La teoría de juegos en la inconsistencia temporal

3260

Carlos Mario Naranjo Martínez

La microeconomía, definida como el estudio de la toma de decisiones de los diferentes agentes económicos respecto a la asignación de recursos, se encuentra presente en el día a día de todos los seres humanos. En la cotidianidad nos enfrentamos constantemente a tener que hacer elecciones, las cuales implican costos y beneficios, y siempre se quiere tomar las mejores decisiones que nos traigan los mejores resultados. De allí la importancia de la elección racional. Es por ello por lo que el estudio de cómo toman las decisiones las personas ha significado un gran nicho, intentando comprender la lógica detrás de cada decisión, lógica que puede explicarse por medio de la microeconomía.

El economista británico Tim Harfod publicó en el año 2008 el libro titulado La lógica oculta de la vida, en donde describe el análisis económico implícito que se encuentra en situaciones cotidianas. Por medio de una descripción en prosa, logra acercar un análisis estructurado, pero comprensible, de fenómenos de la vida que son foco de estudio de la economía y cómo se pueden resolver. El libro se compone de 9 capítulos, en donde cada uno trata sobre una situación en particular. El capítulo 2, Las Vegas, hace referencia al estudio y la evolución de la Teoría de Juegos, en donde, como su nombre lo indica, se desenvuelve a partir del mundo de las apuestas.

La Teoría de Juegos toma como base los postulados microeconómicos y las herramientas matemáticas para intentar determinar cuál sería la elección óptima que debería tomar un individuo cuando sus resultados o beneficios está influenciado por las decisiones que tomen otros jugadores. Es por ello por lo que debe haber diferentes estrategias y un pago asociado a cada elección. Así pues, se debe escoger la mejor decisión dado la interacción y la elección que tome el otro jugador.

El matemático John von Neumann fue el que propuso inicialmente llevar el rigor de las matemáticas y la coherencia en sus argumentos para intentar explicar y comprender los fenómenos sociales que se daban por medio de la interacción humana. Fue por ello por lo que comenzó su estudio en el juego del póquer, el cual no es simplemente un juego de probabilidad o de lógica, sino que también influyen las estrategias que empleen los jugadores. Según von Neumann el juego del póquer era perfecto para estudiarlo porque contenía la descripción matemática entre una estrategia y las posibles recompensas.

Aquello que postuló y sistematizó von Neumann no fue de gran aplicabilidad a la realidad, ya que sus simulaciones en el papel eran muy sencillas y no se podían extrapolar a la realidad en donde entraban muchos factores adicionales que sesgaban las decisiones. Un ejemplo de ello es que no todas las personas actúan de manera racional y se dejan llevar de las emociones del momento. Fue por ello por lo que la Teoría de Juegos, en un primer momento, tuvo influencia en los círculos intelectuales en los cuales se movía su fundador, pero no tuvo gran relevancia en el ámbito de los apostadores.

Posteriormente continuó el estudio y mejoramiento de los modelos de la Teoría de Juegos, los cuales buscaban sistematizar y comprender cuáles serían las decisiones racionales y óptimas que se deberían tomar dependiendo el contexto en el que se esté y los pagos que estén en juego. Fue así como los teóricos se dieron cuenta que, en muchas ocasiones, los jugadores sí tomaban decisiones racionales, incluso cuando no eran conscientes de ello y lo hacían simplemente por instinto o rutina. La conclusión a la que llegaron fue que, en situaciones de repetición o familiaridad, los seres humanos adquieren la experiencia suficiente para tomar decisiones racionales.

De las conclusiones pasadas el autor se plantea la pregunta si aquellas personas que sufren adicciones son racionales o no. Esta inquietud parte de cuestionarse el porqué un individuo, siendo consciente de las consecuencias negativas de ciertas actividades y sus altas probabilidades de engancharse, decide adentrarse en aquel vicio. Tal podría ser el ejemplo de adicciones nocivas como lo son las apuestas, el licor, el cigarrillo, las drogas, etc.

Tim Harford postula que estas decisiones, aunque no lo parezcan, son racionales, porque el individuo, después de evaluar todos los posibles beneficios y consecuencias, decidió incursionarse en aquella actividad y correr el riesgo, esperando que los beneficios superaran sus costos. Es decir, que tendría mayor utilidad al realizar la actividad que si se abstuviese de hacerla.    

Y es por medio de esta conclusión a la que llega el autor en donde los aficionados a actividades dañinas están en contacto con la Teoría de Juegos, en donde se pueden aplicar estrategias para intentar alejarse de aquella adicción, ya que no es tan sencillo como tener la simple voluntad de hacerlo. Las adicciones generan una lucha constante por el control de uno mismo.

En múltiples ocasiones no es tan sencillo dejar una adicción ya que existe el problema de la inconsistencia temporal, en donde lo que queremos para el futuro -que suele ser la decisión óptima- no está en concordancia con nuestras acciones en el presente o no es la más adecuada cuando se llega el momento. El fumador es consciente que fumar le hace daño y plantea dejar de fumar en un futuro, pero cuando se llega ese momento, no es capaz y vuelve a posponerlo. Esto también se da porque otorgamos mayor prioridad a la satisfacción y los beneficios del presente, sin importar las consecuencias negativas o las mayores recompensas del futuro. Todos estos temas son centro de estudio de la microeconomía y la Teoría de Juegos para buscar la manera óptima por medio de incentivos para cambiar conductas perjudiciales.

La lógica oculta de la vida presenta una manera fluida de aplicar el marco teórico de la economía a situaciones cotidianas. El capítulo dos es accesibles a todas las personas al explicar de forma sencilla los conceptos, por lo que no es necesario tener fundamentos en teoría económica. Pese a que algunas referencias son atemporales, estas no interfieren en la comprensión del capítulo. Resulta una aproximación entretenida al foco de estudio de la economía y la toma de decisiones, en donde, de despertar el suficiente interés, el lector se puede dirigir ya a la aproximación formal y matemática de los conceptos narrados a lo largo del libro. Una mejor comprensión de cómo la economía influye en nuestras decisiones lograría que tomásemos decisiones óptimas que mejoren nuestra calidad de vida.

Referencia

Harford, T. (2008). La lógica oculta de la vida. Editorial Temas de Hoy.

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Reseña del artículo “Socios vs. Extraños: Identificación de la Pertenencia al Grupo en la Contribución a los Bienes Públicos”

3259

Angie Paola Aguilar Tarazona

Este artículo publicado el 30 de junio del 2014, por la revista científica Ecos de Economía, es un producto de categoría B, escrito por Luis Alejandro Palacio García, Alexandra Cortés Aguilar y Daniel Felipe Parra Carreño. De acuerdo con su clasificación JEL (Journal of Economic Literature) relaciona sus temáticas en torno a: laboratorio y comportamiento grupal (C91) y bienes públicos (H41).

El objetivo del artículo se centró en analizar cómo la pertenencia al grupo afecta los niveles de contribución hacia un bien público, aportando nueva evidencia a esta literatura. En este sentido, ofrece más claridad respecto a la relevancia de la pertenencia al grupo como posible explicación de las desviaciones con relación al equilibrio. Según la ciencia económica, los individuos al querer maximizar su bienestar individual tienden a no contribuir hacia el bien público. Sin embargo, cuando se pertenece a un grupo pequeño se tiene más información sobre el comportamiento de sus integrantes, interactuando varias veces con los mismos, lo que implica que el nivel de contribución del grupo es mayor.

Siguiendo a Andreoni (1988) en el dilema de contribución voluntaria a bienes públicos, se diseñó un experimento factorial completo, con dos factores: 1) La composición del grupo y 2) Su tamaño. Así pues, existen dos tipos participantes, socios y extraños, en donde, los integrantes de cada grupo permanecen fijos por 10 rondas consecutivas. Luego se reasignan de forma aleatoria en cada repetición del juego. Dado que el juego es repetido diez veces, más un reinicio con otras diez repeticiones, se generan cuatro tratamientos diferentes: Socios-socios (ss), extraños-extraños(ee), socios-extraños(se) y extraños-socios(es).

Se seleccionaron de forma aleatoria 160 estudiantes pertenecientes a la UIS. Por lo que, cada uno interactuó en 20 rondas para un total de 3200 observaciones. Se emplea el software Z-Tree para la recolección de los datos y se comprueban los resultados tras una serie de modelos de datos panel. El objetivo del juego consiste en obtener la mayor cantidad de puntos posibles, partiendo de una dotación de 1000 puntos que pueden ser invertidos en bienes tanto públicos como privados. En este contexto, la ganancia de cada individuo se calculará como la suma de los bienes en los que invierta, pues, obtendrá 1 punto por cada punto que destine al bien privado, pero, 0.5 si es público.

Según el equilibrio de Nash, se espera que, sin importar el tratamiento, el retorno del bien privado excede al del público invirtiendo 0 puntos en este. No obstante, cuando se invierte en simultáneo en el bien público, siempre se tiene un beneficio social mayor al beneficio privado. De forma que, es Pareto eficiente invertir todos los puntos en este bien. En este sentido, los resultados muestran que los estudiantes no se comportan 100% de acuerdo con el equilibrio de Nash, es decir, de forma egoísta, pues, el porcentaje de jugadores que actuaron contribuyendo en 0 hacia lo público nunca fue mayor al 23% para el total de la muestra. Más aún, con respecto a la composición del grupo, la menor contribución se da siempre que son (ss) y la mayor cuando son (ee). Ahora bien, si los grupos son de 4 integrantes, solo el 8% contribuye en cero, pero, con un integrante más aumenta al 21%.

Por consiguiente, aunque nunca se llegue al equilibrio de Nash, las contribuciones se acercan cada vez más a él; evidencia que es corroborada por las cinco regresiones realizadas. Esto indica que, el efecto de la experiencia, la estrategia inter temporal y el tamaño del grupo, no son explicaciones excluyentes. Pues en conjunto, permiten entender que la cooperación, depende de la información que se tenga sobre el comportamiento grupal.

