El mundo no es la suma de sus partes

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Bryan Snehider Diaz

Como un proceso de digestión siempre es necesario utilizar las ideas que hemos aprendido, integrarlas dentro de nuestra teoría de la realidad para poder entenderlas. No basta con repetir una idea que se leyó en un libro y escribirla en una hoja de papel para dar la ilusión de demostración de conocimiento, es necesario pensar con ella, usarla dentro de nuestra percepción del mundo, debatir sobre su naturaleza pues solo entonces será patente que satisface nuestra curiosidad. Este escrito son solamente algunas cavilaciones que he hecho sobre lo que he aprendido en las lecturas recientes, de autores muy variados, pero por ahora enfocándome específicamente en las formas de racionalidad expuestas por Vernon Smith con el objetivo de hacer un adecuado proceso de digestión de algunas de sus ideas.

Como novicio en los estudios de economía experimental sé que soy bastante propenso a cometer toda clase de errores, a definir incorrectamente muchos conceptos que requieren la correlación de varias ideas o cierta experiencia en el área, por ahora soy un corresponsal de guerra que lo más cerca que ha estado al campo de batalla es presenciando un atraco a mano armada. Pero a pesar de ello me arriesgo a iniciar este hilo de ideas con el objetivo de equivocarme todo lo que me sea posible.

La idea expuesta por Smith sobre la racionalidad constructivista definida con mucha claridad como la presunción de que toda institución o proceso valioso para la sociedad tiene que provenir a su vez de un ejercicio racional completo, preciso e impecable, casi que matemático, se me antoja bastante propia de la arrogancia científica en algunas áreas que con el paso de los años se han obnubilado por su heráldica.

Una de las principales fallas que he observado a lo largo de mi vida en la observación de la realidad, no solo en individuos anodinos sino en profesionales es una especie de esperanza de lógica absoluta en sus pares. Los humanos esperamos que los hombres sean racionales, y racionales dentro de un contexto definido por nosotros de lo que es lo racional. Yo en lo personal considero ígneamente que existen dos tópicos de racionalidad diferente en el medio en general, la racionalidad colectiva y la individual, soy un aficionado pero al tiempo un desesperanzado observador de las posturas que adoptan las personas en la realidad pública del país y siempre me encuentro con observaciones obscenas cuyo punto invariablemente gira en torno al hecho de que “no entienden” porqué el hombre es tan pobre a la hora de razonar colectivamente.

Naturalmente mi postura es errada en el momento en que en vez de observar con ojo cuidadoso e higiénico me decanto por una postura desesperanzada y pesimista de las cosas, soy plenamente consciente que esa clase de observaciones surgen por algo que yo en el hábito de la ignorancia mencionaba como “La pereza de informarse” y que ahora llamo “Los elevados costos de transacción de la información” tomar partido guiado por ciertas sensaciones en vez de mantener mi observación sin tomar ninguna postura es a la larga la óptica que deseo.  El punto que quiero hacer con respecto a esto más allá de porqué funcionan mal ciertas instituciones es demostrar cómo somos tendentes a esperar cierta racionalidad muy determinada de nuestros congéneres, en los casos más obtusos esperamos que la racionalidad de otros individuos coincida con experiencias muy personales nuestras, pero el caso que verdaderamente me concierne en este escrito, no es la manera en que lo hacen los individuos basados en poca o nula información sino el modo en que lo hacen sujetos profesionales en el arte del pensamiento abstracto y lógico, que han estudiado y conocen sus reglas y cada una de sus premisas.

Muchas veces he tenido el gusto de sentarme a conversar con algunos profesionales de la filosofía, tanto docentes como egresados o estudiantes, siempre es un ejercicio placentero, la depuración de los procesos lógicos, su contacto con otras ciencias humanas siempre los convierten independiente a su postura en sujetos sumamente interesantes, pero en la mayoría de los casos he observado el mismo patrón al igual que en la ilustración existe una fé ciega en las facultades de la lógica pura, sea por medio de una cierta nostalgia con respecto a ciertas épocas artísticas (porque incluso yo no puedo dejar de considerar que el arte está en mayor medida desvirtuado aunque ha evolucionado en otras áreas) o por una constante censura a ciertos hechos y su posterior explicación racional, organizada y estructurada, lo que permanece es una interpretación del mundo que parte de premisas exactas y que en muchos casos se espera que los múltiples casos lo individuales se ciñan inexorablemente a estas premisas.

