La incidencia de la acción del Estado y los impuestos

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Brayan Snehider Díaz

Uno de los principales objetivos de la microeconomía es comprender el impacto que tiene la acción del Estado utilizando modelos formales basados en la acción individual dentro de un sistema formal de incentivos. Como es evidente una de las principales acciones estatales que tienen su incidencia en el plano económico es la captación de recursos mediante la figura del impuesto y posteriormente mediante la figura de la regulación. Esta acción ha sido largamente discutida, tanto en lo referente a sus motivaciones, como en lo referente a sus resultados. En ese sentido, el presente texto consiste en una reseña crítica del capítulo tres de Experimentos con los principios económicos de Bergstrom & Miller (2000) que pretende tratar esta figura haciendo uso de la economía experimental.

El estudio del poder y de las relaciones de poder puede entenderse como un campo completo de investigación que a menudo requiere sus propias herramientas y métodos para arrojar respuestas pertinentes a los problemas. Según Foucault (2013), el estudio del poder puede entenderse a la luz de las relaciones de conflicto que se establecen entre distintos sujetos a lo largo de la historia. Relaciones que están fundamentadas en lo que este denomina la racionalidad política y existen en función de mecanismos concretos de explotación y sujeción construidos al amparo de una nueva estructura política: El Estado.

Podemos definir al Estado como un tipo de poder político que ignora a los individuos buscando los intereses de la comunidad o de una clase o grupo de ciudadanos, destacando según nos dice Foucault que el Estado es una forma de poder a su vez individualizadora y a su vez totalizadora. En el enfoque microeconómico y experimental, las estructuras de poder se entienden como el resultado de las acciones de muchos individuos que reaccionan a las circunstancias que les rodean en un sentido muy cercano a lo que Foucault denomina como racionalidad política; esto es en una persecución constante de sus intereses que conlleva a todo un sistema de transacciones que no se basan en la transacción voluntaria, pero si en otros mecanismos de negociación que toman su poder de la acción colectiva.

Obedeciendo a estas definiciones el Estado que puede definirse como el conjunto de instituciones que gobiernan un territorio y es a su vez resultado y causa de las decisiones económicas que toman los agentes, pero también es un agente buscando maximizar su propia utilidad y beneficio. Si bien esta visión no es del todo congruente con el acercamiento que realiza Foucault, pues las acciones del Estado al ser de naturaleza colectiva implican la existencia de cierta sinergia entre las decisiones, ya que las personas modifican su comportamiento y sus acciones al entrar en una estructura social, si puede considerarse como un acercamiento formal a la complejidad propia de las decisiones públicas.

La primera característica particular del Estado es la concentración del monopolio de las armas, en un sentido que desafía la visión de Foucault, en tanto la posesión de la capacidad de coerción, le da poder absoluto y elimina cualquier conflicto evidente. Esta cuestión transforma la lucha de poderes de quien domina las armas hacia quien domina las instituciones del Estado; o dicho de manera más elegante: de quien se apropia de las rentas (Tullock, 2001) y de las transferencias de riqueza que surgen de la acción del Estado, entre estas los impuestos.

La microeconomía define a los impuestos como una transferencia de riqueza que se basa precisamente en esa capacidad redistributiva que posee la acción estatal, en su figura de ente regulador y de ente redistribuidor de recursos. Ahora bien, la pregunta que esto plantea es: ¿Qué efectos tiene dicha acción en el bienestar de las personas y en los agregados económicos? El análisis de este tipo de preguntas nos obliga a ejercitar dos tipos de competencias diferentes: el pensamiento sistémico, definido por el ICFES (2004) como aquella capacidad de comprender que las acciones sociales están interconectadas tienen un comportamiento complejo; y por otro lado el multi perspectivismo que nos permite análisis los intereses, deseos y motivaciones detrás de las personas.

