Estilos y paz, a propósito de las bombas

2430

Luis Rangel

Han pasado ya casi 4 meses desde que se firmó el acuerdo de paz Gobierno-FARC, y algo más de 4 años desde que comenzaron las negociaciones que les originaron.  Indudablemente, “es ante todo un acuerdo por el cual las farc renuncian a su proyecto, esbozado desde 1962, de llegar al poder por medio de las armas” (Melo, 2016), cosa que hicieron parecer razonable ante el estancamiento Político-militar que afirmaban (Villamarin, 2012), mientras en otra perspectiva el gobierno no se estancaba en su consecución de objetivos de alto valor (Semana, 2012) en plena confrontación. Las Farc se vieron abocadas a una forma de negociar, a consolidar un estilo buscador de compromisos (Shell, 2005), el gobierno por otro lado podía continuar menguando las estructuras sin prisa, pero sin pausa, y al mismo tiempo podía adelantar las conversaciones. Hoy estos hechos pueden brindar matices que permitan entender también las negociaciones en curso, más aun cuando el gobierno se sienta ahora con un grupo armado que no ha perdido objetivos de alto valor y no cede significativamente ante los embistes gubernamentales. Pues entremos en materia.

Las FARC cambiaron su plan estratégico a partir de la movilización de un grueso de sus cabecillas que vieron impensable seguir en el sur del Tolima en el auge de la seguridad democrática (Villamarín, 2012). En este momento debieron realizar un repliegue estratégico de su conducción hacia el sur-occidente de Colombia (alrededores de Cali) y poner en acción el Plan Renacer, a todas luces un plan defensivo en el marco de su estrategia general que ponía a jugar sus orgánicos y relaciones más políticas en función de la construcción de un movimiento de masas pro paz-democrática y militarmente ponía más a jugar lo que ellos llamaban milicias bolivarianas. A pesar de esta jugada el gobierno no ceso la firme intención de combatir y dar de baja a los objetivos de alto valor como cabecillas, y lo consiguió.

Santos continúo el fuego nutrido y además pudo su gobierno darle a las Farc en donde le dolía más, sus finanzas. Los objetivos de alto valor dieron cabida a los cabecillas y mandos medios con importancia financiera en minería, narcotráfico, etc. Los estaban poniendo contra la pared, más aun cuando fuerzas contrarias hacían caer sistemáticamente líderes de su movimiento de masas, inclusive cuando ya estaban en conversaciones. El grupo insurgente hizo valer sus milicias bolivarianas y continúo con una actividad militar considerable pero cada vez más limitada a sus zonas de base históricas mientras perdió su conducción.

La premura por el cambio del estatus quo (Shell, 2005) forzó a las Farc a tratar de garantizar y hacer creíble un “estancamiento” que fijaba derroteros hacia la salida negociada. Un estilo especifico de negociación seria el único que serviría a las Farc contando con la baja legitimidad que gozaba en las ciudades y centros urbanos. Sería el estilo buscador del compromiso, y estos “en una situación de apuro, son más partidarios de aceptar una solución que preserva la relación, que otra que les daría una ventaja a ellos” (Shell, 2005). Por otro lado el gobierno castigaba continuamente a las Farc, determinando condiciones para la inminente negociación. Una muestra de esto se lee al traer la primera interacción en el marco de la mesa de negociación en su segunda fase en Oslo, donde Timochenko por parte del grupo insurgente  “anuncia una tregua unilateral del 20/11/2012 al 20/01/2013” (Humanas.org) con el fin de “acoger el clamor de paz de los colombianos” pero mejor aún para establecer una necesidad para el gobierno al verse “obligado” a mostrar reciprocidad en concordancia con su discurso de paz. El gobierno continuo sus operaciones ofensivas, no fijo una tregua, se refugió en el argumento de la mala reputación de las farc, y en que este era “su deber”.

El gobierno resulto ser más tiburón que las Farc, y no cayó en su  “trampa de reciprocidad” (Shell, 2005). El grupo armado envío el obsequio y se quedaron esperando otro de vuelta, esto fijaría un ambiente definitivo para consolidar los estilos de negociación, en plena confrontación. El gobierno no aceptaría compromisos que pudieran derivar en alguna ventaja militar o política para las Farc, y estas no pudieron hacer otra cosa que seguir negociando con un competidor feroz.

Ahora bien, vale la pena realizar el paralelo con el proceso de negociación que recién comienza entre el gobierno de Colombia y el Eln. Este proceso comienza después de reiteradas dilataciones, ya que el gobierno ha establecido condiciones que el grupo armado ha venido cumpliendo a cuenta gotas, pues es de su conocimiento que un nuevo proceso de paz exitoso se capitalizaría en las elecciones de 2018. La capacidad de presión es la palabra clave en este proceso, se entiende que será su forma negativa que se da basada en la amenaza, y su forma normativa que parte del principio de coherencia (Shell, 2005) que debe consolidarse con lo acordado en la mesa, aunque los efectos de esta última se dejaran esperar.

