Dos reseñas. Exceso de confianza y aversión al arrepentimiento

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Laura Victoria González Chacón

Tsai, Klayman, & Hastie (2008) consideran que el grado de confianza en un juicio, determina muchas de las acciones que se toman y postulan que la confianza en un juicio se basa en un conjunto de señales que están imperfectamente correlacionadas con la exactitud de ese juicio. Estos investigadores estaban particularmente interesados en saber cómo se actualiza la confianza en un juicio cuando los individuos adquieren información adicional. Para ello emplean tres experimentos en los que evidencian que cuando las personas reciben más información, su confianza aumenta más que su exactitud.

Para los experimentos usan como dominio el futbol universitario, en el que los eventos pueden predecirse moderadamente a partir de señales estadísticas disponibles y se seleccionaron aquellos participantes que mostraron conocimiento del dominio. En los experimentos varían la cantidad de información disponible para los participantes, ellos dividen 30 señales en bloques de 5 que se presentan aleatoriamente. A los participantes se les piden que hagan elecciones y juicios e indiquen su confianza.

En el primer experimento incluyeron dos tipos de juicio: la elección del equipo ganador (A o B), y la estimación del margen de victoria. Los resultados exponen que la precisión se mantuvo constante a medida que aumentó la cantidad de información, sin embargo, la confianza y el exceso de confianza, es decir, la diferencia entre confianza y la exactitud, aumentaron significativamente.

En el segundo estudio utilizan dos medidas indirectas de confianza que están vinculadas a incentivos monetarios, en la que los participantes indicaban el pago mínimo que estarían dispuestos a aceptar para renunciar a una apuesta, los resultados encontrados son similares al del primero, la cantidad de información disponible afecta más la confianza que la precisión. En el tercer estudio, los autores manipulan el orden de la presentación de las señales y la frecuencia, y encuentran el hallazgo básico, que el exceso de confianza aumenta con el aumento de la información, pero también demuestran que los participantes prestan atención a la calidad de la información, además el juicio de confianza no se vio afectado por la frecuencia.

Por su parte, De Ven & Zeelenberg (2011) encuentran que las personas están dispuestas a renunciar a una ganancia material directa si eso los protege de los arrepentimientos futuros. En dos experimentos a los participantes dotados de un boleto de lotería se les ofreció intercambiar sus boletos por otro boleto de la misma lotería (con una probabilidad igual de ganar). A pesar de que podrían recibir una bonificación por el intercambio (bolígrafo con el logotipo de la universidad con un valor de venta de 1 €) muchos participantes optaron por no hacerlo, esto se debe a que los individuos saben que, si eligen cambiar el boleto podrían descubrir más tarde que su billete antiguo fue el ganador. También saben que, con una decisión de no intercambiar, solo sabrán si su billete existente gana o no, lo que no habría sucedido si hubieran decidido intercambiar.

La línea base para ambos experimentos era dotar a los participantes con boletos de lotería numerados. La condición de tratamiento para el experimento 1 es “sobre sellado” que es similar a la línea base con la diferencia que los participantes son dotados con boletos de lotería de forma sellada para que no pudieran ver el número. La razón por la cual no se mostraba el número era para que más adelante no pudieran averiguar si su boleto había ganado y, por lo tanto, prever el pesar era poco probable, ya que para sentir pesar se debe ser capaz de comparar lo que es con lo que podría haber sido y no saber el número del boleto lo impedía. Los participantes que intercambiaron su boleto de lotería en la condición base fueron un 56% y en la condición de sobre sellado de un 73%, por lo tanto en la condición de sobre sellado eran significativamente más propensos a intercambiar su boleto que aquellos en la condición base.

