Agrupar: cooperar-cooperar

2368

Heiner Ferley Rincón Ramírez

La gente puede producir más si coopera, se especializa en sus actividades productivas y luego negocia entre sí para adquirir los bienes y servicios concretos que desea. – Milgrom y Roberts

¿Les ha pasado que tienen una idea que resuelve un problema importante y por recursos, falta de acompañamiento, miedo o cualquier otra razón han guardado esa solución en el baúl de los momentos creativos y mejor continuaron con su vida? Si alguno leyó mi primera columna para este blog, uno de los procesos que más me ha preocupado (porque suelo cargar los problemas de los demás a mis espaldas) son los procesos de comercialización en los entornos rurales. El texto al que hago referencia es: ¿Pueden los “centauros indomables” confiar? cuando lo leo sigo opinando lo mismo pero dado lo que yo llamo “golpes de realidad” he comenzado a estar de acuerdo con mi mamá. Sin embargo no pierdo la esperanza:

Hay muchas empresas que venden queso en la región, entonces no hay suficiente demanda para el queso y compiten entre sí. Esto ha llevado a que debido a que son pequeñas empresas no tengan la suficiente capacidad operativa para procesar toda la leche que se podría producir en la finca de mi familia. Como veníamos diciendo, si todos los agente de la cadena confían, se pueden unir y crear un centro de investigación para sí mejorar la técnica de producción de queso y dividir el proceso de elaboración entre las 10 empresas cooperantes aprovechando la producción de volúmenes (economía de escala), para competir en calidad y también en precio. Esas mayores ganancias reinvertirlas en procesos de investigación y desarrollo para llegar a nuevos segmentos de mercado, producir más y ganar más. Millones y millones en utilidades solo por confiar. Estoy seguro que al leer esto mi mamá me miraría y diría “hijito usted no sabe cómo es el mundo real, suena muy bonito pero vaya y póngalo en práctica” (Rincón, 2015).

“Como animal social que es, el ser humano se enfrenta en numerosas ocasiones al dilema de actuar de forma egoísta y aprovecharse del esfuerzo de los demás o, por el contario, cooperar por el bien común” (Lacomba & López, 2011, pág. 125) .“Cooperación”, es una palabra que a todos nos gusta y se viene a mi mente gente feliz cooperando, siendo amigos y trabajando por un propósito común en el que todos ganan. Lastimosamente el  en el mundo real  todo no implica felicidad, porque la cooperación es un juego en el que si todos vamos de polizones, “free rider”, gorrones o todos somos del comité de aplausos, ¿Quién hace el trabajo difícil? El fin es deseable para todos pero los incentivos a desviarse son grandes, por lo tanto la modificación de los incentivos cuando se establecen reglas y sanciones pueden resultar molestos para los cooperantes.

Un ejemplo real sobre cosas que se pueden lograr mediante cooperación es Agruppa, una iniciativa empresarial que a través de tecnología acorta la cadena de suministro de frutas y verduras en Bogotá hasta dejar solo 3 eslabones: productor rural-Agruppa-tendero. Esta es una “iniciativa ganadora” desde muchos puntos de vista, pero lo más valioso para mí es que demuestra a emprendedores sociales que si se propician las condiciones para la cooperación se pueden generar soluciones innovadoras a muchos tipos de problemas, especialmente los del campo. Agruppa un producto de la creatividad, bueno, bonito y barato, un producto innovador: bueno, mejora las condiciones de vida de tenderos y agricultores; bonito, porque innova al incorporar el uso de teléfonos móviles en su proceso; barato, al unir la demanda de varios tenderos alcanza economías de escala, precios competitivos y buena calidad.