Este grupo armado no ha tenido que despedirse de su conducción histórica ni estratégica, mantiene férreo control en fronteras, y ha demostrado una capacidad de adaptación que ha sorprendido al gobierno quien en esta oportunidad no tiene la misma capacidad de presión que ostentaba alegremente con las Farc. Para terminar, contando con las versiones que rondan la difusa información sobre las recientes bombas en Bogotá, como bien lo advierte Richard Shell: “utilizar la amenaza, por más sutil que sea, equivale a manipular explosivos”.

Referencias

Shell. R. Negociar con ventaja. Antoni Bosch editor. 2005.

Cronología de los diálogos con las Farc-Ep. En: http://www.humanas.org.co/pagina.php?p_a=82

La nueva estrategia contra las Farc. Revista Semana.2012. En: http://www.semana.com/nacion/articulo/la-nueva-estrategia-contra-farc/253985-3

Villamarín. L. Plan Estratégico de las Farc, milicias bolivarianas y estratagema de la paz. 2012. En: http://www.luisvillamarin.com/defensa-nacional-y-seguridad-nacional/708-plan-estrategico-de-las-farc-milicias-bolivarianas-y-estratagema-de-la-paz.html

Melo, O. Resumen del acuerdo de paz. Revista de economía institucional Universidad Externado. Vol. 18 No 35. Pg. 319-317. 2016.
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Guerra y paz

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Luis Roberto Rangel

¿Porque el hombre va a la guerra? Esto parecería irracional, pero la racionalidad es solo la conducta de una persona que actúa en función de lo mejor para sus intereses dada su información, por lo que a veces es contra intuitivo lo que uno pudiera hacer de forma común y habitual. Por ejemplo, para prevenir la guerra, ¿se desarmaría? no, no habría que, habría que invertir más en la guerra como hicieron en la guerra fría Usa y Urs con bombarderos volando las 24 horas del día 365 días al año transportando bombas nucleares. Así la guerra se mantuvo fría.

El desarme hubiera llevado a la guerra, en los juegos repetidos se encuentran claves para entender el fenómeno de la guerra, bien como fenómeno y no como sucesos aislados en la historia pues este ha sido el fenómeno más constante en la historia de la humanidad. Pero no la teoría de juegos desde el paradigma del egoísmo inherente al humano que expresaba la economía neoclásica, sino explicando por medio de la teoría de juegos repetidos fenómenos como la cooperación, la confianza, el altruismo, aparentemente irracionales. No quiere decir que por hablar de racionales en tanto que optimizan las utilidades quiera decir que son conscientes, no. A lo largo de milenios se han desarrollado normas de conducta que son satisfactorias y subyacen allí los resultados óptimos u optimización, esta fuente de la optimización puede ser biológica encontrada en los genes, o puede ser social, la hallada en los memes. La evolución sea genética o memética lleva el equilibrio  implícito.

Jorge Price y Jhon Maynard Smith se dieron cuenta que el equilibrio estratégico y el equilibrio poblacional venían definidos por las mismas ecuaciones. Esto es que la evolución lleva al equilibrio estratégico y este en juegos repetidos explica fenómenos como el altruismo, la cooperación, la confianza, la lealtad, la venganza, la amenaza, etc. El equilibrio estratégico es cuando su juego es óptimo mutuamente a partir de que cada uno tiene conocimiento de las acciones y planes de los otros. La repetición hace posible la cooperación, y cooperativo es un resultado en el juego siempre y cuando ningún jugador pueda garantizar un mejor resultado para sí mismo. En general un resultado cooperativo  no está en equilibrio sino que es producto de un acuerdo, por lo que en el dilema del prisionero un resultado cooperativo sería que ninguno de los dos confesara.

Volviendo al asunto de la guerra y contando con lo anterior, se evidencia que el estudio de la guerra caso a caso no ha permitido explicar, al igual que en la sociología y la biología, los resultados cooperativos. Aquí es donde los juegos repetidos permiten establecer ciertas conclusiones, al igual que en todas las situaciones interactivas. Es en este marco donde comportamientos como el altruismo que no tienen explicación dentro de los paradigmas maximizadores de la utilidad “egoístas” de la teoría de juegos y la economía neoclásica.

Hay un juego H con dos jugadores, Rowenna y Collin. Ella debe decidir si ambos cobran la misma cantidad (10) o si ella cobrará diez veces más y él diez veces menos. Simultáneamente Collin tendrá que decidir si lleva a cabo un castigo o no lo hace. Este castigo causara daño a los dos y obtendrán un resultado de cero para ambos sin importar lo decidido por Rowenna.

