El lado oscuro de la creatividad

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José Dorridt Mejía Rey

Dan Ariely en su libro llamado “por qué mentimos” nos hace caer en cuenta que la creatividad tiene dos caras, porque, aunque la creatividad aumenta nuestra capacidad para resolver problemas creando nuevas posibilidades y diferentes enfoques para dar soluciones, también tiene su lado oscuro, porque esa misma creatividad, de igual manera, nos permite encontrar nuevos caminos para evadir las reglas (Ariely, 2012).

Igualmente Ariely nos muestra a lo largo del libro que la clave de la deshonestidad radica en el hecho de nuestra tendencia como seres humanos a sacar provecho del engaño, pero sólo un poco; somos deshonestos hasta el punto dónde aún nos consideramos a nosotros mismos personas honestas y morales. Pero es aquí donde la creatividad nos puede echar una mano, ya que nos puede ayudar a encontrar o crear nuevas historias (para nosotros mismos) que nos permitan ser aún más deshonestos pero continuar considerándonos personas honradas (Ariely, 2012).

Gracias a la creatividad hay personas que hacen uso de las nuevas tecnologías de la información para crear nuevos servicios y ven oportunidades de negocios distintas aún en mercados ya saturados, como es el caso de las plataformas digitales que aprovechan lo que hoy se conoce como la nueva “economía colaborativa”, por ejemplo la famosa empresa UBER. Pero se podría llegar a argumentar que también ha sido la creatividad la que ha ayudado a crear estos nuevos modelos de negocios de una forma que se “salta” la regulación existente para el servicio público de transporte terrestre automotor individual de pasajeros en vehículos taxi en Colombia y en todos los países donde opera UBER actualmente.

Podemos observar desde dos puntos de vista opuestos estos nuevos modelos de negocio creados por las nuevas empresas basadas en plataformas digitales como UBER, por un lado han mejorado la calidad del servicio y la seguridad de los usuarios, pero por otro lado son ilegales ya que entran a competir directamente en un sector altamente regulado, el servicio público de transporte terrestre automotor individual de pasajeros en vehículos taxi, sin acatar ni las leyes ni las normas de cada país (opera en más de 70 países).

Ahora, desde el punto de vista de los usuarios creo que también podemos utilizar nuestra creatividad para justificarnos a nosotros mismos el uso de un sistema de transporte ilegal, diciéndonos que no somos personas deshonestas porque pagamos por un servicio que se nos presta, y de esta forma trasladamos el problema de la deshonestidad a los demás (el gobierno, la plataforma UBER y los conductores dueños de los vehículos); pero estamos desconociendo hechos como que la plataforma UBER no está pagando impuestos por la utilización de las vías que son un bien público, y que son necesarias, porque la infraestructura para el transporte terrestre de pasajeros tiene una capacidad limitada, y ampliarla, o realizar mantenimientos preventivos y correctivos a lo largo del tiempo tiene unos costes muy elevados (Econom & Transporte, 2003). Tampoco la empresa UBER está pagando seguridad social y demás parafiscales a los conductores, ni está asumiendo al menos una parte de los costos en los que incurre una persona que compra un vehículo nuevo para el uso particular, pero que en realidad le da un uso de servicio público que beneficia a UBER.

Según nos cuenta Ariely, existen ejemplos de cómo las nuevas tecnologías siempre traen consigo asociadas nuevas formas de deshonestidad, da el ejemplo que una de las primeras funciones que las personas deshonestas encontraron para el servicio de correo de los Estados Unidos fue vender productos que no existían, y sólo con el aprendizaje sobre las nuevas tecnologías con el pasar del tiempo se llegó a crear el contundente conjunto de regulaciones que encontraron solución a dicho problema y que ahora garantizan el servicio con calidad, eficiencia y confianza. Ariely también nos muestra cómo las personas cuando trabajan en grupo o en entornos colaborativos (como lo es el modelo de negocio de UBER) tienden a aumentar su nivel de deshonestidad por el sentimiento altruista que tenemos los seres humanos de que si alguien más (aunque no lo conozcamos, como muestran sus experimentos) se beneficia con nuestra acción deshonesta, tendemos a permitírnosla y justificárnosla (como si se tratara de un complejo de “Robin Hood” lo llama él) porque nos creemos buenas personas que nos preocupamos por el bienestar de quienes nos rodean (Ariely, 2012).

Por lo tanto, la creatividad es algo que todas las personas y empresas debemos continuar buscando, promoviendo y admirando, porque a pesar que trae consigo sus dos lados de la moneda, es gracias a esos dos lados que el mundo ha cambiado, nuevos productos y nuevos servicios se han creado a lo largo de la historia, cambiando nuestra forma de vivir (a veces para mejorar, otras veces no estamos tan seguros), y es tarea de los entes reguladores del Estado crear las normas y las leyes para aprovechar las ventajas de la creatividad y para controlar las desventajas del lado oscuro de la misma.

Bibliografía

Ariely, D. (2012). Por qué Mentimos. Barcelona: Planeta S.A.

