El Robin Hood interior

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Daniela Cárdenas Arenas

Es claro que en muchos momentos de nuestras vidas debemos tomar decisiones sobre lo que es justo o injusto. Estas decisiones muchas veces se ven influenciadas por la existencia de ciertas normas o códigos morales que describen cómo debería ser el comportamiento propio y ajeno. Es decir, la mayoría de las personas poseen ciertas expectativas sobre lo que debería ser, para que todo sea equitativo, y toman decisiones en función de estas expectativas. Asimismo, estas normas que establecemos y que se van moldeando con el paso del tiempo han facilitado la vida en sociedad, ya que nos hace renunciar a la libertad de seguir nuestros deseos más primitivos por la recompensa de una vida en armonía.

El problema parte cuando alguien no cumple con las expectativas ajenas al comportarse de manera egoísta o deshonrada y rompe estas normas, ya que genera malestar en la población y cambios en el comportamiento de la misma. Me refiero a que, si los compañeros de trabajo dejan de cumplir los horarios laborales, tú te vas a molestar porque has cumplido con el horario y piensas que debería ser así, por lo tanto, consideras injusto lo que está pasando y dejas de cumplir el horario.

Estas molestias que se generan es una muestra de que a las personas realmente les importa la equidad. Dicho deseo de equidad puede ser generado por múltiples razones que han influido de diferente forma a cada persona; es decir, este deseo de equidad continúa latente así sea egoísmo o altruismo lo que nos lleve a desear que estas normas sociales se cumplan y sean respetadas. Asimismo, el libro Animal spirits: cómo influye la psicología humana en la economía, describe que la posibilidad de castigar a las demás personas reduce considerablemente las conductas egoístas que incumplen dichas normas. Es decir, la participación en castigos se ve como una recompensa diferenciadora de los comportamientos y genera que las personas corrijan sus comportamientos.

Ahora, como la equidad es un tema muy importante para las personas, nosotros los economistas tenemos mucho trabajo para hacer sobre este tema porque el análisis económico clásico no contempla conceptos sobre equidad. La equidad puede llegar a ser tan trascendental en el comportamiento de las personas como lo son las motivaciones económicas, porque estas consideraciones sobre equidad deforman dichas motivaciones económicas. Es por esto que no consideras pagar cien mil pesos por una botella de aguardiente en una licorera pero si te parece razonable pagarlos en un bar, discoteca o establecimiento, ya que la realización de la actividad te da el motivo suficiente de pagar cualquier cantidad de dinero, pero se rechazaría esta realización si la licorera cobra demasiado. Esto no ocurre por el deseo de no gastar más dinero, ya que se estaría dispuesto a pagar los cien mil en algún establecimiento, sino porque se consideraría injusto que una licorera cobre más de lo que consideramos correcto.

De esta forma, se puede considerar que todos tenemos un Robin Hoob interior porque estamos en busca de equidad en cada momento de nuestras vidas, ya sea porque involucraría nuestro bienestar o porque involucraría una ruptura en las normas que consideramos como correctas. Como he mencionado, aunque este deseo de equidad es formado según las percepciones y emociones propias de cada ser, sigue siendo algo inherente en todos nosotros. Entonces, la equidad es un tema que está latente en todo momento y que necesita ser innato en los análisis económicos para poder entender mejor la realidad de la sociedad y su comportamiento.

Referencias

Akerlof, G., y Shiller, R. (2009). Animal Spirits: Cómo influye la psicología humana en la economía (p. 320). Ediciones Gestión 2000.
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