Diseño metodológico para la formulación de una política pública de envejecimiento y vejez en el municipio de Floridablanca

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Javier Raúl Pérez Landínez

Diversos estudios revelan que la población adulta mayor ha crecido en forma progresiva dentro de la pirámide poblacional en el ámbito mundial, nacional y local en los últimos cincuenta años. Para efecto del análisis local que se pretende realizar el enfoque de la realidad a analizar se hará a partir de lo que sucede en América Latina y Colombia, por ser estos los marcos de referencia comunes que nos unen por cultura, idiosincrasia y en especial por las políticas gubernamentales que en muchos de nuestros países se han acogido por exitosas o por un asunto tendencial propio de los tiempos de la globalización. No en vano habría que acotar que las soluciones que se siguen ofreciendo a las problemáticas sociales en nuestra región siguen siendo políticas y no económicas.

Visualicemos el análisis dentro de los procesos de transición demográfica que se han desarrollado en nuestra región en los últimos cincuenta o sesenta años. La base de este análisis girará en torno a una reflexión pormenorizada de la conferencia intergubernamental que sobre vejez en América Latina y el Caribe, se adelantó en Santiago de Chile entre el 19 y el 21 de noviembre de 2003, con el objeto de revisar los planes de acción y estrategias seguidas a nivel de la región para afrontar las problemáticas sociales y de vida de las personas mayores de edad. Este análisis prospectivo fue recogido en un interesante documento por la CEPAL y la CELADE (1).  Es importante señalar que la seriedad de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe,  no está en tela de discusión pues ha sido fuente obligada de consulta para los gobiernos de nuestra región por la tarea que ha asumido de describir, analizar, entender y atender las dinámicas humanas de la región y sus interrelaciones con el desarrollo económico y social, para incorporar los factores poblacionales en los programas y políticas públicas, especialmente los dirigidos a la reducción de la pobreza y la desigualdad.

Para abordar los asuntos pertinentes a la formulación de una política pública para asumir el tema del envejecimiento y vejez en el municipio de Floridablanca, partamos de la conceptualización del concepto de vejez. En general, la  vejez suele  ser  reconocida  por  la mayoría de nosotros como el transcurrir de un tiempo donde el signo del paso de los años y de los cambios sicológicos, físicos y emocionales propios de la elevada madurez, han modificado nuestro ser. Sin embargo no existe una categoría que pueda ser asumida como voz universal por la “interpretación que cada grupo o cultura hace de tal signo” (2).

A pesar de que este ha sido un tema de preocupación desde la filosofía antigua, es con los estudios de piscología y de la sociología que desde el siglo XX, comienza a hacer abordado de manera más formal y sistemática. Consideramos que este debe ser el punto de partida para la formulación de una política que verse sobre el tema, pues lo primero a definir sería la categorización conceptual del fenómeno.

El envejecimiento, es un proceso normal por el que todos los seres humanos atravesamos a lo largo de la vida. En términos estadísticos y del contexto geográfico, histórico y cultural no está determinado por una edad específica (por ejemplo, los 60 o 70 años), porque de acuerdo a las condiciones de vida, a la calidad de vida y a los criterios que se sostengan sobre la esperanza de vida este puede variar; por ello la pregunta atinente a la formulación de cualquier proyecto debe ser: ¿Cuándo y en qué condiciones comienza el proceso de  envejecimiento? Este conlleva a que en el análisis se tenga en cuenta los cambios y transformaciones de la población adulta mayor para que podamos hablar en específico de individuos o de poblaciones envejecidas.

El deterioro físico y mental hace parte del ciclo del proceso de envejecimiento. Las condiciones en las que un individuo llega a su vejez dependen de un entramado de etapas, donde su desempeño, aciertos y frustraciones transcurridas a lo largo de su ciclo de vida, van a condicionar sin lugar a dudas el final de sus días. En otras palabras, él cómo se haya vivido la vida, en aspectos como las relaciones sociales, el desarrollo humano e intelectual, el desempeño laboral, la salud y los estilos de vida, entre otros fenómenos y situaciones, serán los que definan el estado final de vida de los individuos.