Econom, R. D. E., & Transporte, D. E. L. (2003). Economía del transporte, 1–20.
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Formulación de agendas de ciencia y tecnología para las provincias de Guanentá y Comunera en el departamento de Santander – Colombia

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Francisco Javier Sequeda Meza

Uno de los tópicos en el debate actual sobre la ciencia y la tecnología consiste en determinar que tanto han servido para configurar a las sociedades modernas y trasformar a las tradicionales. Los progresos científicos como también tecnológicos han modificado radicalmente la relación del hombre con la naturaleza y la interacción entre los seres vivos. Hoy en día la ciencia y la tecnología calan los niveles más altos en la sociedad actual.

La ciencia y la tecnología no se pueden estudiar fuera del contexto social en el que se manifiestan. Entre la ciencia y la tecnología existe un claro estado de simbiosis; en otras palabras, conviven en beneficio mutuo. Aunque el efecto de ambas actuando conjuntamente es infinitamente superior a la suma de los efectos de cada una actuando por separado.

En el marco de la formulación de agendas de ciencia y tecnología para las provincias de Guanenta y Comunera, tal como se evidencia en el desarrollo de esta investigación, cabe resaltar los cambios que se han presentado en el desarrollo moderno de cada territorio y como se involucran otros aspectos relacionados con cultura, agricultura y economía.

Esta investigación nos muestra dos aspectos generales sobre la agenda de ciencia y tecnología para las provincias, teniendo como punto de partida sectores diferentes enfocados en el uso de la ciencia y la tecnología para la solución de problemas y demandas y otro punto humanista en done la ciencia y la tecnología se transforma como base en el ámbito social.

De esta manera, la Agenda de Ciencia y Tecnología se convierte en un instrumento de trabajo del quehacer cotidiano hacia el cambio socio cultural y hacia la creación de nuevas oportunidades económicas. Esta frase la resalta los investigadores dándole la importancia que tiene la ciencia y la tecnología como la base en la transformación de problemas sociales y culturales, está claro que, entre la ciencia, la tecnología, y la sociedad, existe una estrecha relación. Y esta estrecha relación podría considerarse hoy en día como indestructible; es decir, en nuestros tiempos la sociedad está tan ligada con estos dos señores que es imposible de separarlos. No tanto imposible de separarlos, sino, que serían muy difícil de separar.

Un aspecto importante a resaltar se basa en que para que el esfuerzo de planeación trascienda verdaderamente y pase a concretarse en la realidad, la agenda de ciencia y tecnología se debe socializar a un mayor número de actores estratégicos del sector público y privado, de tal forma que la ejecución de la misma se vuelva un compromiso institucional y sea respetada como un mandato de la comunidad.

Los autores determinaron una constante en las comunidades provinciales y es que, para empezar a fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas locales, es necesario iniciar en forma urgente la formación básica de los docentes de las instituciones educativas para que se conviertan en multiplicadores del espíritu investigativo y promuevan la utilización del conocimiento entre niños y jóvenes.

De esta forma, y según el párrafo anterior se puede afirmar que el estudio trasciende a un ámbito local pero que en al ámbito nacional existen estrategias que se gestan con objetivos similares al de la investigación, entre varias existentes se pueden destacar dos que tienen que ver con la tecnología como punto de referencia para cambiar realidades y mejorar la calidad de vida de la población. Una de ellas es Computadores para Educar, que busca mejorar la calidad de vida en los diferentes rincones del país, llevando la tecnología a los lugares más apartados con el fin de que la población interactúe con la tecnología y adicionalmente ofreciendo programas de capacitación docente con el fin de empoderarlos de la tecnología y enseñarles a hacer sus clases más dinámicas y divertidas, gestando un ambiente de aprendizaje no tradicional en el que los niños pueden a prender jugando a través de los contenidos precargados con los que cuenta cada una de las tabletas entregadas, una nueva forma de aprendizaje se gesta a través de la ciencia y la tecnología ofrecida por este programa, lo que permite que los paradigmas cambien y la población se acerque cada vez más al mundo globalizado.

La segunda de ellas denominada Gobierno en Línea, una estrategia que promueve a través de las entidades territoriales del país la participación ciudadana y trasparencia, la primera de ella como eje principal para la construcción de planes, políticas y agendas en las cuales la opinión de la comunidad es de vital importancia para gestar propuestas sostenibles y trasparentes que permita que el municipio y su población mejoren su calidad de vida y se visibilicen al mundo a través de las tecnologías de la información y la comunicaciones.

Lo anterior, deja en evidencia que tal y como lo plantea el artículo en estudio, la planeación participativa es un elemento dinamizador del desarrollo social, pues al empoderar a las comunidades de las agendas, programas o planes éstas serán multiplicadoras e involucrarán la mayor cantidad de personas a través de procesos participativos que permitan ofrecer soluciones a los problemas y necesidades locales.