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El resultado cooperativo será (E,A) ya que ningún jugador puede garantizar más para sí mismo. Pero igual que el dilema del prisionero no es equilibrio. A estos resultados solo se puede llegar por medio de un acuerdo o contrato donde puedan ser cumplidos a cabalidad. Si H se juega una única vez Rowenna irá por G y Collin consentirá con A, pues estas estrategias son dominantes aunque a Collin no le guste. Es porque G.A es el único equilibrio.

Un reforzamiento de la repetición en los juegos, en H ∞, el superjuego hace posible la cooperación. Collin puede castigar a Rowenna después de cada juego si ella actúa con avaricia, es decir, si ella opta por Injusticia (G) a su favor, Collin siempre le castigara a continuación optando por (P). Así pues podemos afirmar que en  H ∞ existe un equilibrio en el sentido de Nash, en  donde la estrategia de Rowenna es siempre optar por E, y la de Collin será optar por A siempre que Rowenna elija (E), y seleccionar (P) si Rowenna escoge (G). Es la amenaza de castigo la que mantiene este equilibrio, o DMA, destrucción mutua asegurada, el lema de la guerra fría. Aquí otra fuente del equilibrio es la tasa de descuento que no debe ser muy elevada, y debe ser menor al 10% pues de lo contrario el castigo eterno tendría que valer menos que la ganancia de Rowenna actuando con avaricia. Esto es que Rowenna no debe estar muy ansiosa por los resultados inmediatos para lograr un resultado cooperativo.

Y lo paradójico se muestra nuevamente imponente, en la ciencia, en los juegos y en la vida: “Si quieres la paz ahora mismo, es posible que nunca la consigas, sin embargo, si tiene tiempo, si puedes esperar, este hecho cambia toda la situación, entonces es posible que logres la paz ahora”.

Las estrategias que logran la cooperación en un equilibrio de superjuego incluyen castigos en las fases posteriores si no hay cooperación en la fase actual. Por otro lado si las tasas de descuento son muy elevadas los jugadores están más interesados en el presente que en el futuro; por lo que la ganancia que se puede extraer ahora es posible que compense con creces las perdidas posteriores, esto da lugar a que la amenaza de represalias futuras pierda importancia, y no se alcance el resultado cooperativo.

Esto es la manifestación de un principio mucho más general, el Teorema popular, definido así: Los resultados cooperativos de G coinciden con los resultados de equilibrio de su superjuego G ∞, pero funciona si la tasa de descuento de todos los agentes es baja y no deben estar muy interesados en el presente si se le compara con el futuro.

Si Collin no castiga a Rowenna entonces ella debe castigar a Collin optando por G por el hecho de no hacerlo cuando pudo. El proceso continúa, cualquier jugador que no lleva a cabo el castigo prescrito sufre el castigo del otro jugador por el hecho de no hacerlo. Un policía lo detiene por exceso de velocidad, no le ofrece un soborno porque usted teme que lo acuse al ofrecérselo, ahora la causa de que el no acepte el soborno es que teme que usted lo acuse por aceptarlo, y esto lo haría porque si no lo hace él lo acusaría por no acusarlo, y así sucesivamente.

La sociedad entera se mantiene sobre estas lógicas que poco a poco, en hora buena, se constituyen como ciencia. Las naciones deben seguir en el intento de entender la guerra para no luchar.

Nota: Esta Columna es un resumen de las ideas expuestas por R. Aumann en: Aumann, R. (2006). Guerra y Paz. Revista Asturiana de Economía36, 193–204.

Enlace Ilustrativo: https://www.youtube.com/watch?v=aGNmeDTJmic “A lo más correcto, uno no sabe dónde le apuntan”

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Del origen del conflicto armado en Colombia (Segunda Parte)

2428

Luis Roberto Rangel

Desde una época muy temprana se practicó la guerra de guerrillas en los territorios que hoy conforman Colombia, ya desde el periodo de la Colonia indígenas como los “guajibos” o Uwa, o negros fugitivos se organizaban con una fuerza militar algunas veces móvil, otras veces como milicias, para defender territorios que pronto se convertirían en los primeros territorios libres de toda América Latina. El caso de San Basilio de Palenque es una viva fuente de estas aseveraciones. O bien se usaban dichas fuerzas para asaltar haciendas, gestionar recursos, liberar prisioneros o negros esclavizados. Muy pronto comenzó un conflicto heterogéneo y pululante de asimetría en todo el país que rápidamente tomo distintos rumbos y al mismo tiempo comenzó una historia llena de conflictos bélicos, acuerdos, expansiones, amenazas y traiciones que definen hoy un pueblo y su situación política y económica. Al parecer el conflicto asimétrico tiende a la forma de guerra de guerrillas cuando las reglas de juego no han sido trazadas o no son respetadas.

