El control de armas en Colombia: ¿Vale la pena tener una?

1892

Jaime Andrés Hernández Barrera

Hoy en día nos enfrentamos a un mundo lleno de peligros como también de oportunidades, lleno de desafíos como de decisiones y sin duda alguna Dubner y Levitt nos demuestran estas afirmaciones en Freakonomics. Ellos mismo han dicho que en su escrito revelan el lado oculto  de la economía ya que nos introduce en el mundo de las drogas, aborto, corrupción y trampa, para demostrarnos como los números incurren de manera directa en estos hechos. Pero en este texto quiero tratar de unir dos temas que el dúo de economistas nos plantea en su libro, y son, los incentivos y como ser buenos padres, dirigiéndolos hacia un solo objetivo que será el control de armas de fuego en nuestro país.

Desde que nacemos comenzamos a regirnos por los incentivos, ya que si acertamos a los estímulos apropiados podemos persuadir las decisiones o pretensiones de los demás hacia nuestro favor, pero como no hay algo perfecto en este mundo no existe ninguna regla general que nos diga cuál es el incentivo más destacado para conseguir tal fin deseados en términos económicos pero en términos morales parecen que los incentivos tuvieran mayor fuerza en las decisiones de una persona.

El primer ejemplo que nos propone el libro es sobre la guardería israelí, donde el uso de incentivos económicos dieron resultados desfavorables, en los cuales los padres preferían pagar un poco más de dinero por la multa, que asistir a recoger a sus hijos temprano. En el capítulo número cinco del libro, nos demuestran que a pesar de lo que se cree es más peligroso tener una piscina en el patio trasero de un jardín, que tener una pistola en el closet de una habitación, pero, ¿Por qué pasa este fenómeno? Freakonomics nos dice que en los datos está la respuesta ya que en Estados Unidos existe más de seis millones de piscinas particulares y a causa de estas 550 niños menores de 10 años perecen ahogados, mientras tanto se prevé que de las 200 millones de armas que poseen los estadounidenses, acaban con la vida de 175 niños al año, esto nos demuestra que existe un grandísimo abismo entre tener armas y piscinas en tierra norteamericana.

Pero, ¿Cómo se ubica Colombia frente a esta problemática? Sabemos que en nuestro país el poseer un arma de fuego radica de un solo incentivo que es el de protegernos y proteger a nuestros familiares, personas amadas y propiedades ya que en nuestro país, como en la mayoría de Latinoamérica, los problemas sociales y la violencia reinan en la vida cotidiana de sus habitantes, pero como anteriormente he dicho los datos nos muestran la verdadera magnitud de esta cuestión. En el 2015 se registraron 12.193 homicidios en territorio colombiano, a pesar de que hubo una disminución de 1.150 casos comparados con el 2014, según el informe de final de año de la Policía Nacional, estas cifras no dejan de ser escandalosas ya que en gran porcentaje estos homicidios se debieron a causas violentas, como los ajustes de cuentas, el sicariato y  robos. Estas cifras generan un gran incentivo sobre el pueblo colombiano, el cual es el de la seguridad y defensa, como ya había dicho anteriormente.

Ahora bien, ya existe un incentivo moral para comprar o adquirir un arma, pero en Colombia este proceso es largo y dispendioso, debido a que si no se es militar o parte del cuerpo policial, el tramite va tener más tiempo de proceso además del costo del artefacto. En promedio, el arma de fuego legal más sencilla tiene un precio de dos millones de pesos, cabe recordar que INDUMIL(Industria Militar) son los únicos que producen la armas para civiles, sumándole a eso los protocolos y papeles para conseguirla que suman alrededor de un millón de pesos dependiendo de su estrato o condición socioeconómica.

Después de esto se procede a una investigación por parte de los militares para saber el fin con que se va a usar, como se va a usar y al final del proceso le dirán si le otorga el permiso o no. También se tiene que recordar que un persona máximo puede llegar a tener solo cuatro armas de fuego, dos para la tenencia y dos para el porte. Después de apreciar solo por encima este panorama sabemos que portar un arma de fuego en Colombia es algo difícil, pero no es nada comparado con el mercado negro de estas mismas, ya que en un reporte hecho por parte de la policía, en un San Andresito de Bogotá se puede conseguir una pistola Colt y cien balas por solo un millón trescientos cincuenta mil pesos, sin permisos, sin visitas y sin papeles, claro está que se pueden conseguir armas mucho más baratas en este tipo de mercado, que para nada está controlado por el gobierno.

Ahora, vamos al otro escenario de este escrito, si un padre de familia o cualquier miembro de la familia llega a conseguir una pistola, ya sea de forma legal o ilegal, cabe pensar donde será guardada, para que ningún niño o familiar desprevenido encuentre el artefacto, ya que en Colombia a diferencia de Estados Unidos, solo alrededor de dos millones de personas poseen piscinas particulares o privadas, pero en cambio el uso de armas ilegales superan al triple el uso de estas zonas húmedas por tal razón la amenaza por muerte de un menor no llega siempre por ahogamiento sino por impactos de bala en nuestro país.

Y es que se han registrado miles de casos en los cuales los niños, por su curiosidad, encuentran armas de fuego y proceden a jugar con sus primos o con otro niño y al final terminan apretando el gatillo causándole la muerte o dejándolo gravemente herido. Estas muertes sin duda recaen totalmente en los padres ya que ellos fueron los que llevaron esa arma de fuego y no tuvieron la precaución de haberla guardado en algún lugar especial o seguro. Pero tal vez la decisión de proteger la integridad de nuestros hijos es más fuerte que la de protegernos de un robo o un intento de secuestro, porque vemos más inseguro el tener un arma de fuego en el mismo lugar donde ellos duermen, comen y juegan.

Después de esto tal vez le damos la razón al gobierno por dar restricción al porte de estas armas, pero enseguida arremete a nuestra mente las ideas de que estamos totalmente desprotegidos con los delincuentes, ya que la corrupción y la injusticia les han brindados muchos derechos y tal vez salen horas o días después de haber cometido un crimen.

Bibliografía

Dubner, S., & Levitt, S. (2009). Freakonomics: Un economista políticamente incorrecto explora el lado oculto de lo que nos afecta. Capítulo 1, ¿Qué tienen en común un maestro de escuela y un luchador de sumo? Capítulo 5, ¿Qué hace perfecto a un padre?

http://www.eltiempo.com/politica/justicia/homicidios-en-el-2015-en-colombia/16471335

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-11678681

https://munozmontoya.com/2015/01/05/quiere-tener-un-arma-legal-aqu-le-explico-cmo/

https://www.indumil.gov.co/

Columnas relacionadas

1859. Déficit fiscal colombiano

1860. Devaluación de la moneda colombiana

1862. La mujer colombiana y sus prejuicios en el ámbito laboral, siglo XXI

logo-emar3.jpg

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s