Seminario de teoría de juegos. 2017 II

2413

Programa: Maestría en economía y desarrollo.

Profesor: Luis Alejandro Palacio García.

Horario: Lunes de 2 a 5.

Justificación y propósito de la asignatura

La microeconomía es una parte esencial de la ciencia económica que estudia el comportamiento de las personas en diferentes estructuras de mercado y el efecto que tienen las decisiones de los gobiernos sobre el bienestar de la sociedad. Por su parte, la teoría de juegos es un área de la matemática aplicada que utiliza modelos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos. Sus investigadores estudian las estrategias óptimas, así como el comportamiento previsto y observado de individuos en situaciones bien delimitadas.

En el seminario se presentará una visión panorámica de la teoría microeconómica buscando que el estudiante conozca los principales campos de investigación en estos temas. Adicionalmente se expondrán los conceptos fundamentales de la teoría de juegos para poder abordar la modelación de situaciones que implique interacción estratégica. Se busca que además el estudiante se familiarice con la literatura y metodología de la economía experimental.

¿Cuál es la diferencia entre la economía experimental y la economía del comportamiento? La primera de estas aproximaciones queda definida básicamente por el método – el uso de experimentos – mientras que la economía del comportamiento consiste en la incorporación de ideas y resultados de la psicología, la sociología y la antropología en la modelización teórica de diversas cuestiones económicas. Inicialmente los economistas consideraban que su disciplina no podía ser una ciencia experimental. Debido a esto, se ha utilizado la observación de fenómenos naturales como medio para confirmar o refutar las teorías. Aunque estos métodos cuantitativos son el centro de la formación de los economistas, hay que reconocer que se ha dado grandes pasos para contar con procedimientos experimentales apropiados a su objeto de estudio.

 Objetivos de aprendizaje o competencias

Competencias cognitivas.

  • Plantea formalmente diversos problemas que implican interacciones entre agentes económicos.
  • Utiliza los diferentes conceptos solución para el análisis crítico de estos fenómenos.
  • Analiza y propone soluciones a problemas prácticos que impliquen interacción estratégica.
  • Comprende los fundamentos de los modelos teóricos más recientes en la literatura económica.
  • Entiende las implicaciones de pensar la economía como una ciencia experimental.

Competencias Actitudinales y Axiológicas.

  • Participa activa y responsablemente en el desarrollo de la asignatura.
  • Realiza las lecturas asignadas con anterioridad.
  • Realiza aportes significativos en la asignatura.
  • Respeta el punto de vista de los demás.

Programación

Los estudiantes son responsables de preparar todas las clases, para ello se definen las lecturas que se discutirán en clase cada semana.

Semana 1. Agosto 28.

Palacio, L. (2007). Selección adversa en los contratos de acceso a los recursos genéticos. Pensamiento Jurídico, 18, 199–227.

Smith, V. (1985). Experimental Economics : Reply. The American Economic Review, 75(1), 265–272.

Semana 2. Septiembre 4.

Cortés, A., Palacio, L., & Rueda, R. (2011). Actividades religiosas en Bucaramanga: una aproximación desde la economía. Cuadernos de Economía, 30(54), 151 – 169.

Roth, A., Prasnikar, V., Okuno-Fujiwara, M., & Zamir, S. (1991). Bargaining and market behavior in Jerusalem, Ljubljana, Pittsburgh, and Tokyo: An experimental study. The American Economic Review, 81(5), 1068–1095.

Semana 3. Septiembre 11.

Palacio, L., & Zambrano, A. (2012). Regulación económica de los servicios públicos. El papel de las agencias reguladoras. Revista UIS Humanidades, 40(1), 101–115.

Fehr, E., & Schmidt, K. (2017). Adding a stick to the carrot? The interaction of bonuses and fines. The American Economic Review, 97(2), 177–181.

Semana 4. Septiembre 18.

Proestakis, A., Espín, A., Exadaktylos, F., Cortés, A., Oyediran, O., & Palacio, L. (2013). The separate effects of self-estimated and actual alcohol intoxication on risk taking: A field experiment. Journal of Neuroscience, Psychology, and Economics, 6(2), 115–135.

Kahneman, D. (2003). A psychological perspective on economics. The American Economic Review, 93(2), 162–168.

Semana 5. Septiembre 25.

Palacio, L., & Parra, D. (2012). Economía experimental: Un panorama general. Revista Lebret, 4, 277–294.

Goeree, J., & Holt, C. (2014). Ten little treasures of game theory and ten intuitive contradictions. The American Economic Review, 91(5), 1402–1422.

Semana 6. Octubre 2.

Palacio, L., & Parra, D. (2014). El dilema de la contribución voluntaria a los bienes públicos. Una revisión de trabajos experimentales. Cuadernos de Economía. 33(62), 123–144.

Andreoni, J. (1995). Cooperation in public-goods experiments: kindness or confusion? The American Economic Review, 85(4), 891–904.