En conclusión, al tener más información sobre el comportamiento de los integrantes de un grupo pequeño e invariante en el tiempo de juego, los niveles de contribución aumentarán, de forma tal, que los sujetos contribuyen en cantidades positivas al bien público, pero requieren cierto tiempo para encontrar la estrategia racional o señalizarse así mismas como cooperadoras. Dicho de otro modo, la pertenencia al grupo aumenta la contribución porque pone freno al comportamiento egoísta.

A partir de este artículo se puede reflexionar sobre el dilema de los incentivos individuales contra el bienestar general y fomentar un ambiente de unión entre distintas disciplinas que estudian el comportamiento humano. Con la finalidad de comprender la forma universal del ser humano y los motivos que lo llevan a actuar de una u otra manera. Ahora bien, con respecto a alcanzar el equilibrio de Nash que es tomado como referente de un marco unificado útil para entender el comportamiento estratégico no solo en economía, sino también en psicología, biología evolutiva y otras disciplinas, como se observó en este juego no se llega alcanzar, debido muy posiblemente a que en la vida real las personas no juegan juegos en un equilibrio.

No obstante, al jugarse el mismo juego repetidas veces, quizás se pueda aprender en las primeras rondas y conducirse rápidamente hacia el equilibrio. Sin embargo, como dice Andrew McLennan, economista de la Universidad de Queensland, en Brisbane, Australia, “la economía no tiene ninguna estructura teórica para preguntarse cómo sería una economía precisa” y por tanto los intentos de encontrar métodos eficientes de aprendizaje siempre han sido a lo mucho un equilibrio de Nash aproximado.

Referencia

Cortés, A., Palacio, L., & Parra, D. (2014). Socios vs. extraños: Identificación de la pertenencia al grupo en la contribución a los bienes públicos. Ecos de Economía, 18(38), 135–155.

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El hombre no racional

3258

Carlos Mario Naranjo Martínez

El término Homo economicus es uno de los grandes supuestos de donde parte el análisis económico en todas sus formas. Este concepto fue empleado por primera vez en el Siglo XIX por John Stuart Mill y, a partir de ese momento, es tenido en cuenta de manera implícita o explícita para el estudio de la economía. El Homo economicus hace referencia a un tipo de agente que es racional, egoísta, usa toda la información a su disposición. Todo esto con el fin de maximizar su utilidad. Recientemente han aumentado los estudios que refutan este supuesto y plantean que en la realidad el ser humano no actúa de esa manera, por lo tanto sus decisiones no siempre son aquellas que maximizan su utilidad. Pese a la abundante investigación respecto a este tema, aún no deja de ser polémico por los argumentos sólidos que tienen ambas partes enfrentadas.

Palacio, L., & Parra, D. (2015) en su artículo “¡Tómelo o déjelo! Evidencia experimental sobre racionalidad, preferencias sociales y negociación”, publicado en el año 2015 en la revista Lecturas de Economía, realizan una revisión de literatura alrededor del juego del ultimátum, actividad que permite comprobar empíricamente los supuestos del homo economicus como sujeto maximizador de utilidad. Este artículo presenta la organización de los resultados empíricos entorno a este juego y sus diversas variaciones, igualmente se exponen aquellos factores que entran a consideración e influyen en la toma de decisiones. Por medio de esta revisión de literatura y organización de resultados se plantean argumentos para juzgar si el homo economicus está presente en la realidad o no.

Las interacciones humanas, presentes en la cotidianidad de nuestras vidas, lleva de manera inherente las negociaciones. Las relaciones humanas siempre buscan un fin en particular y cada individuo que participa en ellas desea obtener algo a cambio, una recompensa que puede medirse de diversas maneras y tomar diversas formas. Dada la importancia que tienen las negociaciones, no son pocos los autores los que se han dedicado a estudiarla, siendo John Nash uno de sus pioneros.

Una manera sencilla de estudiar una negociación o interacción es por medio del juego del ultimátum, el cual consiste en que un jugador propone una división factible de unos recursos valiosos entre él y otro jugador receptor, el cual tiene la potestad de aceptar o no aquella repartición. Si el receptor acepta la división, se da el intercambio en las condiciones propuestas, pero de rechazar la oferta, ninguna de las partes obtiene algo. Aunque este juego es de gran simplicidad, y hay muchos factores que no recoge, puede emplearse para el estudio del cierre final de cualquier negociación, en donde una persona hace una propuesta final y la contraparte debe decidir si está de acuerdo o no.

Los autores Guth, Schmittberger y Schwarze en el año 1982 fueron los que idearon el juego del ultimátum, basándose en el egoísmo de los individuos y lo que teóricamente deberían ser los resultados. Inicialmente se espera, según la teoría económica y el supuesto maximizador del homo economicus, que el proponente, es decir, aquel participante que tiene el poder de dividir el recurso pretenda quedarse con la mayor cantidad posible por medio de la oferta de la cantidad mínima que se pueda dar a la contraparte. Como el receptor no tiene ningún poder de negociación, aceptará cualquier cantidad positiva ofrecida, ya que esta va a aumentar su utilidad y estará mejor que sin aquella cantidad.

A pesar de las predicciones teóricas, los resultados de los experimentos realizados no son los mismos. Por lo general, el proponente tiende a ofrecer una mayor cuantía al otro jugador, variando esta entre el 40% y 50%, mientas que es común que los receptores rechacen diferentes alternativas cuando estas son un poco bajas. Estos resultados estarían indicando que existen otros factores, más allá del simple egoísmo, que entran a consideración a la hora de decidir el nivel de división de los recursos y determinar si la propuesta debe ser rechazada o no. Si los jugares fueran verdaderos homo economicus estos resultados no serían los óptimos.

Distintos experimentos realizados del juego del ultimátum, con algunas variaciones, han buscado comprender por qué existen resultados diversos. Las principales conclusiones es que también entra en juego los conceptos de altruismo, justicia y castigo. Una causa de las variaciones en los resultados se debe al contexto del experimento y el proceso que es empleado, lo cual podría influir en las decisiones que toman los jugadores. Aunque si estos fueran netamente racionales y optimizadores, no deberían dejarse influir en sus decisiones.

Las personas tienden a ser más generosas de lo que predice la teoría. Esto podría estar atado a la manera como vivimos en sociedad, en donde procuramos extender, de ser posible, el bienestar a los miembros de nuestra comunidad, ayudando al prójimo, compartiendo aquello que no hemos ganado de forma meritoria, sino de manera aleatoria. También nos importa lo que los demás piensen de nosotros y aparentar ser cooperativo. El sentimiento de altruismo es una de las posibles razones que están detrás del porqué los participantes tienden a ofrecer cantidades mucho más amplias a su contraparte.

En cuanto a la neurociencia, esta arroja señales de las posibles causas de que los receptores rechacen aquellas divisiones que califican como injustas. Los sentimientos juegan un papel fundamental a la hora de tomar decisiones. Palacio y Parra (2015) agrupan diferentes estudios en donde se demostró que los factores psicológicos y emocionales influyen cuando se rechaza una división injusta, ya que diversas regiones del cerebro se activan y hacen que la persona tome la decisión basándose en la emoción de rabia de que la otra persona no haya querido ceder un poco más. Es por ello que, al rechazar la decisión, esta se interpreta como un castigo para aquel jugador que fue maximizador, sin importar que el receptor también no gane con esta decisión. Existe una batalla entre las emociones y la racionalidad.

Este artículo representa una revisión y organización juiciosa de los distintos resultados alrededor del juego del ultimátum, recogiendo así el común denominador de los estudios y es que los resultados se alejan de las predicciones teóricas. Adicionalmente logra exponer con diversos estudios las posibles causas de estas desviaciones o los demás factores que entran en juego además de la maximización de la utilidad. Resulta valioso por su síntesis en los resultados más relevantes y se lee de manera armónica para aquellos que tengan las bases de teoría de juego o en microeconomía, ya que emplea términos propios de estas disciplinas.

Por último, cabe destacar que el juego del ultimátum solo se centra en la maximización de la utilidad monetaria. En otro tipo de juegos o experimentos se podría determinar si al jugador le genera mayor utilidad ofrecer un poco más del botín al otro individuo, aunque así esté perdiendo dinero, pero su satisfacción moral será lo suficiente como para recompensar esta pérdida, obteniendo así más utilidad. Igualmente se podría hacer la analogía con el receptor, el cual, pese a perder recursos económicos al rechazar la oferta, le genera mayor satisfacción y utilidad castigar al otro partidario por su distribución asimétrica de los recursos. Si los resultados fueran así, sí estaría presente el supuesto del homo economicus, el cual estaría maximizando su utilidad, pero ya no medida en términos materiales o monetarios.

Referencia

Palacio, L., & Parra, D. (2015). ¡Tómelo o déjelo! Evidencia experimental sobre racionalidad, preferencias sociales y negociación. Lecturas de Economía82(enero-junio 2015), 93–125.

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Moción. Cumplir con las normas sociales y las leyes es una conducta racional

3257

Miguel Ángel Gómez Romero

J2M6. Una breve explicación

La seguridad, las carreteras y la multa que te pusieron el otro día, vienen del gobierno. Conservadores y liberales pelean por los detalles, pero el mercado libre por sí mismo no puede solucionar todos nuestros problemas. El gobierno tampoco puede. Los políticos usan teorías económicas para guiar las políticas públicas que afectan a millones de ciudadanos. Las personas, negocios y países no pueden tener todo, así que se ven obligados a sopesar los beneficios y costes de sus decisiones para elegir. Pero los incentivos correctos pueden ser difíciles de descubrir, no se trata simplemente de gastar más dinero, tienen que asegurarse que las personas cumplan con las leyes para alcanzar una conducta que promueva la convivencia. La realidad es que, sin los incentivos adecuados, la política no va a funcionar.