Para concluir y como idea central del articulo estudiado, para la construcción de agendas locales, se debe llevar acabo procesos estratégicos que involucren diferentes actores dentro de los cuales la participación se encuentra profundamente vinculada con el desarrollo humano sostenible y social, siendo una de las claves en las que se sustentan las Políticas Sociales vinculadas con la integración social. El carácter interdependiente de los problemas y las transacciones entre actores requiere de la implementación y gestión de programas y proyectos estratégicos, integrales, transversales y participados, cuyos propietarios y protagonistas sean los ciudadanos. El referente de “red” permite describir y analizar la compleja, dinámica y diversa amalgama cívica e institucional y avanzar hacia estrategias de gestión de los asuntos colectivos en el ámbito municipal que ofrezcan soluciones a las realidades locales.

Referencias

Cote, C., & Ardila, H. (2007). Formulación de agendas de ciencia y tecnología para las provincias de Guanentá y Comunera en el departamento de Santander Colombia. Gerencia Tecnológica Informática, 6(15), 59–72.

La participación ciudadana en el ámbito local, eje trasversal del trabajo social comunitario. Enrique Pastor Seller.

La influencia de la participación ciudadana en las políticas públicas: El caso de la Política Habitacional Chilena. M. Olaya Grau Rengifo

http://www.computadoresparaeducar.gov.co

http://www.gobiernoenlinea.gov.co

http://www.ciudadanointeligente.org
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Resumen del artículo: ¿Cuánto se encarecieron los medicamentos entre 2000 y 2010 en la ciudad de Bucaramanga?

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Liliana Marcela Palacio Rodríguez

El presente texto se basa en el artículo del profesor Jorge Navarro España, quien es docente de tiempo completo de la Universidad Industrial de Santander y del estudiante de último semestre de Economía y Administración Daniel F. Parra Carreño; el trabajo se denomina: ¿Cuánto se encarecieron los medicamentos entre 2000 y 2010 en la ciudad de Bucaramanga?

La llegada de la industria farmacéutica a   Colombia es de vieja data, así como lo es las constantes quejas que tienen los usuarios respecto a los altos costos de los medicamentos en Colombia. A pesar de que los medicamentos son declarados como un bien social por la Política Farmacéutica Nacional, los altos costos de los mismos no permiten un acceso equitativo a los usuarios.

Con relación al costo del medicamento es importante considerar su clasificación: el genérico normalmente es más barato que el comercial, porque en términos generales, el primero es producto de una fórmula ya existente, mientras el segundo es producto de investigaciones, patentes y demás, que se suman al costo final del medicamento.

Haciendo eco de las constantes quejas de los consumidores respecto al alto costo del medicamento, es pertinente preguntarse por la actuación y responsabilidad de las autoridades competentes de la vigilancia inspección y control de los precios de los medicamentos en nuestro país.

El propósito inicial del texto de Navarro y Parra es abrir la discusión en torno a los precios de los medicamentos en la ciudad de Bucaramanga, ya que según los autores es poco o nada lo que se ha escrito del tema. Para ellos el debate ha estado ausente en lo que refiere a las políticas públicas.

En cuanto a la metodología, objetivos y alcances, en este ensayo argumentativo se pretende analizar lo ocurrido con la inflación de los precios de los medicamentos en Colombia, entre 2000 y 2010 con respecto a la evolución de los precios, o de los índices de precios, además de analizar si el alza de precios fue excesiva. Adicionalmente muestra que las tendencias de los precios de los medicamentos en Bucaramanga son decrecientes en el periodo analizado.

Los  autores señalan en su texto, a manera de conclusión, que la subida de los precios de los medicamentos tiene implicaciones sobre la sociedad, es decir, se refieren a los precios como un ejercicio de poder de mercado en cada una de las etapas de comercialización del producto, además de incrementos en el costo del sistema de salud pública, que según ellos es un tema polémico, en cuanto a los diferentes escándalos de los que han sido actores las diferentes empresas prestadoras de salud y mayores gastos para asegurar la salud del paciente.

Adicionalmente los investigadores señalan el hecho de que los precios de los medicamentos hayan subido más aprisa en los estratos bajos y medios implican efectos regresivos en términos de ingresos, es decir, cada vez menos para los pobres y más para los ricos, ampliando la brecha social.  Lo que se observa en el país es alza de precios que en relación con el ámbito internacional resultan excesivos. Por tal motivo los autores sugieren la pertinencia de un estudio sobre los costos de los insumos y un mayor control de las autoridades competentes.

Bibliografía

Navarro, J., & Parra, D. (2012). ¿Cuánto se encarecieron los medicamentos entre 2000 y 2010 en la ciudad de Bucaramanga? MedUNAB, 14(3), 151–159.

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Acciones estratégicas del MEN para fomentar el uso y apropiaciones de las TIC en la educación superior colombiana

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Ivama Luz Chona Rodríguez

El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Educación Nacional (MEN), llevó a cabo valiosos esfuerzos para promover la producción y gestión de Objetos de Aprendizaje durante el periodo 2004 a 2012, como una estrategia para fomentar el uso y apropiación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación TIC, especialmente orientadas a la educación superior (MEN, 2012). Esta iniciativa estaba encaminada principalmente a la producción, uso y apropiación de Contenidos Educativos Digitales. Contexto que permite dibujar una línea en el tiempo, que hace un recorrido a través de la estrategia de Objetos de Aprendizaje, mediante acciones representativas de la dinámica nacional.

