Mañana pienso en la dieta, hoy comeré papas fritas

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Zudy Belén Quintero Jaimes

Los seres humanos hemos aprendido a identificar desde pequeños qué está mal, qué le hace bien a cada uno y poco a poco entendemos la variadas posibilidades que existen de alcanzar los objetivos que nos llenan de felicidad. A pesar de que sabemos lo que debemos hacer y lo que se requiere para alcanzar nuestras metas, viviendo orgullosos de nuestros logros como personas responsables y dedicadas, estamos en una continua pelea con nosotros mismos, puesto que no poseemos un control absoluto de nuestra conducta y tendemos a fracasar en los objetivos que hemos planteado para nuestro futuro. Prefiriendo así el bienestar que nos da una actividad inmediata que reemplaza nuestro fin último. Esto es a lo que Dan Ariely en el capítulo 6 de su obra “Las trampas del deseo” llama desidia.

Un ejemplo de ello es la lucha constante en la que se encuentran muchas personas para tener buenos hábitos, comer saludable y hacer deporte para mejorar su calidad de vida. Vendrían siendo su objetivo principal, pero se presentan en el camino un sinnúmero de obstáculos que distorsionan la llegada a la meta, las reuniones con amigos y familiares en los que se consume alcohol y comida poco saludable, la comodidad de la casa a la hora de salir a ejercitarse, son actividades que derrumban la ilusión de generar cambios. De aquí, Ariely dice que el fracaso repetitivo a la hora de alcanzar una meta origina una gran infelicidad, esto explica que en este caso en particular se dan a conocer casos de personas que entran en depresión o que se enferman debido al consumo excesivo de pastillas y batidos como camino rápido para bajar de peso.

Con el avance tecnológico vivido en los últimos años se ha permitido que el internet, herramienta de fácil acceso, brinde la posibilidad de aprender de muchos temas de los cuales   no se tenía un conocimiento adecuado. Entre ellos se encuentra el apropiamiento del tema de la salud, las personas tienen a la mano toda la información que crean necesaria sobre el tema. Esta comunicación ha ayudado de alguna manera a concientizar a las personas de lo grave que es descuidar sus vidas, dejando de lado los buenos hábitos. El sobrepeso, además de ser costoso para el sistema de salud, desencadena una variedad de enfermedades, incluyendo enfermedades cardíacas, problemas de hipertensión, diabetes de tipo 2, cálculos biliares, problemas de respiración y ciertos tipos de cáncer. Todo esto para cuestionarnos, ¿Por qué si se sabe lo importante que es tener un peso saludable, no se cumple tal fin? ¿Por qué si se sabe que consumir comida chatarra generará remordimiento e infelicidad se sigue haciendo?

A estos ¿Por qué se fracasa si se tienen objetivos claros e importantes? Ariely responde diciendo: “Pues porque sin un compromiso serio, se sigue cayendo en la tentación” Y es que se siguen presentando todos los años el 31 de diciembre, el primero de cada mes y los lunes de cada semana, los compromisos infructuosos de cambiar hábitos, posponiendo cada vez más el compromiso que se tiene con la vida misma. El control que ejerce cada uno en sus decisiones es indispensable a la hora de querer alcanzar cualquier objetivo, cuando se quiere bajar de peso nadie más que la persona misma puede ayudarse. Los propósitos deben ser claros y contundentes, pensando siempre en la realización del objetivo final que es tener un peso saludable.

A pesar de que sea verdad que cada uno se debe enfocar en cumplir los propósitos que se plantea para lograr un objetivo en particular, la solución que plantea el autor a esta famosa desidia, es la restricción a la libertad, en términos del ejemplo abordado, las personas tienden a colocarse metas exageradas, por ejemplo, bajar 20 kilos en un mes, y pueden comenzar con el ánimo de superar los primeros días, pero al no observar resultados, recaen y no siguen intentándolo (esto en el mejor de los casos). Es por esto que, según lo que se argumenta en el texto, lo mejor que puede hacer una persona con obesidad o que simplemente quiera bajar un poco de peso, es acudir a un especialista, que le diga los lineamientos a seguir y que cumpla los objetivos reales en un período determinado. Con controles de seguimiento, esto con la idea de Ariely cuando explica que las personas prestamos mayor atención cuando otra nos da órdenes.

Referencia bibliográfica

ARIERLY, Dan. (2008). “las trampas del deseo: como controlar los impulsos irracionales que nos llevan a error”. España, P. 127-144 Editorial Ariel.
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