Torneo laboral: ¡error fatal para lograr una gran productividad!

1970

Nini Yarluy Marín Calderón

“En un torneo le pagas a las personas por su rendimiento relativo: como rinden en comparación a otras personas que hacen lo mismo” Tim Hardford.

¿Qué es lo primero que usted imagina al pensar en torneo? Pues bien, supongo que lo relaciona inmediatamente con cualquier torneo deportivo, donde se le premia al mejor jugador de aquel deporte. Por ejemplo en el tenis “A Federer no le pagan por esforzarse más ni por jugar un tenis brillante; simplemente, es recompensado por vencer a sus rivales en un torneo. Eso es suficiente para que saque lo mejor de sí mismo” Tim Hardford.

Pues bien, ¿En qué se diferencia un torneo deportivo con un torneo laboral? La respuesta es que estos tienen mucha diferencia y una muy mínima relación, para mejor comprensión de ello aquí se plantea un ejemplo donde usted notará que las cosas en “torneo laboral” no ocurren de igual forma que en un torneo deportivo. Como usted ya lo imaginará descubrir el mejor rendimiento en una empresa no es una tarea muy simple, de echo esta tarea se tornaría algo cansona al tener que buscar en el historial o en los registros de las ventas realizadas por cada uno de los trabajadores además esto tomaría muchísimo tiempo.

Sin embargo existe otra forma de buscar el mejor rendimiento y sería mediante una comparación relativa, con ella se facilitaría un poco más el trabajo. ¿Qué significa eso de comparación relativa? Demostrare esto mediante otro ejemplo: la situación es la siguiente, imagine por un momento que usted trabaja en una empresa de “YouTubers”, es decir grabando videos para luego ser subidos a internet. La empresa está conformada por 20 empleados, esta empresa paga a base de rendimiento y logro de objetivos, y usted tiene como objetivo principal generar en su video la mayor cantidad de visitas o reproducciones en un determinado periodo de tiempo. A esto Hardford le llama un incentivo absoluto, es decir “aquel que tiene en cuenta el objetivo global de la empresa en este caso de YouTube y donde no se piensa en el rendimiento que tienen los demás.

Como consecuencia a este incentivo, lograríamos un aumento salarial y a su vez un aumento en la productividad de la empresa. Pero adivinen ¿qué puede suceder? Estos empleados pudieron haber obtenido estas visitas por simple suerte y es mejor evitar que la suerte se vuelva parte del objetivo final, con decir “suerte” me refiero en el caso por ejemplo de que los trabajadores reciben visitas en su canal simplemente por equivocación o porque alguna persona clickeo “sin querer”. Y debido a esas equivocaciones el empleado está siendo premiado sin realmente merecerlo. Y ¿qué sucede con esto? Pues al ver esta situación el resto de empleados no pondrán su mejor esfuerzo para realizar un excelente trabajo, puesto que si la mayor parte se debe a suerte, ¿Para qué carajos esforzarme tanto si todo se logra tan fácilmente? Y aquí se invertirían las consecuencias, es decir bajaría la productividad de la empresa y beneficiaria solamente al trabajador. Para evitar que esto suceda se deberá especificar que cada visita o reproducción tuviera mínimo un comentario o un me gusta, de lo contrario la visita no tendría validez y así se evitaría la suerte durante el torneo.

Ahora cambiemos un poco las cosas; se plantea otro caso hipotético: la empresa busca mejorar el nivel de rendimiento de sus empleados, para ello cambia totalmente las reglas de la empresa, ahora esta premia a aquel video que tenga más calidad con respecto a los demás, es decir que aquí se emplea un incentivo que funciona como la medida de rendimiento relativa, donde se tendría que competir con los demás compañeros de la misma empresa (YouTube); ¿cómo se actuaría ante esto? Existen 2 posibles opciones, la primera sería limitarnos a realizar unos excelentes videos, tomando el tiempo necesario para grabarlo, procesarlo y corregir quizás errores que en el puedan aparecer, o por el contrario buscaríamos la forma de entorpecer la grabación de los demás compañeros y esto resultaría totalmente racional puesto que como es de suponerse primero se piensa en el beneficio propio antes que en el de los demás “primero yo y luego el resto”. A este tipo de rendimiento se le conoce como “teoría de torneo”.

Pero, ¿qué es en sí la teoría del torneo? “La Teoría del Torneo fue desarrollada por los economistas Edward Lazear y Sherwin Rosen. Esta teoría se usa para calcular remuneraciones variables no dependiendo de la productividad marginal, sino en base a las diferencias relativas entre un grupo determinado de personas que trabajan en una misma organización” (Jimenez, 2010).

“Los torneos laborales son explícitamente eso: un plus para el mejor trabajador y, talvez también para quienes ocupen un segundo y un tercer lugar también. Más comúnmente el torneo laboral es un poco menos estructurado; y eso se debe al hecho de que hay un fondo limitado para los pluses: cuanto mejor parezcas en comparación a tus compañeros, menos obtendrán ellos y más conseguirás tu” Tim Hardford.

Sé que en este momento usted estará pensando: ¡Qué perfecto suena todo esto! Pero lamento decir que no es así tan maravilloso como parece. Deténganse y no vaya tan rápido, analice un poco, pues no puede olvidar  que como todas las cosas en la vida tienen su lado negativo y esta no es la excepción; es decir que esta teoría tiene sus desventajas o sus consecuencias y entre ellas la que más resalta es aquella que ocasiona una baja productividad a nivel global (a nivel de YouTube) como lo hemos expuesto y donde  hemos concluido que cada trabajador estará enfocado solo en el beneficio propio.

Es por ello que si usted quiere introducir este sistema de ascensos o incentivos a través de un torneo y el salario por rendimiento de sus subordinados, todo lo que tiene que hacer es determinar si los esfuerzos de cada trabajador por mejorar su rendimiento compensarán sus esfuerzos por obstaculizar el de todos los demás. Pues, “Ni el torneo de tenis más despiadado ofrecería jamás incentivos a los jugadores para debilitar a sus propios compañeros de dobles; si eres un directivo, quizás quieras retener esta idea”.

Bibliografía

Harford, T. (2009). La lógica oculta de la vida: cómo la economía explica todas nuestras decisiones (p. 347). Madrid: Ediciones Temas de Hoy.

http://alfonsojimenez.com/post/10367610538/mourinho-y-la-teor%C3%ADa-del-torneo

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