Semana 7. Octubre 23.

Cortés, A., Palacio, L., & Parra, D. (2014). Socios vs. extraños: Identificación de la pertenencia al grupo en la contribución a los bienes públicos. Ecos de Economía, 18(38), 135–155.

Fehr, E., & Gächter, S. (2000). Cooperation and punishment in public goods experiments. The American Economic Review, 90(4), 980–994.

Semana 8. Octubre 30.

Palacio, L., & Parra, D. (2015). ¡Tómelo o déjelo! Evidencia experimental sobre racionalidad, preferencias sociales y negociación. Lecturas de Economía, 82(enero-junio 2015), 93–125.

Rabin, M. (1993). Incorporating fairness into game theory and economics. The American Economic Review, 83(5), 1281–1302.

Semana 9. Noviembre 20.

Palacio, L., Cortés, A., & Muñoz-Herrera, M. (2015). The bargaining power of commitment: An experiment of the effects of threats in the sequential hawk-dove game. Rationality and Society, 27(3), 283–308.

Cooper, R., & DeJong, D. (1990). Selection criteria in coordination games: Some experimental results. The American Economic Review, 80(1), 218–233.

Semana 10. Noviembre 27.

Palacio, L., Cortés, A., & Muñoz-Herrera, M. (2015). The strategic role of nonbinding communication. Applied Mathematics, 2015, 11.

Crawford, V., Gneezy, U., & Rottenstreich, Y. (2008). The power of focal points is limited: Even minute payoff asymmetry may yield large coordination failures. The American Economic Review, 98(4), 1443–1458.

Semana 11. Diciembre 4.

Estrada, I., Meneses, C., & Palacio, L. (2015). Diseño de mecanismos como herramienta para alcanzar objetivos socialmente deseables. Criterio Libre, 13(22), 23–50.

Henrich, J., Boyd, R., Bowles, S., Camerer, C., Fehr, E., Gintis, H., & McElreath, R. (2001). In search of homo economicus: behavioral experiments in 15 small-scale societies. The American Economic Review, 91(2), 73–78.

Semana 12. Diciembre 11.

Palacio, L., Saravia, I., & Vesga, M. (2017). Juegos en el salón de clase: El mercado de los limones. Revista de Economia Institucional, 19(36), 291–311.354

Brandts, J., & Cooper, D. (2006). A change would do you good …. An experimental study on how to overcome coordination failure in organizations. The American Economic Review, 96(3), 669–693.

Estrategias de evaluación

Para la evaluación del curso los estudiantes deberán subir al aula virtual una relatoría de la sesión o una reseña del documento que revisaron. También es deseable que suban un texto corto sobre la literatura relacionada con su trabajo de investigación. Dado que son 12 semanas, al final los estudiantes tendrán 12 notas, con igual ponderación.

Referencias

Andreoni, J. (1995). Cooperation in public-goods experiments: kindness or confusion? The American Economic Review, 85(4), 891–904.

Brandts, J., & Cooper, D. (2006). A change would do you good …. An experimental study on how to overcome coordination failure in organizations. The American Economic Review, 96(3), 669–693.

Cooper, R., & DeJong, D. (1990). Selection criteria in coordination games: Some experimental results. The American Economic Review, 80(1), 218–233.

Cortés, A., Palacio, L., & Parra, D. (2014). Socios vs. extraños: Identificación de la pertenencia al grupo en la contribución a los bienes públicos. Ecos de Economía, 18(38), 135–155.

Cortés, A., Palacio, L., & Rueda, R. (2011). Actividades religiosas en Bucaramanga: una aproximación desde la economía. Cuadernos de Economía, 30(54), 151 – 169.

Crawford, V., Gneezy, U., & Rottenstreich, Y. (2008). The power of focal points is limited: Even minute payoff asymmetry may yield large coordination failures. The American Economic Review, 98(4), 1443–1458.

Durham, Y., Hirshleifer, J., & Smith, V. (1998). Do the rich get richer and the poor pooer? Experimental test of a model of power. The American Economic Review, 88(4), 970–983.

Estrada, I., Meneses, C., & Palacio, L. (2015). Diseño de mecanismos como herramienta para alcanzar objetivos socialmente deseables. Criterio Libre, 13(22), 23–50.

Fehr, E., & Gächter, S. (2000). Cooperation and punishment in public goods experiments. The American Economic Review, 90(4), 980–994.

Fehr, E., & Schmidt, K. (2017). Adding a stick to the carrot? The interaction of bonuses and fines. The American Economic Review, 97(2), 177–181.

Goeree, J., & Holt, C. (2014). Ten little treasures of game theory and ten intuitive contradictions. The American Economic Review, 91(5), 1402–1422.

Henrich, J., Boyd, R., Bowles, S., Camerer, C., Fehr, E., Gintis, H., & McElreath, R. (2001). In search of homo economicus: behavioral experiments in 15 small-scale societies. The American Economic Review, 91(2), 73–78.