Muchas personas mueren al año en accidentes de tráfico. ¿Hay alguna manera de asegurar que no haya ningún otro accidente de tráfico? Por supuesto, podemos destruir todos los coches, cerrar todas las carreteras y forzar a todos a caminar. Eso solucionaría el problema de los accidentes. ¿Quieres reducir el número de personas encarceladas por asesinato? Podrías descriminalizar el asesinato. ¿Quieres terminar con el maltrato de elefantes? Puedes matar a todos los elefantes, de una manera ética, por supuesto. Pero antes de que decidas liquidar cariñosamente manadas de bellos elefantes, piensa en ello por un segundo. Cada una de estas soluciones es absurda porque el costo claramente supera el beneficio. Los accidentes de tráfico son trágicos, pero no los evitamos a toda costa. Solo estamos destacando el hecho de que toda política tiene un coste de oportunidad. De igual forma, seguir las normas sociales y respetar las leyes es un problema de elección racional.

Moción 6. Cumplir con las normas sociales y las leyes es una conducta racional.

Conceptos clave: Normas sociales y mecanismos de cumplimiento.

Análisis del caso

El problema que se aborda en este caso es la capacidad real que tienen las personas para tomar decisiones racionales cuando están restringidos por un sistema de reglas, formales e informales. La ley rige la conducta de un grupo bien definido de personas mediante sanciones externas y formales. El contraste implícito aquí es con las normas sociales que imponen reglas mediante sanciones externas e informales y con reglas internalizadas. Tienen en común que nos afectan de muchas formas: obligándonos a actuar de ciertos modos, obligándonos a financiar actividades por las que de otro modo no pagaremos, permitiéndonos hacer cosas que de otro modo no podremos hacer, dificultándonos más la realización de ciertas cosas y cambiando el contexto para la negociación entre partes privadas.

Por medio del debate se busca dirimir si el comportamiento guiado por las leyes y normas sociales es el resultado del cálculo racional o, por el contrario, se explica mejor por propensiones psicológicas. Este tema es muy interesante porque, aun cuando las consecuencias no forman parte de la motivación próxima de la conducta, de todos modos, pueden entrar en la explicación de las normas. Existen normas porque son útiles para el individuo o para el grupo que las sigue, por ejemplo, la etiqueta, la vestimenta o la venganza. El componente emocional del comportamiento todavía no se comprende a profundidad, especialmente su causalidad. Las emociones participan de todas las normas sociales, sea como factores de imposición externa o interna, pero simultáneamente las normas sociales regulan la expresión de las emociones y, a veces, las emociones mismas.

Debate

Reglas de juego: Tendremos argumentos a favor y en contra, en turnos sucesivos. A continuación, encontrarán primero los argumentos a favor, 100 palabras, luego los argumentos en contra. En total tres intervenciones en la fase de argumentación. Por último, termina el debate con las conclusiones a favor y en contra, máximo 200 palabras por intervención.

Primera intervención

A favor: Sin la existencia de normas o leyes el ser humano tendría una conducta totalmente arbitraria sin ninguna restricción o moderación, los seres humanos necesitan tener una limitación para que sus intereses e ideales individuales y que la obtención de estos no requiera de un efecto negativo ni afecten a gran magnitud a la sociedad y no simbolicen un mal general y colectivo que altere la relaciones sociales. Es racional por tanto que las leyes y normas existan para que el individuo pueda transcurrir en la sociedad con total normalidad y con una conducta considerablemente buena.

En contra: Cumplir con las normas y leyes es estar de acuerdo con algo sin saber verdaderamente el trasfondo de esto, sin saber su función, su objetivo o lo que se puede llegar a conseguir con estas, cumplirlas es aceptar y dar por hecho algo de lo que probablemente no se tuvo en cuenta a la opinión general o no se estableció mediante una democracia. No es racional cumplir algo de lo que no se tiene idea o conocimiento de cuál es el alcance de su magnitud, cuál su beneficio, cuál su aprobación o su validez en la sociedad. De modo que cumplir con estas ya sea por temor, incertidumbre u obviedad es totalmente irracional.

Segunda intervención

A favor: El Estado y todo lo que esté engloba existen gracias a un gran consenso de que las personas aceptan vivir en este estado, sentirse representados y demás, una de las cosas más importantes para la convivencia y permanencia del Estado a largo plazo es el respeto por sus principios, plasmados en sus leyes y normas. Si los ciudadanos iniciar a cuestionar en gran medida cada una de las normas y decisiones, se dará una pésima imagen a la comunidad internacional, además de un posible conflicto a nivel interno, lo cual no es ni mínimamente deseable.

En contra: No siempre es racional, las leyes cambian a lo largo del tiempo y es justamente porque la gente se da cuenta que era equivocado tener esa regla, en un escenario hipotético dónde se ve como irracional cuestionar al otro y en especial  cuestionar las normas y leyes, estas seguramente siempre serían las normas de esta sociedad. Sin embargo, si no se censura ni se rechaza el hecho de oponerse a las normas injustas, la situación llevará a escenarios de discusión y reformulación de las leyes que son injustas.

Tercera intervención

A favor: Cumplir las leyes no significa perder libertades, el ser humano siempre ha actuado de manera colectiva por naturaleza, por lo que siempre tendrá que acoplarse a las leyes de alguna comunidad. Es una conducta racional acatar las normas en la medida que ocupamos una función pública dentro de la sociedad. Las leyes y pautas sociales están diseñadas justamente para lograr un estado de bienestar y una convivencia óptima. Por lo tanto, acatarlas es síntoma de una sociedad saludable. Las libertades no se ven afectadas en este caso porque la persona es libre de tomar sus propias decisiones evaluando las consecuencias de infringir la norma o comportarse de manera inadecuada.

En contra: La Ley de Ciudadanía del Reich y la Ley para la Protección de la Sangre y el Honor Alemanes no eran simplemente leyes vigentes en la Alemania nazi, también eran normas sociales que habían sido asimiladas por el colectivo. A partir de estas leyes y normas surge el holocausto. En los juicios de Núremberg los soldados se defendieron bajo el argumento de que solo seguían la ley. La pregunta que nos surge sería: ¿Es una conducta racional seguir una ley que promueve el racismo? Como sabemos, todo aquel que no estuviera de acuerdo con lo dictado por el régimen, era privado de su libertad, o en el peor de los casos, se pagaba incluso con la muerte. Hoy en día también podemos ver casos similares en países donde, ya sea por cuestión cultural o religiosa, se priva a la gente de su libertad incluso en su forma de vestir, donde constantemente son amenazados si no se cumple al pie de la letra lo estipulado por unos pocos.

Conclusiones

A favor. El bienestar y la supervivencia son la prioridad para el ser humano. A lo largo de la historia, el ser humano se ha organizado de manera colectiva con el fin de mantenerse seguro ante cualquier adversidad, además de esperar tener una mejor calidad de vida. Uno de los requisitos para preservar este orden es mediante la imposición de leyes que promuevan la sana convivencia y el bienestar social. Así mismo, se han establecido mecanismos que velen por el cumplimiento de las leyes, con el fin de reducir los incentivos de tomar conductas en pro del beneficio individual que perjudiquen la estabilidad de la comunidad.

En contra: El cumplimiento de las normas impuestas a través de gestos autoritarios es irrazonable porque violan la libertad, no compensan a ciertos grupos sociales y deterioran su calidad de vida. Por otro lado, se debe tener en cuenta que la racionalidad está sesgada por el contexto social en el cual se encuentre la persona. Un occidental difícilmente pueda cumplir con las normas y leyes de un gran número de países orientales sin antes cuestionarse la coherencia de estas. Debido a la diversidad cultural en el mundo, resulta sumamente complicado acoplar unos valores y reglas universales, por lo que volvemos al principio donde se ponía en duda la representación de la población a la hora de determinar un sistema que todos acepten o siquiera definan como válido. Por ejemplo, en estos países donde, ya sea por razones culturales o religiosas, existen normas que privan de libertades a sus habitantes hasta en su forma de vestir o en su orientación sexual, es irracional cumplir la ley, ya que estas pueden afectar su desarrollo personal, sus libertades y su calidad de vida.

Referencias

Introducción a la economía: Crash Course Economía #1

Instituciones sociales

Normas sociales

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Moción. Cumplir con las normas sociales y las leyes es una conducta racional

3256

Miguel Ángel Puentes Pinzon

J2M6. Una breve explicación

La seguridad, las carreteras y la multa que te pusieron el otro día, vienen del gobierno. Conservadores y liberales pelean por los detalles, pero el mercado libre por sí mismo no puede solucionar todos nuestros problemas. El gobierno tampoco puede. Los políticos usan teorías económicas para guiar las políticas públicas que afectan a millones de ciudadanos. Las personas, negocios y países no pueden tener todo, así que se ven obligados a sopesar los beneficios y costes de sus decisiones para elegir. Pero los incentivos correctos pueden ser difíciles de descubrir, no se trata simplemente de gastar más dinero, tienen que asegurarse que las personas cumplan con las leyes para alcanzar una conducta que promueva la convivencia. La realidad es que, sin los incentivos adecuados, la política no va a funcionar.

Muchas personas mueren al año en accidentes de tráfico. ¿Hay alguna manera de asegurar que no haya ningún otro accidente de tráfico? Por supuesto, podemos destruir todos los coches, cerrar todas las carreteras y forzar a todos a caminar. Eso solucionaría el problema de los accidentes. ¿Quieres reducir el número de personas encarceladas por asesinato? Podrías descriminalizar el asesinato. ¿Quieres terminar con el maltrato de elefantes? Puedes matar a todos los elefantes, de una manera ética, por supuesto. Pero antes de que decidas liquidar cariñosamente manadas de bellos elefantes, piensa en ello por un segundo. Cada una de estas soluciones es absurda porque el costo claramente supera el beneficio. Los accidentes de tráfico son trágicos, pero no los evitamos a toda costa. Solo estamos destacando el hecho de que toda política tiene un coste de oportunidad. De igual forma, seguir las normas sociales y respetar las leyes es un problema de elección racional.

Moción 6. Cumplir con las normas sociales y las leyes es una conducta racional.

