Fallos del mercado

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Julio Hernán Moreno Blanco

Hay tres tipos de fallos del mercado: el poder de la escasez, la falta de información y las decisiones que generan efectos colaterales para terceros o en vocabulario económico las “externalidades”. “Cuando, debido al poder de la escasez, la información incompleta o una externalidad, la economía no logra estar a la altura de ese idealizado “mundo de la verdad”, se avecinan los problemas” (Harford, 2006).

El autor, Tim Harford empieza el libro: El economista camuflado, analizando el asunto del poder de la escasez. En este punto menciona la experiencia de la Asociación de Países Productores de Café, que buscaba crear un cartel de los productores de café, al igual que la OPEP (Organización de Países Productores de Petróleo), pero en el mercado cafetero. Narra en el libro que esta asociación no prosperó porque un cartel, diseñado para explotar el poder de la escasez, sólo puede funcionar si los nuevos productores no pueden entrar en el mercado con facilidad. Menciona al respecto que esta iniciativa declinó porque no hay barreras a la entrada importantes, cualquier país que con tan sólo cuente con tierra y trabajo poco cualificado puede ser un productor de café. Hecho que se demuestra por la entrada de Vietnam al mercado, y más todavía que en poco tiempo logró ser el segundo mayor productor de café en el mundo.

El autor señala en el primer capítulo de dónde surge el poder de la escasez, al que asocia con el concepto de renta. David Ricardo, economista inglés del siglo XIX determinó las dos circunstancias por las que se da el coste del alquiler que en el ejemplo lo vincula con el mercado agrícola, pero que sin embargo se puede extender a todas las ubicaciones privilegiadas, desde tierras hasta cafés: por la diferencia en producto por factor productivo agrícola entre las tierras más fértiles y la tierra marginal y la importancia, en sí misma, de la productividad agrícola. Este último factor se puede generalizar a bancos, cafeterías y restaurantes, entre otros.

De los cuales menciona que si hay un precio elevado de alquiler no significa que el precio del producto que vende sea alto por esa razón, sino al contrario. Es porque el precio es elevado que el alquiler es alto. De nuevo nuestro autor recurre al mercado agrícola para ilustrar este asunto. Si se establece un costo de arrendamiento de 5 sacos de café por cosecha y el precio de este es de $800000 por saco, el precio del alquiler sería de $4000000, pero si se continúa cobrando un alquiler de 5 sacos a un precio de $1000000, el precio sería de $5000000. Aquí el mayor precio del alquiler se debe a que el bien que se produce es más caro, por lo que se demuestra que hay una mayor importancia de la productividad agrícola.

El principal problema del poder de la escasez es que le sustraen al consumidor valiosos recursos que en una situación de libre mercado no se sustraerían, esto es porque fijan un precio superior al costo marginal, mientras que en un mercado competitivo prevalecería uno igual al costo marginal. Lo que supone un contraste entre ser pro-mercado o ser pro-empresa, específicamente de algunas empresas en singular. Todo esto nos lleva al terreno de la política, porque es la encargada de regular el mercado. Hay quienes en este campo están en pro de los mercados porque consideran el valor de la competencia y quieren impedir que las empresas obtengan excesivo poder de la escasez. En cambio hay otros que se ven permeados por empresarios poderosos que buscarán beneficiar a una empresa o grupos de empresas en particular.

Un ejemplo de ello se ve en Colombia, donde un magnate como Sarmiento Angulo bloquea las iniciativas que puedan perjudicar a su conglomerado, ejerciendo presión sobre algunos políticos, y éstos prestos le hacen el favor. Desde el mismo presidente hasta los congresistas. Verbigracia: Este señor ha impedido que los dividendos sean gravados con impuestos, además de que blinda su emporio financiero para que la explotación de los clientes se siga dando por parte de los bancos que cobran una tasa de interés excesivamente alta, rayando con la usura.

Pero el mercado no es bueno en todos los aspectos, un posible problema del mercado, aunque éste sea eficiente, tiene que ver con la distribución. El reparto es un punto débil de un mercado competitivo. Y más aún en Colombia donde la desigualdad entre campo y ciudad es notoria e incluso al interior de las ciudades. Puede que el mercado esté funcionando eficientemente pero esté dejando a la inmensa mayoría por fuera de los beneficios que este proporciona. Esto se puede solucionar con el teorema de la ventaja, el cual hace hincapié en que no se debe intervenir en los mercados sino utilizar la misma eficiencia de los mercados para generar otros fines.