Kahneman, D. (2003). A psychological perspective on economics. The American Economic Review, 93(2), 162–168.

Palacio, L. (2007). Selección adversa en los contratos de acceso a los recursos genéticos. Pensamiento Jurídico, 18, 199–227.

Palacio, L., & Parra, D. (2012). Economía experimental: Un panorama general. Revista Lebret, 4, 277–294.

Palacio, L., & Parra, D. (2014). El dilema de la contribución voluntaria a los bienes públicos. Una revisión de trabajos experimentales. Cuadernos de Economía. 33(62), 123–144.

Palacio, L., & Parra, D. (2015). ¡Tómelo o déjelo! Evidencia experimental sobre racionalidad, preferencias sociales y negociación. Lecturas de Economía, 82(enero-junio 2015), 93–125.

Palacio, L., & Zambrano, A. (2012). Regulación económica de los servicios públicos. El papel de las agencias reguladoras. Revista UIS Humanidades, 40(1), 101–115.

Palacio, L., Cortés, A., & Muñoz-Herrera, M. (2015). The bargaining power of commitment: An experiment of the effects of threats in the sequential hawk-dove game. Rationality and Society, 27(3), 283–308.

Palacio, L., Cortés, A., & Muñoz-Herrera, M. (2015). The strategic role of nonbinding communication. Applied Mathematics, 2015, 11.

Palacio, L., Saravia, I., & Vesga, M. (2017). Juegos en el salón de clase: El mercado de los limones. Revista de Economia Institucional, 19(36), 291–311.354

Palacios-Huerta, I., & Volij, O. (2009). Field centipedes. The American Economic Review, 99(4), 1619–1635.

Proestakis, A., Espín, A., Exadaktylos, F., Cortés, A., Oyediran, O., & Palacio, L. (2013). The separate effects of self-estimated and actual alcohol intoxication on risk taking: A field experiment. Journal of Neuroscience, Psychology, and Economics, 6(2), 115–135.

Rabin, M. (1993). Incorporating fairness into game theory and economics. The American Economic Review, 83(5), 1281–1302.

Roth, A., Prasnikar, V., Okuno-Fujiwara, M., & Zamir, S. (1991). Bargaining and market behavior in Jerusalem, Ljubljana, Pittsburgh, and Tokyo: An experimental study. The American Economic Review, 81(5), 1068–1095.

Schelling, T. (1956). An essay on bargaining. The American Economic Review, 46(3), 281–306.

Smith, V. (1985). Experimental Economics : Reply. The American Economic Review, 75(1), 265–272.

Vallejo, H. (2003). Bases para la elaboración de un artículo publicable como tesis en economía. Documentos Cede, 16.
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Carta de recomendación. Daniel Felipe Parra Carreño

2407

Enero 24 de 2017

Luis Alejandro Palacio García

A quien le interese.

Me complace escribir una carta de recomendación para Daniel Parra, un destacado ex alumno de nuestro programa. Conocí a Daniel durante sus estudios de pregrado en la Universidad Industrial de Santander (UIS) en 2011. Al llegar de mi doctorado me contactó para ser el supervisor de su tesis de pregrado. Desde entonces hemos trabajado juntos en diferentes proyectos. Hemos publicado cuatro artículos en revistas científicas en Colombia y hemos desarrollado dos proyectos de investigación conjunta entre mi universidad (UIS) y la suya (Universidad Católica de Colombia). Así, puedo decir que Daniel es indudablemente un investigador prometedor. Esto se debe esencialmente a tres aspectos principales que caracterizan a Daniel: la creatividad, la disciplina y la cooperación.

La capacidad de aprendizaje de Daniel va de la mano con su deseo de adquirir conocimiento, lo que creo que le llevará a la conclusión exitosa de su tesis doctoral. Fui testigo de su creatividad y curiosidad para la investigación desde la primera vez que nos conocimos. Sus preguntas e intereses eran intrigantes y generalmente más allá del promedio de estudiantes. Por ejemplo, Daniel me trajo, por su cuenta, una idea de investigación para su tesis de pregrado, que consistía en el estudio de la corrupción mediante el uso de la economía experimental. En ese momento el tema estaba alejado de mis intereses, por lo tanto nos enfocamos en la contribución voluntaria a los bienes públicos porque formaba parte de mi agenda de investigación en ese momento. Daniel desarrolló un proyecto interesante y excepcional que fue muy apreciado por los evaluadores y obtuvo la calificación más alta de su cohorte.

Daniel ha desarrollado activamente protocolos experimentales, que contribuyen en gran medida al diseño de nuestros estudios. Además, ha demostrado un gran progreso en el aprendizaje de habilidades técnicas para programar experimentos utilizando el software más destacado para esto (Z-Tree). También ha realizado sesiones experimentales para nuestros estudios, dirigiendo también a los asistentes de investigación que ayudan en nuestro laboratorio.

