Una sociedad basada en el conocimiento y la información

2248

Magaly Valencia Bautista

En las últimas décadas, el mundo ha enfrentado un proceso económico, tecnológico, político y cultural conocido como globalización. Este proceso ha incrementado el interés de crecer competitivamente y fortalecer los núcleos de formación de diversas personas, comunidades y países, mediante uno de los instrumentos claves en el aprendizaje, el conocimiento. Este término ha sido utilizado como un refuerzo en el contenido tecnológico de productos y procesos, que ha centrado su importancia en las actividades industriales que no se limitan a la tecnología y que contribuyen además, en aumentos significativos del uso de elementos no materiales en la sociedad.

El conocimiento es un factor clave en la sociedad globalizada actual, que inyecta un grado de complejidad en los procesos de formación del territorio y que permite la creación de un juego competitivo, mediante el cual todo el espacio interesado en competir mantenga estándares aceptables de desarrollo. Se debe complejizar internamente y reducir en alguna proporción factores negativos que rodeen los núcleos empresariales, pues competir indica la posibilidad de ganar y “Ganar no puede ser sino el resultado de más conocimiento, de más complejidad y de más velocidad”.

El conocimiento entonces se traduce en nuevas maneras de pensar e intervenir en asuntos complejos como el desarrollo; o en otra forma, la unión del recurso humano con las tecnologías de la información y de las comunicaciones. A partir de este parámetro, crece la necesidad de adquirir conocimientos ricos en contenido innovador y competitivo, especialmente en aquellos individuos o entes que estén liderando territorios y/o organizaciones, y que se enfrentan a la generación de una sociedad basada en nuevos estándares de aprendizaje.

De esta manera se establece la importancia que tiene la gestión del conocimiento y la codificación de la información en los individuos, las sociedades y los territorios como fuente de sostenibilidad. Es gracias a la trasformación de la información en conocimiento, que se incorporan a las organizaciones ventajas que las hacen más competitivas. Esta nueva sociedad, ha permitido la homogenización de los productos a nivel  mundial. Mediante la incorporación tecnológica se han producido cambios en los patrones territoriales, permitiendo que empresas incurran en variaciones organizacionales y de complemento humano, que permitan con el tiempo aumentar y generar habilidades que impulsen rendimientos económicos constantes y contribuyan a la especialización estable y competitiva de los sectores.

Es evidente que en una economía basada en la información es fundamental el papel que ejercen las capacidades localizadas, como origen y fuente de la habilidad de las empresas para crear, adquirir, acumular y usar el conocimiento a favor y como estrategia de uso y adquisición de saberes. La capacidad de cambiar patrones de conducta para las regiones inteligentes, no es más que el resultado de mantener una amplia red y estructura sensorial, bajo la cual se maneja la información de calidad, se estimula la auto-evaluación y se dispone del aprendizaje por medio de actores que organicen, utilicen y produzcan la movilidad del trabajo dentro del mercado local. Precisamente el aprovechamiento de las ventajas competitivas a partir de la gestión del conocimiento individual y de la innovación, tienen lugar en la búsqueda de los objetivos, mediante redes de conexión y aprendizaje colectivo que permitan dinamizar el comportamiento de manera estratégica y competir de forma eficaz.

Considerablemente, la formación de un territorio basado en el conocimiento y el aprendizaje desde lo más elemental, reorganiza sus orígenes en modelos mentales y modelos reales que se atribuyen a procesos de cambios entre el pensamiento, información y la acción del individuo. Un estado difícil de reconocer, pues encierra en su gestión la intervención continúa del conocimiento persistente como una herramienta de promoción del desarrollo regional, que beneficia efectivamente el desarrollo de los territorios que invierten en capital humano.

El cumplimiento del objetivo del desarrollo de un territorio no se trata de crear conocimiento por crearlo, sino de establecer esta creación como un medio de interacción en las personas que les permita cambiar aspectos que requieren tratamiento y reorganizar las fuentes que determinan el equilibrio de las organizaciones. La mejor manera para lograrlo es ser colectivos y adoptar un lenguaje universal, pues el lenguaje será el centro de desarrollo de una sociedad.

Bibliografía

Shapiro, C., y Varian, H. (2000). El dominio de la información (p. 352). Barcelona: Antoni Bosch editor

BOISER, S. Sociedad del conocimiento, conocimiento social y gestión territorial. Revista del Cesla. Pág. 60
logo-emar-lab

¡Porque tus decisiones cuentan! ¡Inscríbete al Laboratorio de Economía Experimental del Grupo EMAR y podrás descubrir el valor que tienen tus decisiones! Contáctenos al teléfono (7) 634 4000 Ext. 1152 o al correo electrónico emarlab@uis.edu.co. Estaremos compartiendo información sobre los experimentos, juegos y talleres que organizaremos.

Formulario de inscripción

Facebook EMAR LAB

Columnas relacionadas

1727. El conocimiento: La principal fuerza de convergencia en américa latina

1809. Conocimiento sin fronteras

1926. La educación: Una vista más allá de la acumulación de conocimientos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s