En el experimento 2, la condición de tratamiento era “nuevo número conocido” la cual es similar a la línea base con la diferencia de que los participantes se les anunció individualmente el número del boleto de lotería que podrían obtener si realizaban el intercambio. La razón detrás de este tratamiento era que, si sabían el número del boleto ofrecido recientemente, también podrían lamentar no intercambiar (cuando se dieran cuenta de que el nuevo número era el ganador). En este tratamiento, los participantes podían arrepentirse de conservar e intercambiar el boleto original, por lo que se esperaba que los participantes intercambiaran su boleto original, ya que al menos podrían recibir el bono. Los resultados evidencian que los participaron decidieron intercambiar su boleto de lotería mucho más en la condición de nuevo número conocido que en la condición base.

Referencias

De Ven, N. V., & Zeelenberg, M. (2011). Regret aversion and the reluctance to exchange lottery tickets. Journal of Economic Psychology, 194–200.

Tsai, C. I., Klayman, J., & Hastie, R. (2008). Effects of amount of information on judgment accuracy and confidence. Organizational Behavior and Human Decision Processes, 97–105.

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2435. Arquitectura de decisiones

2442. ¿Qué es nudge?

2443. Paternalismo libertario

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Paternalismo libertario

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Andres David Arevalo Muñoz

Los economistas liberales pensarán que el término “paternalismo libertario” sería un oxímoron, es decir, una contradicción absurda, puesto que creen que la libertad real se da siempre y cuando no existan factores que afecten sus decisiones racionales. Sin embargo, sería realmente un oxímoron denominar al “humano racional”, teniendo en cuenta las fallas en el comportamiento de los seres humanos y cómo el entorno genera una gran presión en las decisiones que toman.

Según Thaler y Sunstein (2003), los seres humanos en ocasiones toman decisiones en las cuales su beneficio individual no significaba el máximo que pudiesen haber obtenido, debido a que no contaban con información completa, sus habilidades cognitivas son limitadas y no tienen la posibilidad de ejercer autocontrol (Sunstein y Thaler, 2003). Esto sin tener en cuenta que incluso en los mercados libres el gobierno es fundamental, dado que éste es el que le proporciona protección en la propiedad privada y garantiza la correcta ejecución de los contratos (Sunstein y Thaler, 2008). Lo anterior se realiza para ponerlo en términos neoclásicos y poder debatir las ideas meramente “libertarias”.

Como dijo Sunstein (2014), “cuando ellos (individuos) toman riesgos, incluso los más tontos, no es negocio para nadie si ellos fallan (se refiere a las decisiones que toman)”. Más aún, cuando las preferencias de dichos individuos no son claras e inevitablemente son influenciadas por reglas por defecto, efectos enmarcados y puntos de partida establecidos por el entorno (o el que tenga influencia directa en el entorno). Al entender cómo funciona el entorno, se puede ratificar que es necesario implementar un paternalismo que permita proteger a los individuos en general y que garantice el correcto funcionamiento de la economía. Sin embargo, el paternalismo no es bien aceptado, mucho menos cuando viene del gobierno, esto debido a que estos entes de intervención impiden de cierta manera la libertad de decisión, al menos en términos económicos, lo cual afecta uno de sus principales pilares libertarios.

Retomando la explicación del paternalismo libertario, es necesario determinar que es relativamente débil y es una especie de paternalismo no intrusivo, debido a que las decisiones no tienen ninguna limitación ni están bloqueadas de ninguna forma (Sunstein y Thaler, 2003). Aunque pueda parecer un oxímoron, al menos teóricamente hablando. La propuesta del paternalismo libertario es lograr que tanto en el ámbito público como en el privado se utilice la influencia en el comportamiento mientras se respeta la libertad de decisión del individuo (Sunstein y Thaler, 2003). Esto se puede lograr básicamente por medio de los “nudges” generados por los arquitectos de decisión, de manera que los individuos puedan superarse.

El ámbito libertario lo determina el hecho que las personas deber ser libres de retractarse en caso de no estar satisfechos con las decisiones que se tomen, así mismo, no se debe atentar contra el principio de “libre de elegir”. Mientras que el ámbito paternalista lo determina la necesidad de legitimar los intentos de las instituciones tanto públicas como privadas a influenciar el comportamiento de autoconciencia de las personas, con el objetivo de garantizar que el beneficio que obtengan dichas personas sea el más conveniente (Sunstein y Thaler, 2003).