La cuestión es: ¿por qué estas observaciones muchas veces fallan? Pondré un ejemplo que facilita la explicación de lo que estoy tratando, el materialismo histórico, o más específicamente dentro del contexto del marxismo en general, el determinismo científico, el determinismo como corriente ideológica (porque lo fue, la exactitud de sus resultados no revierte el hecho de que sin que las instituciones hubieran favorecido su generación nunca habría surgido) una vez lo comprendemos nos resulta plenamente lógico y es que en esencia lo es. Sea física cuántica o macroeconomía, tanto las reacciones de átomos como las relaciones humanas provienen de algún impulso básico que las provoca y por ende es bastante lógica la consideración de que se fundamentan en leyes que podemos descubrir con absoluta precisión. Durante la revolución Bolchevique se intentó un orden político que partiera de esta misma premisa, la planificación centralizada no solo estaba basada en la idea de que los proletarios debían emanciparse, sino también de que un órgano planificador era plenamente capaz de concebir científicamente las relaciones sociales de tal modo que se corrigieran los errores lógicos encontrados por Marx en el “orden espontaneo”

En el caso de los ideólogos de la revolución Bolchevique o del mismo Marx lo que subyace no es un proceso de desinformación, el propio Marx era un investigador consagrado, considerablemente conocedor de la realidad industrial de su época. Su lógica es seductora, a mí en lo personal la idea de que los hombres puedan dedicar su vida a la satisfacción de los placeres intelectuales me seduce inconmensurablemente, pero independiente de si es o no demagógica, sus ideas son pulcras, están bien estructuradas y en una evaluación concienzuda son bastante lógicas, es por así decirlo una forma de intelectualismo, pero de nuevo ¿Qué las hace fallar en cuanto observan a la sociedad y cuando intentan crear sistemas económicos que busquen la persecución de ciertos objetivos?

La razón la expone perfectamente Vernom Smith, ignoran por completo la racionalidad ecológica, si bien como mencionaba existe una racionalidad científica, pura que es aplicable a un sin número de ciencias, la filosofía ha puesto las bases racionales de todas las ciencias o podría decirse que su prima en estado evolucionado, la matemática, no obstante dentro de la economía es bastante diferente.

Existen escuelas económicas que parten de esta misma premisa la forma en que la economía solucionó los aspectos que impedían el uso de la lógica determinista fueron los supuestos, no por secundar la postura de los grandes economistas, pero yo en lo personal considero maravilloso ese enfoque epistemológico, la cuestión es que esa racionalidad abstracta, perfecta puede fallar en comprender la realidad humana.

La razón por la que falla a estas alturas es bastante obvia, es imposible contener todas las variables al menos por ahora en ningún sistema abstracto, o dicho de otro modo, las construcciones sociales que poseemos en la actualidad no necesariamente provienen de un proceso puro de razonamiento lógico, al abordarlo en espera de una lógica exacta, o de una lógica esperada se ignora la verdadera naturaleza del proceso de interacción humana, Smith nos da múltiples ejemplos del modo en que los procesos humanos en muchos casos no parten de una racionalidad absoluta.

Lo curioso es que ¿si no proviene de la racionalidad perfecta como puede ser racional puesto que la lógica es perfecta? Esta dicotomía me comió las neuronas durante un buen rato, el primer motivo es que si definimos la racionalidad como el cúmulo de elecciones más adecuadas para lograr un objetivo, si nuestro objetivo es comprender al hombre la aplicación de un pensamiento constructivista no es adecuado, ahora que apliquemos un pensamiento ecológico no hace necesariamente que sea irracional el modo en que se estudian las variables, las conclusiones, el método científico, el tratamiento de la información siguen siendo deterministas, lo que varía es la forma epistemológica con que se aborda el pensamiento heurístico, ya no abordamos al hombre esperando que este participe de una racionalidad completa, sino que estudiamos por medio del laboratorio el modo en que este reacciona, no reduciéndolo a la mínima partícula que en este caso es el proceso de elección sino estudiando el modo en que estructuras completas de pensamiento interactúan en la realidad, se puede decir entonces que la racionalidad ecológica es un método nuevo de racionalidad que es mucho más aplicable a la realidad económica sin despegarla de su carácter científico.

La importancia de la experimentación en laboratorio parece fundamental para revolucionar el modo en que se estudian las ciencias económicas para entender un sinfín de variables que son de su interés, y aportar soluciones muchas veces interdisciplinarias sin quitarle la personalidad tan propia de la economía.

Referencias

Vernom Smith. Racionalidad Constructivista y Económica. REVISTA ASTURIANA DE ECONOMÍA – RAE Nº 32 (2005)

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