Conceptos clave: Normas sociales y mecanismos de cumplimiento.

Análisis del caso

El problema que se aborda en este caso es la capacidad real que tienen las personas para tomar decisiones racionales cuando están restringidos por un sistema de reglas, formales e informales. La ley rige la conducta de un grupo bien definido de personas mediante sanciones externas y formales. El contraste implícito aquí es con las normas sociales que imponen reglas mediante sanciones externas e informales y con reglas internalizadas. Tienen en común que nos afectan de muchas formas: obligándonos a actuar de ciertos modos, obligándonos a financiar actividades por las que de otro modo no pagaremos, permitiéndonos hacer cosas que de otro modo no podremos hacer, dificultándonos más la realización de ciertas cosas y cambiando el contexto para la negociación entre partes privadas.

Por medio del debate se busca dirimir si el comportamiento guiado por las leyes y normas sociales es el resultado del cálculo racional o, por el contrario, se explica mejor por propensiones psicológicas. Este tema es muy interesante porque, aun cuando las consecuencias no forman parte de la motivación próxima de la conducta, de todos modos, pueden entrar en la explicación de las normas. Existen normas porque son útiles para el individuo o para el grupo que las sigue, por ejemplo, la etiqueta, la vestimenta o la venganza. El componente emocional del comportamiento todavía no se comprende a profundidad, especialmente su causalidad. Las emociones participan de todas las normas sociales, sea como factores de imposición externa o interna, pero simultáneamente las normas sociales regulan la expresión de las emociones y, a veces, las emociones mismas.

Debate

Reglas de juego: Tendremos argumentos a favor y en contra, en turnos sucesivos. A continuación, encontrarán primero los argumentos a favor, 100 palabras, luego los argumentos en contra. En total tres intervenciones en la fase de argumentación. Por último, termina el debate con las conclusiones a favor y en contra, máximo 200 palabras por intervención.

Primera intervención

A favor: No es racional ya que en algunos casos puede trasgredir la libertad del ser. Cumplir las normas es un acto racional y a su vez de conciencia grupal, ya que estamos en una sociedad que está establecida bajo ciertas reglas, instituciones o normas, que hacen posible mantener el orden en nuestro convivir, en pro de seguir dentro de la sociedad y no ser excluidos.

En contra: Las leyes y normas de la sociedad nos han regido desde los primeros núcleos sociales, estas fueron creadas en un momento específico del tiempo y algunas creadas por caprichos de los burócratas de turno. Sin embargo, la sociedad está en constante cambio y muchas de esas leyes no son útiles para conseguir los objetivos que se buscaban, por ende, si se buscan ciertos objetivos con leyes obsoletas es racional no seguirlas.

Segunda intervención

A favor: Si las normas mantienen nuestro orden, quienes las incumplen son solo seres que no piensan en las consecuencias, y que con sus acciones pueden afectar la vida o la tranquilidad de otros, cumplir los parámetros establecidos en las comunidades se verá reflejado en una armonía que es buena para todos.

En contra: Cumplir las normas y las leyes no es una conducta racional, ya que se pierde libertad y diversidad cultural al condicionar el comportamiento a unos lineamientos estipulados por instituciones que pretenden establecer un reglamento para vivir. Es bien sabido que la sociedad tiende a establecer tendencias que se ponen de moda por un determinado tiempo, estas van desde la forma de vestir, hasta el comportamiento y las palabras que se llegan a normalizar. Seguir estas tendencias sociales es dejarse llevar por el momento y por una posible aceptación. De la misma manera se obedece a las leyes, no por aceptación, ni porque sea la opción que mejor satisface los intereses propios, sino por temor a una multa o a ser juzgado por la sociedad.

Tercera intervención

A favor: Seguir las leyes y cumplir los acuerdos que se establecen en la sociedad tiene beneficios para el general de la población, es necesario corregir nuestro comportamiento para poder adaptarnos a un orden que es más importante que nuestros deseos individuales. Es racional esta acción porque como seres sociales necesitamos de los demás para sobrevivir y avanzar.

En contra: La formalización de normas y leyes muchas veces sin consentimiento de la población o sencillamente realizadas de manera apresurada como sucede en Colombia, hacen que no sea una conducta racional respetarlas o cumplirlas. Frecuentemente estas violan la integridad y el desarrollo intelectual de la ciudadanía, la expresión de arte o de diferentes características que permiten el desarrollo cultural, social y en muchas situaciones el político y económico. Por ello, ese cumplimiento es limitante y deteriora la salud pública de muchas maneras, a tal punto de vulnerar al pueblo.

Conclusiones

A favor. Es completamente racional cumplir las normas y respetar las leyes para poder vivir en orden y armonía en una sociedad que se ha establecido a partir de estos acuerdos. Debemos adaptarnos a nuestros grupos sociales porque es un beneficio directo en nuestras vidas, si las personas tienen una imagen de nosotros respetuosos de las reglas, y aptos para convivir, se pueden abrir puertas que no se abrirían de otra manera. Nos da un lugar en la sociedad, y para incumplirlas hay que tener muy en cuenta que estamos afectando a otras personas, directa o indirectamente, es decir, tener un pensamiento individualista.

En contra: Las personas también tienen derechos fundamentales como el de la libertad, en todos los aspectos de las vidas, pero tener tantas limitaciones puede generar que las personas se repriman, y en algún momento sientan que no han vivido la vida que han deseado. Por esto el establecimiento de muchas normas crean sociedades de personas sin criterios, o muy vulnerables a la manipulación, por esto es racional que no en todo momento se haga caso omiso a las órdenes sin antes pensar críticamente por qué se está tomando cierta decisión, ser más conscientes.

Referencias

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Normas sociales

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Moción. Cumplir con las normas sociales y las leyes es una conducta racional

3255

Angie Natalia López Torres

J2M6. Una breve explicación

La seguridad, las carreteras y la multa que te pusieron el otro día, vienen del gobierno. Conservadores y liberales pelean por los detalles, pero el mercado libre por sí mismo no puede solucionar todos nuestros problemas. El gobierno tampoco puede. Los políticos usan teorías económicas para guiar las políticas públicas que afectan a millones de ciudadanos. Las personas, negocios y países no pueden tener todo, así que se ven obligados a sopesar los beneficios y costes de sus decisiones para elegir. Pero los incentivos correctos pueden ser difíciles de descubrir, no se trata simplemente de gastar más dinero, tienen que asegurarse que las personas cumplan con las leyes para alcanzar una conducta que promueva la convivencia. La realidad es que, sin los incentivos adecuados, la política no va a funcionar.

Muchas personas mueren al año en accidentes de tráfico. ¿Hay alguna manera de asegurar que no haya ningún otro accidente de tráfico? Por supuesto, podemos destruir todos los coches, cerrar todas las carreteras y forzar a todos a caminar. Eso solucionaría el problema de los accidentes. ¿Quieres reducir el número de personas encarceladas por asesinato? Podrías descriminalizar el asesinato. ¿Quieres terminar con el maltrato de elefantes? Puedes matar a todos los elefantes, de una manera ética, por supuesto. Pero antes de que decidas liquidar cariñosamente manadas de bellos elefantes, piensa en ello por un segundo. Cada una de estas soluciones es absurda porque el costo claramente supera el beneficio. Los accidentes de tráfico son trágicos, pero no los evitamos a toda costa. Solo estamos destacando el hecho de que toda política tiene un coste de oportunidad. De igual forma, seguir las normas sociales y respetar las leyes es un problema de elección racional.

Moción 6. Cumplir con las normas sociales y las leyes es una conducta racional.

Conceptos clave: Normas sociales y mecanismos de cumplimiento.

Análisis del caso

El problema que se aborda en este caso es la capacidad real que tienen las personas para tomar decisiones racionales cuando están restringidos por un sistema de reglas, formales e informales. La ley rige la conducta de un grupo bien definido de personas mediante sanciones externas y formales. El contraste implícito aquí es con las normas sociales que imponen reglas mediante sanciones externas e informales y con reglas internalizadas. Tienen en común que nos afectan de muchas formas: obligándonos a actuar de ciertos modos, obligándonos a financiar actividades por las que de otro modo no pagaremos, permitiéndonos hacer cosas que de otro modo no podremos hacer, dificultándonos más la realización de ciertas cosas y cambiando el contexto para la negociación entre partes privadas.

Por medio del debate se busca dirimir si el comportamiento guiado por las leyes y normas sociales es el resultado del cálculo racional o, por el contrario, se explica mejor por propensiones psicológicas. Este tema es muy interesante porque, aun cuando las consecuencias no forman parte de la motivación próxima de la conducta, de todos modos, pueden entrar en la explicación de las normas. Existen normas porque son útiles para el individuo o para el grupo que las sigue, por ejemplo, la etiqueta, la vestimenta o la venganza. El componente emocional del comportamiento todavía no se comprende a profundidad, especialmente su causalidad. Las emociones participan de todas las normas sociales, sea como factores de imposición externa o interna, pero simultáneamente las normas sociales regulan la expresión de las emociones y, a veces, las emociones mismas.

Debate

Reglas de juego: Tendremos argumentos a favor y en contra, en turnos sucesivos. A continuación, encontrarán primero los argumentos a favor, 100 palabras, luego los argumentos en contra. En total tres intervenciones en la fase de argumentación. Por último, termina el debate con las conclusiones a favor y en contra, máximo 200 palabras por intervención.

Primera intervención

A favor: Los seres humanos a lo largo de la historia hemos sido influenciables, especialmente al ver una figura de poder que nos ordena comportarnos o realizar cierta actividad de una forma indicada. Sería irracional ir en contra de nuestra naturaleza y cumplir normas sociales es una de las maneras donde su principal objetivo es velar por el bienestar y la seguridad de una sociedad como tal. Se debe pensar en colectivo y no de manera individual.