En el ámbito nacional, en el año 2004, fue creado por el Gobierno Nacional el Portal Educativo Colombia Aprende (MEN, 2011), surge como una iniciativa para elevar el nivel de educación en el país, pues oferta contenidos e información de actualidad para los actores de las comunidades educativas. Tiene servicios de proveedores externos, recursos digitales, bases de datos y estadísticas nacionales e internacionales: sus recursos están catalogados por asignatura, niveles de escolaridad, competencias, así como por el formato digital de los mismos. Iniciativa que contaba con 4.797 recursos nacionales y 2.814 internacionales.

En 2005 se llevó a cabo el Primer Concurso Nacional de Objetos de Aprendizaje, en el marco del proyecto de ampliación de cobertura e integración de nuevas metodologías y tecnologías en la educación superior del MEN, con el apoyo Universia (UNIVERSIA, 2012) y Red Mutis. Buscó consolidar por primera vez un conjunto de objetos de aprendizaje dirigidos a la educación superior, relacionados con Núcleos Básicos de Conocimientos- NBC.

En 2006, se originó el proyecto de Catalogación de Objetos de Aprendizaje en Instituciones de Educación Superior, se dividió en dos etapas distintas pero complementarias: la primera, de carácter conceptual, ante la diversidad y ambigüedad conceptual en materia de OA, se reconoció la necesidad de construir un marco conceptual  nacional, basado en argumentos y consensos académicos y, la segunda de naturaleza práctica, orientados a la generación de una red federada de repositorios institucionales. Este es el inicio formal de la estrategia del Banco Nacional de Objetos de Aprendizaje, logrando una catalogación de 1.742 Objetos, 106 OA y 1636 objetos informativos.

En 2007, la Red de Catalogación de Objetos de Aprendizaje en Colombia Aprende, fue un espacio on-line de comunicación, aprendizaje y realizar un acompañamiento con el fin de monitorear la metas propuestas. Se conformó con 12 IES como: Corporación Universitaria Minuto de Dios, Bogotá D.C., Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Universidad de Antioquia, Medellín, Universidad de la Sabana, Chía, Universidad de los Andes, Bogotá D.C., Universidad del Norte, Barranquilla, Universidad del Valle, Universidad EAFIT, Medellín, Universidad Nacional, Bogotá D.C., Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), Bogotá D.C., Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja y Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín.

En 2008, para dar continuidad al acompañamiento de los docentes, se implementan los Talleres de Producción de Objetos de Aprendizaje; encargados del fomento de competencia tanto pedagógicas como en uso y aprovechamiento de las tecnologías a nivel de las IES. Es decir, estos se encargan de difundir claves para la producción y búsqueda de OA.

En 2009, se da la propuesta de formación a través del diseño y desarrollo de un Diplomado en materia de Objetos de Aprendizaje, por una alianza estratégica internacional entre el MEN, la Red Nacional Académica de Tecnología Avanzada-RENATA y la Corporación Universitaria para el Desarrollo de Internet A.C. (CUDI), de México, permitió consolidar una propuesta de formación (RENATA, 2009).

En 2010, teniendo en cuenta las experiencias desarrolladas, se da una serie de análisis, que permitieron establecer las posibilidades para reorientar la estrategia de OA liderada por el MEN, dando paso así al Replanteamiento de la Estrategia de Repositorios; para ello se replantearon algunos de sus componentes y se propusieron ajustes en algunas de las acciones desarrolladas por las Instituciones de Educación Superior en la gestión de sus Bancos de Objetos.

En síntesis, en Colombia el Ministerio de Educación Nacional, ha desarrollado actividades particulares y conjuntas para fomentar la producción continua de Contenidos Educativos a través de Recursos Digitales, por medio de diferentes acciones que permite obtener un crecimiento continuo, con el apoyo de instituciones que han participado. Esta iniciativa es un paso más hacia la consecución de un acuerdo nacional entorno a la promoción del acceso público al conocimiento, aspecto prioritario y estratégico para fortalecer la educación de calidad.

Bibliografía

MEN. (2011). Informe de Gestión “Proyecto de Innovación Educativa con Uso de Nuevas Tecnologías en Educación Superior 2004-2011”. Cundinamarca. Colombia: Graficos Servicios Integrados.

MEN, M. d. (2012). Recursos Educativos Digitlaes Abiertos. Colombia. Cundinamarca.COlombia: Graficando Servicios Integrados.

RENATA. (2009). Acuerdo de Colaboración para la realización del programas de capacitación CUDI-RENATA, en ateria de objetos de aprendizaje. Bogotá, Colombia.

UNIVERSIA. (2012). Proyecto de referencia internacional en Responabilidad Social Corporativa de Banco Santnader.