Según el análisis microeconómico clásico, un impuesto a los oferentes o un impuesto a los demandantes representan una modificación intrínseca de sus curvas de oferta y demanda, esto es el precio que están dispuestos a pagar por una cantidad determinada. Esto tiene todo el sentido, pues el impuesto implica que la persona debe asumir un costo mayor por la mercancía disminuyendo así el bienestar percibido y por tanto reduciendo la cantidad de personas interesadas en adquirir la mercancía al nuevo precio: el principal problema que esto plantea es que muchos intercambios que serían beneficiosos no se hacen porque ahora hay que hacer participe al Estado de los beneficios. Esto parece plantear un dilema en términos económicos y es ¿vale la pena dicha transferencia de recursos? o en otras palabras ¿es mayor la ganancia percibida por el Estado que la perdida percibida por oferentes y demandantes?

Existen dos respuestas teóricas a esta pregunta: La respuesta microeconómica es que no, la razón es que la interrupción de las transacciones por el Estado produce una pérdida irrecuperable de eficiencia o pérdida de peso muerto; esto se puede explicar muy bien desde la física: si un cuerpo se encuentra en reposo, para moverlo debemos utilizar una cierta cantidad de fuerza irrecuperable, o en el sentido microeconómico si cobramos el impuesto, evitaremos que las personas que más valoran la mercancía la adquieran al precio correcto y no existirá forma de lograr dichas transacciones de nuevo sin incurrir en un costo adicional.

Esta visión puede ejemplificarse de manera muy sencilla haciendo uso del arsenal metodológico de la economía experimental, ya que en principio no resulta nada evidente el modo en que las negociaciones podrían llevarse a cabo. Los experimentos revelan por regla general que los impuestos afectan el equilibrio de las transacciones de manera muy cercana a las predichas por la teoría económica formal en un sentido donde los impuestos se traducen de manera inmediata en una transformación de la conducta de equilibrio en lo referido a los precios, gracias a la dinámica que ya hemos mencionado anteriormente.

Por otro lado, la respuesta propia de la filosofía política, encarnada en el pensamiento de Jonh Rawls, afirma que: la justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es a los sistemas de pensamiento, es que si, pues el Estado puede facilitar la distribución equitativa de los recursos en un sentido donde las personas poseen cierto grado de preferencias sociales. Esto es, cierto grado de preferencias respecto al bienestar no solo propio sino también de los demás, escapando por completo a la visión utilitarista del mercado y acercándose a lo que la filosofía moral (Montuschi, 2000) denomina principios deontológicos.

La contraposición entre la visión de Rawls y las visiones propias del análisis económico revelan una contradicción entre dos jerarquías de valores muy diferentes: por un lado, la propia de la tradición liberal utilitarista donde la eficiencia en la asignación de recursos debe primar y por otro lado otra donde lo correcto en términos económicos no puede ser desligado de ciertos criterios sociales que si bien pueden ser sujeto de análisis formal, tienen peso especialmente por ser creencias extendidas que por su peso, regulan e institucionalizan el comportamiento humano, y la percepción moral de los individuos.

Referencias.

Bergstrom, T., & Miller, J. (2000). Experimentos con los principios económicos. (Antoni Bosh, Ed.) (2nd ed.). Foucault, M. (2013). El sujeto y el poder. Revista Mexicana de Sociología., 50(3), 3–20.

Foucault, M. (2013). El sujeto y el poder. Revista Mexicana de Sociología., 50(3), 3–20.

Ministerio de Educación Nacional. (2004). Estandares Básicos de Competencias Ciudadanas, 148–184. https://doi.org/10.4067/S0718-09342013000100001

Lockard, a, & Tullock, G. (2001). Efficient Rent-Seeking: Chronicle of an Intellectual Quagmire. https://doi.org/10.1007/978-1-4757-5055-3

Montuschi, L. (2000). Etica y razonamiento moral: Dilemas morales y comportamiento ético.

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