Está vejez también trae consigo que los seres humanos ya no poseerán las mismas posibilidades para reversar lo que no se hizo para mejorar las condiciones de salud y de vida. Científicamente no existen aún fórmulas para resolver una gran cantidad de problemáticas relacionadas con el deterioro de la capacidad física y mental, pero sí existen las prácticas que conduzcan a sobrellevar los “achaques” de la edad con el mejoramiento de las condiciones, hábitos de vida, manejo del ocio y del tiempo libre así como del mejoramiento de los entornos sociales hacia el logro y satisfacción de un bienestar en las condiciones dignas de cualquier proceso de cierre de vida. En parte y adelantándonos a nuestro planteamiento, ésta debe ser parte de la guía que debe orientar toda formulación de una política pública para la ancianidad.

Para los expertos de la CEPAL, “el envejecimiento tiene dos facetas. En primer lugar, se expresa como un aumento del peso relativo de las personas mayores de 60 años en la población total. En segundo lugar, como un aumento de la longevidad; es decir, las repercusiones que tiene el aumento de los promedios de vida son, entre otras, un incremento de la proporción de personas de 80 años y más entre las personas mayores —incluso con la aparición de un cierto número de centenarios— y una extensión del período que media entre la jubilación y la muerte”. P.10. La categorización se ha establecido a partir de los modelos que han definido en las últimas décadas las políticas públicas de nuestros países frente al problema de la población mayor y reconociendo el gran valor de  los estudios psicológicos y sociológicos al respecto, acogemos la definición para no ser evasivos con el marco público de orientación del problema y evitar las contradicciones semánticas.

Vejez y ancianidad en América Latina

Los bajos niveles tendenciales en la reposición vegetativa como consecuencia de los aumentos en las anualidades de la esperanza de vida de la población mundial y la disminución de la participación de la población joven (0 – 15 años), pasaron a ser una prioridad para las diversas agendas públicas gubernamentales. Hoy por hoy la problemática de la población de los adultos mayores a nivel continental, nacional y local ha dejado de ser parte de un asunto meramente asistencial para convertirse en una prioridad en el enfoque de las políticas públicas.

La dimensión del problema es tan profunda que ha rebasado a los entes políticos y económicos para involucrar a otros actores como los partidos políticos, las asociaciones sociales y comunitarias y los entes sociales como las familias, el sector educativo, las organizaciones no gubernamentales y a los ciudadanos en general, pues los ciudadanos de la calle visualizan el problema a futuro con el tema de sus pensiones y su seguridad social. Hoy en América Latina se ha fortalecido la protesta social como mecanismo de defensa contra las políticas desacertadas en esta materia y los gobiernos no alcanzan a formular políticas claras por la disparidad de criterios que se generan por no tener en cuenta posiblemente los procesos demográficos en marcha, los contextos sociales y culturales y la falta de mejor visión para crear un marco real de inclusión para los adultos mayores. Por ello no atender con una perspectiva adecuada generará en el mediano y largo plazo un elevado nivel de costos sociales y políticos, distorsionando y malogrando toda política efectiva de desarrollo social.

El avance de la transición demográfica, América Latina y el Caribe está demostrando que nuestras poblaciones están envejeciendo paulatina pero inexorablemente. Se trata de un proceso generalizado en todo el continente, aunque debe resaltarse que no de manera uniforme porque aún existen variaciones entre países de acuerdo a los contextos culturales, sociales y económicos que siguen pesando como variables de decisión en el marco de ideas de las familias que son las que harán la concreción del comportamiento de los procesos de natalidad, la migración y todas aquellas posibilidades que se desprenden de la forma como nos desenvolvemos en el espacio económico, político y cultural.

