Desigualdad de género

1968

Daniel Steven Jones Moreno

“A lo largo de la historia ha sido invariablemente más fácil ser hombre que ser mujer. Sí, es una generalización muy grande y, sí, hay excepciones, pero desde todos los puntos de vista, las mujeres lo han tenido más difícil que los hombres.”

En la historia las mujeres venían siendo tratadas como simples herramientas para los hombres, por así decirlo, eran las encargadas de los quehaceres del hogar y cuidar los niños, de ser capaces de dar descendencia a sus esposos y que esta fuera un varón, de lo contrario, al ser niña era normal que no tuviera un significado importante en la sociedad ni en la familia, pues todo hombre quería otro hombre de hijo no una niña, y ninguna mujer quería dar a luz una niña, puesto que muchas veces traía consecuencias como abuso de parte de sus esposos o incluso las asesinaban por no poder dar a luz un varón.

Aunque los tiempos han cambiado, algunos países aún siguen teniendo una mentalidad de que el hombre tiene más valor que la mujer. Por ejemplo, en China las niñas todavía tienen muchas más probabilidades que los niños de ser abandonadas después de nacer, de ser analfabetas y de suicidarse. Y las mujeres de la India rural siguen enfrentándose a la discriminación en casi todos los aspectos.

“Aunque sobre todo en las naciones desarrolladas, la vida de las mujeres ha mejorado espectacularmente. Las perspectivas de futuro de una chica norteamericana, británica o japonesa del siglo XXI son incomparables con las de sus congéneres de hace un siglo o dos. En cualquier ámbito que miremos —educación, derechos legales y de voto, oportunidades profesionales, etcétera—, es mucho mejor ser mujer ahora que en cualquier otra época de la historia.”

“En 1872, el primer año del que existen estadísticas, el 21 por ciento de los estudiantes universitarios estadounidenses eran mujeres. En la actualidad, la cifra es del 58 por ciento, y sigue subiendo. Ha sido verdaderamente un aumento asombroso”

Las mujeres que han estudiado mejoran el entorno y la sociedad en la que viven, contribuyen en la economía y ayudan a cambiar los estereotipos de género, pues en palabras del especialista senior en educación de la OREALC, Cecilia Barbieri “Desde las infraestructuras hasta el desarrollo de materiales o los procesos pedagógicos, la participación total y equitativa de las mujeres es vital para asegurar un futuro sostenible”.

Un tema en el que también ha habido cambios ha sido en el sector laboral, aunque aún se paga un alto precio por ser mujer, año tras año contemplamos cifras que nos confirman que todavía queda mucho por hacer para lograr que mujeres y hombres accedan en iguales condiciones al mercado de trabajo.

El mejor de los ejemplos en el entorno laboral se hace evidente en la brecha salarial y en el tipo de trabajo y condiciones que desempeñan muchas mujeres. Muy pocas ocupan puestos directivos. Según un estudio realizado por la Plataforma de Acción de Beijing en 83 países, las mujeres al realizar el mismo trabajo que un hombre reciben entre el 10% y el 30% menos de remuneración salarial. Otro factor importante que les afecta es el acoso laboral. En el caso del género masculino, esta práctica disminuye cuanto más alto es el nivel de estudios del trabajador, pero esta tendencia no es igual en el caso de las mujeres.

Un caso de la misma importancia es el ámbito político, los estudios muestran que los hombres se especializan en las actividades sociales y políticas que exigen más tiempo y proporcionan más poder, como la militancia en partidos y sindicatos, mientras que las mujeres son mayoría en las peticiones de firmas o las donaciones. Es probable que esta diferencia tenga que ver con que las mujeres siguen asumiendo la gran mayoría del trabajo doméstico y de cuidados, lo que se añade a su jornada laboral, dando lugar a la denominada “doble jornada”. A esta desigualdad se suman los prejuicios machistas, se sigue pensando que, en general, los hombres son mejores líderes que las mujeres.

Todo esto muestra que aunque las mujeres han ganado importancia en todos los ámbitos, aún falta mucho para que se dé una verdadera igualdad de género, concluiré el escrito con unas palabras de la actual presidenta de la República de Chile, Michelle Bachelet: “Garantizar la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres no sólo es una medida justa, es también una estrategia económica rentable”

Bibliografía

Dubner, S., & Levitt, S. (2009). Superfreakonomics: Enfriamiento global, prostitutas patrióticas y por qué los terroristas suicidas deberían contratar un seguro de vida.

http://www.lne.es/sociedad-cultura/2015/03/08/los-8-datos-sobre-desigualdad/1723882.html

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