¿En realidad nos están estafando?

1886

Nelson Jhair Rueda Rodríguez

Hablemos un poco de los precios por los que pagamos a diario por cualquier bien en el mercado; desde una hamburguesa hasta el alquiler de un apartamento, es común que nos detengamos a pensar por qué es tan alto el precio de la mayoría de las cosas y quien es el que finalmente recibe la ganancia por nuestra compra. Para analizar este proceso nos guiaremos del primer análisis que se hizo sobre las cafeterías del siglo XXI publicado en 1817 por David Ricardo.

Iniciemos que la mayoría de las personas pensamos que los altos precios son para exprimirnos cada vez más y estos a su vez hacerse más ricos, en gran medida es cierto, pero existen otros factores que determinan un alza en los precios (la inflación, los impuestos, y el valor agregado de los inmuebles como lo es la plusvalía y la escases). En este escrito analizaremos el problema de la escases, para entender esto daré un ejemplo, conseguir un lugar donde vivir en las grandes ciudades resultara un poco tedioso, debido a los altos precios de arrendamiento y la “escases”  de terrenos donde construir ya que la ubicación geográfica de las ciudades no les brinda muchas opciones a  la hora de expandirse.

La escases es la falta de algo, y si una persona puede hacer uso de esto en su favor, rápidamente resultara beneficiado, para contextualizarlo observemos las cafeterías o tiendas cercanas a un punto de gran aglomeración de personas, su ubicación es estratégica, captara un gran número de personas que por diversas razones se detendrán a consumir, pero al momento de preguntar por los precios se dará cuenta que son muy elevados y cuestionamos al administrador del negocio, asumiendo una postura de que nos están “estafando”, este análisis es del común de las personas, pero al momento de hacer una análisis más a fondo podemos notar que los altos precios se deben claramente a los costos de producción, salarios de  empleados, etc.

Y aparte de estos gastos se le suma el costo de arrendamiento del local, que entre otras cosas se da por la puja de personas interesadas en tomarlo en arriendo (casi siempre la “puja” está dada por la ubicación del local); el interés del local hace que las personas disputen entre ellas para quedarse con él, es en este momento donde el dueño del local hace uso en su favor de la “escases”, en este sería su local la única opción de estas personas dispuestas a tomarlo en arriendo; el dueño fija un precio alto por el arriendo y pues la persona dispuesta a pagarlo finalmente sea quien se quede con él; es así como funciona la escases en favor del dueño del local; después de haber sido arrendado, el arrendatario debe recuperar esa inversión así que transmite ese valor al precio de sus mercancías y este sumando con los demás gastos mencionados anteriormente hacen que su precio suba rápidamente, pasando a un segundo plano los precios de producción que sería su valor natural.

Los consumidores somos quienes indirectamente fijamos los precios elevados de los bienes ya sea por su escases o por otra característica diferente como lo sería el tiempo, la comodidad o la atención; las tiendas captan ese mensaje y hacen uso en su favor; es entonces cuando empezamos a pagar por un servicio y dejamos a un lado el bien como tal; no sería lo mismo comprarte una hamburguesa en una tienda famosa como el Corral o McDonald’s que ir a comprártela en la esquina de tu barrio; claramente es más costoso ir a una tienda famosa debió a que te cobrará el lugar en donde estas sentado, ya sea por la zona de la ciudad en donde se encuentre la tienda o por el material de las sillas y mesas de esta tienda, también te cobrara la sonrisa de la chica que te atiende, entre otras cosas más que diferencian una de estas tiendas a la tienda de tu barrio, así se vuelve más importante el servicio que el bien en su esencia.

Conforme a la pregunta del texto que si realmente nos estafan seria simple responder, pues el precio final es una sumatoria de costos de producción, salarios, escases etc. Y nosotros somos quienes estamos dispuestos a pagar estos precios, así que los que nos estaríamos estafando seriamos nosotros mismos; esta postura seria en un mercado en el cual no exista un monopolio.

Referencias

“El economista camuflado” (2007) Tim Hartford, cap. 1 “¿Quién paga tu café?

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2 pensamientos en “¿En realidad nos están estafando?

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