En contra: Es irracional seguir normas sociales y leyes, es una limitante para que, como seres sintientes y expresivos, podamos desarrollar nuestra personalidad cómo realmente queramos. Un ejemplo muy claro de ello es cuando a los hombres, por lo general, en los colegios les hacen llevar el cabello de una manera en específico y acatar una norma donde no se sientan precisamente cómodos. Es decir, están pasando sobre su bienestar y lo que realmente querrían hacer.

Segunda intervención

A favor: Seguir una norma no necesariamente significa que deba limitar a dónde queramos encaminar nuestra vida, es una manera de elegir moralmente lo correcto y lo que realmente nos conviene. Detrás de una norma, hay ciertos antecedentes que impulsaron a tomar la decisión de implementarla, para así evitar consecuencias mayores. El desarrollo de la personalidad se puede dar de distintas formas, sin necesidad de desacatar una norma.

En contra: Cumplir las normas sociales muchas veces es cumplir la voluntad ajena, realmente hay muchas normas que son un despropósito para la sociedad, se hacen para justificar ciertas acciones beneficiosas para otra gente y, no realmente para quienes las cumplen. Lo que realmente se debe hacer es seguir nuestro instinto y aquello que sea lo mejor visto desde la individualidad, así es como las verdaderas decisiones se deberían tomar, más no hacerlo por un condicionante.

Tercera intervención

A favor: Para que funcionemos de una manera correcta, lo racional es seguir las normas y las leyes, de esta manera aquellos comportamientos indebidos tendrán sus sanciones y se podrán evitar muchas tragedias. Es por ello que en la actualidad se pueden ver reducidas diversas tasas de comportamientos ilegales que, tienen como consecuencia es escarmiento que brinda la ley. Para el progreso, es necesario seguir normas.

En contra: Muchas veces las normas propuestas no funcionarán, además que va ligado de otros aspectos, en especial, de aquellas personas encargadas que deben hacerlas cumplir. Es por ello por lo que se puede tergiversar de muchas formas la implementación de las mismas y que sean usadas para otros objetivos que al final terminará siendo peor la cura que la enfermedad.

Conclusiones

A favor. La racionalidad es un concepto un tanto subjetivo, sin embargo, está visto que cuando se acatan las leyes y se siguen al pie de la letra, la sociedad funciona mejor. Se podría poner como ejemplo el pico y placa que rige en algunas ciudades. Sin esta norma, la ciudad sería un colapso total en temas de movilidad, pero al acatarla, estos contratiempos disminuyen considerablemente. Cuando no se acatan estas normas, la sociedad no funciona de la manera en que debería y terminará afectando a un colectivo y todo su proceso a realizar diariamente. Es más, si se piensa en un bienestar individual, también resultaría afectando a la persona en sí misma, ya que sería tedioso realizar las actividades teniendo en cuenta que van a haber distintos riesgos.

En contra: No siempre el seguir normas significa que va a salir todo como lo esperado, muchas veces seguir el camino que uno cree que es el mejor, de manera individual, termina siendo lo más beneficioso. Retomando el ejemplo que se dio anteriormente, el que una persona acate una norma, no significa que todos la acaten, por ello, no es racional pensar que una norma va a solucionar todos los problemas en una sociedad y se debe pensar en deconstruirse primero como persona, antes de creer que una norma es la solución a todos nuestros problemas.

Referencias

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Normas sociales

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Moción: Premiar la cooperación y castigar el egoísmo es una conducta racional

3241

Natalia Patiño Ojeda

J2M5. Una breve explicación

El dilema del prisionero se caracteriza porque los jugadores siguen su estrategia dominante y, por lo tanto, maximizan sus ganancias. Sin embargo, el resultado es conjuntamente peor que si ambos siguiesen la estrategia de minimizar sus pagos. Cada uno tiene el incentivo personal para tomar una decisión que acaba llevando a un resultado que es malo para todos, cuando todo el mundo también hace lo que le dictan sus intereses personales. Un pescador que se esfuerce por pescar más no va a agotar las pesquerías si todos los demás pescan moderadamente. Pero si todos los demás pescan intensamente, sería estúpido que él trate de pescar poco con la intención de preservar las especies marinas.

Recientemente hemos aprendido que el juego de las contribuciones a los bienes públicos no es una mera curiosidad de laboratorio o teórica. Se juega en la vida real cuando todos los miembros de un grupo pueden beneficiarse contribuyendo voluntariamente, pero no se puede impedir que se aprovechen aquellos que no contribuyen nada. Por lo tanto, el reto consiste en diseñar incentivos para castigar la conducta oportunista y premiar la cooperación. Suena sencillo, pero la solución genera un dilema de segundo nivel. Castigar a otros pagando un coste personal es, en sí mismo, una contribución al beneficio general que, como sabemos, es una estrategia dominada. Si se logra que el tramposo se porte mejor en el futuro, se beneficiará al grupo en su conjunto y el que ha decidido castigar sólo recibirá una pequeña parte de este beneficio.

Moción 5. Premiar la cooperación y castigar el egoísmo es una conducta racional.

Conceptos clave: Normas sociales y mecanismos de cumplimiento.

Análisis del caso

El problema que se aborda es si la cooperación se puede lograr por medio de incentivos explícitos, tipo premios y castigos. En este sentido, la gente obtiene realmente una satisfacción, un placer psicológico, castigando a los tramposos sociales y premiando a los héroes, algo que va más allá del puro cálculo egoísta. Si aceptamos este hecho, no solo podremos interactuar y establecer relaciones de confianza e intercambio con los demás, sino que incluso podríamos liderarlos cuando las circunstancias sean las correctas. Debemos estar dispuesto a castigar con hierro o a premiar con amor según sea necesario, en eso se basa la coexistencia entre pares.

Por medio del debate se busca dirimir si utilizar un mecanismo explícito de premios o castigos es una conducta racional que busca la cooperación o, por el contrario, es necesario indagar por otro tipo de motivaciones. Lo curioso es que este problema se puede enmarcar en el imperativo categórico del filósofo alemán Immanuel Kant: “Haz únicamente aquello que te gustaría que se convirtiera en ley universal”. La gente se da cuenta de que no puede cambiar lo que han hecho los demás una vez que se entera de su comportamiento. Pero si no lo sabe, imagina que sus actos pueden ejercer alguna influencia o que el otro hará de alguna manera el mismo razonamiento y llegará a la misma conclusión. Dado que se prefiere cooperar a no hacerlo, se elige cooperar ajustándose a las normas sociales.

Debate

Reglas de juego: Tendremos argumentos a favor y en contra, en turnos sucesivos. A continuación, encontrarán primero los argumentos a favor, 100 palabras, luego los argumentos en contra. En total tres intervenciones en la fase de argumentación. Por último, termina el debate con las conclusiones a favor y en contra, máximo 200 palabras por intervención.

Primera intervención

A favor: Ante nuestra incapacidad de proveernos solos de todo lo que necesitamos para sobrevivir, los seres humanos nos relacionamos con otras personas en busca de lograr un mayor bienestar. Por tanto, una contribución no debe ser vista como una carga sino como algo que se refleja en mejores estándares de vida y progreso para el conjunto de la sociedad. Desde este punto de vista, es racional premiar a aquellos que de manera consciente cooperan con la sociedad y castigar a quienes no les interesa más que sus propios privilegios. Algo que se debe tener en cuenta es que debe hacerse desde un enfoque progresivo, es decir, que las contribuciones sean acordes con la capacidad económica de la persona para que genere equidad y no mayor desigualdad.

En contra: La racionalidad es la capacidad que nos permite pensar, evaluar, entender y actuar de acuerdo con ciertos principios de mejora y consistencia, para satisfacer algún objetivo o finalidad. También es un proceso individual, por lo que el bien colectivo se debe asumir como parte de las motivaciones. Bajo este concepto, premiar o castigar a otros no es una conducta racional porque implica asumir costos directos para buscar un beneficio colectivo del que solo se disfrutará una pequeña proporción y crearía un problema adicional si las personas no entienden la razón de fondo que genera el incentivo. Si el sistema no se considera legítimo, o si es algo impuesto que no contribuye al desarrollo social.

Segunda intervención

A favor: Sí es racional, porque premiando la cooperación, lograremos un mayor beneficio social, es decir, se llegará a situaciones más eficientes con las que todos estarán más satisfechos. A esto se le suma castigar el egoísmo. Dado lo anterior, si nos remontamos a las primeras civilizaciones, donde tenían que cazar para sobrevivir, si alguien actuaba egoístamente y se quedaba con la mayor parte de lo cazado los demás morirían de hambre y la sociedad hubiera desaparecido. Por el contrario, si se le castiga y no se le deja actuar de esta forma, aprenderá que debe cooperar y no lo volverá a hacer.

En contra: No es una conducta racional premiar o castigar a alguien por contribuir o no hacerlo, si se tiene en cuenta que todas las personas hacen lo que consideran mejor para sí mismas y lo que las llevará a maximizar su bienestar. Por tanto, debe ser el propio individuo el que comprenda las ventajas y desventajas de realizar contribuciones voluntarias y que tome una decisión según lo que más valore, si un incremento del bienestar social o un incremento del bienestar personal.

Tercera intervención

A favor: El ser humano siempre va en búsqueda de la aprobación, el hecho de ser premiados o reconocidos por su conducta puede provocar un efecto positivo en la sociedad y mejorar su imagen ante los demás. Entonces podemos decir que es racional premiar a quien puede cooperar, ya que esa recompensa termina aumentando el bienestar social y los recursos disponibles. Se puede considerar un tema moral, aunque al mismo tiempo esta motivación por aportar cada vez más para ser vistos puede contribuir a un desarrollo de una región, siempre y cuando no se abuse de quien coopera y cada uno aporte según sus capacidades.

En contra: No es una conducta racional castigar o premiar dado que esto limita las libertades para razonar que tiene el ser humano (autonomía), se encasilla su actuar entre lo que algunos consideran bueno y malo, lo cual significa actuar bajo principios autoritarios impuestos. También es necesario ser conscientes de que no a todas las personas que actúan mal se les podrá castigar ni a todas las que se comportan bien se les podrá premiar. Así que este es un método que podría prestarse para que las personas actúen para evitar castigos y no porque realmente represente si están o no de acuerdo con tener que contribuir.