Chusmeros nueve abrileños, chusma, la gente, la guerrilla, fueron algunos de los nombres con los que la población se refirió a los comandos armados posteriores al nueve de abril. Por otro lado, la policía y el ejército trabajaban de la mano de ejércitos privados paramilitares conocidos en el argot popular como chulavitas, chulavos, o comandos dispuestos para asesinatos selectivos, conocidos como pájaros. Coinciden analistas en que el nueve de abril partió la historia del país, el mismo Gaitán atisbaba las consecuencias de su muerte cuando afirmaba: “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me mata, porque sabe que si lo hace el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal”. Poco más de 50 años han tardado las aguas en empezar a regresar a su nivel normal, si es que tal nivel normal ha existido. Sin embargo, este episodio solo fue un catalizador que sirvió para acelerar el proceso de polarización política y dar paso a la confrontación organizada y directa de una oposición desde los campos y un estado central dictatorial, por lo menos en el periodo de Mariano Ospina Pérez (1946-1950).

Sin perder la vista en la época de interés, vale la pena recordar que la guerra de los mil días tuvo eco tras su terminación bélica “oficial” en la medida que polarizo el territorio, grandes zonas de colonización se vieron copadas por desplazados por la violencia. Al verse afectadas tales zonas de colonización como la región de Arauca, sobre todo en los años siguientes al magnicidio de Gaitán con el recrudecimiento de la violencia, las guerrillas pronto encontraron una base social que no solo los apoyaba sino que los requería a la hora de hacer frente a sus detractores políticos muy probablemente a la manera de agencias de protección propuestas por Nozick [1] que nacen desde  la acción colectiva ante la amenaza común, que el profesor Fernando Estrada ha explorado en sus trabajos [2] para el actual conflicto pero que también tiene vigencia al explicar el conflicto del periodo 1946-1964, que pone de manifiesto las interacciones de dichos grupos bajo la forma de agencias privadas bajo un modelo de mercado.

Con esto hay que recordar que en ese marco eran comunes actos bandoleriles por parte de algunas. Este fenómeno no solo se daba con la población liberal y/o gaitanista, si no que guerrillas comunistas ya se estaban formando a partir de la resistencia campesina de algunos territorios como en el caso del municipio de chaparral (Tolima), que al ser una región con fuerte preponderancia liberal beligerante prestó las condiciones para que el partido comunista realizara una de las primeras escuelas ideológicas, el Davis, a la que asistieron militantes liberales y posibles cuadros comunistas como Pedro Antonio Marín, quien ya con experiencia en la guerra de guerrillas pues junto con su padre ingreso a muy temprana edad, manifestaba sus diferencias con los métodos “anárquicos” de las guerrillas liberales [3]. Él mismo sería, ya con el seudónimo de Manuel Marulanda Vélez,  el principal líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

Por otro lado, durante los años siguientes al 9 de abril, en toda la región oriental del país se producía el mismo fenómeno que se daba en el sur occidente y sur, comandos militares se creaban, crecían, se fortalecían o se disolvían en la medida de sus éxitos militares, su organización y su legitimidad en la población. Ampliamente reconocido el caso del Comando Bautista entre Arauca y Casanare, los Villamarin en la zona del Cocuy o los Loaiza en el Tolima. Muy común era el caso de comandos con el nombre de familias, veredas y hasta municipios, pues de sus integrantes avocados a la guerra algunos mostraban en mayor o menor medida aptitudes para la confrontación, líderes y guerreros se dispusieron a ambos lados, guerrillas y ejercito oficial y paramilitar, (este último llegó a ser llamado por el gobierno de Ospina Pérez “Guerrillas de Paz)”, para batirse en una confrontación moderna sin reglas ni marcos, negada por las autoridades y medios muchas veces ante la comunidad internacional, e incluso al interior del país, cuyos objetivos (lejos de objetivos oficiales, dadas la censura y la heterogeneidad orgánica).

Por un lado parecieran el modelo de tierra arrasada y por el otro sobrevivir y en el camino de derrocar una dictadura. Sin embargo, la ley del Talión parecía estar más acorde a sus tácticas. Tal censura perduró, inclusive hasta finales de los 80s donde por fin quitaron el veto editorial al detallado y vivencial retrato del conflicto del Libro Las Guerrillas del Llano escrito por Eduardo Franco Isaza, testigo y participe en tales confrontaciones y que vivió en aquella época posterior a la violencia el bloqueo económico que el gobierno Ospina Pérez impuso sobre todo el llano Colombiano.