Lo cierto es que la gran preocupación gira en torno a dos problemas fundamentales que marcan diferencia en el contexto global. “En primer lugar, el envejecimiento se produce y se seguirá produciendo en el futuro a un ritmo más rápido que el registrado históricamente en los países hoy desarrollados. En segundo lugar, se dará en un contexto caracterizado por una alta incidencia de pobreza, una persistente y aguda inequidad social, un escaso desarrollo institucional, una baja cobertura de la seguridad social y una probable tendencia hacia la disminución del apoyo producto de los cambios en la estructura y composición familiar” (4)

La perspectiva política

Históricamente, en el año de 1982 la ONU organizó la Primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, en donde se determinó que las personas mayores deben considerarse como un grupo poblacional diverso y activo con diferentes aptitudes y necesidades especiales que deben ser atendidas por los gobiernos a nivel mundial.

En Colombia, la Constitución Política de 1991, en su artículo 46 dice que “el Estado, la sociedad y la familia concurrirán para la protección y la asistencia de las personas de la tercera edad y promoverán su integración a la vida activa y comunitaria. El Estado les garantizará los servicios de la seguridad social integral y el subsidio alimentario en caso de indigencia”. Esta es la versión neoliberal de un Estado que ha entregado buena parte de sus compromisos con la población pobre o en estado de indefensión por su condición de vejez en manos de las familias que deben brindar la protección y asistencia de la cual el Estado se quiere desligar.

Como anotara acertadamente Jorge Child, “En la moderna sociedad industrial y de servicios se han formado diversas clases medias que se diferencian en sus capacidades e ingresos, pero con algo en común: todas participan de la sociedad de consumo y pueden valerse en el mercado sin auxilios, subsidios ni proteccionismos especiales. Casi no necesitan del Estado y por eso hoy se trata de reducir las operaciones de éste dirigidas a su atención en salud, educación, seguridad social, para que de ahora en adelante los individuos y familias “solventes” contraten libremente estas prestaciones con la empresa privada, que se supone tendrá la flexibilidad necesaria para ofrecerles servicios al alcance de sus diferentes escalas de ingresos.” (5). Este enfoque también abre una perspectiva interesante en el marco de análisis pues desde la mirada del neoliberalismo que ha acompañado la política colombiana desde 1986 (administración Barco), el Estado se ha desligado de un gran sin número de obligaciones en aras de la idea de eficiencia del manejo de lo público que se esgrime como bandera del modelo.

La Política Nacional de Envejecimiento y Vejez, en el periodo 2007-2019 (6), está dirigida a toda la población residente en Colombia, y en especial a los mayores de 60 años. Y se enmarca en cuatro aspectos trascendentales en los compromisos del Estado: la protección social integral, el envejecimiento activo, el envejecimiento biológico y su relación con el envejecimiento demográfico y los derechos humanos.

En el plano local en el Plan de Desarrollo Municipal 2016 – 2019 “Floridablanca Ahora Puedes Más” (7), se traza el objetivo de elevar la calidad de vida de la población adulto(a) mayor en estado de vulnerabilidad mediante acciones de protección y desarrollo y fomento de sus potencialidades, apoyando a 750 personas dentro del subprograma: adulto mayor con dignidad y seguridad, con el fin de generar acciones de atención integral y permanente. No obstante no se realiza un diagnóstico situacional para este grupo poblacional. Así mismo se plantea la meta de producto de formular e implementar una política pública municipal para el adulto mayor.

De acuerdo a la proyección del censo DANE al 2016, Floridablanca cuenta con una población de 266.049 habitantes. De estos, 32.898 son adultos mayores (60 años y más) que representan el 12,4% de la población total, de las cuales el 59% (19.416) son mujeres y el 41% hombres (13.842). Por consiguiente es importante diseñar una herramienta metodológica para formular una política pública de envejecimiento y vejez en el municipio, partiendo de un diagnóstico real situacional, de la participación compartida de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, de los compromisos de la institucionalidad y de la apuesta de los recursos necesarios para su implementación y ejecución, que permitan resolver este problema público. Un problema público es una situación que produce una insatisfacción en la ciudadanía y que requiere de una solución por parte del gobierno (Anderson, 2003).