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El conocimiento: La principal fuerza de convergencia en américa latina

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Laura Fernanda Santander Gualdrón

Es bien sabido que América Latina y el caribe es indicado como una región que tiene bajos niveles de inversión en ciencia, tecnología e innovación, especialmente si estos niveles se contrastan con los de otros países que han sabido responder a las demandas de las nuevas realidades globales. Tomas Piketty en su obra más influyente afirma que dentro de los mecanismos que empujan hacia la convergencia y van en sentido de la reducción de las desigualdades, está lo que él llama la principal fuerza de convergencia. “Es el proceso de difusión de los conocimientos y de inversión en la capacitación y la formación de habilidades, el mecanismo central que permite al mismo tiempo el aumento general de la productividad y la reducción de las desigualdades tanto en el seno de los países como entre ellos” (Piketty, 2014, p. 532)

El tema central de este ensayo gira en torno a la ausencia evidente en nuestra región latinoamericana de un proceso eficiente de difusión del conocimiento y se intenta dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Cuáles han sido los efectos de esta ausencia en la desigualdad para el caso colombiano? ¿Cuál ha sido el papel del conocimiento y la educación en la economía latinoamericana? Y finalmente ¿Qué tan indispensable es la era de la información en América Latina? El tema central se desarrollará en tres partes, en primer lugar se hace la introducción al tema y se plantean los interrogantes que serán la línea del ensayo,  en segundo lugar a manera de respuesta a los cuestionamientos, se proyectan algunos argumentos y para concluir se hace una síntesis final recopilando los puntos que se consideren más relevantes.

Uno de los objetivos prioritarios del Gobierno colombiano, según su discurso sobre la vinculación de Colombia en la economía del conocimiento, es combatir la desigualdad reinante en el país. Este rubro sigue siendo una tarea pendiente para la sociedad colombiana. Según la ONU-Habitat (2012) Colombia presenta un coeficiente gini por encima de 0,56, sólo superado en el continente por Guatemala y Honduras y se encuentra en el mismo nivel de Brasil, República Dominicana y Bolivia. Ante estos datos cabe la pena preguntarse sobre el impacto de la política de ciencia, innovación y tecnología en Colombia, en sus pobladores, en su estructura y si el tan mentado interés por insertarse a la sociedad y economía del conocimiento no es más que una estratagema del poder constituido en el país para mantener su status quo ante la reorganización mundial de la producción liderada por el primer mundo y las corporaciones multinacionales.

En este mismo tenor, la pretensión gubernamental de insertar a Colombia dentro de la sociedad y economía del conocimiento parece ser que no es más que la respuesta de los sectores dominantes del país por satisfacer las exigencias del capital y su necesidad de reorganizar la producción global. En naciones como Colombia, el capital encuentra, además de los recursos naturales, las condiciones estructurales y humanas para su labor de extracción de riqueza; por lo tanto, el aporte nacional al conocimiento no parece ir más allá de las necesidades referidas a la obtención de trabajadores del conocimiento que sean baratos y que transfieran sus saberes e innovaciones al capital nacional e internacional, aportando a la ampliación de las desigualdades.

El conocimiento tiene muchas de las características que los economistas llaman bienes públicos, una vez descubierto y hecho público, el conocimiento puede ser compartido a un costo marginal de 0 y su valor no se ve mermado por el consumo, no tiene rival. En realidad el valor económico y social se incrementa al ser compartido y usado por otros. A principios de los 90 Peter Drucker introduce la noción de la sociedad del conocimiento argumentando: “Capital, Tierra y Trabajo no son los recursos dominantes, sino que es el conocimiento, de tal forma que en vez de capitalistas y proletarios, las clases de las sociedades pos capitalista son: trabajadores del conocimiento y trabajadores de servicios” (Druker, 1993).

América Latina se encuentra en un punto de inflexión, con progresos y rezagos que configuran una región que avanza a dos velocidades tecnológicas diferentes. Dahlman y Andersson (2000), en un trabajo para el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OECD), postulaban que: “la sociedad del conocimiento es aquella que hace uso del conocimiento para impulsar cambios sociales y económicos en beneficio de toda la población, para crear bienestar económico y social, y enriquecer la vida de las personas desde una visión integral que comprende cuerpo, mente y espíritu”. Algo interesante de la visión de estos autores sobre el conocimiento es que incluyen la más variada gama de saberes humanos, lo que incrementa potencialmente el número de sitios en los que el conocimiento puede generarse: “no sólo las universidades y colegios, ni institutos o centros de investigación u organismos gubernamentales, laboratorios industriales, think tanks o consultorías, sino todos en sus interacciones” (Casas y Dettmer, 2008).

Se hace evidente el retraso en el desarrollo de la investigación de los países latinoamericanos por la existencia de una desconexión del trabajo científico entre investigadores, insuficiente preparación de los claustros para la investigación y deficiente conectividad entre la teoría y la praxis. Se puede apreciar que en la vivencia de la globalización, América Latina todavía mantiene su tradición como región exportadora de materias primas, lo que evidencia su retraso en el desarrollo y aplicación del conocimiento en agregar valor a las materias primas que produce.