En este contexto comienzan a tomar forma las organizaciones insurgentes que protagonizan el conflicto armado de hoy, como resultado de sangrientas, asimétricas e irregulares formas de confrontación en un escenario altamente polarizado y bajo los efectos globales de la guerra fría, cuyos gérmenes disputaban desde aquel momento el monopolio de las armas con un estado centralista de corte ultra-conservador y posteriormente bajo un claro dominio oligárquico marcadamente bipartidista. La alianza de comandos armados que, en un principio seria, por el lado del Partido Comunista el ejército revolucionario de liberación nacional conformado en Irco, municipio de Chaparral en el Tolima en 1950; se sumó a poderosos comandos de todo el país en la primera conferencia del movimiento guerrillero, a la que asistiría el comando liberal al que pertenecía Manuel Marulanda, tropas de Guadalupe Salcedo, Franco Isaza de Casanare, Rangel de Santander y varios otros que ya conformaban un bando de aliados frente a los comandos guerrilleros influenciados por la dirección del partido liberal.

Estas últimas bajo influencia de la dirección del partido junto con algunas guerrillas del llano y de Santander antes pertenecientes a la conferencia del movimiento guerrillero se entregaron apenas cayó la dictadura conservadora por obra del golpe de estado de los militares y su General Rojas Pinilla, gran amigo y estudiante de la política estadounidense, y al mismo tiempo, capaz de posar como neutral en el conflicto ya desatado. Se entregaron comandantes guerrilleros y poblaciones armadas esperando el fin de los enfrentamientos, muchos fueron traicionados como Guadalupe Salcedo, conocido comandante guerrillero liberal de los llanos asesinado por la espalda en las calles de Bogotá tras firmar los acuerdos. Este es el contexto de surgimiento de las Farc, cuyos fundadores ya trajinados en la guerra de guerrillas se acercaban a los comunistas en busca de mejor organización y proyección estratégica con el fin de mantener sus retaguardias, asegurar su permanencia y profundizar el desgaste estatal.

Referencias

Estrada. F. 2009. Evolución estratégica del conflicto armado en Colombia. En: Munich Personal RePEc Archive. http://mpra.ub.uni-muenchen.de/20075/.

Marulanda Manuel. Cuadernos de Campaña. http://www.elortiba.org/pdf/Marulanda_Cuadernos.pdf

Nozick Robert. 1974. Anarquía Estado y utopía. En http://www.mediafire.com/file/f07upqr9zp699j2/Anarquia,_Estado_y_Utopia_de_Robert_Nozick.pdf

Notas.

[1] Nozick Robert.1974. Anarquía Estado y utopía. En http://www.mediafire.com/file/f07upqr9zp699j2/Anarquia,_Estado_y_Utopia_de_Robert_Nozick.pdf

[2] Estrada. F. 2009.Evolución estratégica del conflicto armado en Colombia. En: Munich Personal RePEc Archive. http://mpra.ub.uni-muenchen.de/20075/.

[3] Marulanda Manuel. Cuadernos de Campaña. http://www.elortiba.org/pdf/Marulanda_Cuadernos.pdf
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Del origen del conflicto armado en Colombia (primera parte)

2427

Luis Roberto Rangel

Avanzar en el intento de establecer un contexto que pudiera determinar, o bien, una situación previa que haya podido definir el conflicto armado actual en Colombia, es una necesidad si lo que se quiere es avanzar en el análisis del proceso de paz en el país y sus episodios de negociación formal.  Es un reto dados dos aspectos a mi modo de ver: No existe un periodo en Colombia de tan siquiera una década para el cual se pueda afirmar que el país permaneció en paz, a pesar de acuerdos y treguas, por lo que el rastreo de un origen, en un sentido riguroso, nos llevaría sin más a la época de la invasión a América por parte de los europeos sin contar con los naturales conflictos entre pueblos indígenas.

Esto ya que desde aquella época se activaron conflictos inherentes al uso de la tierra (incluyendo actividades extractivas), el uso de la fuerza de trabajo de poblaciones e individuos, y la capacidad negada o asumida de la autodeterminación de pueblos y comunidades en sus territorios. Conflictos que no solo han permitido desarrollar en la población la capacidad de aprendizaje de las artes y técnicas propias del conflicto, sino que junto a condiciones económicas y geográficas determinadas ha creado una matriz axiológica en la que la violencia figura como garantía.

El proceso de definir los hechos que sirvan como causas, o bien, puedan dar como resultado ciertos fenómenos sociales, pero siempre será una labor de Sísifo, pues no existe aún un ente biológico o computarizado ni un método capaz de ordenar la casi infinita (si acaso no lo es) cadena causal de algún fenómeno con sus aristas, dimensiones, componentes, y detalles, suficientes para que la probabilidad favoreciera la sucesión del fenómeno A y no de B, aunque siempre será una labor fundamental para el análisis. Es este problema el que se ve en el fondo del abismo, por cuya orilla debe caminar muchas veces quien busca el entendimiento.  Y siendo el propósito avanzar en el análisis racional y comprensión, entonces si habrá que indagar en diferentes fuentes, muchas veces en un bando o el otro, algunas pocas amparadas por la ciencia, para comprender más allá del discurso mediático y de propaganda, más allá de la razón amañada y más cerca de nosotros mismos estos procesos y sus causas.