En conclusión, el paternalismo libertario no es más que concatenar los aspectos más importantes de las teorías tanto paternalistas como libertarias, con el objetivo de garantizar el correcto funcionamiento del comportamiento de las personas. De hecho, tanto los liberales como los conservadores están empezando a reconocer éste término como algo realmente válido, puesto que lo ven de manera que tanto las instituciones privadas como las públicas pueden influir mediante “nudges”. La dirección que las personas siguen según sus decisiones y cómo estos “nudges” logran mejorar la vida de las personas a nivel individual, no para beneficiar al estado o al sector privado (Sunstein y Thaler, 2008). Entre las posibilidades que existen de mejorar la situación con el paternalismo libertario, están el incentivo a las personas a ahorrar más para un futuro, garantizar la transparencia en los mercados de crédito, aumentar la donación de órganos, solucionar en cierta manera los daños ambientales, entre muchos otros.

Referencias

Thaler Richard, H., & Sunstein Cass, R. (2008). Nudge: Improving decisions about health, wealth, and happiness.

Sunstein, C. R., & Thaler, R. H. (2003). Libertarian paternalism is not an oxymoron. The University of Chicago Law Review, 1159-1202.

Sunstein, C. R. (2014). Why nudge?: The politics of libertarian paternalism. Yale University Press.
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2067. ¿Las decisiones de los seres humanos son racionales e individuales o son influenciadas?

2435. Arquitectura de decisiones

 

¿Qué es nudge?

2442

Andres David Arevalo Muñoz

El término Nudge no ha sido adoptado por la economía del comportamiento simplemente por su definición del inglés “Empujón”, sino que ha sido un elaborado acróstico basado en los fundamentos más importantes que explican el objetivo del término mismo. Básicamente se compone por lo siguiente:

iNcentives: Incentivos

Understanding “Mappings”: Entendiendo y trazando mapas de planificación

Defaults: Decisiones por defecto

Give Feedback: Dan retroalimentación

Expect Error: Expectativa de errores

Structure Complex Choices: Estructuran decisiones complejas

Lo anterior, hace referencia a los seis principios de la correcta arquitectura de decisiones, los cuales se deben abarcar al momento de organizar un entorno. A continuación se explicará cada uno de estos principios y cómo influyen en las decisiones de la arquitectura de decisiones.

Incentivos (N): Primero que todo es necesario explicar que no todos los incentivos funcionan de manera adecuada en todos los individuos, por esta razón, el arquitecto de decisiones debe dar los incentivos correctos a las personas correctas (Thaler y Sunstein, 2008). Para poder llegar a una buena administración de los incentivos el arquitecto de decisión se debe hacer las siguientes preguntas; ¿Quién lo usará?, ¿Quién lo elegirá?, ¿Quién lo pagará?, ¿A quién beneficiará? Una vez contempladas estas breves, pero fundamentales preguntas se puede iniciar el proceso de organización estructural del entorno, sin antes tener claro que los individuos que busca “inducir” son seres humanos.

Teniendo en cuenta el énfasis neoclásico, se entiende que los individuos deberían considerar todos los factores para poder determinar los costos de oportunidad en una situación de incertidumbre. Por ejemplo, el costo de oportunidad de ser propietario de un vehículo, en teoría los individuos deberían tener en cuenta factores como costos de mantenimiento mensual comparado con utilizar taxi o servicio público todos los días. Sin embargo, generalmente la mayoría de personas no tendrían en cuenta el tema de depreciación. El factor importante que se debe tener en cuenta en un análisis simple de incentivos es el rasgo sobresaliente, es decir, en el ejemplo anterior, el rasgo sobresaliente son los costos de mantenimiento que el individuo tendrá que asumir. Sin embargo, la depreciación, por el contario, no será tenido en cuenta en la mayoría de las veces. Esto quiere decir que, los arquitectos de decisión basaran todos sus esfuerzos en generar los incentivos ligados a los rasgos sobresalientes.