Entre las características personales que han hecho posible los logros de Daniel son la disciplina para persistir y perseverar a pesar de las limitaciones y condiciones difíciles. Además, Daniel es muy agradable y apreciado por estudiantes y profesores de la Universidad. Estas, entre otras razones, nos han permitido trabajar juntos, porque más allá de su potencial académico, Daniel es una persona con quien es fácil relacionarse y tener una buena interacción personal.

Desde sus estudios de pregrado Daniel ha cooperado continuamente con un grupo de investigación que tenemos en nuestra universidad. El grupo EMAR (Grupo de Estudios en Microeconomía Aplicada y Regulación) está compuesto principalmente por estudiantes de pregrado de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Industrial de Santander. Durante los últimos 5 años, Daniel ha sido activo en la motivación de los estudiantes, presentando su trabajo, y ayudando en la realización de experimentos. Además, ha sido fundamental en la creación de nuestro laboratorio de economía experimental (EMAR-LAB). Así, Daniel ha mostrado colaboración y trabajo en equipo con sus acciones.

Además, el proyecto propuesto por Daniel para sus estudios de doctorado está muy bien pensado. Desde que era estudiante de pregrado mostró un gran interés en el tema de la corrupción y desde entonces ha estado siguiendo la literatura sobre experimentos de corrupción. En ese sentido, se está convirtiendo en un experto en la literatura pertinente en este tema específico. También ayudó mucho que trabajó este tema para su tesis de maestría. Por lo tanto, ha identificado brechas importantes en la literatura que quiere analizar, y tiene una formación en teoría de juegos y métodos experimentales que le permitirán llevar a cabo su proyecto sin ningún problema. De hecho, actualmente estamos trabajando en un proyecto conjunto, estudiando el impacto de la transparencia en la malversación de fondos en un ambiente experimental.

Para resumir, recomiendo completamente a Daniel y sin reservas.

Atentamente

PhD. Luis Alejandro Palacio García

Profesor Asociado

Escuela de Economía y Administración

Universidad Industrial de Santander
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Classroom Games: La búsqueda de rentas y la ineficiencia en las asignaciones de no mercado

2271

La posibilidad de obtener rentas y beneficios económicos de la coyuntura política a menudo incentiva enormemente a los agentes por su adquisición. La competencia implica la utilización de vastos recursos en el proceso, mucha de la literatura sobre el cabildeo y la búsqueda de rentas indica que la probabilidad que tiene un agente económico de obtener dichos beneficios a menudo está relacionada con la proporción del gasto en inversión realizado en obtenerlas; a tal punto que la suma de las inversiones realizadas por todos los agentes económicos, para obtener dichos beneficios, puede a la larga exceder el valor del beneficio mismo.

Una posible solución podría hacer que los costos visibles o los costos de transacción en las actividades de búsqueda de rentas fueran más bajos, no obstante esto más allá de reducir el total de inversiones realizadas por los agentes en búsqueda de rentas, podría simplemente implicar que estos aumentaran el esfuerzo individual que realizan para obtener el premio. Este documento describe un simple ejercicio en el salón de clases que ilustra el grado en que las rentas económicas pueden disiparse. El ejercicio puede utilizarse para fomentar discusiones sobre loterías, subastas, mecanismos de asignación de recursos y posibles métodos que podrían usar burócratas y administradores para reducir los costos implícitos a la búsqueda de rentas.

Los participantes deben dividirse en equipos de inversionistas, donde cada grupo competirá en múltiples rondas por un premio que represen una licitación con beneficios equivalentes  a 16.000 unidades monetarias, cada individuo recibirá una dotación inicial de 100.000 unidades monetarias; que podrá utilizar en cada una de las rondas donde cada participante podrá adquirir un cierto número de tickets de lotería que representará su participación en la misma. Cada ticket tendrá un costo equivalente a 3.000 unidades monetarias, que representa el “papeleo” que debe asumir el individuo para poder participar en la lotería. Es importante mencionar que la probabilidad de ganar la lotería depende tanto de la cantidad de tickets el participante adquiera, como de la cantidad de tickets que han adquirido los demás participantes.

Existen tres variaciones posibles a este juego: la primera variante consiste en reducir el costo del ticket de 3.000 a 1.000 unidades monetarias, esto puede explicarse como la aplicación de un mecanismo que reduce los costos de transacción a los cuales debe enfrentarse el agente económico en su participación. En teoría este cambio debería resultar en una reducción de los tickets que cada agente compra y por ende en una reducción del costo social de la búsqueda de rentas.

Una tercera variación podría ser incluir valoraciones del premio diferenciadas para cada jugador, de modo que se pueda simular el hecho de que cada agente asumirá costos diferentes a la hora de realizar el contrato que se está licitando, en caso de que efectivamente la lotería sea eficiente, el contrato debería ser asignado al sujeto con mayor valoración.  El cuarto y último tratamiento consiste en cambiar el mecanismo de elección del ganador a una subasta inglesa estándar, es decir, asignando el premio al sujeto que realice la puja más alta, donde solo el ganador se vería obligado a pagar su puja. La discusión en los beneficios netos en la ronda final serán más claras si se designa un participante, que no participaría directamente en la subasta y oficiaría como el receptor de los ingresos derivados de la misma. Las instrucciones hacen referencia a dicho sujeto como “el pobre”, la designación de recursos resultantes de la subasta debería evidenciar que las pujas no son gastos, sino transferencias de recursos.