Es preciso anotar como fenómeno fundamental y trascendente en la historia Colombiana el conflicto de relativa intermitencia bélica que ha subsistido incluso desde antes de ser república y cuya última manifestación concreta es el conflicto armado actual de más de 50 años y sus respectivas negociaciones. Intermitente bélicamente pues en ciertos momentos no ha derivado en el encuentro en batalla, aunque sin lugar a dudas es loable atender a lo que no pocos analistas afirman sobre que Colombia es un país en guerra civil permanente [1], pues entienden la guerra civil no solo como el encuentro en batalla de ciudadanos, sino como la manifestación de esa intrincada red de intereses que se equilibran junto a lo bélico en función de la confrontación y se difunden hacia los diferentes ámbitos de la vida social, por sobre todo en los espacios sociopolíticos. Una concepción ortodoxa de la guerra podría no concordar con esta afirmación aceptada por la profesora María Teresa de Uribe (2003) o el investigador Gonzalo Sánchez (2001), y concordaría esencialmente con lo propuesto por Clausewitz cuando afirma que la guerra es “un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad” y donde es primordialmente un choque de fuerzas vivas. Comúnmente se parafrasea al prusiano al decir que la Guerra es la Política por otros medios, lo que corresponde al concepto de guerra absoluta en el que la guerra “pertenece a la política y adquiere naturalmente su carácter”[3]

Distintas versiones se enfrentan a la hora del rastreo del origen del conflicto colombiano, contando con lo ya dicho sobre lo relativo y difuso de esta búsqueda, se abren paso dos teorías. Una de ellas, de manera exageradamente básica, sitúa el comienzo del actual conflicto con el nacimiento de las guerrillas de primera generación (Farc, Eln, Epl) a partir del año 64 y cuyo influjo ideológico estaba determinado por las revoluciones rusas, cubana y china respectivamente. La otra versión ampliamente aceptada, inclusive por guerrillas en cuestión, sitúa el comienzo de este conflicto en 1946, en la época llamada “La Violencia” [4] que aunque mostro actores y organizaciones diferentes muestra una continuidad en diferentes ámbitos pero por sobre todo en la táctica de guerra de guerrillas que contrario a lo que afirma el Profesor Eduardo Pizarro Leongomez [5], no se dio de manera marginal sino que como veremos luego abarcó grandes regiones del país  como la cordillera oriental.

En este periodo el conflicto bipartidista con los conservadores en el poder alinearon la policía, gran parte del ejército y ejércitos privados al servicio de grandes terratenientes contra la población liberal y campesina que a su vez conformo estructuras que en un principio fueron de autodefensa y también de reacción contra los conservadores al estilo ojo por ojo, y que a la muerte del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán y al establecer retaguardias estratégicas y comunicación entre ellas conformaron alianzas y acuerdos no solo de carácter militar sino político y económico como vía para sobrellevar políticas estatales de bloqueo, distanciadas claramente de la dirección del partido liberal, consolidando control territorial sobre grandes zonas del país, como los llanos orientales, los páramos de la región andina, amplias zonas del suroccidente del país y muy rápidamente recogiendo armas, información, aprendizajes y veteranos del largo conflicto desde la guerra de los mil días.

Esto último tiene una relevancia mayor a la que tradicionalmente se la ha otorgado, pues este conflicto ya bipartidista permitió la profundización de la polarización política que junto con un ambiente de represión y violencia estatal contra los trabajadores y campesinos en el movimiento social pronto derivo en una cada vez más marcada polarización territorial, donde eran normales las poblaciones liberales o poblaciones conservadoras.

La radicalización liberal y el aumento de sus adeptos se vieron favorecidas por masacres y abusos en contra del movimiento popular que ya contaba desde mediados de la década del 20 con variopinta gama de organizaciones, comunistas, liberales radicales, anarco sindicalistas y anarquistas protagonizaron movilizaciones que podían llegar a los 100.000 participantes [6], sin contar huelgas en la naciente y multinacional industria Colombia, como la de la United fruit company en el departamento del Magdalena que de exigencias reivindicativas de los obreros termino en la descarnada masacre conocida como la masacre de las bananeras el 6 de diciembre de 1928 en la que el presidente de la republica Miguel Abadía Méndez, tras recibir amenazas Estadounidenses de invasión si no se protegían los intereses de la multinacional bananera, ordeno al general Cortes Vargas y alrededor de 300 soldados acribillar miles de obreros desarmados (aún no se conocen las cifras exactas de muertos).