Conclusiones

A favor: Un método racional para lograr la cooperación de los individuos en la sociedad consiste en castigar a quienes tengan un pensamiento egoísta y pretendan obtener mayores beneficios para sí mismos sin importar cuanto podrían afectar a quienes los rodean. Es importante para cada individuo reconocer que sus actos podrían ejercer alguna influencia en los actos de los demás y, si se da el caso y todos piensan de una forma egoísta, no se podría garantizar el bienestar social y el progreso para todos se vería estancado. Al final todos necesitamos de la ayuda del otro en algún momento para desarrollarnos en conjunto.

El hombre es un ser social por naturaleza, lo que nos confirma que a lo largo de nuestra vida y como hemos visto a lo largo de la historia, aún en los entornos más hostiles, se han tenido que conformar comunidades para tener un refugio y condiciones que garanticen la supervivencia. Para finalizar podemos decir que un incentivo para estimular la cooperación siempre será bien recibido por todos y un castigo es bien merecido para aquellas pocas personas que quieran pasarse de vivos y perjudicar a la gran mayoría, lo que se resumiría en la prevalencia del interés general sobre el particular.

En contra: Una sociedad no debería basarse en premios o castigos para las acciones de quienes la conforman por la simple razón de que el ser humano es un ser autónomo y es una conducta racional que cada uno actúe en pro de su máximo beneficio, debemos tener en cuenta que en muchas circunstancias es necesario ser egoístas con tal de alcanzar un mayor grado de bienestar, además de que el egoísmo es una conducta presente en el ser humano. El hecho de castigar a un individuo representaría limitar sus decisiones en función de lo que esperan los demás que haga, así no esté de acuerdo con lo que se le impone, se debe respetar que cada persona es libre de pensar y actuar de acuerdo a unos principios y a sus capacidades para aportar, un aspecto muy importante que hay que tener en cuenta es que existe la posibilidad de que no todas las personas estén dispuestas o en la misma capacidad de contribuir de la misma forma o en la misma medida en una sociedad con tanta desigualdad, por lo que en muchos casos no sólo se podría considerar como un acto egoísta sino que no está dentro de sus posibilidades.

Referencias

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Moción: La policía debe sancionar al que utilice el espacio público con fines comerciales

3253

Daniel Sebastián Paredes Beltrán

J2M4. Caso de estudio

El Código de Policía tiene como finalidad la prevención del delito y la convivencia. Pero en su aplicación pareciera que los fines fueran convertir infundadamente en indisciplinados sociales a poblaciones vulnerables y estigmatizadas. Un Estado pierde legitimidad al prohibirle a la gente rebuscarse la vida honradamente cuando no asegura el derecho al trabajo. El problema es que en algunos casos se ignora la realidad nacional, se contradice la jurisprudencia constitucional y se genera impactos desproporcionados. En el fondo está la discusión detrás de los pronunciamientos de la Corte Constitucional frente a los vendedores ambulantes: si el Estado no los quiere en las calles, los debe reubicar en sitios adecuados para que se ganen la vida dignamente.

Cada vez se conocen más casos que generan polémica por la aplicación de medidas correctivas, supuestamente por propiciar la ocupación indebida del espacio público y por promover o facilitar su uso. Ante la multa que le fue impuesta a la mujer caleña que se dedica a vender empanadas en Bogotá desde hace cinco años, ella asegura que seguirá vendiéndolas pues tiene que trabajar y no se va a poner a pedir limosna. O el caso de la mujer en Armenia a la que multaron por comprar chontaduro y no pedirle a la vendedora que le mostrara el permiso para vender en espacio público. ¿Qué tal que a alguien le dé igual robar que vender empanadas en la calle, porque sabe que en ambos casos debe esconderse de la Policía? Si esto pasara, la prohibición de ventas en el espacio público no prevendría el delito ni mejoraría la convivencia, porque el remedio puede ser peor que la enfermedad.

Moción 4: La policía debe sancionar al que utilice el espacio público con fines comerciales.

Meta de la formación ciudadana: Construcción de la convivencia y la paz.

Fundamentos morales: Autoridad Vs Equidad.

Análisis del caso

El problema que se aborda es la aplicación del Código de Policía, especialmente la legitimidad de sancionar a las personas que compran y venden productos en el espacio público. La aplicación del numeral 6 del artículo 140, que fue estudiado en detalle por la Corte Constitucional, tiene una interpretación que atañe no solo a la Policía, sino a quienes viven cerca del espacio público que está siendo ocupado de manera irregular, pues detrás de esta práctica se evaluarían dos principios: La indiferencia de quienes dejan ocupar una zona irregularmente y el usufructo de quienes le cobran a los vendedores por utilizar un espacio público.

Por medio del debate se busca dirimir si la aplicación de sanciones por ocupación del espacio público ayuda a solucionar el problema o, por el contrario, estigmatiza a las personas que buscan ganarse la vida en el rebusque. Si el Estado no brinda soluciones que le permitan a las personas salir de esta condición, pues difícilmente podrán controlar el fenómeno. La mala interpretación de las expresiones “promover” y “facilitar” el uso del espacio público derivó en que se multara a compradores de empanadas, situación por la que se armó una polémica en torno a los alcances que tiene la autoridad.

Debate

Reglas de juego: Tendremos argumentos a favor y en contra, en turnos sucesivos. A continuación, encontrarán primero los argumentos a favor, 100 palabras, luego los argumentos en contra. En total tres intervenciones en la fase de argumentación. Por último, termina el debate con las conclusiones a favor y en contra, máximo 200 palabras por intervención.

Primera intervención

A favor: El accionar policial con el objetivo de liberar las zonas de espacio público es muy importante, con esto se permite la libre circulación de la ciudadanía y el correcto uso del espacio. Ya que no está destinado a la realización de ese tipo de actividades, por lo tanto, la policía está en la obligación de brindar seguridad y permitir que se tenga su uso como espacio común. No solo libre de actividades comerciales si no libre de todo tipo de actividad que no permita el desarrollo de actividades recreativas, lúdicas o la libre circulación por la zona mencionada.

En contra: En el contexto de la problemática social que existe en el territorio colombiano no se puede sancionar a personas que por su condición laboral no pueden estar en el mercado formal. Las adversidades como el conflicto y el desplazamiento forzado han hecho que esta sea su única fuente de ingresos. A su vez debemos considerar que más del 50% de la población nacional trabaja en el sector informal. Por lo tanto, no podemos excluir a estas familias ya que esa es su única fuente de sustento. Primero se debe actuar en materia de mejoras laborales y no en la sanción de estos.

Segunda intervención

A favor: El estado, mediante la fuerza pública como la policía, está en la obligación de ofrecer condiciones sanas para la niñez, ya que son los más perjudicados con la invasión de las zonas comunes, las cuales permiten el desarrollo de habilidades intelectuales en los infantes y consigo el desarrollo interpersonal en la comunidad. Por ello, el accionar efectivo para liberar los espacios permite que la niñez reciba de mejor manera los derechos de la constitución, garantizándoles condiciones con el fin de mejorar el desarrollo básico y su interacción con diferentes personajes.

En contra: El marco policial no debe sancionar al vendedor informal debido a que estas actividades nacen de las necesidades laborales, la falta de oportunidades en el mercado de bienes y servicios es una de las variables de mayor peso a la hora de tomar decisiones por parte de las familias. La falta de oferta laboral es una de las causales por las cuales los gastos de las familias tengan que ser financiados por actividades informales y por lo tanto este comercio en espacios públicos resulta beneficioso para miles de colombianos.

Tercera intervención

A favor:  El deterioro del espacio público cuando es usado con fines comerciales es evidente, además sancionarlo es muy válido ya que por lo general todo el tipo de actividades que se realizan son ilegales, el contrabando y la evasión de impuestos al estado es evidente en estos espacios. Se pasa en alto la responsabilidad tributaria y la sanidad de los productos que se pueden llegar a circular. También el comercio en estos espacios se presta para la venta de sustancias psicoactivas y su cercanía con la ciudadanía. Por lo tanto, el sancionar las actividades comerciales es eficiente en la medida que se evite todo tipo de ilegalidad y se respete la seguridad de la ciudadanía en todo momento.

En contra: El negar el derecho al trabajo a la población que no está haciendo ningún atentado o atacando a la ciudadanía es una falta muy grave y esto vulnera los derechos humanos de la comunidad ya que todos tienen el derecho a un empleo digno y mayor aun a unos ingresos para su subsistencia. Por lo tanto, el hecho de sancionar a estas personas solamente generara un caos social ya que están en el sector informal lógicamente porque no hay oportunidades en otros lugares y los recursos que reúnen cubren apenas las necesidades básicas de cada familia.

Conclusiones

A favor: En general, el uso con fines diferentes a lo que realmente está destinado el espacio público se debe sancionar. Se debe priorizar tanto el desarrollo intelectual de la ciudadanía como las condiciones ambientales y evitar la cercanía con mercados prohibidos. Además, lo ilegal que puede llegar a ser el comerciar productos que realmente pueden atentar contra la salud pública de diferentes maneras se debe evitar. No es recomendable para ningún tipo de sociedad tener en el entorno el remordimiento o sencillamente el desacuerdo de restringirse a compartir en familia o salir a diferentes lugares porque no es seguro salir, no es sano salir o es peligroso estar en ese entorno social.

A niveles generales, la regulación efectiva y solvencia de políticas públicas que permitan el desarrollo e incremento de bienestar de ambas partes permitiría el desarrollo real, que esperamos como ciudadana y como participes de este entorno multidimensional en el cual estamos interactuando en el día a día. Por otra parte, la satisfacción social permite dar una oportunidad a los vendedores de esos espacios. Una salida de la informalidad a un campo laboral estable, pero sancionando al que no respete la ley, ya que esta es el primer escalón para fortalecer el entorno social de todas las maneras posibles.

