¿Por qué las zonas veredales transitorias de normalización?

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Nelson Felipe Coy Cómbita

“Para resumir, no es apropiado asumir que el comportamiento convergirá al mejor pago para todos, inclusive cuando éste es un equilibrio de Nash como en el juego de coordinación que se consideró aquí. Con múltiples equilibrios, el más atractivo puede que dependa de las características de los pagos (ejemplo, el costo del esfuerzo) que determinen cuál equilibrio es más arriesgado…”. (Holt, 2007, p.39)

Ya en la columna pasada había tocado brevemente el tema de los múltiples equilibrios del llamado juego de la paz, en el cual nos encontramos sumergidos los colombianos. Había hecho mención pues, de que una de las formas que deciden sobre qué equilibrio se escoge ante la existencia de varios equilibrios, depende de una convención reconocida y aceptada por los jugadores. La preocupación surgía, entonces, de las posibles convenciones violentas detrás de nuestra sociedad, que han sustentado la longevidad de la guerra.

Más allá de esto, hay muchas otras cuestiones que inclinan la balanza hacia la escogencia de un determinado equilibrio. Holt, expone una de ellas; el riesgo. Éste es indispensable que sea tenido en cuenta, y, al menos implícitamente, ya pudimos reconocer en: el juego de la inversión, hecho en clase. Recordemos que éste traía consigo 3 equilibrios posibles en estrategias puras. En la primera tanda la gente se decantó, sobre todo, por aquel en el cual no ponían ninguno de sus puntos para generar rentabilidad, en conjunto con los puntos del otro. No obstante, la inclusión de una señal de reputación cambió la tendencia por completo, acercándola mucho más al equilibrio donde ambos jugadores invertían todo su dinero, y la rentabilidad y ganancias se maximizaban.

La señal, básicamente, disminuyó el riesgo de confiar. En la primera ronda, podíamos ser traicionados fácilmente, más allá de que al otro no le fuese eficiente hacerlo. Además, los costos de que sucediera eran muy altos. Esta nueva lectura de las situaciones en donde hay varios equilibrios nos permite añadir un nuevo concepto al análisis del acuerdo de paz, así como a diversas situaciones en las cuales hay participación del Estado.

Para entrar un poco más en materia, es preponderante tener en cuenta que los intentos pasados de procesos de paz se vieron minados, entre otras cosas, porque los actores no tuvieron la capacidad de prever el riesgo, o si la tuvieron, no fueron capaces de contrarrestarlo. Es evidente que la cantidad de muertos de la Unión Patriótica, el asesinato de líderes como Carlos Pizarro, y la posterior vuelta a las armas de muchos guerrilleros como Simón Trinidad, fueron consecuencia de la desviación existente hacia el peor equilibrio, el cual subsistía  junto  al equilibrio eficiente (en caso de que existiese).

Lo anterior, sumado al refortalecimiento de las Farc mediante el despeje del Cagúan, han sido golpes contra el logro de los procesos de paz, en tanto que ha hecho realidad y han expuesto el riesgo al cual están sometidos dichos acuerdos. Conscientes de estos riesgos, se explica la aversión tanto de los guerrilleros, como del resto de la sociedad colombiana, a confitar en la llamada paz.

Teniendo presente  los fracasos pasados, surgieron instrumentos en este nuevo acuerdo que, al igual que la señal de la reputación en el juego de la inversión, buscan guiar a los individuos hacia el equilibrio eficiente, y disminuir el riesgo que implica confiar. Las zonas veredales fueron importantes dentro del acuerdo, entonces, porque disminuyeron el peligro que existía al firmar y llevar a cabo el proceso.

Hoy, como hasta ahora se ha visto, ha habido guerrilleros y líderes asesinados. Sin embargo, ninguno se ha producido dentro de las zonas veredales que delimitó el Estado para la protección de los exguerrilleros; del mismo modo, las actuaciones presentadas por las FARC en el Caguán, no han tenido cabida dentro de la estructura creada, dado que su poderío ha sido controlado bajo estas estructuras de normalización. Al parecer, en algo aprendimos la lección.

Además de  las zonas veredales como atenuantes del riesgo, existen otros instrumentos; entre ellos la velocidad  con la cual se concrete el acuerdo y se blinde ante las posibles amenazas. Mientras escribo esta columna, la corte constitucional ha limitado la rapidez de legislación del fast-track. Aunque en teoría no genera mucho daño al acuerdo, ralentiza su cumplimiento, acrecentando el miedo y el riesgo en los diferentes actores. Lo anterior es peligroso, como  ya sabemos, porque podría inducir a los actores, especialmente a las Farc, a no cumplir a cabalidad con lo pactado, dado que podrían percibir que no hay las garantías suficientes para confiar.

Bibliografía

Holt, C. A. (2007). Market, Games and Strategic Behavior. Boston: Pearson Eduaction, I
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