Los subsidios al agro: ¿Beneficiosos o perjudiciales?

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Sergio Andrés Torres Ordúz

Si mi preguntan a mi diría que son beneficiosos pero desde la lógica de la economía no se puede brindar bienestar a cierto grupo de gente sin perjudicar a la otra. Ahora bien, muchos de ustedes se preguntaran por qué esta repentina subida de precios en los productos agrícolas, los cuales continúan disparándose, pues tan solo el rubro alimentos representa la mayor variación nacional en lo corrido del año con un 7,32% y además que tan solo en Bucaramanga representa un 1,26% ubicándose en la línea del incremento nacional con el mismo porcentaje, según datos oficiales del DANE (Abril 2016).

¿Pero por qué se da este comportamiento en los precios de los alimentos? Tendría que remitirme a un escenario en particular de la historia colombiana en donde se empezaba a sufrir un cambio importante en el modelo de producción del país. A principios de los noventa el por entonces Presidente de la República César Augusto Gaviria Trujillo dio vía libre a una política importante llamada “Apertura económica”, en la cual se introdujeron las ideas neoliberales de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, quienes fueran en su orden Presidente de Estados Unidos y Primera Ministra de Inglaterra.

Sin embargo aunque fue algo muy positivo en su momento, pronto aparecería a la luz pública la verdadera naturaleza de estas políticas. Si bien muchos consumidores se beneficiaron por la entrada de productos nuevos al país, así como también los menores precios que se presentaron, también muchos empresarios nacionales se vieron en la quiebra por la mayor entrada de competencia en el mercado, entre ellos los agricultores.

Pronto se tendría que buscar una solución a este problema que estaba surgiendo, pues a pesar de que el comercio se veía abarrotado de más productos, las barreras restrictivas o aranceles, impedían que el precio de los bienes disminuyera. Además que el creciente desempleo e informalidad que implico esta decisión, hizo que el gobierno se reformulara acerca de su intervención en la economía.

Por lo tanto Colombia se suscribió al TLC o Tratado de Libre Comercio con países de su misma zona como lo son Venezuela y Bolivia a través de la CAN y posteriormente con más países a través de Mercosur. Pero no fue hasta la suscripción del TLC con países del primer mundo que el Estado se vio enfrentado a la desleal competencia que le ofrecía países como los de la UE o el mismo Estados Unidos quienes intervenían en su economía a través de los subsidios en este caso a la agricultura.

Estos subsidios provocan que al subvencionarse cierto monto de dinero a un rubro especifico de la economía como por ejemplo la agricultura, esta se vea comparativamente más aventajada. Como bien los explicó Diane Coyle* en su célebre libro “Sexo drogas y economía” (2002) (pág. 43) “el gobierno otorga subsidios a industrias como la agricultura para proteger el producto nacional de la incisiva e incipiente competencia extranjera, por lo cual el gobierno garantiza unos precios artificialmente altos, lo que provoca que muchos agrícolas tengan un exceso de producción. El resultado del exceso de oferta en la agricultura es una superabundancia de todo tipo de alimentos desde hortalizas hasta cordero. La consecuencia es que los precios de los alimentos producidos por la nación aumenten.”

Estas políticas afectan principalmente a los países que tienen unos ingresos menores pues al no poder sus productos competir con los de las naciones desarrollados se dan a la quiebra. Por esta misma razón los países del tercer mundo adoptaron también estas iniciativas. Pero entonces: ¿Quién financia estos subsidios? La única respuesta es nosotros.

Nosotros quienes a través de los impuestos levantamos las industrias colombianas beneficiadas por este programa, y quienes no estamos viendo resultados en materia de infraestructura para el agro. Según Finagro en una entrevista con el exministro de Agricultura y Desarrollo Rural Rubén Darío Lizarralde** dijo “Colombia en función del Producto Interno Bruto y el PIB agropecuario, es el país que más subsidios da al agricultor. Del 100% de lo que el Gobierno entrega al agricultor, el 92% se va para subsidios y solo el 8% para bienes públicos como asistencia técnica, riegos y drenajes, vías terciarias, conocimiento, información, formalización de la tierra, etc.

El mensaje que estamos recibiendo cuando vemos que la economía agrícola está creciendo muy lentamente; cuando, además, somos el país que menos productos agrícolas estamos exportando en América Latina y más pobreza extrema tiene en el campo, es que lo que estamos haciendo, lo hemos hecho mal. Y que entonces tenemos que cambiar la estructura de apoyos del Gobierno.

Esto me lleva a la conclusión que aunque los subsidios en su mayoría buscan el bienestar de la población menos favorecida, también financian impuestos invisibles los cuales perjudican a gran parte de la población de bajos recursos, mientras que el campesino sigue sumido en la pobreza pues esta clase de subsidios a la oferta no benefician en general al pequeño productor.

Referencias

* Diane Coyle. Es economista y ex asesora del Tesoro del Reino Unido. Ella es Vice – Presidenta de la BBC Trust, el órgano de gobierno de la British Broadcasting Corporation, y fue miembro de la Comisión de Competencia del Reino Unido hasta su terminación en abril de 2014. Es profesora a tiempo parcial en la Universidad de Manchester.

**Rural Rubén Darío Lizarralde (nacido en Buga, Valle del Cauca, 1954) es un abogado y economista colombiano que en el año 2013 fue nombrado por el presidente Juan Manuel Santos como ministro de Agricultura, cargo que desempeñó entre 2013 y2014.

https://www.finagro.com.co/noticias/minagricultura-plantea-revolc%C3%B3n-incentivos-al-agro.

OBSERVATORIO DE LA ECONOMÍA LATINOAMERICANA

dane.gov.co. /Agropecuario.

Diane Coyle “sexo drogas y economía” (pág. 43).

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