En lo que respecta a la discusión los estudiantes desearán hablar inicialmente sobre las ganancias relativas, así que lo recomendable es preguntar que equipos terminaron con un capital superior a las 100.000 unidades monetarias al finalizar la lotería, la siguiente tarea sería formular una serie de preguntas que lleven a los estudiantes a cuestionarse sobre si las inversiones totales en la lotería superaron el valor del premio, la reflexión debe versar sobre cómo es posible que una lotería con un valor significativo pueda terminar con que uno o todos los miembros terminen en una situación peor, en algunos casos la discusión podría converger a que los costos relacionados con la lotería no necesariamente implican una perdida, dado que los “burócratas” necesitan ingresos también, en una clara alusión a la falacia de la ventana rota, esto podría servir para explicar o facilitar algunos conceptos en lo relativo a la existencia de un costo de oportunidad en dicha inversión.

La discusión en adelante debería contemplar el efecto esperado y el cambio observado de reducir los costos de los tickets, esto es que el número total de tickets adquiridos se incrementó de manera casi proporcional en tanto dichos costos se redujeron, la situación se presta para retomar y discutir de paso ciertos conceptos en lo referente a la elasticidad de la demanda. Esto sin duda puede utilizarse para que los estudiantes puedan recibir una de las lecciones más importantes que pueden extraerse de la economía: el peligro inherente que existe en extraer conclusiones apresuradas sobre el comportamiento de agentes económicos que responden a los incentivos.

Las asimetrías en los valores de las loterías pueden ilustrar otra ineficiencia, además de los efectos de la búsqueda de rentas, el premio no necesariamente será asignado al participante que más lo valore, los estudiantes sugerirán ciertos mecanismos para solucionar el problema dentro de los cuales, la subasta podría estar incluida, dado que en esta el participante con la valoración más alta podrá pujar más y por tanto el mecanismo permitirá asignar el premio a quien lo valore más, es decir asignar la licitación a quien pueda producir de manera más eficiente, además de reducir los costos subyacentes a la búsqueda de rentas, gracias a que en la subasta, las ganancias irán al jugador designado como “el pobre”.

En un principio, puede discutirse sobre las situaciones en las cuales la subasta ha sido utilizada de manera efectiva, aunque después probablemente puedan surgir cuestionamientos en lo referente a la justicia; por ejemplo si los estudiantes pudiesen pujar con dinero por el derecho de registrarse primero a clases, los estudiantes más adinerados recibirán mayores privilegios. Es recomendable mencionar situaciones donde son poco práctico, o poco ético, subastar ciertas cosas.

Se puede explicar a los estudiantes que una lotería es una buena representación de los modelos que los economistas usan para pensar en competencias basadas en esfuerzo, pero no es necesariamente es el único mecanismo existente. Se supone que existen  agentes más o menos calificados para licitar un contrato con el gobierno, y la decisión que es discrecional del gente que representa el Estado, depende de cosas como una buena presentación, papeleo extensivo o la de aplicar a tiempo, además de otros costos. Si dichos participantes invierten la misma cantidad de recursos en actividades de cabildeo, entonces todos deberían tener las mismas probabilidades de recibir el premio igual que en la lotería. Finalmente el ejercicio podría ser utilizado para calcular el equilibrio de Nash en dicho juego.

Nota. Este texto es un resumen de las ideas expuestas en:

Goeree, J., & Holt, C. (1999). Classroom games: Rent-seeking and the inefficiency of non-market allocations. Journal of Economic Perspectives, 13(3), 217–226.
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z-Tree License Agreement

2270

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  1. LICENSE FEE

3.1 UZH does not charge a license fee for the use of the Software as set out herein.

3.2 In return for the license YOU undertake to mention the name of the Department of Economics of the University of Zurich as well as the name z-Tree and to cite the following article in all publications in which results of experiments conducted with the Software are published:

Urs Fischbacher, z-Tree: Zurich Toolbox for Ready-made Economic Experiments, Experimental Economics 10(2), 171-178.

  1. TERM

4.1 This Agreement becomes effective at the moment You are authorized by UZH to download the Software. This Agreement is valid for the duration of one year and shall thereafter continue for subsequent one-year periods unless terminated by any party giving not less than three months advance notice of such termination prior to the expiration of the initial or any subsequent one-year terms. In case of material violation of this agreement by You, UZH is entitled to terminate this agreement immediately.

4.2 Should this agreement be terminated, irrespective of the reasons, You shall refrain from all and any use of the Software and delete and/or destroy all copies of this Software.