¿Parece sencillo? Incluso algunos dirán que es una solución evidente. Hace unos días se me acercaron dos estudiantes de tecnología Agroindustrial en nuestra Universidad, provenientes del sector rural y se les ocurrió comenzar a trabajar en la construcción de una aplicación móvil para unir consumidores y productores de productos del campo pero a los que se les ha agregado valor. “Creemos un Agruppa santandereano” pensé yo, ya que mis padres no creían en mis ideas innovadoras después de 5 años en la universidad he ganado cierta “madurez” y me di cuenta (sin que nadie me lo dijera) que efectivamente en la vida real el problema de la cooperación es que “todos quieren la paz y nadie se compromete” y que para que ideas que requieren que un grupo de personas jueguen en el mismo equipo es necesario reglas de juego, condiciones, acuerdo y contratos lo más claros posibles.

Un “Agruppa santandereano”, o lograr que los productores de leche en Saravena cooperen no es una tarea fácil. Los costos en lo que hay incurrir para poder llegar a un consenso son bastante altos y parecen aumentar exponencialmente a medida que el tamaño del grupo aumenta. Incluso en contra de la predicción teórica yo sigo confiando, sé que me toparé con uno que otro halcón, con una actitud parasitaria y abusiva, pero mi mamá decía: “no se preocupe mijo, que lo que por agua viene, por agua ha de irse”, “el que hierro mata a hierro muere”, y la buscando en Wikipedia encontré esta “lo que hace la zorra en un año lo paga en una hora” (sería una nueva versión de “nadie se va de esta vida sin pagar”). Como lo vemos en los juegos de negociación, si se propician las condiciones se puede lograr que las personas cooperen en algunos casos no por benevolencia sino por “autoamor”.

En la vida real, por ser juegos repetidos los niveles de cooperación aumentan, “dos jugadores se encontraran con frecuencia en situaciones de interacción estratégica, es de esperar que desarrollaran algún modo de superar la desconfianza y disfrutaran del resultado de la confianza mutua” (Milgrom, 1992).

Como Agruppa hay muchos ejemplos en los que el equilibrio es cooperar-cooperar, ninguno tiene incentivos para desviarse del acuerdo. Después de 2 años de “egoísmo metodológico” pienso que me he vuelto más realista, comienzo a entender que en la vida no todos quieren cooperar, soy más consciente de que no es tan fácil ponerse de acuerdo y que las reglas de juego son demasiado importantes. Hoy después de 2 años, la frase “crear acuerdos ganar-ganar” tiene un nuevo significado  y sería algo como “en juego largo, hay desquite”. Podemos perder por confiar una vez pero al menos aprendemos a ser más cautelosos y en el largo plazo son mayores las ganancias que las pérdidas.

Bibliografía

Lacomba, J., & López, R. (2011). Cooperación. En P. Brañas Garza, Economía experimental y del comportamiento (págs. 125-141). Barcelona: Antoni Bosch.

Rincón, F. (2015). Racionalidad Ltda. Obtenido de ¿Pueden los “centauros indomables” confiar?: https://racionalidadltda.wordpress.com/2015/12/01/pueden-los-centauros-indomables-confiar/

Milgrom, P., & Roberts, J. (1993). Economía, Organización y Gestión de la Empresa. Madrid: Editorial Ariel, S.A.
logo-emar-lab

¡Porque tus decisiones cuentan! ¡Inscríbete al Laboratorio de Economía Experimental del Grupo EMAR y podrás descubrir el valor que tienen tus decisiones! Contáctenos al teléfono (7) 634 4000 Ext. 1152 o al correo electrónico emarlab@uis.edu.co. Estaremos compartiendo información sobre los experimentos, juegos y talleres que organizaremos.

Formulario de inscripción

Facebook EMAR LAB

Columnas relacionadas

2187. Gestionar halcones

2315. Pensar estratégicamente el desarrollo rural

2326. ¿La competencia entre organizaciones constituye la base de la innovación?

Anuncios

Un pensamiento en “Agrupar: cooperar-cooperar

  1. Pingback: El campo sin empresas | Racionalidad Ltda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s