¿Cómo lidiar con la prostitución?

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Silvia Juliana Pabón Gamboa

La prostitución ha sido uno de los negocios más antiguos de la historia, pareciera que ha permanecido en el mercado casi que intacto tan solo con unos cuantos cambios que lo han innovado. Dentro de éste, la moral ha sido uno de los principales factores que ha intentado acabarlo en la medida en que desprestigia la dignidad de la mujer al considerar, tal como lo afirman Dubner, S., & Levitt, S. (2001) en su libro Superfreakonomics, que en Chicago por ejemplo hace cien años el mayor castigo para una mujer que trabajara como prostituta era estar condenada a quedarse sin un buen esposo. Sin embargo para las proveedoras sexuales pareciera que esto no tuvo una mayor repercusión más allá que una simple preocupación de ser juzgadas por la sociedad; desde ese momento los incentivos a realizar su labor de manera informal y manejando un bajo perfil se fueron incrementando.

Si bien es cierto, hoy en día el hecho de que una prostituta pueda quedarse sin conseguir un “buen marido” realmente es insignificante, de hecho muchas mujeres prefieren quedarse solteras para así ganar la independencia que en tiempos pasados era difícil de conseguir;  además a pesar de los prejuicios sociales contra este oficio parece que valen la pena por los altos ingresos que se reciben (aunque existen excepciones); lo que en economía llamamos  costo de oportunidad.

Uno de los debates por los que ha pasado este oficio es si debe ser considerado ilegal o simplemente como una actividad económica más dentro del mercado, y aquí es necesario considerar varios aspectos.  En ocasiones las leyes que se implementan en los gobiernos olvidan que la gente es irracional y toma sus decisiones a base de emociones e incentivos, lo que termina en el fracaso de las mismas (Dubner y Levitt, 2001). Para nadie es un secreto que el sexo vende y las trabajadoras sexuales lo saben muy bien porque con el transcurrir de las épocas se dieron cuenta que los hombres están dispuestos a obtener más sexo del que pudieran obtener gratis y sacan ventaja de ello.

Según la Revista Semana (2015) se afirma que existen cuatro enfoques para tratar la prostitución: El enfoque prohibicionista que consiste en la represión penal por parte del Estado considerando al cliente como la víctima y la moral está por encima de todo, el reglamentarista que no pretende eliminarla pero sí regularla; el abolicionista basado en medidas penales contra clientes y proxenetas y finalmente está el legalista o laboral el cual pretende considerar a la prostitución como un trabajo.

Lo anterior permite afirmar que prohibir la prostitución no es la mejor opción porque curiosamente las personas sienten cierta atracción por hacer lo que la ley no permite, pensar en que lo prohibido es mejor parece que de alguna manera eleva el nivel de adrenalina y como consecuencia podría incrementar la demanda permitiendo que el negocio esté mejor que antes. De igual forma aquellas medidas penales en contra de los clientes son casi imposibles de lograr pues el negocio es tan lucrativo que la clientela va aumentando y es difícil tener un control de la misma. La opción más viable sería la de regular el oficio, así se intentaría controlar la discriminación que viven las trabajadoras, se podrían garantizar sus derechos y evitar problemas como la violencia o la trata de blancas.

En trabajos como la prostitución es difícil tener un punto de vista concreto porque es un tema muy subjetivo que puede ser aceptado como una forma particular de trabajar o simplemente como la denigración de la dignidad femenina. Así las cosas, se puede decir que existen dos tipos de prostitutas: aquellas que se ven obligadas a hacerlo porque el mercado laboral no les da otra opción y tienen que sobrevivir de alguna manera; como es el caso reciente de muchas mujeres venezolanas que a raíz de la crisis económica y social en la que está inmersa su país tuvieron que optar por venir a Colombia y olvidar si en algún momento de su vida tuvieron alguna carrera profesional, trabajaban para algún banco o para alguna empresa importante; ahora solo les queda la opción de trabajar en el negocio de “ la vida fácil” porque de lo contrario no tendrían para comer.

Por otro lado se encuentran aquellas trabajadoras que curiosamente deciden tomar este estilo de vida por voluntad; como el caso de la historia de Allie que narran los autores en superfreakonomics: ella tenía prácticamente la vida resuelta, un trabajo estable y un esposo que podía brindarle estabilidad económica; sin embargo se divorció y decidió ponerle un poco de picante a su antigua vida aburrida. Empezó a explorar Internet y se interesó por las páginas en donde se contactaba con hombres y por pura diversión en su perfil añadió que podía ser dama de compañía, lo cual le dio resultados sorprendentes. Desde su primer encuentro se dio cuenta que era un negocio lo suficientemente rentable para abandonar su anterior trabajo y lo que le impresionó fue el hecho de que mientras “lo había estado dando gratis” durante años, existían hombres dispuestos a pagarle por sus servicios sexuales o de compañía solamente; de esta manera fue como su vida dio un giro por casualidad y decidió quedarse por voluntad.

En tal sentido la única forma de lidiar con la prostitución es viviendo y dejando vivir, nadie sabe las necesidades ni problemas del otro y nadie está en posición de juzgar las razones por las que una mujer elija este trabajo como forma de sustentarse, ya sea por voluntad o por necesidad; luchar para abolir el oficio seria como nadar contra la corriente. Entonces ¿cuál sería la solución? Mejorar las condiciones del trabajo garantizando los derechos de la mujer y evitando la explotación por parte de proxenetas; ahí es donde entramos nosotros los economistas, así que si aún tiene dudas de donde pueda ejercer su profesión, el mercado de la prostitución sería una buena opción para empezar…

Bibliografía

Dubner, S., & Levitt, S. (2001). Superfreakonomics: Enfriamiento global, prostitutas patrióticas y por qué los terroristas suicidas deberían contratar un seguro de vida (p. 320). Debolsillo.

Revista Semana (2015). ¿Se podrá regular la prostitución en Colombia? Recuperado de : http://www.semana.com/nacion/articulo/se-podra-regular-la-prostitucion-en-colombia/438560-3
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