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6.5 Should some or several provisions of this Agreement be ineffective or invalid, or should there be an omission in this Agreement, the effectiveness, respectively the validity of the remaining provisions shall not be affected thereby. An ineffective, respectively, invalid provision shall be re-placed by the interpretation of the agreement which comes nearest to the economic meaning and the envisaged economic purpose of the ineffective respectively, invalid provision. The same applies in the case of a contractual gap.

6.6 The terms stipulated in this Agreement may not be modified in any way without the mutual consent of the parties in writing.

6.7 THIS AGREEMENT SHALL BE GOVERNED BY THE LAWS OF SWITZERLAND. Any dispute arising from or in connection with this Agreement will be finally settled by the courts of Zurich, Switzerland.

Nota. Este texto fue tomado de:

http://www.ztree.uzh.ch/static/doc/LICENSE.txt

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2041. Noticia: “EMAR-LAB” UIS

¿La economía como una ciencia experimental?

2268

Bryan Snehider Díaz

Según el diccionario de la real academia de la lengua española, la ciencia es un sistema ordenado de conocimientos que se obtienen por medio de la observación y la experimentación, donde a partir de los mismos se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes haciendo uso de un método científico. La experimentación juega un papel fundamental en la obtención de conocimiento científico, esta consiste en estudiar un fenómeno en un ambiente controlado, aislando todas las variables que puedan incidir en él para poder deducir la causa o causalidad del fenómeno en cuestión.

La naturaleza y complejidad de los fenómenos que pueden ser observados es difuso, pero más allá de los fenómenos físicos, y químicos, más allá de electrones, sistemas de ecuaciones cuánticos y variables complejas, en el umbral de lo difuso y de lo complejo se encuentra el hombre. Es por ello que muchas ciencias sociales han tenido que conformarse con la elaboración de teorías basadas llanamente en la observación y en la creación de estructuras lógicas de difícil contrastación, que han limitado poderosamente la capacidad de estas a la hora de ofrecer respuestas confiables en la tarea de entender la conducta y la naturaleza humana.

A pesar de todo esto, algunas ramas  del las ciencias sociales, dentro de las cuales se incluye la economía, han incursionado en la experimentación, intentando bajo ciertos protocolos procedimentales reproducir en un ambiente controlado situaciones interesantes en términos científicos, con objetivo de capturar de la manera más exacta posible la naturaleza de la respuesta humana en ciertos ambientes. Dentro de estos intentos es posible localizar a la economía experimental que en el espectro de la teoría ha intentado reproducir situaciones con contenido económico al interior de un laboratorio con el objetivo de explicar y contrastar las teorías propuestas; para esto fue indispensable la construcción de todo un sistema epistemológico con el cual entender la racionalidad humana que hasta entonces había sido abordada por la economía de una manera ciertamente rígida e inapropiada.

La mayor parte de las ciencias evolucionaron al amparo de la ilustración, un movimiento intelectual que creía firmemente en el progreso basado en el uso de la lógica y en el descubrimiento de leyes universales, cuya comprensión permitiría la construcción de un orden científico, social y económico sin precedentes. Este movimiento tiene su raíz en una variada ramificación de corrientes filosóficas, entre las cuales podemos identificar el racionalismo filosófico, ideado inicialmente por René Descartes. La lógica de Descartes, que describe muy bien la naturaleza de la ilustración, es que todas las construcciones sociales y científicas relevantes eran el resultado de un ejercicio consciente de la lógica, esta es la naturaleza del afamado racionalismo constructivista.

Con este espíritu las grandes ciencias, al amparo de un grupo selecto de mentes iluminadas, lograron extender sus raíces y tejerlas cuidadosamente al interior de los círculos sociales y políticos más importantes de la sociedad moderna. Pronto dicha curiosidad se extendió más allá de los fenómenos propios de las ciencias naturales y se dirigió a la conducta, pensamiento, y racionalidad del ser humano, cuyo primer gran exponente, en lo que a economía respecta, fue el filósofo escoces Adam Smith, que en un esfuerzo increíble logró utilizar una dialéctica impecable para  explicar  lo que a su parecer era la naturaleza económica y moral del ser humano.

Pero más allá de eso existe al interior de los seres humanos otro orden racional, que los científicos sociales hasta hace poco no habían sido capaces de entender, un orden que puede observarse y sentirse al caminar al interior de un suburbio a media noche donde dealers y prostitutas caminan de una acera a otra intentando resguardarse del frío, cuyas raíces pueden seguirse hasta días negros y sombríos como el afamado jueves negro, cuando el sonido que indicaba el cierre de la bolsa dejaba, sin razón lógica aparente, a miles de personas en la quiebra, y que puede incluso olfatearse y sentirse cuando un maestro del piano interpreta su más perfecta y apreciada pieza musical. La lógica sobre la que hemos erigido nuestra civilización, lo que Vernon Smith (2005) denominó racionalidad ecológica.