Entendiendo y trazando mapas de planificación “Mapeo” (U): En problemas sencillos de decisión los individuos tienden a seleccionar basados en su experiencia personal, es decir, toman las decisiones teniendo en cuenta el bienestar que hayan obtenido en su experiencia anterior. A esta relación entre decisión y bienestar se le denomina “mapping”, que en español se podría traducir como “Trazado de mapas”. Un ejemplo de “mapping” es el circulo cromático de una tienda de pinturas, al tener tantas variedades de colores, la tienda forma un gráfico que facilite las decisiones a sus clientes. Se concluye que el objetivo de este “mapeo” es facilitar la comprensión de situaciones, en las cuales hay demasiadas opciones para elegir, ya que esto puede agobiar al individuo al momento de tomar una decisión.

Este “mapeo” puede ser utilizado para facilitar las decisiones de los individuos en temas como aceptación de tarjetas de crédito, planes de telefonía celular, seguros, e incluso créditos hipotecarios, puesto que, se podría generar un “mapeo” donde las personas puedan apreciar completamente todas las implicaciones que tiene acogerse a cada uno de estos servicios, de esta manera, estos mercados se vuelven más transparentes. Mejor aún, esto podría ser una forma de regulación gubernamental, de hecho, esto es propuesto por el paternalismo libertario de Thaler y Sunstein (2008) y lo denominan “Recap”, de la abreviatura en inglés, “Record, Evaluate, and Compare Alternative Prices”, lo que en español significaría, “registrar, evaluar y comparar los precios alternativos”. Básicamente busca que el “mapeo” de los servicios del ejemplo anterior sean de obligatorio cumplimiento, de esta manera se puede mejorar de gran manera las decisiones tomadas por los individuos.

Decisiones por defecto (D): Generalmente los individuos se rigen por la ley del menor esfuerzo, más aún cuando este menor esfuerzo viene acompañado de decisiones ya definidas o por defecto. Estas decisiones por defecto son utilizadas para sugerir al usuario la mejor opción posible (cuando se refiere a mejor, no significa necesariamente que sea mejor para el que la elige). En el caso de los arquitectos de decisiones, estos entienden que es una herramienta realmente poderosa, y por ende, debe ser utilizada de manera correcta siguiendo el objetivo de la arquitectura de decisiones, el cual se enfoca en ayudar al individuo a tomar la mejor decisión.

Suministro de retroalimentación (G): No cabe duda que la mejor manera de ayudar realmente a los individuos es capacitándolos y la mejor manera de hacerlo es suministrando retroalimentación, es decir, explicando cuando está haciendo bien las cosas y cuando está cometiendo errores.

Expectativa de errores (E): Se entiende que el humano comete errores, por esta razón, el arquitecto de decisiones debe tener en cuenta en el sistema que vaya a implementar, un rango de error por parte de los individuos que vayan a hacer uso de dicho sistema. En otras palabras, se debe tener en cuenta que en ocasiones se presentarán ciertos fallos en las decisiones deseadas, sin embargo, estas no deben ser penalizadas sino admitidas dentro del sistema.

Un ejemplo de esto puede ser el mecanismo de los cajeros automáticos cuando los usuarios dejan la tarjeta insertada, para esto, al finalizar el proceso, el cajero genera un pitido, por el cual el usuario entenderá que se está omitiendo algún paso. En conclusión, el arquitecto de decisiones debe implementar mecanismos que contrarresten esas posibles fallas ocasionadas por la mente humana.

Decisiones de estructura compleja (S): Al igual que en el “mapeo”, los individuos procuran tener en cuenta todos los factores que afectan las alternativas posibles cuando hay pocas opciones, sin embargo, cuando el individuo se enfrenta a una decisión con muchas opciones, generalmente es cuando comete errores. En estos casos, el arquitecto de decisiones debe enfocarse que su sistema explique la necesidad de relacionar los factores más importantes, de esta manera, se puede lograr disminuir la cantidad de opciones por nivel de importancia, a esto se le denomina estrategia de compensatorio. Así mismo, logra la eliminación de aspectos que sean menos relevantes.

