito de la Universidad de Massachusetts Amherst, propugnan porque ya es hora de cambiar o ajustar el paradigma en cuanto a la enseñanza de la economía se refiere, la propuesta que él hace, es que a la hora de enseñar los cursos fundamentales de economía se empiece por los capítulos que tradicionalmente se encuentran al final y que a su modo de ver son los más interesantes: justicia, equidad, información asimétrica e imperfecta, es decir lo que generalmente se conoce como fallas del mercado.

Bibliografía

Krugman, P y Obstfeld, M. (2001). Economía Internacional Teoría y Política.

Pindyck, R y Rubinfeld, D. (1995). Microeconomía.

Varian, H (1994). Microeconomía Intermedia. Barcelona: Antoni Bosch Editores.

Varian, H (1992). Análisis Microeconómico. Barcelona: Antoni Bosch Editores.

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