Nos encontramos ante un nuevo contexto cuyos atributos más sobresalientes son la información y el conocimiento, la globalización y la interconexión en redes. Esta situación exige que ningún país latinoamericano pueda demorar la implantación efectiva de políticas públicas integrales que faciliten la transición hacia esta nueva economía del conocimiento. No obstante, constituye una realidad el hecho de que los procesos de inserción en este contexto son intensos pero parciales, heterogéneos y desequilibrados (Bouzas y Ffrench Davis, 1998). La nueva economía no es la que viene, es en la que estamos ya, la que se está desarrollando desigual y contradictoriamente en todas las partes del mundo y que se caracteriza por ser informacional, global y estar conectada en redes (Castells, 2000).

Desde los años setenta se presenta una reconfiguración del sistema productivo capitalista centrado en el conocimiento y la innovación. La inserción a este modo de desarrollo se convirtió en la meta de las naciones del mundo. Latinoamérica no ha estado ajena a esta pretensión. Sin embargo, la visión idealista del conocimiento como factor de crecimiento y desarrollo, que se ha priorizado en todos los rincones del orbe, debe confrontarse con un análisis crítico que permita determinar qué hay detrás de la llamada sociedad y economía del conocimiento, dilucidar el papel que cumplen el gran capital internacional, las naciones, los gobiernos y las sociedades, pues es claro que aunque la innovación y la ciencia en muchos casos han generado avances importantes en cuanto a índices de desarrollo, también lo es que el conocimiento sin autonomía continuará reproduciendo las condiciones tradicionales de una nación periférica.

Piketty es enfático en el hecho de que es adoptando los modos de producción y alcanzando los niveles de cualificación de los países ricos como los países menos desarrollados recuperan su retraso en la productividad e incrementan sus ingresos. Este proceso de convergencia tecnológica puede resultar favorecido por la apertura comercial, siempre y cuando se trate fundamentalmente de un proceso de difusión de conocimientos y de compartir el saber –bien público por excelencia-, y no de un mecanismo de mercado. Precisa también que esa fuerza principal de convergencia, no es espontánea ni natural, sino que depende de las políticas seguidas en materia de educación y del acceso a la formación y a la apropiación de competencias, así como de las respectivas instituciones.

A manera de conclusión podemos destacar que es evidente que en las últimas cuatro décadas la desigualdad ha tomado nuevo impulso y se ha hecho sentir incluso en las economías más desarrolladas. Pensar el conocimiento como un factor de desarrollo para nuestras sociedades periféricas o emergentes implica la convicción de la necesidad de reformular el sistema económico y político imperante, tarea que sólo se puede dar en el marco de un esfuerzo social, popular e incluyente que revitalice el interés por participar de los elementos comunes a todos.

Así como la nueva desigualdad reconoce raíces tecnológicas y educativas, también la estrategia política para frenarla tiene mucho que ver con el campo del cono­cimiento. En tal sentido, el sector público debe ser capaz de producir conoci­miento, con el objetivo de distri­buir los beneficios del desarrollo del modo más equitativo posible porque cuando los beneficios del conocimiento están privatizados, las distancias entre los sectores medios y los más pobres se ensanchan.

Bibliografía

Arce Tovar, D. (enero-junio, 2013). Sociedad y economía del conocimiento. El caso colombiano. Revista Colombiana de Ciencias Sociales, 4(1), 109-120.

Bianchi, C. (2009). Una mirada histórica sobre la sociedad y economía del conocimiento. Algunas reflexiones para la discusión. En G. Sánchez Daza, América Latina y el Caribe en la economía y sociedad del conocimiento. Una revisión crítica a sus fundamentos y políticas (p. 332). México D.F.: Clacso-BUAP

Bouzas, R. y French-Davis, R. (octubre 1998) “La globalización y la gobernabilidad de los países en desarrollo” [en línea]. Revista de la CEPAL. Número Extraordinario “CEPAL 50 años: Reflexiones sobre América Latina y el Caribe”.

Castells, M. (junio-septiembre 2000) “La ciudad de la nueva economía”. La factoría. Nº 12.

DNP. (2006). Plan Nacional de Desarrollo. 2006-2010. Estado Comunitario. Desarrollo para todos. Bogotá: Imprenta Nacional.

Piketty, T. (2014). El capital en el siglo XXI. México: Fondo de Cultura Económica.

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Derechos de propiedad y apropiación social del conocimiento. El eterno dilema

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Ismael Estrada Cañas

El conocimiento es el factor clave del crecimiento económico y el desarrollo sociocultural de las sociedades modernas (Chaparro, 2003). Pero para que ese potencial se haga patente es necesario rebasar la capacidad de generar nuevo conocimiento y trascender al plano de la apropiación individual, organizacional y social del mismo. Esto implica que los beneficios derivados del conocimiento solo llegan a ser tangibles cuando este logra permear la sociedad.

No obstante, la generación de innovaciones producto del nuevo conocimiento demanda el despliegue de grandes esfuerzos de inversión en actividades de investigación científica y desarrollo tecnológico que, en último término, conlleva un elevado costo de oportunidad para el inversionista. Este hecho configura un intrincado dilema social entre los derechos de propiedad y la apropiación social del conocimiento.