Para ilustrar un poco más este caso el autor muestra el ejemplo de los ancianos que padecen frío en invierno. La solución aplicada en Estados Unidos era subsidiar el combustible para uso doméstico cobrándole impuestos más reducidos que los que aquejan a los otros bienes. Pero dado que los gobiernos necesitan incrementar la recaudación esto resultaba inconveniente por lo que la solución pasaba por cobrarles un mismo impuesto a las ventas a todos los productos, puesto que la ineficiencia provocada por esta medida era inapreciable, porque la elasticidad precio del combustible para uso doméstico era reducida, es decir no se puede sustituir con facilidad su consumo o dejar de consumir gran parte del producto, ya que es vital para la vida humana. Y más aún se tenía que cobrar un precio más alto si se tiene en cuenta que éste es un recurso natural no renovable y que genera contaminación. Al tiempo que se incrementaba el tipo impositivo sobre los combustibles se les podía dar una “ventaja” a los ancianos debido a su especial condición, la cual consistía en entregarles un dinero extra.

El segundo tipo de fallo del mercado es la externalidad. Un ejemplo resaltado por el autor de una externalidad es el tráfico urbano. Dado que lo que impera son los mercados imperfectos, se podría pensar que lo que importa es estudiar estos mercados y obviar al estudio de los mercados perfectos, pero no se debe desechar a estos mercados, ya que constituyen el punto de partida del cual indagar “lo que no funciona en ellos” (2006). En vez de empezar desde cero y observar lo que sí funciona. De este modo se podría vislumbrar una solución al problema del tráfico urbano.

Las externalidades o “las decisiones que generan efectos colaterales para terceros” (2006) se pueden verificar en el tráfico urbano. Cuando se utiliza el carro, los conductores no se preocupan por el espacio que ocupan en las vías de libre circulación y que provoca que otro carro no pueda ocupar el mismo espacio, porque no pagan por esta molestia que ocasionan. Caso contrario ocurre cuando se compra una taza de café, en la cual están incluidos en el precio todos los costos de producir esa taza de café y de venderla. Desde el agricultor campesino hasta la mesera del lugar en que compro el café. Para solucionar dicha externalidad bastaría con cobrarle un “impuesto sobre la externalidad”. (2006) Un impuesto sobre la cantidad de viajes que efectúan.

Por último está el problema de la “información asimétrica”. Que se produce cuando hay divergencia en cuanto al saber de los agentes: un agente sabe mucho y el otro tiene un conocimiento insuficiente, lo que dificulta un arreglo. Este desajuste en la información, al despedazar el “mundo de la verdad”, consigue demoler por entero los mercados perfectos. Pero no es que se destruyan completamente los mercados, porque las personas se las arreglan para optimizar la calidad de la información (o disminuir el perjuicio que genera una información imperfecta).

El ejemplo que el autor propone sobre el fallo de la información asimétrica es la atención sanitaria. En este mercado hay problemas en la información, puesto que las aseguradoras no conocen el verdadero estado de salud del cliente potencial, y un cliente muy enfermo tiende a cargar sobre el seguro todos los males que tiene y los clientes sanos no contratan este tipo de seguro. Por lo que el sistema no puede funcionar, dado el alto costo de los tratamientos caros, que desfinancian el sistema. Esto sucede especialmente en el sistema privado. Que es el tipo de sistema que impera en Colombia.

Un sistema ideal sería uno que mezclara lo mejor del sistema privado con lo mejor del sistema público. Es decir, que le permitiera al cliente elegir su tratamiento (como no sucede con el sistema público) de modo tal que estuviera informado y le fuera posible elegir las opciones que redundaran en su beneficio, a la vez de que resultaran razonablemente económicas, ya que tendría que apropiarse de muchos de los costos, mientras que los costos más elevados fueran asumidos por el Estado o la aseguradora. Este tipo de sistema conseguiría andar ya que son muy pocas las facturas catastróficas (lo cual no desfinanciaría el sistema) y, por ende, la mayoría de las facturas no necesitarían aseguramiento.

A modo de conclusión hay que señalar que ningún país que se precie de ser rico o los que progresan a grandes rasgos han obviado darle solución a los fallos del mercado que se han mencionado en este escrito: luchar contra el poder de la escasez y la corrupción; rectificar las externalidades; tratar esparcir la información; atinar con los estímulos; relacionarse con otras naciones; y, sobre todo, agregar mercados.

Referencias bibliográficas

HARFORD TIM. El economista camuflado. La economía de las pequeñas cosas. (p. 344). Grupo Planeta.
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2 pensamientos en “Fallos del mercado

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