La complejidad en la coordinación y la motivación: Una visión más allá del modelo

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Erika Julieth Corzo Quintero

“La economía exige, en buena medida, una coordinación entre las personas para con ello, evitar que se desperdicien recursos de forma innecesaria”. Paul Milgrom

“Cualquier intento serio de estudiar la organización económica debe tener en cuenta la racionalidad limitada y el oportunismo, conjuntamente con una condición de especificidad del activo”. Oliver Williamson

Se decidió traer a colación estás citas encontradas en el libro Economía, Organización y Gestión de la Empresa, debido a que encierran  importantes argumentos que aquí se desea analizar. En un contexto general debemos entender que en la realidad en la que vivimos el conjunto de decisiones individuales lleva a una gran red de comportamientos que dependen tanto del individuo en sí como de sus congéneres y como resultado se tiene un sistema que ciertamente tiene un comportamiento disfuncional (tomando en cuenta el óptimo al cual quieren llegar los economistas), es decir están lejos de los modelos económicos.

Dejando en claro lo anterior, en los primeros capítulos del libro Economía, Organización y Gestión de la Empresa, Milgron intenta dar en detalle de la forma más simple posible como esté conjunto de decisiones individuales, mencionadas anteriormente, pueden llevar a guiar a una sociedad a la coordinación y la motivación con la cual se espera hallar la eficiencia.

La idea general en esta discusión es como hacer del mundo algo más eficiente repartiendo  los recursos escasos de la mejor forma posible. Indudablemente la organización fue un punto clave para reducir los molestos costos de transacción que menciona Ronald Coase, y así lograr que las personas pudieran hacer más negociaciones entre ellas sin tener que incurrir en múltiples contratos con indefinidas personas. Sin embargo el problema radica en cómo hacer que las personas guiadas por sus propios intereses, o por un interés común, cooperen y tengan la motivación adecuada para lograr un fin de la forma más óptima. Es aquí donde nace el problema, porque si bien se pueden reducir los costos de transacción cuando se logra llegar a un acuerdo entre partes, no siempre esto es tan sencillo, es costoso y complicado que las personas se pongan de acuerdo y la información no se encuentra de forma relativamente fácil.

Con respecto a lo anterior debemos preguntarnos: ¿Cómo lograr que las personas individualmente tomen decisiones que vayan acorde con los intereses de los demás y así se logre algo conjuntamente beneficioso? Para intentar responder está pregunta en el capítulo tres del libro Milgron menciona como mediante los precios las personas pueden tener la información necesaria para tomar decisiones coherentes y coordinar todas las decisiones, así tanto los consumidores como los productores (en una economía) pueden llegar a un punto de equilibro en el que no se desperdician recursos y todo está dado “a su justa medida”. Este método es explicado por el modelo neoclásico, sin embargo la realidad es altamente más compleja que las elegantes matemáticas en un cuaderno.

Uno de los grandes problemas del modelo neoclásico es que no tiene en cuenta las fallas de mercado, las cuales son claves para las decisiones que toman los individuos, los precios no siempre tienen la información completa y correcta, las distorsiones en la información llevan a las personas a cometer errores en sus decisiones y más complejo aún, las personas están muy lejos de ser agentes racionales debido a la existencia de una racionalidad limitada y del oportunismo.

Teniendo en cuenta lo anterior trataremos de integrar estas falencias a las dos formas de llevar a cabo la coordinación expuestas por Milgron 1) Que un ente regulador que mantiene toda la información nos coordine 2) Que la información esté disponible para cada individuo, el cual se espera tome la decisión más coherente según dicha información. Sin embargo pongamos en discusión estás dos opciones.

En primer lugar, suponga que usted está en un barco con 50 marineros más y hay un capitán, el capitán sabe exactamente lo que se debe hacer y cuanto tiempo, aproximadamente, les tomará en llegar a la orilla si reman a cierto ritmo y se ubica al frente con un tambor para llevar el compás del remo. Ahora imagine que es el último de la fila, muy lejos del capitán, el objetivo de todos en el barco es llegar a la orilla,  igual el suyo, así que todos comienzan a remar ¿Usted pensaría en remar con igual fuerza? Muchas personas en este caso no lo harían, ¿Para qué? ¿Habrá alguna diferencia si yo no remo con la misma intensidad dado que 49 personas más están remando? Aquí hay un problema crucial de motivación y oportunismo. Por otro lado el capitán está muy lejos de su vista con lo cual no puede vigilar, con exactitud, si todos los marineros están remando o no y con la misma intensidad con lo cual existe el riesgo moral.

Por otro lado veamos la segunda postura: para esta parte traeré a colación el libro Las trampas del deseo de Dan Ariely, en el él autor deja ver muy claro que estamos muy lejos de ser racionales incluso cuando tenemos la información de las diferentes opciones. Imagínese por un momento que le dan la oportunidad de escoger entre tres opciones, 1) Una suscripción que  permitía el acceso online a todos los artículos de una revista por 59$ mensual, 2) Una suscripción a la versión impresa de la revista por 125$ mensual 3) ofrecía el acceso online más la suscripción impresa por 125$ (Ariely, 2008, pag 14). Muy probablemente la mayoría escogería la tercera opción, porque le parece la opción más razonable dado que es prácticamente un “dos por uno”. Sin embargo si elimináramos la segunda opción de la ecuación la mayoría de las personas escogerían ahora la opción 1 pero, ¿por qué? si prácticamente quitamos de la ecuación una opción que nadie quería desde un principio (Ariely, 2008, pag 17) ¿Por qué al eliminarla nuestras preferencias cambian?

En conclusión por un lado coordinar a las personas realmente es muy complejo debido a que aun compartiendo el mismo fin las personas tienen comportamientos peculiares y por otro lado un sistema de precios en el cual existe toda la información y la tenemos a disposición igual no funciona, simplemente porque no somos agentes racionales, nuestra racionalidad está limitada, creemos que sabemos lo que queremos pero eso está lejos de la realidad.

Bibliografía

Paul Milgrom & John Roberts. <<Economía, Organización y Gestión de la Empres>> Editorial Ariel, S.A. Barcelona 1993 pp 729

Dan Ariel <> 2008 pp 237
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