El supermercado matrimonial en algún lugar del espacio económico

1978

Julieth Stephany Ramos Sánchez

Tim Harford, en su libro La lógica oculta de la vida nos hace ver que hay economía en todos lados, y entender la economía no como algo de números y políticas sino como una ciencia que estudia todas las decisiones que tomamos. Y en torno a esto, explica desde el punto de vista de la economía del comportamiento, cómo se mueve la sociedad o ciertos grupos sociales. También trata de explicar el racismo, el matrimonio, el esfuerzo en el trabajo y hasta la elección de estacionar el auto en un lugar no permitido.

En los Estados Unidos, las tasas de matrimonio han alcanzado una baja histórica. Los ingresos anuales de la industria de citas se encuentran en el punto más alto de todos los tiempos: 1,049 mil millones. Según Harford, la oferta y la demanda en el mercado de las citas motiva a las personas para trabajar, estudiar, e incluso moverse en busca de mejores perspectivas. Y, en aquellos lugares donde los hombres escasean, la respuesta de las mujeres es permanecer en la universidad durante más tiempo.

El amor no es racional, pero los amantes sí lo son. La racionalidad de los amantes tiene efectos increíblemente trascendentales cuando un sexo supera en número al otro, aunque sea por un pequeño margen. Para comprender por qué, debemos visitar un lugar que existe sólo dentro de la curiosa imaginación de los economistas: el supermercado matrimonial.

El supermercado matrimonial es un modelo muy simple del matrimonio. Al igual que todos los modelos económicos, deja de lado numerosos detalles complicados en un intento por descubrir algo interesante acerca de las cuestiones básicas que quedan pendientes, y estas son que la mayoría de la gente preferiría estar casada a permanecer soltera, y que los beneficios de estar casado dependen de la oferta de parejas que tenga disponible para casarse.

Para esto, Harford propone el siguiente ejemplo: imagina veinte muchachos solteros y veinte muchachas solteras en una sala. Este es el supermercado matrimonial, así llamado porque el acto de comprar es sencillo; no hay nada excitante en ninguno de los productos y todo se encuentra bajo el mismo techo. Casarse en el supermercado matrimonial es fácil: cualquier hombre y mujer que se presente en la caja puede cobrar cien libras y marcharse. Con igual número de hombres y mujeres, podemos esperar una división del cincuenta por ciento.

Ahora, imagínate una inusual noche en el supermercado, en la que se presentan veinte mujeres solteras, pero solo diecinueve hombres solteros. Una mujer va a volver a casa sin un esposo ni un cheque.

Entonces explica cómo la mujer sin pareja, tomará la decisión, evidentemente racional, de entrometerse en la relación de una pareja ya constituida. Por lo tanto, podría ofrecer un mejor trato que el de la división por la mitad, accediendo a aceptar sólo 40 libras. Su rival, igualmente racional, no querrá salir perdiendo completamente, así que realizará una contraoferta, ofreciendo aceptar sólo 30 libras. De este modo, las ofertas serán cada vez más bajas, hasta que una ofrezca casarse por tan sólo un penique, y como siempre va a sobrar una mujer que se vaya con los bolsillos vacíos, el resto de las diecinueve mujeres, se van a ir casadas, pero con un penique, porque hasta ese punto, siempre va a sobrar una mujer que se ofrezca por menos plata y cada uno de los diecinueve hombres afortunados obtendrán 99.99 libras y eso solamente porque faltaba un solo hombre.

Esto es sorprendente, la falta de un hombre, le da un enorme poder al resto y para Harford, la escasez significa poder, y más del que puedas llegar a imaginar. Sin embargo, esto tiene una explicación muy sencilla: una sola mujer sobrante puede proporcionarle a cada hombre soltero una remota posibilidad y echar a perder la posición de negociación de todas las demás mujeres.

Y así es como según Harford funcionarían las cosas en el supermercado matrimonial, pero, en mi opinión, la realidad no es así. Pues Harford reduce todo a teorías o modelos y deja de lado muchos factores que también influyen en las decisiones. Es decir, toma una sola variable, cuando en la vida estamos constantemente expuestos a montones de variables que sumadas, hacen que tomemos nuestras decisiones.

Bibliografía

Harford, Tim; (2009). LA LÓGICA OCULTA DE LA VIDA. Capítulo 3. Oxford University Press, Inc.

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