Este principio es de los más complicados de manejar por parte de los arquitectos de decisión, puesto que, es cuando más estrategias deben implementar, de manera que puedan disminuir cada vez más las opciones posibles. Esencialmente, el arquitecto de decisiones debe proveer una estructura al individuo, esta estructura lo que logrará que el individuo se enfoque en los factores más importantes. Otra de las estrategias comúnmente utilizadas es la de generar filtros, de esta manera se logra el mismo efecto que el método anteriormente relacionado.

En conclusión, existen seis principios que se deben tener en cuenta al momento de ser arquitecto de decisión, sin embargo, no se debe olvidar el objetivo primordial de este estudio, el cual es ayudar a los demás a tomar mejores decisiones por medio de intervención no dañina, de esta manera, se busca que en futuras oportunidades los individuos continúen tomando las mejores decisiones posibles.

Referencias

Thaler Richard, H., & Sunstein Cass, R. (2008). Nudge: Improving decisions about health, wealth, and happiness.
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2067. ¿Las decisiones de los seres humanos son racionales e individuales o son influenciadas?

2435. Arquitectura de decisiones

 

Arquitectura de decisiones

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David Arévalo

Inmerso en la economía del comportamiento se está planteando un sistema que busca reparar las falencias que presenta el mercado. Dicho sistema busca garantizar que el paradigma que pretende convertir a los seres humanos en un individuo homogeneizado, pueda tener la validez empírica que se necesita. Se cree que el homo economicus es un ser racional que conoce en absoluto el contexto en el cual se desenvuelve, así mismo, conoce todos los aspectos necesarios al momento de tomar cualquier tipo de decisión, sin embargo ¿Es esto cierto?

De cierta manera, la economía del comportamiento no tendría ningún fundamento si el individuo anteriormente explicado realmente existiera. En otras palabras, se ha demostrado que el homo economicus, como lo explica la teoría neoclásica, realmente no es real, puesto que, las personas no conocen el entorno en el cual se desenvuelven, mucho menos los factores más influyentes en cualquier tipo de decisión a los cuales se enfrentan. De hecho, se ha demostrado que las decisiones de los individuos son fácilmente influenciables por factores externos.

He aquí la razón de ser de esta ciencia relativamente nueva. El comportamiento de los individuos no es racional en su totalidad como se cree, para esto, la economía del comportamiento ha creado el término “Choice Arquitecture” (Thaler y Sunstein, 2008), que su traducción al español es “arquitectura de las decisiones”. Como su nombre lo indica, es el mecanismo por el cual se organiza el entorno, de manera que se pueda influir en las decisiones que tomen los individuos. Sin embargo, este sistema ha sido adoptado por diversas compañías como un mecanismo de marketing, lo cual ha ocasionado aún más fallas en el mercado. Por esta razón, se ha creado también otro término que busca contrarrestar estos factores negativos, a lo cual se ha denominado “Paternalismo Libertario”.  El pilar principal de dicho paternalismo es “ofrecer empujones que ayuden más y dañen menos” (Sunstein, 2014).

Ahora bien, la arquitectura de las decisiones busca que los efectos no puedan ser evitados, y se genere una respuesta corta que permita elegir de manera menos perjudicial para el individuo. Esto se debe a que cuando las decisiones son más difíciles, las respuestas también se complican, de esta manera los individuos tienden a tomar decisiones equívocas.

