Energías alternativas

1685

Libardo Ballesteros Alsina

El sistema eléctrico de Colombia tiene una característica que lo hace figurar muy bien en los rankings internacionales porque es un gran indicador de ser amigable con el medio ambiente (es el 8 mejor sistema eléctrico del mundo según el último ranking del Foro Económico Mundial y el 18 en el del Consejo Mundial de Energía): el 80 por ciento de la energía viene de hidroeléctricas y solo el resto de quemar petróleo, gas o carbón. La apuesta se mantuvo en la energía que viene de los embalses de agua. Por eso las grandes inversiones han sido represas como El Quimbo en el Huila, Urrá en Antioquia o Hidrosogamoso en Santander, mientras que el incentivo a las centrales más pequeñas o a energías alternativas como la eólica o la solar aún es marginal y por eso el sistema sigue siendo frágil ante el Niño y el cambio climático. El problema es que cuando no hay agua tampoco hay luz. Por eso ocurrió el famoso apagón del gobierno Gaviria y las amenazas del 96, el 2001 y el 2009 se dieron por fenómenos del Niño fuertes.

La actual crisis energética, que parece llevarnos por la senda de un nuevo racionamiento, es consecuencia de diversos factores que incluyen: 1) Una débil planeación sectorial que no supo llevar el ritmo del progreso económico del país y su creciente demanda de electricidad; 2) Los retrasos en la construcción de infraestructura de generación por limitaciones en los procesos de licenciamiento ambiental y consultas previas; y 3) La benevolencia de parte del ente regulador para con los agentes privados del mercado.

La acumulación de estos elementos nos podría llevar a repetir la historia del apagón de 1992, en el que hubo testigos de una tragedia anunciada en la que no se implementaron correctivos de fondo sino después del racionamiento mismo. En dicho momento, al igual que hoy, el punto importante y decisivo radicaba en la vulnerabilidad del sistema energético nacional.

En el 92, al tener el 80% de la capacidad que correspondía a hidroeléctricas, las cuales dependen del régimen de lluvias y otras condiciones climáticas. La solución fue la ampliación de la oferta térmica (generar electricidad a partir de quemar combustibles fósiles) a través de variados mecanismos de financiación como el cuestionado cobro por confiabilidad en el cual las termoeléctricas o hidroeléctricas que puedan y quieran se comprometen a vender energía a precios bajos cuando las cosas se ponen difíciles, a cambio de recibir la plata de ese cargo (que pagan todos los consumidores). Es el equivalente a pagarle a una ambulancia por estar disponible o a un taxi para que esté esperando y preste su servicio tan pronto haya una emergencia. Este enfoque logró diversificar la canasta energética hasta llegar a la situación actual, en la que, en tiempos de sequía, el 50 % de la demanda puede ser cubierta por plantas térmicas.

Lo anterior ya no es suficiente. Tenemos la evidencia enfrente y no podemos esperar más para ampliar las políticas de diversificación de la oferta, considerando otras fuentes alternativas como las energías eólica y solar. Estas tecnologías no solo servirían al propósito en cuestión sino que reducirían de manera significativa las externalidades ambientales asociadas a la quema de combustibles y a la construcción de represas, lo que al final de un análisis integral resulta en un mayor beneficio económico para la sociedad; también una política de promoción de energías renovables nos haría menos vulnerables a los fenómenos climáticos, traería beneficios sociales por cuenta de una menor contaminación y podría constituirse en fuente de empleo y desarrollo económico, sacando provecho del potencial que tenemos para el desarrollo de estas alternativas, dadas nuestra ubicación y diversidad geográfica. Adicionalmente, un nuevo racionamiento conllevaría billonarias pérdidas que podrían evitarse si se contara con un sistema más robusto y diversificado.

Referencias

http://lasillavacia.com/historia/asi-nacio-y-crecio-el-fantasma-del-apagon-53339?utm_source=sumome&utm_medium=facebook&utm_campaign=sumome_share

Columnas relacionadas

760. Definitivamente, ¡la vida si es un juego!

1056. Ciencia y tecnología en la guerra: Retos para Colombia

1368. Rompiendo el paradigma energético: Una mirada desde los principios de la economía ecológica

logo-emar3.jpg

Anuncios

Un pensamiento en “Energías alternativas

  1. Pingback: Si aquí llueve, por allá no es escampa. Un problema del clima | Racionalidad Ltda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s