¡Ya no quiero tener carro!

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Paola Serrano

¡Faltan vías! Dice prácticamente a gritos el brillante Director de Transito de Bucaramanga ante el inminente y cada vez más grande problema de movilidad en la ciudad. Si antes se congestionaba la vía Floridablanca –  Bucaramanga en las horas pico, ahora parece que los habitantes de Girón y Lebrija tienen más posibilidades de adquirir un vehículo puesto que también dicha vía se congestiona con más continuidad.

Tim Harford hace un breve, pero claro análisis del tránsito urbano en el cual demuestra las externalidades negativas y las posibles mitigaciones al embotellamiento. Cuando alguien se moviliza en un vehículo propio (y sin pasajeros como es de costumbre en “La ciudad de los parques”) percibe un costo-beneficio relativamente mejor que el movilizarse en cualquier otro tipo de transporte. La comodidad, la reducción de tiempo al optar por calles alternas, la seguridad, entre otros son los principales beneficios que se obtienen con el vehículo propio.

Sin embargo, en dicho análisis “racional” del ser humano por mejorar su movilidad no se perciben las externalidades negativas generadas a la sociedad. La contaminación, el estrés, pérdida del tiempo productivo y la llegada tarde a clases de una estudiante de economía es algo que los dueños de los vehículos particulares no tienen en cuenta. Bajo este contexto, hay que tener en cuenta dos cosas: ¿Qué pasa con el sistema colectivo de transporte? Y ¿Cómo mitigar alternativas de movilidad costosas para la sociedad?

Particularmente en Bucaramanga el sistema de transporte colectivo y masivo está mal estructurado y cada vez moviliza menos personas (en el 2015 se reflejó una reducción de 4,4% en la movilidad de pasajeros diarios respecto al año anterior) (Chío, 2015). Ante dicho problema, la comunidad busca soluciones alternas como el mototaxismo o los carros colectivos. Pero a este embrollo de movilidad se le agrega un fenómeno de distribución de la riqueza.

La ciudad bonita es la bonita de las feas. Bajos índices de informalidad, la tasa de desempleo más baja del país, buena dinámica en el sector de la construcción y el comercio y un producto interno por encima del promedio nacional reflejan una buena dinámica económica de la capital santandereana. Este “boom” ha desatado un crecimiento de la clase media bumanguesa nunca antes visto. El 55,9% de quienes viven en Bucaramanga y su Área Metropolitana pertenecen a la clase media y el 18,3% son de clase alta (DPS, 2015).

Un aumento en los ingresos mejora la calidad de vida y activa el consumo de bienes durables, entre ellos los vehículos particulares. Ahora todo el mundo tiene carro. Antes pensaba en tener un Audi, ahora los aborrecí porque todo el mundo los compra (algo parecido a los Converse All Start). Es algo lindo que las metrópolis prosperen, pero esto conlleva problemas como el aumento de las congestiones y Tim Harford lo sabe.

Hardford nos dice que los costos por tener un medio de transporte propio están mal estructurados. Pagar con anticipación por las externalidades negativas causadas a la comunidad en los impuestos conlleva que el costo marginal de usar los vehículos sea igual a cero. En otras palabras, los impuestos solo gravan la propiedad más no la intensidad de uso. No es lo mismo alguien que saca su vehículo una vez a la semana y otro que se moviliza todos los días en él.

Un gravamen “personalizado” es una solución interesante. El problema es medir el coste de las externalidades negativas. ¿Cuánto es? Para eso están los economistas: para otorgarle valor a las cosas. Somos la ciudad con el peor aire de Colombia (ONU – hábitat, 2015). Se debe empezar por medir en precios los diferentes problemas que conllevan un mayor número de autos. Para Harford los problemas medioambientales son ignorados por el grueso de la sociedad así que se necesitan o la negociación o la búsqueda de incentivos. La primera es complicada, sobre todo en una cultura donde tener es poder: más bienes se asemeja a un mayor estatus social. La segunda alternativa es más realista y puede tener los mismos efectos positivos que la tributación en el uso del azufre en los Estados Unidos.

Bibliografía

Chío, Juan Camilo., (23 de septiembre de 2015). Transporte público ha movido 4,4% menos usuarios este año. Vanguardia Liberal. Recuperado de: http://www.vanguardia.com/area-metropolitana/bucaramanga/328884-transporte-publico-ha-movido-44-menos-usuarios-este-ano

Harford, Tim., (2008). El economista camuflado: la economía de las pequeñas cosas. Ediciones Temas de Hoy.

ONU, Habitat., (2015). Primer reporte del estado de las ciudades de Colombia. Recuperado de: http://unhabitat.org/

Ramirez, Carolina., (21 de septiembre de 2015). Bucaramanga es la ciudad donde mas se consolida la clase media. La República. Recuperado de: http://www.larepublica.co/bucaramanga-es-la-ciudad-donde-m%C3%A1s-se-consolida-la-clase-media_303086
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