Es necesario recordar que la economía del comportamiento está fundamentada en ámbitos, tanto económicos como psicológicos, por esta razón se deben tener en cuenta ciertos principios psicológicos que están implícitos en el ser humano. Teniendo en cuenta un ejemplo planteado por Thaler y Sunstein (2008), básicamente explica cómo los estudiantes buscaban fugarse del salón mientras la clase estaba en proceso. El reto de estos estudiantes era abrir una gran puerta antigua, la cual tenía una manija con un diseño confuso a la vista, puesto que generalmente se utiliza para halarla. Sin embargo, el mecanismo de la puerta estaba desarrollado para empujar la puerta, esto implicaba que los estudiantes que intentaban dar a la fuga, halaban la puerta y esta hacía un gran ruido que los delataba. Explicaban que esto iba en contra de un principio psicológico, el cual determina que los estímulos responden a la compatibilidad, es decir, los diseños de los incentivos generados por los arquitectos de decisión deben tener en cuenta la lógica de la mente humana en cuanto a su entorno preestablecido (Thaler y Sunstein, 2008).

Otro de los factores en términos psicológicos que se deben tener en cuenta al momento de la arquitectura de decisiones es el “sistema automático” del cerebro. Esto se refiere a las soluciones rápidas que da el cerebro a determinadas situaciones cotidianas o sencillas. Sin embargo, este sistema en ocasiones falla. Según Thaler y Sunstein (2008) se puede explicar estas fallas ocasionales mediante una simple prueba que se realiza a un grupo de personas, en la cual cada persona tiene dos botones en frente y una pantalla donde aparecen unas palabras resaltadas de un color, el objetivo es que las personas opriman el botón de la derecha si ven la palabra en la pantalla de color rojo y el botón de la izquierda si la palabra está en color verde. Aparentemente suena fácil, sin embargo, al final aparecen la palabra “rojo” y “verde” resaltadas de verde y rojo respectivamente, esto implica que el sistema automático se confunda y tienda a fallar.

Los arquitectos de decisión al igual que los diseñadores, deben tener en cuenta que los individuos que estudian están diariamente enfrentados a todo tipo de situaciones donde deben tomar algún tipo de decisión. En el caso de los arquitectos de decisión, deben entender que dichos individuos son seres humanos, es decir, debe poseer un amplio conocimiento en cómo los humanos se comportan. Principalmente, debe asegurarse que sus diseños no vayan a confundir el sistema automático del cerebro.

En conclusión, la economía del comportamiento está desarrollando una herramienta que permita inferir en las decisiones desacertadas y que generan un gran impacto a la economía en general, esta herramienta, denominada Arquitectura de Decisiones, permite organizar el entorno de manera que los individuos puedan tomar las decisiones más acertadas y así garantizar que exista un correcto funcionamiento de la economía y a su vez los individuos obtengan los mejores resultados que maximicen sus beneficios y utilidades. Dicha herramienta puede ser de gran ayuda al momento de estructurar mejor la economía en general, puesto que, su objetivo primordial es disminuir las complicaciones de las fallas de mercado en términos del comportamiento de las decisiones del consumidor. Para lograrlo, hace uso de estrategias para inducir al consumidor a tomar las decisiones que realmente maximicen su beneficio.

Referencias

Sunstein, C. R. (2014). Why nudge?: The politics of libertarian paternalism. Yale University Press.

Thaler Richard, H., y Sunstein Cass, R. (2008). Nudge: Improving decisions about health, wealth, and happiness.
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1817. Concepción o elección del diseño de investigación: Diseños no experimentales

Las transacciones en el patio, o el origen del comercio y el robo

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En la plaza del barrio, el dueño de la pelota se hace además en cierta medida dueño del juego. Le da privilegios como decidir el armado de los equipos, no ser arquero y declarar cuándo termina el partido. Estas atribuciones también pueden ser carta de negociación. Gustavo Faigenbaum, en su viaje al país de la niñez, investigó durante meses los trueques, regalos y demás transacciones que ocurrían en el patio de una escuela primaria. Estudiando el intercambio de figuritas descubrió que incluso en el mundo supuestamente ingenuo del patio de los niños, la economía se formaliza. Con la edad, los préstamos y las cesiones sobre valores futuros y difusos dan paso a los intercambios exactos, a la noción de dinero, la utilidad y el precio de las cosas.

