¿La competencia entre organizaciones constituye la base de la innovación?

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Norida Patiño Pérez

A través de la historia se pueden encontrar numerosos y variados ejemplos de organizaciones que han tenido éxito. Así como también de organizaciones que tras un éxito fugaz han fracasado y las que han tocado fondo pero que se han levantado. Dentro de este contexto es común preguntarnos el porqué de estas situaciones. Es por ello que dedicaré mi escrito a argumentar que el éxito de una organización está estrechamente vinculado, como es bien sabido, a la coordinación y motivación de toda su estructura. Pero además de ello, de un elemento fundamental que es la innovación, la cual a su vez, se basa actualmente en la competencia entre organizaciones.

La coordinación y la motivación de la estructura de una organización se configuran en elementos fundamentales para el éxito de la misma, en el momento en que la falta de los mismos dentro de las organizaciones ha provocado su fracaso y sus crisis. En este sentido da lugar la frase que Stephen Covey experto en liderazgo y desarrollo personal dijo una vez: “La tecnología reinventará los negocios, pero las relaciones humanas seguirán siendo la clave del éxito”.

Stephen reconoce el valor fundamental de la tecnología, pero también nos dice que esta no constituye por sí sola el éxito organizacional. En este sentido las relaciones humanas son y seguirán siendo el pilar fundamental dentro de la organización. Teniendo lugar principalmente en este contexto el principio de la coordinación y la motivación (incentivos). El primero de ellos debe entenderse como el mecanismo mediante el cual todo el proceso dentro de la empresa responde a un objetivo y por ende cada empleado está en sintonía y realiza su trabajo en pro de alcanzarlo con un orden y lógica; y por motivación se entiende esos incentivos individuales o colectivos que ejercen en las personas un empeño a cooperar y a dar lo mejor de sí en la consecución de un objetivo propuesto.

La importancia de lo anteriormente mencionado se evidencia en cualquier tipo de organización independientemente de su tamaño, del tipo y del bien o servicio que ofrezca en el mercado. Según Paul Milgrom y John Roberts (1993), es posible apreciar en el primer capítulo ejemplos relacionados con  la industria automotriz como Toyota y  General Motors, que en determinados periodos de la historia han tenido dificultades concernientes con la  coordinación de personal y de proveedores, de estrategias o técnicas de producción, de preferencias de los clientes, entre otras. Pese a ello estas organizaciones han sabido superar estas crisis, acudiendo a la adecuación y reincorporación de sus estrategias según las necesidades de la industria en particular.

Así mismo se presenta la historia de la Hudson Bay Company (HBC) “la Compañía de la Bahía de Hudson”. Esta empresa es una de las más antiguas y aún en operación de Canadá, encargada principalmente del comercio de pieles. Para el siglo XVII vivió una batalla con La North West Company (NWC), quien para la época operaba de forma ilegal y quien pese a poseer una inferioridad tecnológica, utilizaba una estructura organizativa y estrategias más efectivas basadas en un acercamiento a sus clientes, respuestas rápidas e incentivos fuertes a la iniciativa y al esfuerzo. Por este motivo, fue mediante la copia de estas características hacia el año 1809 que la HBC pudo seguir en el mercado. Estos ejemplos históricos nos enseñan que si es posible superar las dificultades mediante una coordinación y motivación. En la actualidad son numerosos los ejemplos que podemos citar de competencia entre organizaciones y de innovación en sus productos tales como: las empresas de bebidas, de comidas rápidas, de tecnología, etc.

El otro componente que integra la fórmula del éxito es la innovación, y es sumamente importante en toda organización; especialmente en aquellas que se encargan de trabajar con productos que incorporan tecnología, todo ello basado en el hecho de que la empresa que no se supere día tras día va perdiendo su lugar en el mercado y también está perdiendo clientes.

La innovación etimológicamente es entendida como la introducción de novedosos productos o servicios en el mercado que no supone una creación original en la mayoría de los casos sino pequeños cambios en productos ya existentes. En este caso se estaría hablando de una renovación más que de creación. Dentro de esto contexto Albert Einstein dijo una vez: “En los momentos de crisis sólo la creatividad es más importante que el conocimiento”. Esta frase deja entrever que el conocimiento no es condición necesaria para la creatividad aunque no lo excluye y es muy común que vayan de la mano.

Si miramos por qué surge la innovación a lo largo de la historia es fácil darnos cuenta que está orientada a suplir las necesidades humanas, pero aún más que eso, su origen y evolución han tenido lugar retomando como base la experiencia de otros, y a partir de la misma es que se nutre y alimenta. Si miramos la innovación en términos de organizaciones me atrevo a decir que en nuestros tiempos (siglo XXI) esta se gesta en un periodo de tiempo muy breve en comparación con un siglo atrás. Esto gracias al surgimiento de nuevos productos, procedimientos y servicios. En este sentido, la base de análisis de los mismos y su comportamiento en el mercado muestran la ruta a seguir por las organizaciones. Es decir, los bienes y servicios hoy en día no son más que renovaciones de un prototipo ya creado pero que de igual forma trazan la ruta de la competencia.

En este sentido concluimos que lo más interesante radica en el hecho de que las organizaciones han sabido adaptarse a los cambios incorporando y copiando de sus competidores estructuras organizativas en general (manejo de proveedores, procedimientos de producción, manejo del personal, preferencias de sus clientes, etc) y esto es lo que da lugar hoy en día a la  “innovación”.

Bibliografía

Milgrom, P., & Roberts, J. (1993). Economía, Organización y Gestión de la Empresa. Barcelona: Editorial Ariel, S.A.
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