La droga: Un negocio redondo

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Daniel Steven Jones Moreno

No podemos hablar de la droga sin automáticamente pensar en la palabra ilegal y generar prejuicios morales de si estamos o no en contra. Solo nos desviamos hacia el lado de las drogas ilícitas, las sustancias psicoactivas para ser más concreto. Quisiera evitar hablar de los pros y los contra que traen las drogas ilícitas para poder tener un solo punto de referencia.

Calcular el nivel del mercado de las drogas a nivel mundial representa un gran desafío, pero Diane Coyle en el libro “sexo, drogas y economía” comenta que según las Naciones Unidas el estimado del valor es de alrededor de los 400.000 millones de dólares y emplea aproximadamente 20 millones de personas.

Cuando drogas legales como el alcohol o la nicotina son el día a día y no muchos se oponen a ellas, todo debido a que su juicio moral indica que no hay problemas al consumirlas, o al menos que no será juzgado por la sociedad como si consumiera cocaína o marihuana, nos deja muy claro que pesa más un prejuicio social que la legalización de algunas drogas ilícitas.

¿Por qué no adoptar un modelo más liberal? Claro está, al menos con las drogas blandas y sometiendo a sus consumidores a un tipo de control de dosis, es la opción más viable puesto que igualmente ese negocio seguirá creciendo por el lucro excesivo que otorga a sus proveedores y la cantidad de consumidores no tiende a descender, es un negocio redondo.

Otra cuestión razonable es que en medio de la ilegalidad hay una lucha constante entre bandas criminales por manejar el mercado de determinado sector, eso solo aumenta la violencia y la criminalidad en un ciclo que no tiene fin, pues si una banda es eliminada no tarda en llegar otra queriendo lo mismo, al hacerla legal no solo bajaría la criminalidad entre proveedores, también lo haría entre los consumidores, es muy común asociar a los ladrones con droga, pues muchos de los ladrones solo roban para consumirlas.

Añadiendo una anécdota al tema, hablare de un amigo que tuve en colegio, del cual el padre era un policía que decomisaba marihuana diariamente mientras hacía requisas y llevaba lo decomisado a su propia casa desconociendo que su hijo la consumía y se la sacaba a escondidas. Él, cuando su padre no llevaba salía a robarles carteras a las señoras mayores para conseguir dinero y poder adquirirlas. Un día su padre se enteró, lo llevo a un tipo de “centro de rehabilitación”, él me contaba que a pesar de que no las había dejado de consumir y su padre lo sabía, significo mucho para el que encontrar donde le enseñaran a dominarlas y no que la droga lo dominara a él.

Debemos dejar prejuicios como que el que consume drogas ilegales es un criminal, pues de hecho, según publicaba el Wall Street Journal un estudio hecho en Wall street, en 2009 un total del 7% de los análisis positivos se debieron al consumo de cocaína, desde el 16% registrado en 2007. Sin embargo, cuando se refiere a la marihuana, el 80% de los test positivos demostraron el consumo de dicha droga entre la clase financiera de Estados Unidos, un incremento del 16% si se compara con las cifras registradas en 2007.

Si tomamos como ejemplo la clase financiera de Estados Unidos podemos llegar a la conclusión que la droga no es mala, pues las personas en la bolsa de valores no son cualquier aparecido como diríamos coloquialmente, solo es cuestión de ver más allá de los prejuicios y darnos cuenta de que los únicos que no quieren que la droga sea legal son los altos mandos en los poderes gubernamentales, pues suelen trabajar con su doble moral mostrando a nosotros la gente del común una cara transparente, limpia de alguna mala intención, mientras por la espalda recibe dinero de algún traficante por su ayuda y silencio, vendiéndose a lo que antes al público se oponía con uñas y dientes. Pues como dijo alguna vez Plauto, lobo es el hombre para el hombre, y cada vez que tenemos una oportunidad de sacar algún provecho individual de alguna situación no dudamos en hacerlo.

Y seamos realistas, que tantos dejarían pasar una fuerte suma de dinero solo por evitar que la droga sea llevada de un lugar a otro, y como un incentivo dado a la fuerza, no creo que las amenazas ya sea de muerte o de algún otro tipo por no querer colaborar con los traficantes sean solo un mito. Si generamos un cambio y aceptamos la legalización ese dinero en vez de llegar a unas cuantas personas por permitir su transporte, bien podría llegar a las arcas del estado junto con los impuestos que le impongan, se reducirían buena parte de conflictos violentos por dominar el mercado y no solo se genera un cambio económico sino también un cambio social.

Referencias

Plauto (254-184 a. C.), “Asinaria”

Diane Coyle (2004), “sexo, drogas y economía”

http://www.cronista.com/ripe/Economia-Narco-el-negocio-de-las-drogas-en-la-region-20150716-0022.html

http://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/2391885/08/10/Que-drogas-consume-Wall-Street-la-marihuana-come-terreno-a-la-cocaina.html

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