Para entender correctamente a lo que Smith hace referencia con racionalidad ecológica hay que dar un par de pasos atrás y enfocarnos primero en lo dicho por el economista e historiador norteamericano Douglass North. Para North los intercambios económicos se fundamentan en más que la racionalidad, los intereses y la escasez relativa de los bienes, sino que además su eficiencia dependía de los acuerdos sociales que las personas idean para poder llevarlos a cabo, es decir en las instituciones. En un inicio la lógica de North (1995) puede parecernos demasiado abstracta, porque en últimas aquello que podemos observar al interior de un mercado son personas, mercancías y precios, pero si nos detenemos a observar cuidadosamente cada elemento presente en una transacción no tardaremos en identificar estos arreglos a los que la literatura económica ha denominado como instituciones.

Si analizamos detenidamente, una persona que asiste a un mercado a intercambiar mercancías, lo primero que podremos identificar es que esta intercambiará un fajo de papeles sellados sin utilidad aparente por mercancías útiles para la supervivencia en el sentido primitivo de la palabra, tales como alimentos, víveres, herramientas, etc. Lo segundo que podremos identificar es que dicha persona sabía que si quería adquirir dichas mercancías debería dirigirse al lugar en cuestión y no a otro, además de esto la persona ha decidido llevar dichos papeles, en vez de entrar con un arma en las manos y obligar al tendero a darle lo que necesita, todo esto surge gracias a un acuerdo tácito al que han llegado las personas a la hora de intercambiar mercancías y cuya naturaleza define también la naturaleza de la actividad económica.

Estos intercambios son dinámicos y evolucionan a lo largo del tiempo, es decir su funcionamiento tiende a adaptarse cuidadosamente a las necesidades del medio. Por ejemplo, el acuerdo a la hora de intercambiar solía ser entregar mercancías por mercancías, después metales por mercancías y al sol de hoy, solemos entrar a un mercado y no entregar nada a cambio, solo una promesa de pago. Una institución puede surgir según Vernom Smith de una situación en la cual algunas personas encuentran más fácil solucionar conflictos por medio de normas de buena comunidad, que acudiendo a los tribunales, pagando abogados y asumiendo el costo de un largo proceso judicial.

Un sistema ecológico por ende es un sistema no planeado que consta de determinados procesos evolutivos, tales como normas, tradiciones y “moralidad”, dicho sistema se caracteriza por prescindir en mayor o menor medida del razonamiento constructivista, pero no necesariamente por ello es menos eficiente, esto deja una gran lección, y es que las personas haciendo uso de la retrospección y de la experiencia, pueden realizar tareas de manera más eficiente, economizando tiempo y esfuerzo, como por ejemplo un malabarista al interpretar un truco, o un experto de la guitarra componiendo una nueva pieza. La racionalidad ecológica hace referencia al uso de todo el arsenal científico disponible para observar, identificar y comprender estos arreglos e incluir en los modelos teóricos la naturaleza evolutiva de los arreglos sociales que amplían el rango explicativo y predictivo de la teoría formal.

Allí es donde puede apreciarse a cabalidad  la importancia del laboratorio experimental que permite, por medio de ciertos procesos metodológicos, comprender el impacto y el comportamiento de los individuos sometidos a un grupo determinado de reglas e instituciones, además de permitirnos una comprensión más cercana de la manera en que estas surgen y del modo en que las personas responden a dichos incentivos. Esto nos lleva a identificar ciertos patrones de conducta en los individuos y por tanto a incorporar en nuestros modelos constructivistas factores que los acerquen más a una certera predicción de la realidad. Además dota a la economía de la capacidad de realizar experimentos que permitan, controlando ciertas variables, entender de una manera más exacta ciertos fenómenos económicos.

El paradigma de investigación al interior de las ciencias económicas se ha venido transformando a lo largo del tiempo, la cuestión no es ocultar los enormes éxitos predictivos de los modelos tradicionales, olvidándonos que estos dieron la base para que otras metodologías pudieran ser exploradas en tanto encontrábamos fallos importantes en sus predicciones, sino enfocarnos en explotar estas nuevas metodologías para dotar a la investigación en economía de herramientas más precisas y mejor adecuadas a la nueva realidad y a las respuestas que esta exige.

Bibliografía

Siegel, S. y Fouraker, L. E. (1960): Bargaining and group decision making: Experiments in bilateral monopoly, McGraw-Hill, Nueva York.

North, D. C. (1995). Instituciones, cambio institucional y desempeño económico. (F. de C. Económica., Ed.). México D.F.

