Bendita reputación

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Danny Franchesco Angarita Quintero

“Para que el comercio tenga lugar se requiere que la gente de negocios pueda contar con que se respetaran los acuerdos y, como resaltaba la cita de Adam Smith [1], el mecanismo de la reputación ha sido tradicionalmente uno de los más importantes medios de asegurar el cumplimiento del contrato” (Milgrom & Roberts, 1993, Pág. 304-305.)

Dado que en el mundo de los negocios, en el campo económico y en la vida en general se presentan constantemente asimetrías de información, que causan que una u otra parte saquen ventajas particulares, se han buscado mecanismos para que se realicen contratos con una grado de seguridad cada vez más elevado. Históricamente se han impuesto principios de moralidad que se dice deben tener algunas personas por rasgos particulares, a los hombres se les ha inculcado que “un verdadero hombre tiene palabra”, para hacer referencia a que es de varones cumplir con lo pactado.

Además algunos tienen un pensamiento generalizado de que si una persona es de “buena familia” y posee cierta riqueza, es menos probable que saque provecho en algún tipo de contrato o que actué ilegalmente, dado que no tiene necesidad financiera de hacerlo. Pero dichas conceptualizaciones se rompen fácilmente en el plano nacional con dos palabras: Grupo Nule. Dicha organización lideradas por hombres, cuyas familias sin ser de la más alta alcurnia nacional si presentaban ciertas comodidades en su región es la fiel muestra de la necesidad de encontrar un mecanismo en las negociaciones que permita reducir los riesgos de un incumplimiento de una de las partes. El desfalco a las arcas públicas que ocasionaron los hermanos Nule y sus socios parecía no tener precedente alguno en la historia de un país donde los de corbata por lo general tapan a tiempo cada una de sus irregularidades, o por lo menos logran minimizar sus reales consecuencias.

Tal como lo han planteado Milgrom y Roberts en su libro, uno de los mecanismos que actualmente parece tener la mayor aceptación para reducir los costes de un incumplimiento de contrato es la Reputación. La Real Academia Española define a la reputación como aquella “Opinión o consideración en que se tiene a alguien o algo.” [2] Claro está que la reputación solo aplica en lo referente a lo pre contractual, es una herramienta que permite evaluar a partir de otras opiniones y experiencias a una contraparte. Pero aunque no aplica en lo referente a lo post contractual, dado que una vez firmado el contrato no se puede recurrir a la reputación para garantizar el cumplimiento, lo post contractual es esencial para la construcción de dicha reputación.

Según lo anteriormente expuesto, la reputación ayuda a disminuir la selección adversa o anti selección que “…se refiere por extensión al tipo de oportunismo precontractual que aparece cuando una de las partes de una negociación dispone de información privada sobre algo que afecta negativamente el beneficio neto que a otras obtendrán del contrato…” (Milgrom & Roberts, 1993, Pág. 704.)

Con una particularidad, y es que la construcción de la reputación se puede hacer entre todos los involucrados en ciertos sectores, sin necesidad de incurrir en grandes costos, lo que permite además un menor desperdicio de recursos, pues todas las partes que presentan cierto cumplimiento buscarán negociar entre sí. Bajo este compartir de información se reduce el riesgo de un contrato como lo plantean los autores del libro base del curso de teoría de la firma “Economía, Organización y Gestión de la Empresa”:

“Uno de los hechos fundamentales para el análisis económico del riesgo es que cuando muchas personas se enfrentan a riesgos estadísticamente independientes, si los comparten entre ellas pueden reducir el coste de soportarlos… El principio del riesgo compartido… es la base de todo contrato de seguros.” (Milgrom & Roberts, 1993, Pág. 249.)

Si entre todas las partes se construye un referente de evaluación de comportamiento de sus contrapartes, se podrá enfrentar con mayor holgura los grandes costos que ocasionaría el comportamiento de una parte incumplida y oportunista. Si esto hubiese aplicado en el país, ante incumplimientos del Grupo Nule en muchos de los negocios y obras que venían desarrollando, seguramente se hubiese podido reducir el riesgo de un contratista despilfarrador como el de los hermanos Nule en proyectos futuros. Acciones que aunque parezcan utópicas, serían eficientes.

Bibliografía

MILGROM P. & ROBERTS J. (1993) “Economía, Organización y Gestión de la Empresa”, editorial Ariel S.A, Barcelona, España.

[1] Ver páginas 302-303 del libro “ECONOMIA, ORGANIZACION Y GESTION DE LA EMPRESA” del economista estadounidense Paul Milgrom y John Roberts.

[2] Tomado de la página web de la Real Academia Española.
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