Si yo fuera alcaldesa…

2116

Paola Serrano

Dicen que se escuchan trompetas en el cielo, que el juicio final se acerca (ver videos en YouTube). Sea cierto o no, el mundo contemporáneo se enfrenta a serios fenómenos medio ambientales como el cambio climático, la escasez de agua, contaminación, desgaste de la capa de ozono, deforestación, ente otros. Es más, el 8 de agosto gastamos los recursos naturales disponibles para el presente año.  Si yo fuera, al menos alcaldesa, pondría atención ante tal embrollo.

Algo cierto tiene Dasgupta cuando menciona el poco interés al cambio climático y sus consecuencias sobre futuras generaciones. Esto debido a la no disponibilidad de reducir el consumo e invertir “recursos” para mejorar otros “recursos”. Si tuviera el poder tendría en cuenta el capital natural como prioridad en el desarrollo social, pero como nadie vota por mi, entonces creo mi propia ciudad imaginaria.

Sim City, un juego simulador, entretenido y que todo economista debería jugar, nos muestra los diferentes caminos que la humanidad podría seguir tanto para su prosperidad como para su autodestrucción. En mi travesía escogí dos ciudades, ambas con el mismo presupuesto inicial pero diferente capital natural, así como Dasgupta lo hace. Por un lado, esta una zona geográfica con abundancia de recursos naturales como el petróleo, carbón, oro y paradójicamente agua, y otra con poca disponibilidad de recursos no renovables. Un claro ejemplo del actual mapamundi mundial.

Ante ello, decidí emprender un ejercicio, la cuidad con alto capital natural, denominada Safari City, se dedicó a explotar su petróleo y carbón para autofinanciarse. Por otra parte, New Dream se especializó en algo llamado “La Academia”, en donde el gasto público se dedicaba en su mayor parte a la rama de la educación. El primer año, Safari City creó su propia extractora de petróleo, refinadora y generadora de energía, las remesas eran altas, aunque la inversión inicial aún no se recuperaba.  El asesor del gobierno, un petrolero texano (así como los que llegan a Colombia) decía que era la mejor decisión que se podía tomar, el petróleo estaba en todas partes y que se necesitaba para muchas cosas como, por ejemplo para proveer energía a los hogares y combustible a los automóviles.

En Safari City todo iba bien hasta que vinieron los costos, aquellos no previstos por ningún economista asesor de mi gobierno. El suelo prácticamente se “daño”, las cuencas de agua se contaminaron, el aire era cada vez más impuro, no había tierra buena que sembrar, las industrias arrojaban sus desechos al mar. Pronto los ciudadanos empezaron a enfermar y como la salud era gratis (si hubiera estado Uribe creaba las E.P.S.) se elevó el gasto público, había un alto índice de analfabetismo puesto que se quiso invertir en el líquido negro y no en la educación de los ciudadanos. La gente era inculta, robaba, provocaba incendios, había desfalcos a ingresos públicos y los indigentes aumentaban. Era un caos.

Sin embargo, el texano exigía aumentar la capacidad de extracción de petróleo (como es el sueño de Echeverry en plena crisis mundial) por lo cual se aumentó la carga impositiva sobre industria, comercio y el plano residencial. La industria se quejaba de no tener personal cualificado ya que no había universidad. Era muy difícil salir del circulo de la pobreza, los ciudadanos ricos eran cada vez menos y los cambuches tipo morro cada vez más. El bajo nivel de vida heredado a los hijos de Safari City continuo, había un aumento de los activos de capital y del PIB pero eso no se reflejaba en el bienestar social. Todo fue de mal en peor hasta que las personas empezaron a migrar, evadir impuestos o volverse indigentes, la ciudad quebró y me echaron de mi cargo. Eso fue muy triste.

Por otra parte, en New Dream, la ciudad que me enorgullece, no cometí los mismos errores. Empezó como una economía doméstica que vivía del comercio y de los servicios, con poca industria, pero con una biblioteca pública, una escuela primaria, un colegio y un instituto técnico, todos gratuitos. “Que ningún niño ni joven se quede sin estudiar”, como dice la propaganda, había una cobertura total. No se explotó el petróleo para generar energía, se empezó con energía eólica para llevar luz a los hogares y no se usaba gasolina sino electricidad. No se podía avanzar mucho, pero era seguro, no había afán ni egoísmo hacia la siguiente generación, se quería un desarrollo verdaderamente sostenible. La gente no aumentaba en número, pero sus ingresos, la infraestructura de la ciudad sirvió para acoger la clase media y alta.

El nivel tecnológico se demoró, pero llego. La industria era prácticamente limpia, los suelos y el agua estaban escasamente contaminados. La industria requería gente educada y ahí la tenían. Había bajos índices de delincuencia y de enfermedades respiratorias. Los sin techo brillaban por su ausencia. Los impuestos eran bajos y la recaudación era alta y puntual. Hasta que vino algo asombroso. Se creó la “Academia”. Con ella se pasó de ser una ciudad común y corriente a ser un ejemplo.

Con la ciencia se investigó en energías verdes como amplificadores del parque eólico y generadores de energía nuclear, solar y undimotriz. La energía era limpia. La ciudad tenia carros eléctricos pero escasos, lo “In” era montar en trasporte público (buses eléctricos, tranvía, tren). Así mismo, se inventó el recuperador de aguas residuales para no verter dichas aguas en el rio y a la vez mantener la oferta de agua vigente. Otra gran inversión fue la planta de reciclaje y los edificios ecológicos que “atrapan” la contaminación. En fin, la ciudad, aunque tuvo que esperar siempre se mantuvo prosperar y hasta el momento no me han retirado del cargo.

Lastimosamente la mayoría de ciudades han adoptado el ejemplo de Safari City, es rápido, se obtienen buenas remesas y no tienen que restringir su consumo ni invertir en algo que la presente generación no va a disfrutar. Dasgupta menciona que hay que tener el capital natural como base de todo desarrollo económico. Es interesante ver que en medio de la oscuridad hay ciertas voces que proclaman por un ambiente más sano. Podría ser un simple simulador pero ambas ciudades se parecen demasiado a los dos prototipos de metrópolis actuales. Si yo fuera alcaldesa apostaría por “Nuevo sueño” ¿y usted?

Referencias

Dasgupta, P. (2009). Economía. Una breve introducción. Alianza Editorial.
logo-emar-lab

¡Porque tus decisiones cuentan! ¡Inscríbete al Laboratorio de Economía Experimental del Grupo EMAR y podrás descubrir el valor que tienen tus decisiones! Contáctenos al teléfono (7) 634 4000 Ext. 1152 o al correo electrónico emarlab@uis.edu.co. Estaremos compartiendo información sobre los experimentos, juegos y talleres que organizaremos.

Formulario de inscripción

Facebook EMAR LAB

Columnas relacionadas

2097. No somos como el señor Spock…

2099. Un día después del no en el plebiscito. Del por qué la relatividad afectó la decisión de los colombianos

2100. ¿Engañados y controlados? Juguemos al hombre, el ratón y la trampera

Anuncios

2 pensamientos en “Si yo fuera alcaldesa…

  1. Pingback: Retos para la efectiva gestión de las cuencas hidrográficas: Una visión desde la acción colectiva y las instituciones | Racionalidad Ltda

  2. Pingback: Delincuencia a largo plazo | Racionalidad Ltda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s