Como en el mundo de los adultos, no todas las transacciones en el país de los niños son lícitas. Hay robos, estafas y traiciones. La conjetura de Rousseau es que las reglas de la ciudadanía se aprenden en la discordia. Y es en el patio, más inocuo que la vida real, donde se arma un caldo de cultivo para poder jugar el juego de la ley.

Las observaciones de Wynn y compañía sugieren que los niños muy pequeños ya deberían poder esbozar razonamientos morales. En cambio, el trabajo de Piaget, heredero de la tradición de Rousseau, indica que el razonamiento moral se da solo a partir de los seis o siete años de vida. Gustavo Faigenbaum y yo pensábamos que ambos deberían tener razón. Nuestra gesta era, entonces, unir a distintos próceres de la historia de la psicología. Y, de paso, entender cómo los chicos se convierten en ciudadanos.

  • El juego que le propusimos a un grupo de chicos de entre cuatro y ocho años empezaba observando un video con tres personajes: uno tenía chocolates, otro se los pedía prestados y el tercero se los robaba. Luego hacíamos una serie de preguntas para medir distintos grados de profundidad de la comprensión moral; si preferían ser amigos del que robó o del que tomó prestado (y por qué), y qué tenían que hacer el que robó los chocolates para que las cosas volvieran a estar bien con el que fue robado. Así indagamos sobre la noción de justicia en las transacciones en el patio.

Nuestra hipótesis era que la preferencia por el que toma prestado sobre el que roba, una manifestación implícita de preferencias morales (como en los experimentos de Wynn), ya debía estar establecida incluso para los chicos más pequeños. En cambio, la justificación de estas opciones y la comprensión de qué hay que hacer para compensar los daños causados (como en los experimentos de Piaget) deberían forjarse durante el desarrollo más avanzado.

Eso es exactamente lo que sucedió. Ya en la sala de cuatro años, los chicos prefieren jugar con el que toma algo prestado que con el que lo roba. Hilando más fino, descubrimos también que prefieren jugar con uno que roba con atenuantes que con uno que lo hace con agravantes.

Pero lo más interesante es lo siguiente. Cuando a un niño de cuatro años le preguntamos por qué elegía al prestamista en lugar del ladrón o al que roba con atenuantes en lugar del que roba con agravantes, dio respuestas del tipo “porque es rubio” o “porque me gustaría que sea mi amigo”. Es una suerte de gobierno moral completamente ciego a sus causas y razones. En cambio, los chicos más grandes eligen al “más noble” de los personajes y esgrimen razones morales, protojurídicas, para explicar su elección. ¿Nuestro veredicto en un juicio salomónico que parecía irresoluble entre Wynn y Piaget? Ambos tenían razón.

Pero todo experimento conlleva sus sorpresas en aspectos insospechados de la realidad. Esta no fue la excepción. Gustavo y yo concebimos el experimento para estudiar lo que denominamos el costo del robo. Nuestra intuición era que los chicos responderían que el que robó dos chocolates debería devolver los dos tomados más otros tantos que sirvieran como indemnización para reparar el daño. Pero esto no sucedió. La gran mayoría de los chicos consideró que el ladrón tenía que devolver exactamente los dos chocolates que había robado. Es más, cuanto más grandes eran los chicos, la fracción de los que abogaban por una retribución exacta aumentaba.

Nuestra hipótesis era errónea, los chicos son mucho más dignos moralmente que lo que habíamos imaginado. Entienden que el ladrón cometió una infracción, que tiene que repararla devolviendo lo que robó y con un correspondiente pedido de disculpas. Pero el costo moral del robo no se resuelve en la misma moneda de la mercancía robada. En la justicia de los niños no hay fianzas que absuelvan el crimen.