Smith, V. L. (2005). Racionalidad constructivista y ecológica en economía (*), 197–273.
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Las transacciones en el patio, o el origen del comercio y el robo

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En la plaza del barrio, el dueño de la pelota se hace además en cierta medida dueño del juego. Le da privilegios como decidir el armado de los equipos, no ser arquero y declarar cuándo termina el partido. Estas atribuciones también pueden ser carta de negociación. Gustavo Faigenbaum, en su viaje al país de la niñez, investigó durante meses los trueques, regalos y demás transacciones que ocurrían en el patio de una escuela primaria. Estudiando el intercambio de figuritas descubrió que incluso en el mundo supuestamente ingenuo del patio de los niños, la economía se formaliza. Con la edad, los préstamos y las cesiones sobre valores futuros y difusos dan paso a los intercambios exactos, a la noción de dinero, la utilidad y el precio de las cosas.

Como en el mundo de los adultos, no todas las transacciones en el país de los niños son lícitas. Hay robos, estafas y traiciones. La conjetura de Rousseau es que las reglas de la ciudadanía se aprenden en la discordia. Y es en el patio, más inocuo que la vida real, donde se arma un caldo de cultivo para poder jugar el juego de la ley.

Las observaciones de Wynn y compañía sugieren que los niños muy pequeños ya deberían poder esbozar razonamientos morales. En cambio, el trabajo de Piaget, heredero de la tradición de Rousseau, indica que el razonamiento moral se da solo a partir de los seis o siete años de vida. Gustavo Faigenbaum y yo pensábamos que ambos deberían tener razón. Nuestra gesta era, entonces, unir a distintos próceres de la historia de la psicología. Y, de paso, entender cómo los chicos se convierten en ciudadanos.

  • El juego que le propusimos a un grupo de chicos de entre cuatro y ocho años empezaba observando un video con tres personajes: uno tenía chocolates, otro se los pedía prestados y el tercero se los robaba. Luego hacíamos una serie de preguntas para medir distintos grados de profundidad de la comprensión moral; si preferían ser amigos del que robó o del que tomó prestado (y por qué), y qué tenían que hacer el que robó los chocolates para que las cosas volvieran a estar bien con el que fue robado. Así indagamos sobre la noción de justicia en las transacciones en el patio.

Nuestra hipótesis era que la preferencia por el que toma prestado sobre el que roba, una manifestación implícita de preferencias morales (como en los experimentos de Wynn), ya debía estar establecida incluso para los chicos más pequeños. En cambio, la justificación de estas opciones y la comprensión de qué hay que hacer para compensar los daños causados (como en los experimentos de Piaget) deberían forjarse durante el desarrollo más avanzado.

Eso es exactamente lo que sucedió. Ya en la sala de cuatro años, los chicos prefieren jugar con el que toma algo prestado que con el que lo roba. Hilando más fino, descubrimos también que prefieren jugar con uno que roba con atenuantes que con uno que lo hace con agravantes.

Pero lo más interesante es lo siguiente. Cuando a un niño de cuatro años le preguntamos por qué elegía al prestamista en lugar del ladrón o al que roba con atenuantes en lugar del que roba con agravantes, dio respuestas del tipo “porque es rubio” o “porque me gustaría que sea mi amigo”. Es una suerte de gobierno moral completamente ciego a sus causas y razones. En cambio, los chicos más grandes eligen al “más noble” de los personajes y esgrimen razones morales, protojurídicas, para explicar su elección. ¿Nuestro veredicto en un juicio salomónico que parecía irresoluble entre Wynn y Piaget? Ambos tenían razón.

Pero todo experimento conlleva sus sorpresas en aspectos insospechados de la realidad. Esta no fue la excepción. Gustavo y yo concebimos el experimento para estudiar lo que denominamos el costo del robo. Nuestra intuición era que los chicos responderían que el que robó dos chocolates debería devolver los dos tomados más otros tantos que sirvieran como indemnización para reparar el daño. Pero esto no sucedió. La gran mayoría de los chicos consideró que el ladrón tenía que devolver exactamente los dos chocolates que había robado. Es más, cuanto más grandes eran los chicos, la fracción de los que abogaban por una retribución exacta aumentaba.

Nuestra hipótesis era errónea, los chicos son mucho más dignos moralmente que lo que habíamos imaginado. Entienden que el ladrón cometió una infracción, que tiene que repararla devolviendo lo que robó y con un correspondiente pedido de disculpas. Pero el costo moral del robo no se resuelve en la misma moneda de la mercancía robada. En la justicia de los niños no hay fianzas que absuelvan el crimen.

Si pensamos las transacciones infantiles como un modelo de juguete del derecho internacional, este resultado, en retrospectiva, es extraordinario. Una norma implícita y no siempre respetada en los conflictos internacionales es no escalar en las represalias. Y la razón es simple. Si uno roba dos y, como consecuencia, el otro exige cuatro, el crecimiento exponencial de esta suerte de represalias resulta nocivo para todos. Incluso en la guerra hay reglas, y regular la escalada de represalias (que, por supuesto, tiene grandes excepciones en la historia de la humanidad) es un principio que asegura un mínimo de contención de la violencia.

Nota. Este texto fue tomado de: Sigman, M. (2015). La vida secreta de la mente. Buenos Aires: Debate.
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