Por un lado, es universalmente sabido que el mayor beneficio colectivo se alcanza cuando el conocimiento se constituye en un bien público de libre acceso para toda la población y para todas las organizaciones. Sin embargo, este óptimo social carece de incentivos individuales para el inversionista, puesto que bajo dicha lógica el capital invertido no genera los retornos privados esperados (Feltrero, 2003).

Por el otro lado, es apenas sensato deducir que es precisamente la perspectiva del lucro individual la que mueve al inversionista racional a poner en marcha la acción reproductiva de su capital, de modo que solo la garantía de protección del beneficio asociado a la inversión es la que puede impulsar la generación de nuevo conocimiento. Bajo este marco, la única forma de que el proceso científico y tecnológico avance es a través de la protección jurídica de los derechos de propiedad del inversionista sobre las innovaciones, o lo que es igual, la garantía legal del derecho al usufructo privado del conocimiento (Feltrero, 2003).

Los defensores de la apropiación social del conocimiento sostienen, con toda razón, que la acumulación sistemática del saber es el factor dinamizador del cambio social, de modo que toda la humanidad debería poder compartir sus beneficios potenciales. No obstante, afirman, el denominado capitalismo cognitivo ha institucionalizado los derechos de propiedad con el claro objetivo de poner el control de las innovaciones en manos privadas. Desde esta perspectiva, los derechos de propiedad tienen una función puramente especulativa en el mundo moderno y, por lo tanto, pueden potenciar los procesos de exclusión social (Chaparro, 2003).

Como ejemplo típico de lo contraproducentes que pueden llegar a ser los derechos de propiedad, los defensores de la apropiación social del conocimiento aluden a la propiedad intelectual sobre los productos farmacéuticos. El ánimo de lucro en esta industria -cuya organización monopólica le confiere un gran poder de mercado- puede hacer que los precios de los medicamentos se multipliquen, de modo que el equilibrio en estos mercados se situará en un punto en el cual la población más vulnerable no podrá acceder a los beneficios que el consumo de los fármacos tienen sobre la salud. De acuerdo con este argumento, los derechos de propiedad pueden “condenar a muerte” a millones de enfermos en todo el mundo.

Pero quienes defienden la lógica de la apropiación privada sostienen, también acertadamente, que los derechos de propiedad son la recompensa al esfuerzo económico, cognitivo e intelectual realizado por quien desarrolla la innovación, de modo que la propiedad privada garantiza el nivel de incentivo necesario para que el proceso innovador se mantenga avante (Stallman, 2001).

Como contraargumento al ejemplo de la industria farmacéutica, los defensores de este enfoque afirman que de no ser por el ánimo de lucro, no habría ningún laboratorio en el mundo interesado el dedicar las exorbitantes cantidades de dinero, tiempo y esfuerzo de investigación que se necesitan para desarrollar medicamentos seguros y efectivos. Desde esta óptica, si no existieran las patentes farmacéuticas, la cantidad de muertos por epidemias sería copiosamente más elevada que en la actual situación de monopolio, puesto que en ese caso la oferta de medicamentos estaría reducida a su mínima expresión.

Como ha quedado de manifiesto, el dilema entre derechos de propiedad y la apropiación social del conocimiento existe, y tiene implicaciones trascendentales para el desarrollo de las sociedades modernas. Por esta razón, es imperiosa la necesidad de diseñar mecanismos de gestión público-privada que hagan compatibles en incentivos a ambas formas de apropiación del conocimiento. Soluciones de este tipo llevarán a equilibrios second best. Es racional pensar que estos equilibrios no reunirán todas las condiciones de un Óptimo de Pareto, pero de seguro serán la expresión tangible de los mejores resultados sociales obtenibles.

Nota: Esta columna es un resumen de algunas ideas expuestas en:

Chaparro, F. (2003). Apropiación Social del Conocimiento, Aprendizaje y Capital Social.  Medellín: Universidad de Antioquia, Simposio Internacional sobre Ciencia y Sociedad.

Feltrero, R. (2003). Propiedad Intelectual y Conocimiento Público: Derechos del investigador y del ciudadano sobre el copyright. Isegoría, (28): 143-158.

Gaylor, B. (2008). RiP!: A Remix Manifesto [Vídeo]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=Q-I5m3Sl_Gk

Solano, V. (2013). Documental 9.70 [Vídeo]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=kZWAqS-El_g

Stallman, R. (2001). Por qué el software no debe tener propietarios. Archipiélago: Cuadernos de crítica de la cultura, (47): 103-108.

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Las TIC en la educación superior en Colombia

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Ivama Luz Chona Rodríguez

Para responder a los nuevos requerimientos que impone el mundo actual en materia educativa, Colombia elaboró el Plan Decenal de Educción 2006-2016, donde se plantean de forma clara la importancia de las Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC). En este proceso de revolución educativa, se puede leer que “La renovación pedagógica debe realizarse y apoyarse en el uso de las TIC en la educación”, con esto se pretende lograr el fortalecimiento de los procesos pedagógicos reconociendo la transversalidad curricular del uso de las TIC como elemento clave y de apoyo para la investigación pedagógica. Logrando de esta manera alcanzar las metas y fines de la educación, siendo acordes con las necesidades que tiene el país y con las exigencias presentes en el siglo XXI.