Si pensamos las transacciones infantiles como un modelo de juguete del derecho internacional, este resultado, en retrospectiva, es extraordinario. Una norma implícita y no siempre respetada en los conflictos internacionales es no escalar en las represalias. Y la razón es simple. Si uno roba dos y, como consecuencia, el otro exige cuatro, el crecimiento exponencial de esta suerte de represalias resulta nocivo para todos. Incluso en la guerra hay reglas, y regular la escalada de represalias (que, por supuesto, tiene grandes excepciones en la historia de la humanidad) es un principio que asegura un mínimo de contención de la violencia.

Nota. Este texto fue tomado de: Sigman, M. (2015). La vida secreta de la mente. Buenos Aires: Debate.
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El Robin Hood interior

2182

Daniela Cárdenas Arenas

Es claro que en muchos momentos de nuestras vidas debemos tomar decisiones sobre lo que es justo o injusto. Estas decisiones muchas veces se ven influenciadas por la existencia de ciertas normas o códigos morales que describen cómo debería ser el comportamiento propio y ajeno. Es decir, la mayoría de las personas poseen ciertas expectativas sobre lo que debería ser, para que todo sea equitativo, y toman decisiones en función de estas expectativas. Asimismo, estas normas que establecemos y que se van moldeando con el paso del tiempo han facilitado la vida en sociedad, ya que nos hace renunciar a la libertad de seguir nuestros deseos más primitivos por la recompensa de una vida en armonía.

El problema parte cuando alguien no cumple con las expectativas ajenas al comportarse de manera egoísta o deshonrada y rompe estas normas, ya que genera malestar en la población y cambios en el comportamiento de la misma. Me refiero a que, si los compañeros de trabajo dejan de cumplir los horarios laborales, tú te vas a molestar porque has cumplido con el horario y piensas que debería ser así, por lo tanto, consideras injusto lo que está pasando y dejas de cumplir el horario.

Estas molestias que se generan es una muestra de que a las personas realmente les importa la equidad. Dicho deseo de equidad puede ser generado por múltiples razones que han influido de diferente forma a cada persona; es decir, este deseo de equidad continúa latente así sea egoísmo o altruismo lo que nos lleve a desear que estas normas sociales se cumplan y sean respetadas. Asimismo, el libro Animal spirits: cómo influye la psicología humana en la economía, describe que la posibilidad de castigar a las demás personas reduce considerablemente las conductas egoístas que incumplen dichas normas. Es decir, la participación en castigos se ve como una recompensa diferenciadora de los comportamientos y genera que las personas corrijan sus comportamientos.

Ahora, como la equidad es un tema muy importante para las personas, nosotros los economistas tenemos mucho trabajo para hacer sobre este tema porque el análisis económico clásico no contempla conceptos sobre equidad. La equidad puede llegar a ser tan trascendental en el comportamiento de las personas como lo son las motivaciones económicas, porque estas consideraciones sobre equidad deforman dichas motivaciones económicas. Es por esto que no consideras pagar cien mil pesos por una botella de aguardiente en una licorera pero si te parece razonable pagarlos en un bar, discoteca o establecimiento, ya que la realización de la actividad te da el motivo suficiente de pagar cualquier cantidad de dinero, pero se rechazaría esta realización si la licorera cobra demasiado. Esto no ocurre por el deseo de no gastar más dinero, ya que se estaría dispuesto a pagar los cien mil en algún establecimiento, sino porque se consideraría injusto que una licorera cobre más de lo que consideramos correcto.

De esta forma, se puede considerar que todos tenemos un Robin Hoob interior porque estamos en busca de equidad en cada momento de nuestras vidas, ya sea porque involucraría nuestro bienestar o porque involucraría una ruptura en las normas que consideramos como correctas. Como he mencionado, aunque este deseo de equidad es formado según las percepciones y emociones propias de cada ser, sigue siendo algo inherente en todos nosotros. Entonces, la equidad es un tema que está latente en todo momento y que necesita ser innato en los análisis económicos para poder entender mejor la realidad de la sociedad y su comportamiento.

Referencias

Akerlof, G., y Shiller, R. (2009). Animal Spirits: Cómo influye la psicología humana en la economía (p. 320). Ediciones Gestión 2000.
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