El periodo de alta intensidad del conflicto que acompaño la vida del Doctor Jorge Eliecer, estuvo marcado por una fantasmagórica presencia de los estados unidos atisbando oportunidades y amenazas en función de la guerra fría, por lo que su preocupación fue proporcional a la creciente organización popular en torno a la ideología nacionalista y obrera del caudillo liberal, que no solo proponía una negativa ante la injerencia de los estados unidos o el bloque socialista, sino que planteaba la unión conservadora y liberal, cuya falta ya en aquel tiempo hartas muertes había causado, para unirse a su movimiento político. Gaitán pronto se convirtió en referente popular pues se pronunciaba a favor del esclarecimiento de los hechos de represión perpetrados por la fuerza pública, como la nombrada masacre de las bananeras, y daba voz a las grandes masas campesinas que le respaldaban electoralmente y que de a poco se convertirían en masas de desplazados y silenciados.

Tras apoteósicas y masivas manifestaciones en pro de la campaña presidencial del jefe liberal se auguraba una victoria. Sin embargo, el 9 de abril de 1948 es asesinado el jefe liberal a la salida de su oficina en la capital, al mismo tiempo gran logística y actividad estadounidense se desplegaba en el país con motivo de la celebración de la Conferencia panamericana, que posteriormente se convertiría en la actual OEA. Fue culpado un vendedor de dulces por el atroz crimen, una turba enardecida lo asesinó, se desato en la capital un levantamiento popular contra el estado central, que pronto sin dirección orgánica legítima se convirtió en una ola de destrucción y saqueo. El magnicidio tuvo eco en todo el país al tiempo que poblaciones enteras se preparaban para afrontar la guerra o morir calcinados junto con sus sueños y su dignidad, se adherían o conformaban nuevos grupos armados y se afilaban los machetes en cada patio.

Referencias

Gonzalo Sánchez, “De amnistías guerras y negociaciones”, en Memorias de un país en guerra, Bogotá, Planeta, 2001, págs.239 – 367. Guerras civiles y negociación política.

Uribe María. Las guerras civiles y la negociación política: Colombia, primera mitad del siglo XIX. En Revista de estudios Sociales No 16. Octubre de 2003. Pg 29-41.

Clausewitz. De la guerra. En http://www.biblioteca.org.ar/libros/153741.pdf

Waldmann (1997)( Como se citó en Pizarro 2004)

Eduardo Pizarro. Las Farc: ¿Repliegue estratégico, Debilitamiento o punto de inflexión? Capítulo de libro.

CILEP. Pasado y presente del anarquismo y del anarcosindicalismo en Colombia. Buenos Aires: Libros de Anarres, 2011.

Notas

[1] Gonzalo Sánchez, “De amnistías guerras y negociaciones”, en Memorias de un país en guerra, Bogotá, Planeta, 2001, págs. 239 – 367. Guerras civiles y negociación política.

[2] Uribe María. Las guerras civiles y la negociación política: Colombia, primera mitad del siglo XIX. En Revista de estudios Sociales No 16. Octubre de 2003. Pg 29-41.

[3] Clausewitz. De la guerra.

[4] Waldman (1997)( Como se citó en Leongomez 2004)

[5] Eduardo Pizarro. Las Farc: ¿Repliegue estratégico, Debilitamiento o punto de inflexión? Capítulo de libro.

[6] Cilep. Pasado y presente del anarquismo y anarcosindicalismo en Colombia.

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2425. Las señales en la previa a las negociaciones de paz

Las señales en la previa a las negociaciones de paz

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Laura Victoria González

Luis Roberto Rangel

La entrada del siglo 21 marco significativamente la política mundial. Una nueva matriz de opinión se comenzó a construir de la manera más espectacular y con un despliegue de medios y gasto de recursos abrupto. Las torres gemelas caen, el pentágono es atacado, Estados Unidos afila su espada en medio oriente asegurando Afganistán y apuntando a reservas de petróleo iraquí, Osama Bin Laden personifica la maldad de Al Qaeda y los países aliados se muestran a favor de la premisa norteamericana: “No negociamos con terroristas”. Mientras tanto el conflicto colombiano contemporáneo alcanza su mayor grado de intensidad y violencia. Un status quo redefinido en función de la presencia o ausencia de terrorismo, o lo que es lo mismo, de grupos con los que se puede negociar y grupos con los que no, regula las interacciones diplomáticas. Los aislados con los que no se permite negociar, tratan, como las Farc Ep en su tiempo, de señalizarse como no terroristas y organización político militar. Estas son algunas reflexiones alrededor de los intentos de señalización de este grupo como interlocutor válido con estatus político ante la comunidad internacional.