En conclusión, la efectividad de ésta política saldrá a relucir en el proceso de evaluación y seguimiento de las acciones ejecutadas y se podrá dar respuesta positiva o negativa a los siguientes interrogantes que guardan concordancia con los objetivos específicos concebidos para la política nacional de envejecimiento y vejez:

  • ¿Se logró promover, desarrollar y garantizar los derechos humanos, sociales, económicos y culturales de las personas mayores y crear condiciones que garanticen su seguridad económica, satisfagan las necesidades fundamentales y mejoren su calidad de vida?
  • ¿Se pudo garantizar las condiciones de protección social integral para la población adulta mayor?
  • ¿Se logró promover un envejecimiento activo que garantice condiciones de autonomía, integración, seguridad y participación efectiva de la población en todo su ciclo de vida?
  • ¿Se articularon las acciones intersectoriales en torno a la Protección Social Integral de las personas mayores y a la garantía de una vida digna?

Objetivos finales

Para enfrentar los retos del envejecimiento demográfico se requiere una complementariedad entre el corto y el mediano y largo plazo. Primero, es preciso desarrollar acciones específicas dirigidas a personas que son adultas mayores en la actualidad, especialmente aquellas en situación de pobreza y exclusión social, mejorando su calidad de vida. En esta perspectiva se trata de paliar los efectos acumulados durante la vida previa. Pero también se requiere una mirada prospectiva, en el sentido de considerar que para enfrentar los retos del envejecimiento futuro hay que desarrollar desde ya acciones específicas dirigidas a personas adultas mayores jóvenes.

Las acciones groso modo deben estar encaminadas a atender el aumento de las expectativas de vida de la población mayor para que las personas sigan trabajando en condiciones dignas y favorables hasta una edad más avanzada; ahondar en las políticas de inclusión que se han promovido desde el marco constitucional para que se haga una revisión adecuada de los derechos de la población adulta que pueden ser garantizados por el Estado; fortalecer las redes de apoyo familiar en función de redefinir las “políticas de protección social que deben considerar la existencia de transferencias intrafamiliares y con la comunidad y el hecho de que este flujo puede cambiar en el futuro como consecuencia de factores económicos (crisis, desempleo, etc..) y demográficos (disminución del número de hijos)” (8). Igualmente debe repensarse la situación del sector educativo y salud que tienen que priorizar la mirada sobre la atención y condición de la vejez y finalmente resulta recomendable establecer una legislación acorde con los nuevos tiempos que propenda por el ofrecimiento de garantías para las personas de la tercera edad.

Referencias bibliográficas

  1. Las personas mayores en América Latina y el Caribe en: Http://cepal.org/celade/noticias/paginas/13233/dle1973-sintesispdf
  2. Ver: Aportes para una conceptualización de la vejez de Ramos, Esquivel Júpiter, Meza Calleja, Adriana Marcela, et al. En: http://cucs.udg.mx/revistas/edu_desarrollo/anteriores/11/011_Ramos.pdf
  3. Las personas mayores en América Latina y el Caribe. Op cit. P.10
  4. Ibídem.
  5. Child, Jorge. Fin el Estado. Desestabilización política y caos constitucional. Bogotá: Editorial Grijalbo, 1994 p. 12
  6. Política Nacional de Envejecimiento y Vejez. Ministerio de la Protección Social. Diciembre, 2007.
  7. Plan de Desarrollo Municipal 2016- 2019 Floridablanca – Santander
  8. Las personas mayores en América Latina y el Caribe Op. Cit. P. 40

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