Ingrediente esencial para la prosperidad económica

1905

Linda Karina Pino Álvarez

El estado de ánimo, la toma de decisiones y la actividad económica están más estrechamente ligados de lo que pensamos y cuando se trata de tomar decisiones con respecto al dinero, la mente humana se comporta de forma irracional. Desde un principio Adam Smith definía conceptos como la economía racional y la economía egoísta en donde se deduce un principio de racionalidad que considera a un sujeto que actúa de manera egoísta y toma decisiones en procura del máximo ingreso. Según Adam Smith, las personas se preocupan por su propio interés y constituyen una mano invisible que sostiene estable la economía, al comportarse de manera racional. Las ideas de este personaje se han empleado en diversos modelos de complejidad matemática y los economistas conductuales creen que sus ideas se están radicalizando cada día más.

Los economistas racionalistas no están en contra de la libertad en los mercados para concebir riqueza; sin embargo, crisis como la de los años 1929 o 2008 hicieron tambalear todos los principios de economía imperantes. Según los economistas conductuales, las emociones influyen en un alto porcentaje en la toma de decisiones del individuo relacionadas con el dinero, es por esto que muchas veces ahorramos menos de lo que deberíamos.

Apoyando esta premisa aparece uno de los economistas más influyentes del siglo XX, John Maynard Keynes, quien afirmaba que el mercado no era independiente de la conducta y que tendría una gran relación con los niveles de confianza producidos por los espíritus animales, término que adoptó para destacar la importancia de la confianza y de los instintos de los hombres de negocios en sus perspectivas futuras. De igual manera, este personaje sostiene que en el estado de las expectativas a largo plazo, los empresarios poseen la esperanza de conocer lo que conseguirán con su producción inicial y con el capital que tienen a su disposición; estas expectativas no dependen únicamente del nivel de probabilidad que le asigne el individuo a su predicción sino también del estado de confianza. Este último posee un alto grado de importancia porque es uno de los factores principales que determinan la eficiencia marginal del capital.

En libro de Animal Spirits, Akerlof y Shiller se basan en el campo emergente de la economía conductual y describen cómo funciona realmente la economía, resaltando la forma de actuar de las personas al ser poseídas por aquellos espíritus animales. De esta manera, señalan las distintas formas en las que se presentan mediante cinco elementos de la psicología humana que contradicen los supuestos de la teoría económica dominante, y explican de mejor manera los ciclos económicos recientes. Entre ellos se encuentra la confianza, la justicia, la corrupción en unión de la mala fe, la ilusión monetaria y las diversas historias que influyen de gran manera en el comportamiento de los seres humanos al tomar decisiones.

El estado de confianza es la parte más fundamental de los espíritus animales debido a que cualquier actividad económica requiere un cierto grado de confianza en las consecuencias de cualquier acción. Las expectativas del mercado tienden a ser auto-cumplidas en el corto plazo, pero auto-corregidas en el largo plazo. Akerlof y Shiller argumentan que un “multiplicador de confianza” afecta a la economía como un multiplicador de consumo ordinario, o hace que los multiplicadores ordinarios varíen con el tiempo.

Un claro ejemplo de esto se da en las burbujas especulativas que se alimentan del optimismo que generan hasta reventar; como sucedió en los países bajos durante el siglo XVII con los bulbos de tulipanes, algunas personas empezaron a comercializar con tulipanes y las otras al ver que este negocio era rentable, no duraron ni un segundo en dejar sus oficios o sus negocios originales y se dedicaron al comercio de estos. Al transcurrir el tiempo, la burbuja empezó a crecer al igual que los precios de los tulipanes, a tal punto que un tulipán podía llegar a igualar el precio de una vivienda y ya nadie estaba interesado en comprarlo con semejante valor, lo que finalmente ocasionó el estallido de la burbuja haciendo que el precio de los tulipanes se desplomara.

Ahora más que nunca, el valor significativo de la confianza es más claro; la crisis económica mundial se origina en el abuso de confianza que poseen algunas entidades del sistema financiero mundial, para las cuales impera la codicia y no la ética. Es necesario saber manejar este gran elemento, los rendimientos dependerán en gran medida de los niveles de confianza que existan. En síntesis, la confianza es un elemento clave para  garantizar que una empresa competitiva sea capaz de producir resultados extraordinarios, esencial para que florezca la prosperidad, tanto así que no existe un país desarrollado, competitivo e innovador en el que no se refleje la existencia de un alto grado de confianza entre los ciudadanos y las instituciones.

Bibliografía

Akerlof, G., y Shiller, R. (2009). Animal Spirits: Cómo influye la psicología humana en la economía (p. 320). Ediciones Gestión 2000.

Keynes, John Maynard (1936). Capítulo 12. El estado de las expectativas a largo plazo. Tomado de la Teoría general del empleo, el interés y el dinero.

Mente humana y dinero. [Vídeo] Disponible en:

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