En contra: Para abordar realmente la problemática que genera las sanciones por parte de las autoridades, es de suma relevancia mencionar que Colombia es un país el cual atraviesa una etapa post conflicto. Es decir, que gran parte de su población no tiene ni las mínimas condiciones de un empleo digno. La economía del rebusque es el diario vivir de los colombianos, la falta de oportunidades y las externalidades como el desplazamiento forzado o las crisis climáticas y rurales han hecho que la movilización del campo a la ciudad aumente las tasas de empleo informal y consigo la ocupación de personal en estos espacios no destinados para estas actividades.

Pero realmente la sanción o multa nunca va a solucionar nada, la falta de recursos hará que ese espacio otro tome su lugar y se genere un efecto bola de nieve. La solución real radica en la transformación del empleo en la nación y el inicio de reubicación de los ciudadanos que no han tenido acogida por el estado en muchas maneras. No se trata simplemente de dar un subsidio o palabrerías, es la acción real del cambio la que reducir estas cifras que agobian a la seguridad y a la sostenibilidad del territorio colombiano.

Referencias

https://www.lafm.com.co/bogota/multa-ciudadano-por-comprar-empanda-en-la-calle-es-ilegal-inti-asprilla

https://www.elpais.com.co/cali/vecinos-podrian-ser-multados-por-permitir-la-ocupacion-de-espacio-publico.html

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Moción: La policía debe sancionar al que utilice el espacio público con fines comerciales

3253

Laura Margarita María Sánchez Padilla

J2M4. Caso de estudio

El Código de Policía tiene como finalidad la prevención del delito y la convivencia. Pero en su aplicación pareciera que los fines fueran convertir infundadamente en indisciplinados sociales a poblaciones vulnerables y estigmatizadas. Un Estado pierde legitimidad al prohibirle a la gente rebuscarse la vida honradamente cuando no asegura el derecho al trabajo. El problema es que en algunos casos se ignora la realidad nacional, se contradice la jurisprudencia constitucional y se genera impactos desproporcionados. En el fondo está la discusión detrás de los pronunciamientos de la Corte Constitucional frente a los vendedores ambulantes: si el Estado no los quiere en las calles, los debe reubicar en sitios adecuados para que se ganen la vida dignamente.

Cada vez se conocen más casos que generan polémica por la aplicación de medidas correctivas, supuestamente por propiciar la ocupación indebida del espacio público y por promover o facilitar su uso. Ante la multa que le fue impuesta a la mujer caleña que se dedica a vender empanadas en Bogotá desde hace cinco años, ella asegura que seguirá vendiéndolas pues tiene que trabajar y no se va a poner a pedir limosna. O el caso de la mujer en Armenia a la que multaron por comprar chontaduro y no pedirle a la vendedora que le mostrara el permiso para vender en espacio público. ¿Qué tal que a alguien le dé igual robar que vender empanadas en la calle, porque sabe que en ambos casos debe esconderse de la Policía? Si esto pasara, la prohibición de ventas en el espacio público no prevendría el delito ni mejoraría la convivencia, porque el remedio puede ser peor que la enfermedad.

Moción 4: La policía debe sancionar al que utilice el espacio público con fines comerciales.

Meta de la formación ciudadana: Construcción de la convivencia y la paz.

Fundamentos morales: Autoridad Vs Equidad.

Análisis del caso

El problema que se aborda es la aplicación del Código de Policía, especialmente la legitimidad de sancionar a las personas que compran y venden productos en el espacio público. La aplicación del numeral 6 del artículo 140, que fue estudiado en detalle por la Corte Constitucional, tiene una interpretación que atañe no solo a la Policía, sino a quienes viven cerca del espacio público que está siendo ocupado de manera irregular, pues detrás de esta práctica se evaluarían dos principios: La indiferencia de quienes dejan ocupar una zona irregularmente y el usufructo de quienes le cobran a los vendedores por utilizar un espacio público.

Por medio del debate se busca dirimir si la aplicación de sanciones por ocupación del espacio público ayuda a solucionar el problema o, por el contrario, estigmatiza a las personas que buscan ganarse la vida en el rebusque. Si el Estado no brinda soluciones que le permitan a las personas salir de esta condición, pues difícilmente podrán controlar el fenómeno. La mala interpretación de las expresiones “promover” y “facilitar” el uso del espacio público derivó en que se multara a compradores de empanadas, situación por la que se armó una polémica en torno a los alcances que tiene la autoridad.

Debate

Reglas de juego: Tendremos argumentos a favor y en contra, en turnos sucesivos. A continuación, encontrarán primero los argumentos a favor, 100 palabras, luego los argumentos en contra. En total tres intervenciones en la fase de argumentación. Por último, termina el debate con las conclusiones a favor y en contra, máximo 200 palabras por intervención.

Primera intervención

A favor: La norma establece, para todos los ciudadanos, que el uso del espacio público con fines comerciales va en contra de su cuidado e integridad. Es un espacio sobre el cual todos los ciudadanos tienen derecho y, por lo cual, no debe verse obstruido o afectado por prácticas comerciales. Aunque lo ideal sería que ninguna norma sea desacatada, en la cotidianidad sí sucede, y en repetidas ocasiones, por lo que hacer uso de sanciones sería efectivo para disminuir estos comportamientos que afectan el orden. Además, al ser una norma debe hacerse cumplir sin excepción, sino se dejará campo para que se pasen por alto otras reglas iguales o más esenciales para la vida en comunidad.

En contra: Prohibir el uso del espacio público para actividades comerciales no soluciona el problema de fondo, que es la falta de oportunidades reales para cumplir con todos los requisitos de Ley. La informalidad en Colombia es un problema que vemos diariamente, millones de colombianos se levantan todos los días a realizar estas actividades porque el sistema no les ha brindado otras alternativas de empleo. Aunque la policía tiene el deber de hacer cumplir las regulaciones y normas del Estado, también debería considerar el contexto, la condición de estas personas que se ven obligadas a trabajar en el espacio público para sobrevivir.

Segunda intervención

A favor: El estado debe sancionar, pero las cosas no deben quedarse ahí, también debe educar y brindar oportunidades óptimas para hacer cumplir las reglas que él mismo ha impuesto. La planeación de un espacio público debe ser una prioridad para que la vida digna de todos los ciudadanos sea una realidad. Ahora bien, no se debe satanizar vender empanadas, correas, gafas, muñecos etc., lo que está mal es dejar pasar estas faltas que se van acumulando hasta que se pierden las más mínimas normas de convivencia. Se ha vuelto parte de nuestra cultura justificar al que incumple la norma, a tal punto que hace inviable una regulación efectiva para el beneficio de todos.

En contra: La prohibición del uso del espacio público para fines comerciales es inviable debido a que un gran porcentaje de familias colombianas vive de las ventas en parques, calles etc. El espacio público es de todos y para todos, obligar a estos ciudadanos a salir de ese mercado impediría que tuvieran un ingreso con el cual sobrevivir y los forzaría a buscar quizás formas menos honestas para conseguir lo del diario vivir. Probablemente la gente que sale a buscar en los espacios públicos la oportunidad de comercializar productos no tiene la oportunidad de acceder a un empleo formal, ya sea por falta de educación, falta de empleo en su ciudad o simplemente porque es su única opción. Se debe tener en cuenta que esta problemática del espacio público no es de ahora, viene de muchos años atrás y se necesitaría una investigación y una planeación a largo plazo. Además de garantizar un lugar adecuado para estos comerciantes para «limpiar» del todo los espacios públicos.

Tercera intervención

A favor:  Deben sancionar, ya que la gente responde a incentivos. Entre más severos sean estos más efectivos son, como quien dice, la gente aprende a las malas. Para ilustrar esto se puede poner el ejemplo de la abstención electoral. En el caso de Colombia se optó por premiar a quienes ejerzan su derecho al voto ( dar zanahoria). Sin embargo, con este sistema de premios el abstencionismo sigue siendo mayor al 50 %. Un caso contrario es el de Argentina, allí la norma es multar a quienes no participan en el proceso electoral ( es decir, escogieron dar garrote) y el porcentaje de abstención es solo del 25 % . De esta forma esto se puede extrapolar a diversas situaciones, donde la gente responde más a los castigos que a los premios.

En contra: El uso del espacio público con fines comerciales viene de una problemática compleja, el desempleo que hay en el país, razón por la cual sancionar no será la opción más efectiva si lo que se quiere es que se cumpla la ley, pues muchas personas subsisten de sus negocios informales ubicados en estos espacios y abandonar su única fuente de ingreso tiene peores consecuencias que ser sancionados, el incentivo de poder subsistir pesa más que el de evitar una multa. Teniendo en cuenta esto, lo que debe hacerse es implementar acciones que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos y les ofrezca más opciones de empleo, así no se verían orillados a tomar la decisión de vender en la calle.

Conclusiones

A favor: Las normas establecidas en el código Nacional de policía se deben cumplir sin excepción, pues son reglas creadas para mantener la buena convivencia de la ciudadanía y, en este caso velar por los espacios de uso común sobre los que todos tienen derecho, sancionar este tipo de comportamiento es lo correcto, pues de lo contrario se normaliza y genera caos social. Si bien se podría decidir no sancionar, hay casos que demuestran que es el camino correcto para hacer cumplir las normas sociales y es lo que logrará reducir la cantidad de personas que incumplan la ley. Aunque hay que agregar que una sanción debe venir acompañada de educación para comprender el porqué de esta y condiciones óptimas para hacer cumplir las reglas impuestas.

En contra: El uso del espacio público con fines comerciales es consecuencia de un Estado que no ha podido asegurar el derecho al empleo para sus ciudadanos, en un país donde un alto porcentaje de personas se sostienen a sí mismas y a sus familiares de los ingresos de actividades informales, es muy difícil hacer cumplir una ley que les niega dicho sostenimiento. La primera función del Estado debe ser asegurar condiciones dignas, porque si bien se dice que la ley se aplica igual para todos, el acceso a los derechos, como el empleo, también debería aplicar igual para todos, así ningún ciudadano se vería orillado a pasar por alto la ley con el fin de satisfacer sus necesidades básicas.