Lo que podemos ver entonces es que en materia educativa, la política pública es clara a nivel nacional, planteando la incorporación de las TIC en la educación como la principal estrategia para lograr más acceso y mejorar la calidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje y evaluación. Situación que ha permitido a las TIC involucrarse de manera directa en el sistema educativo colombiano. De ahí, que muchas universidades colombianas le están apuntando a incorporar las TIC, estimulando a los agentes educativos a convertirlas en un elemento distintivo de los procesos de enseñanza–aprendizaje y evaluación, generando estrategias pedagógicas y cambios metodológicos en la docencia universitaria. Pero lo que realmente hace la diferencia es la gran capacidad educativa y cultural al utilizarlas, asimismo su éxito depende del recurso tecnológico existente y principalmente del compromiso institucional y del docente para ejecutarlas.

Entonces, el cuestionamiento que surge es: ¿cómo se está dando este proceso y cuáles son las tenciones qué se deben enfrentar al incorporarlas? En efecto, el liderazgo de las TIC en la educación superior debe mirarse con la perspectiva desde la cual se pueda estudiar su naturaleza. Según Cifuentes y Vanderlinde (2015), este proceso se viene desarrollando mediante un enfoque de Liderazgo Distributivo, en las IES que ponen en práctica los planes estratégicos en TIC y asumen el direccionamiento del cambio educativo en los procesos de enseñanza-aprendizaje y evaluación. Implicando una actividad de liderazgo que no puede ser emprendida solamente por un individuo, en cambio, cada uno es una condición previa para el análisis de la actividad en la totalidad. Y acompañada de categorías como la visión de las TIC en la institución, la promoción del desarrollo profesoral con TIC, el apoyo instruccional, la provisión de acceso a las TIC, apoyo técnico y políticas de apoyo.

Es importante señalar el rol que deben asumir las universidades en la consolidación de sus relaciones con el sistema educativo y el papel destacado que tiene la capacitación de los docentes en la adquisición de competencias que les permitan integrar las TIC en los procesos de enseñanza-aprendizaje e investigación. Siendo este uno de los factores más exigentes de las tensiones que se deben enfrentar en este proceso.

Situación que se puede evidenciar en el escenario de uso de las TIC en los profesores universitario de Colombia (caso región caribe) que indica un nivel medio-bajo de aprovechamiento de estos recursos en las prácticas pedagógicas realizadas por los profesores con sus estudiantes, pese a la alta percepción que se tiene de las potencialidades y utilidades de las TIC en el proceso de enseñanza-aprendizaje (Hung, Díaz-Granados, Molinares, Barreto, Ballesteros, Vergara y Ordóñez, 2015).

Ahora bien, Aguirre, Quintana, Romero y Miranda (2014), plantean que la efectividad de la innovación de estrategias aplicadas con el uso de las TIC para el desarrollo de competencias requiere de habilidades para la búsqueda y utilización de información pues cada vez adquiere mayor importancia la gran cantidad y diversa calidad de estas fuentes. Estas habilidades requeridas tanto en docentes como en estudiantes pueden potenciar el uso de estrategias innovadoras de enseñanza-aprendizaje mediadas por las TIC.

Sin embargo, el hecho de que el docente ya no es el depositario del saber, implica que deberá cambiar su rol a un diseñador de situaciones mediadas para el aprendizaje y, con ello enfrentar una limitante latente en el proceso de incorporación. De la misma manera, los estudiantes antes de ser receptores pasivos de información tendrán que tomar decisiones sobre la búsqueda, fiabilidad y utilización de la información encamina a las construcciones del conocimiento. De ahí que en la educación superior esta habilidad se debe desarrollar a través de estrategias que presentan un grado de innovación en el proceso educativo.

En conclusión, la aplicación de las TIC en la educación superior deben contribuir como una estrategia que gestione contenidos que se constituye en un elemento dinamizador para el desarrollo de competencias. Requiriendo de nuevos desafíos y convirtiéndose en un aspecto transversal en la innovación de los procesos educativos y además fomentar el trabajo colaborativo.

Bibliografía

Aguirre, C. A. M., Quintana, H. P., Romero, O. T., & Miranda, R. T. (2014). Aplicación de las TIC en la educación superior como estrategia innovadora para el desarrollo de competencias digitales. Campus Virtuales, 3(1), 88-101.

Cifuentes, G., & Vanderlinde, R. (2015). Liderazgo de las TIC en educación superior: estudio de caso múltiple en Colombia.

El Plan Decenal de Educación Colombia 2006–2016: Un “pacto social”. Lineamientos en TIC. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

Hung, E. S., Díaz-Granados, F. I., Molinares, D. J., Barreto, C. R., Ballesteros, B., Vergara, E., & Ordóñez, M. (2015). Fortalecimiento pedagógico en las universidades en Colombia a través de las TIC. Caso región caribe. Educación XX1, 18(2).

Ruiz, M. R. (2011). Las TIC en la educación superior en Colombia. Revista Unilatina. 1, 5, 6.

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