Declive ambiental a cambio de riqueza actual

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María Alejandra Gómez Díaz

La caza de ballenas comenzó en Estados Unidos como parte de un mercado alimenticio, energético y de productos industriales. Con el paso de los años ya era la quinta mayor actividad económica generadora de cerca de 70.000 empleos. Como es sabido, en el siglo XIX la industria ballenera se había convertido en el principal motor económico-energético de Estados Unidos. En aquellos tiempos, la ballena era especialmente apreciada ya que partes de su cuerpo servían en la elaboración de ropa, perfumes, sombrillas, tintes y la más importante materia prima: aceite. Este producto servía como lubricante para todo tipo de maquinaria, pero se usaba sobretodo como combustible para lámparas.

El escritor Eric Jay Dolin declaró: “el aceite de ballena norteamericano iluminó el mundo”. Entre 1835 y 1872 cerca de 900 barcos balleneros cazaron aproximadamente en todos los océanos cerca de 300.000 ballenas, sin duda alguna, fueron buenos años para la mayor economía del mundo.

El ingreso de esta actividad económica superaba los 10 millones de dólares. Con el pasar de los años, se hicieron más requeridos los productos derivados de este cetáceo, pero en 1971 se prohibió el desarrollo de esta actividad. Lo que parecía un recurso inagotable empezó, muy de repente, a agotarse. Un barco que antes se pasaba un año en el mar para llenar su bodega de aceite de ballenas necesitaba luego aproximadamente 4 años.

Como consecuencia, el precio del aceite se disparó haciendo que la economía nacional estadounidense cojeara. A todo esto, y dejando de lado lo económico me surge un interrogante: ¿es moralmente aceptable matar ballenas y cosecharlas como cualquier otro recurso natural renovable para obtener riqueza económica? Indudablemente la respuesta es no.

A pesar de que las entradas de capitales provenientes de esta actividad representaban una gran cuantía, lo que en un principio parecía una floreciente alternativa energética y alimenticia se convirtió en un problema de emergencia ambiental. Hoy por hoy las cifras siguen siendo escandalizantes:

“La población de ballenas azules del Antártico está a menos del 1 por ciento de su abundancia original; la ballena gris del Pacífico occidental se encuentra al borde de la extinción con tan sólo 100 ejemplares y el biólogo marino Steve Palumbi demostró mediante pruebas de ADN que actualmente solo existen 20.000 yubartas, del 1.5 millones que deberían haber”

Países como Japón que aún practican esta actividad, para justificar la caza de ballenas usan argumentos como que los humanos se están quedando sin alimento para pescar, se hace por fines científicos o afirmaciones como que el uso de las ballenas contribuye a reducir la pobreza.

La extinción de las especies de ballenas no es el único riesgo que se corre por la práctica de la caza, también se lleva a la alteración del equilibrio de los ecosistemas marinos. La sobrepesca, el debilitamiento de la capa de ozono, la contaminación marítima y el aumento de la temperatura en los océanos son algunos de los factores que también amenazan la existencia de estos cetáceos. Entonces, a todo esto, pensando en las futuras generaciones, ¿cabe alguna justificación para mantener y defender la caza de ballenas, incluso sabiendo que esta actividad puede ser regulada para mantenerla a largo plazo?

El crecimiento poblacional obliga a los estados a buscar alternativas para suplir las necesidades de todos, sin embargo, el no control en la realización no solo de este tipo de actividades sino de muchas otras está llevando al mundo entero a una situación ambiental crítica. Todos y cada uno de los seres vivos que habitamos este planeta tenemos una función específica para que el equilibrio se mantenga. Es importante velar por el bienestar de las futuras generaciones preservando lo que tenemos a buscar soluciones pensadas solamente desde el corto plazo y el ámbito económico.

Bibliografía

Dubner, S., & Levitt, S. (2001). Superfreakonomics: Enfriamiento global, prostitutas patrióticas y por qué los terroristas suicidas deberían contratar un seguro de vida (p. 320). Debolsillo.

GÓMEZ, MARIA. Sobre la caza de ballenas. Disponible en: http://cosasdeballenas.blogspot.com.co/2013/04/discurso-sobre-la-caza-de-ballenas.html. Consultado el 17 de enero de 2017.
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