Referencias

https://www.lafm.com.co/bogota/multa-ciudadano-por-comprar-empanda-en-la-calle-es-ilegal-inti-asprilla

https://www.elpais.com.co/cali/vecinos-podrian-ser-multados-por-permitir-la-ocupacion-de-espacio-publico.html

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Moción: La policía debe sancionar al que utilice el espacio público con fines comerciales

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Diego Fernando Jaimes Parada

J2M4. Caso de estudio

El Código de Policía tiene como finalidad la prevención del delito y la convivencia. Pero en su aplicación pareciera que los fines fueran convertir infundadamente en indisciplinados sociales a poblaciones vulnerables y estigmatizadas. Un Estado pierde legitimidad al prohibirle a la gente rebuscarse la vida honradamente cuando no asegura el derecho al trabajo. El problema es que en algunos casos se ignora la realidad nacional, se contradice la jurisprudencia constitucional y se genera impactos desproporcionados. En el fondo está la discusión detrás de los pronunciamientos de la Corte Constitucional frente a los vendedores ambulantes: si el Estado no los quiere en las calles, los debe reubicar en sitios adecuados para que se ganen la vida dignamente.

Cada vez se conocen más casos que generan polémica por la aplicación de medidas correctivas, supuestamente por propiciar la ocupación indebida del espacio público y por promover o facilitar su uso. Ante la multa que le fue impuesta a la mujer caleña que se dedica a vender empanadas en Bogotá desde hace cinco años, ella asegura que seguirá vendiéndolas pues tiene que trabajar y no se va a poner a pedir limosna. O el caso de la mujer en Armenia a la que multaron por comprar chontaduro y no pedirle a la vendedora que le mostrara el permiso para vender en espacio público. ¿Qué tal que a alguien le dé igual robar que vender empanadas en la calle, porque sabe que en ambos casos debe esconderse de la Policía? Si esto pasara, la prohibición de ventas en el espacio público no prevendría el delito ni mejoraría la convivencia, porque el remedio puede ser peor que la enfermedad.

Moción 4: La policía debe sancionar al que utilice el espacio público con fines comerciales.

Meta de la formación ciudadana: Construcción de la convivencia y la paz.

Fundamentos morales: Autoridad Vs Equidad.

Análisis del caso

El problema que se aborda es la aplicación del Código de Policía, especialmente la legitimidad de sancionar a las personas que compran y venden productos en el espacio público. La aplicación del numeral 6 del artículo 140, que fue estudiado en detalle por la Corte Constitucional, tiene una interpretación que atañe no solo a la Policía, sino a quienes viven cerca del espacio público que está siendo ocupado de manera irregular, pues detrás de esta práctica se evaluarían dos principios: La indiferencia de quienes dejan ocupar una zona irregularmente y el usufructo de quienes le cobran a los vendedores por utilizar un espacio público.

Por medio del debate se busca dirimir si la aplicación de sanciones por ocupación del espacio público ayuda a solucionar el problema o, por el contrario, estigmatiza a las personas que buscan ganarse la vida en el rebusque. Si el Estado no brinda soluciones que le permitan a las personas salir de esta condición, pues difícilmente podrán controlar el fenómeno. La mala interpretación de las expresiones “promover” y “facilitar” el uso del espacio público derivó en que se multara a compradores de empanadas, situación por la que se armó una polémica en torno a los alcances que tiene la autoridad.

Debate

Reglas de juego: Tendremos argumentos a favor y en contra, en turnos sucesivos. A continuación, encontrarán primero los argumentos a favor, 100 palabras, luego los argumentos en contra. En total tres intervenciones en la fase de argumentación. Por último, termina el debate con las conclusiones a favor y en contra, máximo 200 palabras por intervención.

Primera intervención

A favor: El código Nacional de Policía, en el artículo 140, establece los comportamientos que son contrarios al cuidado e integridad del espacio público. Entre esos se destaca el cuarto: “Ocupar el espacio público en violación de las normas vigentes”. Dado este contexto se entiende que quien ocupe el espacio público sin el respectivo permiso de los entes reguladores del territorio deberá ser sancionado por infringir la ley. Además, el artículo 82 de la Constitución Política le impone al Estado el deber de velar por la protección de la integridad del espacio público y por su destinación al uso común. Por otra parte, la normativa establece que los particulares no pueden exigir el reconocimiento de derechos de propiedad en relación con el espacio público. Por lo tanto, no es posible que quienes viven de la informalidad reclamen algún derecho sobre el espacio que ocupan.

En contra: La prohibición del uso del espacio público para fines comerciales es inviable debido a que un gran porcentaje de familias colombianas vive de las ventas en zonas públicas. El espacio público es de todos y para todos, obligar a estos ciudadanos a salir de ese mercado impediría que tuvieran un ingreso con el cual subsistir y los forzaría a buscar probablemente formas menos honestas para conseguir lo del diario vivir. La persona que sale a buscar en los espacios públicos sus ingresos no tiene la oportunidad de acceder a un empleo formal, puede ser por falta de educación, de empleo en su ciudad o porque es su única opción. Se debe tener en cuenta que esta problemática del espacio público no es de ahora, viene de muchos años atrás y se necesitaría una investigación y una planeación a largo plazo. Además de garantizar un lugar adecuado para estos comerciantes puedan seguir operando sin invadir el espacio público.

Segunda intervención

A favor: Nadie puede sobreponerse o afectar los derechos de las demás personas. Todos los ciudadanos tienen derecho a disfrutar de un espacio público sano y limpio. En diversos municipios se han establecido zonas para que comerciantes informales realicen su oficio. Por ejemplo, en comidas rápidas se establecen zonas con el fin de que no generen caos. Sin embargo, algunos hacen caso omiso y deciden ubicarse en andenes o pasos peatonales, obstruyendo la movilidad de incluso personas discapacitadas. Por tanto, se debe adoptar una estrategia de cultura ciudadana antes de recurrir a las sanciones propiamente dichas. En caso de no respetarse las normas establecidas, las sanciones deben ser aplicadas.

En contra: Prohibir el uso de estos espacios es limitar la libertad que los colombianos poseen. Además de esto, se hostiga de esta manera a los mercaderes, se genera una atmosfera de persecución donde cualquier tipo de comercio puede ser considerado socialmente como ilegal. Una consecuencia de esta normalización es el deterioro de la sociedad, algunas personas dejarán de actuar tranquilamente, ya sea comprando o vendiendo alguna cosa, afectando el comercio; y otras le prestarán poca importancia que sus actos se encuentren dentro del marco de las normas.

Tercera intervención

A favor:  La policía debe sancionar al que uso los espacios públicos con fines comerciales porque la gente responde a incentivos. Entre más severos sean estos más efectivos son. Como quien dice, las personas aprenden a las malas. Para ilustrar esto se puede poner el ejemplo de la abstención electoral. En el caso de Colombia se optó por premiar a quienes ejerzan su derecho al voto. Sin embargo, con este sistema de premios, el abstencionismo sigue siendo mayor al 50 %. Un caso contrario es el de Argentina, allí la norma es multar a quienes no participan en el proceso electoral y el porcentaje de abstención es solo del 25 %. De esta forma esto se puede extrapolar a diversas situaciones, donde la gente responde más a los castigos que a los premios.

En contra: El uso del espacio público con fines comerciales viene de una problemática compleja como es el desempleo que hay en el país, razón por la cual sancionar no será la opción más efectiva, si lo que se quiere es que se cumpla la ley. Muchas personas subsisten de sus negocios informales ubicados en espacios públicos, y abandonar su única fuente de ingreso tiene peores consecuencias que ser sancionados. Teniendo en cuenta esto, lo que debe hacerse es implementar acciones que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos y les ofrezca más opciones de empleo, así no se verían orillados a tomar la decisión de vender en zonas públicas.

Conclusiones

A favor: El espacio público, por mandato constitucional (art. 102), pertenece a la Nación y para uso de todos los habitantes. Por tal razón, está amparado por la ley, en el sentido que nadie podrá construir o apropiarse de un espacio, sino por permiso de autoridad competente. Es por ello por lo que la policía debe actuar en la recuperación del espacio público que ha sido ocupado por los vendedores, ya que esto afecta principalmente al tráfico y a la convivencia ciudadana.

La ocupación del espacio genera la creación de mafias que cobran una tarifa a las personas que desean vender en un sitio determinado. Además de problemas de seguridad, al ser lugares donde no hay ley ni orden, lo que lo hace propicio para los mercados de sustancias ilegales. Es por ello por lo que la policía, como ente de control, su función es velar por el cumplimiento de la ley al tiempo que se educa a la ciudadanía sobre la utilización del espacio público.

En contra: La especial protección que debe ser otorgada a los vendedores ambulantes se deriva de su particular vulnerabilidad, lo que se refleja en sus precarias condiciones económicas. Esto significa que el Estado tiene el deber de desarrollar e implementar políticas públicas que reduzcan los efectos negativos sobre estas personas, con la implementación de políticas de revitalización del espacio público. Tomar medidas para reubicar a los vendedores ambulantes, garantizando así su derecho al trabajo, sin desconocer y protegiendo el derecho colectivo al espacio público y al medio ambiente sano. Esa acción sin duda beneficiará tanto al grupo social como a los individuos que se dedican a la explotación económica del espacio público. El deber de proteger el espacio público no debe ser absoluto si entra en conflicto con el principio del derecho laboral, el salario digno y la expectativa legítima de los comerciantes informales.

Referencias

https://www.lafm.com.co/bogota/multa-ciudadano-por-comprar-empanda-en-la-calle-es-ilegal-inti-asprilla

https://www.elpais.com.co/cali/vecinos-podrian-ser-multados-por-permitir-la-ocupacion-de-espacio-publico.html

El Código de Policía, una crónica de una arbitrariedad anunciada

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