Partimos de nuestras experiencias

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Lennix Dayanne Espíndola Somasa

Antes de que McDonald’s se convirtiera en sinónimo de hamburguesas existieron los hermanos McDonald: Richard (“Dick”) y Maurice (“Mac”). Estos hombres tenían un objetivo que era conseguir juntar su primer millón de dólares antes de cumplir los 50 años. De que lo lograron no cabe duda, pero además, por el camino cambiaron para siempre la cultura gastronómica mundial. Lograron reducir el tiempo de preparación y de entrega de una hamburguesa. Sin duda cada vez que el éxito llegaba con sus innovadoras propuestas, ellos no dejaban atrás su ingenio y seguían buscando la manera más corriente para satisfacer las necesidades de los clientes.

De esta manera nació las comidas rápidas por unos jóvenes que solo querían un poco de dinero y que gracias a ellos hoy en día son la adicción de gran parte de la población por su agradable sabor, por ser económicas, y por su fácil y rápida preparación. Es difícil decirle NO a unas papas fritas, es muy sencillo romper la dieta al ver una deliciosa hamburguesa doble carne con adición de queso y tocineta, somos vulnerables a ellas y personalmente si el lugar tiene una buena salsa tártara y piña procurare no subirme dos kilos.

Al empezar este escrito opte por darles un espacio a los grandes creadores de este grandioso invento y finalice con mis frases frecuentes que me hacen pecar. Para darle sentido a mi escrito quiero contarles una experiencia que gracias al trabajo que desempeño por complacer mis gustos he podido aprender y reflexionar sobre este tema de las comidas rápidas, dándole una semejanza y una explicación con unas preguntas del escritor Dan Ariely que están expuestas en el libro las trampas del deseo.

Hace aproximadamente cuatro meses trabajo en un restaurante llamado Mercagan parilla, es muy conocido por la variedad de carnes y hamburguesas que ofrece. Este lugar ya  lo conocía gracias a mis amigos del colegio pues frecuentemente nos reuníamos para salir y entre nuestros planes siempre estaba comer. Los amigos nos contamos lo que hicimos el fin de semana, en donde estuvimos, que compramos, a quien nos encontramos. José y Juan Diego son los más habladores del grupo y nos contaron que habían estado en este restaurante, lo subieron a las nubes y nos insistieron en ir. Efectivamente fuimos, y que les digo, las hamburguesas tienen un sabor a parilla, son grandes, son costosas, entran hasta por los ojos, y qué decir de la carne con guacamole o chimichurri, tanta descripción no puede ser cierta.

Les comente a mis papás sobre el sitio y  también fuimos pero el comentario de mi papá fue: “las de Jumbo son mejor”. Jumbo es un lugar cerca a nuestra casa que también vende hamburguesas a la parrilla pero sin tanta popularidad. Había pensado hasta que empecé a trabajar en mercagan que mi papá era tacaño y no tenía buen paladar, eran constantes las excusas para no ir y en mi pensamiento rondaba “lo que no le gusta es el precio”.

Cuando empecé a trabajar allí, al recibir las facturas, ver como se preparan todos los alimentos que se ofrecen, haciendo cálculos en mi mente, me daba cuenta que estaba pagando mucho por una simple hamburguesa, y le daba la razón a mi papá, hasta el momento de darme cuenta la fama que tiene el lugar y el precio era lo que me motivaban a ir, pues una hamburguesa de mercagan no tiene mayor cosa. Como les dije todo entra por los ojos y los comentarios de los demás se estancan y tendemos a repetirlo. Específicamente como dijo Dan Arely denominamos a este tipo de comportamiento «gregarismo». Se da cuando presuponemos que algo es bueno (o  malo) basándonos en el comportamiento previo de otras personas, y nuestras propias acciones siguen esa misma pauta.

El efecto anclaje es un prejuicio cognitivo provocado por la tendencia humana a darle un mayor peso a la primera noticia, argumento o evidencia que se tiene sobre algo a la hora de tomar una decisión. Frecuentemente esta definición se ajustaba a la hora de comprar alguna comida rápida, pues comparaba el precio del sitio con el de mercagan y tomaba la decisión. Entonces mi experiencia se ajusta  a estas preguntas cuando nos encontramos con un nuevo producto, por ejemplo, ¿aceptamos el primer precio que aparece ante nuestra vista? ¿Tiene ese precio (lo que en economía conductual denominamos ancla) un efecto a largo plazo en nuestra predisposición a pagar por el producto en lo sucesivo?

Nos anclamos a los precios iníciales. Pero ¿nos dedicamos luego a pasar (o a saltar radicalmente, si lo prefiere) de un precio-ancla a otro, modificando constantemente nuestra predisposición de pago? ¿O bien el ancla inicial con la que nos encontramos se convierte en nuestra ancla fija durante largo tiempo y para un gran número de decisiones?  Pero no solo a mi experiencia se pueden ajustar estas preguntas, quizá usted este anclado al mismo precio de hace unos años y no ha podido renovar su pensamiento a la hora de comprar una prenda, un electrodoméstico, unos zapatos, su comida ya que pensamos que es lo más barato, asequible, fácil de conseguir o lo mejor que podemos conseguir porque nos estancamos ahí, en las sugerencias de los demás o también por la ignorancia y la pereza de buscar y conocer algo mejor que nos de más rentabilidad.

Para concluir, el cambio de preferencias y lo que estamos dispuestos a pagar por un producto siempre va ligado con las experiencias que tenemos, nos fijamos en un precio y de allí partimos para tomar una decisión,  ocurre el efecto anclaje. Se puede decir que esto es una constante, cambiamos de pensamiento cuando abordamos una nueva experiencia o cuando alguien nos asegura que algo es mejor. Es importante estar informado y conocer lo que realmente estamos comprando, por eso es muy recomendable sacar una conclusión después de vivir una experiencia para repetirla o mejorarla. Fíjese en lo que está comprando y evalúelo como bueno o malo.

Bibliografía

Las trampas del deseo. Dan Ariely.

http://www.ngenespanol.com/el-mundo/hoy/15/04/9/asi-inicio-la-comidarapida/

http://www.academiadeinversion.com/efecto-anclaje-definicion-ejemplos-como-evitarlo/

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2 pensamientos en “Partimos de nuestras experiencias

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