El verdadero pilar de una organización

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Yeraldín Catia Rincón Ariza

“No tiene nada de malo ser pequeño. Puedes hacer grandes cosas con un equipo así”.

Esta frase de Jason Fried [1] demuestra que lo más importante, haciendo a un lado el tamaño de una organización, es la gente que la compone. Sobre esto existen diversos puntos de vista. El CEO de alguna compañía podría asegurar que sus años de experiencia y estudios avanzados le demostraron que la represión es la mejor manera de hacer productivo a un equipo. La señora de los servicios generales, que normalmente se encarga de servirle el café a este mismo sujeto todos los días, consideraría que su labor podría ser mejor desempeñada si su jefe la tratara con un poco más de sutileza y demostrara confianza en el cumplimiento de las labores que ella de ante mano sabe que debe desarrollar. ¿Quién tendría entonces la razón, el jefe o su subordinada?

En mi opinión y como la gran mayoría de personas que ocupamos un cargo en el medio o el fondo de una jerarquía organizacional, coincidiría con el punto de vista de la señora de los servicios generales. Lo anterior teniendo en cuenta que la búsqueda de la eficiencia dentro de una organización y el mejoramiento de las estrategias para conseguir el aumento de la participación en el mercado de cualquier compañía, podría comenzar con la preocupación por el bienestar de sus empleados, ya que esta acción se verá reflejada en un aumento de la productividad y las ganancias.

Para futuros emprendedores, conocer de ante mano esta situación, ahorra períodos de crisis y por qué no, evita que una idea que pudo revolucionar la década, termine desechada a causa de la quiebra de la compañía porque los intereses de los empleados nunca coincidieron con los de los empleadores. Es aquí donde nosotros como economistas deberíamos entender que lograr equilibrar la oferta y la demanda no se limita sólo a precios y cantidades de productos. Como se mencionaba en el libro de “Economía, organización y gestión de la empresa”[2], cuando los empleados comprenden que hacen parte de la organización y encuentran la motivación que les permite trabajar en conjunto para alcanzar las metas de la compañía, todo fluye más rápido y sobre terreno más firme.

Imaginémoslo de esta manera, los recursos que la compañía puede destinar para promover la motivación y el bienestar de los empleados son limitados. La participación de los empleados dependerá de qué tanto estén dispuestos a ceder sus jefes, ya que estos últimos deben reconocer que, sin un trabajo interno óptimo, los resultados externos jamás serán los esperados. Entonces, a medida que el empleador consigue fijar el punto en el que puede brindar mejores garantías sin comprometer demasiado su porcentaje de ganancia, y si los empleados están dispuestos a aceptar, ambos bandos tendrán motivos para desempeñarse mejor. Y esto no aplica sólo en términos monetarios, ya que la posibilidad de un ascenso, estabilidad laboral, y el manejo de relaciones más informales dentro de una organización, son factores que también promueven el mejor desarrollo de las actividades de los empleados.

Finalmente, y a mi parecer, tanto para los nuevos empresarios, como para aquellos que no tienen un músculo financiero lo suficientemente fuerte como para esperar a la crisis y sobre ponerse a ella, esta alternativa representa gran parte de lo que mejora la productividad y puede aplicarse a casi todos los escenarios ya que todo lo que pase internamente se verá reflejado en un mundo transaccional. Un empleado motivado y bien pago, se esforzará más por alcanzar sus metas y las de la compañía que lo apoya, mientras que uno que no tiene nada que perder porque no tiene ningún tipo de garantía, ahuyentará clientes, desprestigiará las marcas y podría llegar a cometer delitos para compensar la falta de estabilidad económica. Aunque más adelante en el libro se estudie con un poco más de detalle cada uno de los aspectos que mejora el funcionamiento de las organizaciones, a grandes rasgos y a mi parecer, este es uno de los más importantes.

Referencias

[1] Co-fundador y presidente de 37Signals, una compañía de Chicago basada en aplicaciones web.

[2] Milgrom, P. R., Roberts, J., & Jimeno, E. (1993). Economía, organización y gestión de la empresa. Barcelona: Ariel.
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