Con esta nueva matriz de opinión se polariza la política a partir del uso “legitimo” de la violencia y el uso “ilegitimo” de la violencia como terrorismo. Ahora una sola categoría designa los enemigos en armas de los aliados, y “conmigo o contra mí” advierte el tío Sam a todos aquellos que mantengan relaciones con quienes figuren en la lista de organizaciones terroristas.  Los países del llamado “bloque del mal” deben ahora cuidarse de la estrategia de criba que los Estados Unidos desarrolla, su propósito, como lo advierte Milgrom y Roberts (1993) sobre la criba, es clasificar la parte informada en: Pro terroristas, neutrales, o aliados. La información, antes privada, de las relaciones de países, empresas o diplomáticos con grupos o facciones armadas es ahora interés de seguridad nacional para Norteamérica e instituciones judiciales de influencia internacional se alinean con esta matriz y clasificación condenando y castigando tales relaciones.

Tras este fenómeno está la negación del estatus político a las organizaciones figurantes en esta lista de terroristas, sin este estatus el tratamiento al enemigo en armas es el que se le daría al violento patológico, al caso crónico, al loco o al niño, pues no se da el dialogo en la negociación so pretexto de que su único objetivo es el poder por el terror, además el otro es incapaz de hacerlo debido a la incoherencia de sus acciones. Entonces la tradicional guerra preventiva se legitima contra los terroristas y sus aliados, se justifican invasiones, asesinatos y guerra económica. Con todo esto en contra, ninguna organización querría señalizarse como enemiga contando con la débil oposición militar a los ejércitos aliados; es decir, la penosa correlación de fuerzas para quien se relacione con organizaciones tildadas como terroristas pondría a cualquier país en la palestra internacional.

Frente a este panorama las organizaciones en armas, algunas autodenominadas revolucionarias, contando con lo expuesto por Clausewitz, buscan entablar negociaciones como objetivo de la acción militar, lo que se imposibilita ante la negación de su estatus político, que implica su aislamiento de potenciales aliados y de la política internacional en general, su alejamiento de réditos políticos o acuerdos beneficiosos. Es como organizaciones como las Farc Ep, al figurar dentro de la lista de organizaciones terroristas, desde su inclusión buscó por todos los medios señalizarse como organización político militar, no terrorista, con el fin de integrar miembros de la comunidad internacional a posibles negociaciones con el gobierno nacional, sobre todo en periodos posteriores al año 2002 donde se da su periodo de repliegue estratégico y abandono sistemático del plan 2010 que pretendía, en planes de Jacobo arenas, cercar la capital con 20.000 hombres.

¿Cuáles son las maneras en las que una organización que posee información privada sobre su carácter político puede comunicarla de manera creíble? Con una matriz de opinión y un status quo contrario, la afirmación expresa y literal de su carácter político no conlleva un cambio en sus relaciones con la comunidad internacional pues no es creíble. La única manera en la que tal organización podría dejar de ser considerada terrorista es mediante el uso de señales, que son la información marginal producida por sus acciones procesada por un interlocutor y que conllevan a reducción de costes cuando una transacción debe realizarse. Una transacción sin señales efectivas en este contexto se vuelve inviable dados sus costos sobre todo para la parte desinformada y legítima pues conllevaría tensiones con la comunidad y organismos internacionales.

La señal efectiva extrae su fuerza de la relación negativa entre sus costos y el carácter político del grupo, debe ser más barata cuanto más marcado sea el carácter político del grupo en cuestión, de tal manera que para un grupo netamente terrorista sería demasiado costosa. La señal en este ámbito deviene en la prueba de que el grupo sería coherente, posee un cuerpo de decisión, y contrario a lo que haría un terrorista, se rige por las normas y hábitos consagrados, ya fuera en el DDHH o los protocolos de ginebra. Con todo esto dicho la variedad de señales con las que puede contar un grupo llamado terrorista, por lo que aislado, estará definida por la capacidad de ejecutar promesas que satisfagan los protocolos, normas y hábitos aceptados. Concretamente será ceder activos adquiridos sin aparente compensación para la otra parte, la desinformada.

¿Cuáles pueden ser estos activos susceptibles de ser cedidos? En primera medida aquellos que constituyan una transgresión a las normas y hábitos consagrados, por lo que en el caso de las Farc bien podrían ser armas prohibidas por el DDHH, civiles retenidos, y hasta prisioneros de guerra. Esto lo supieron identificar las Farc y realizaron en el periodo de la presidencia de Álvaro Uribe Vélez entregas unilaterales de retenidos, luego lo intentaron en los periodos presididos por Juan Manuel Santos. Algunos de estos intentos de señalización se vieron torpedeados no solo por el gobierno nacional y organismos de inteligencia en un intento por mantener al grupo insurgente aislado, si no que ciertos dramáticos errores propios cometidos les llevaron a que una potencial señalización positiva se convirtiera en negativa, como el caso del asesinato de los diputados del valle, o el falso positivo de la entrega del hijo de Clara Rojas que los dejo en una crisis de legitimidad frente a sus potenciales aliados más cercanos como el presidente Hugo Chávez que había accedido a mediar en esa entrega.

Por fortuna señales posteriores ya en el periodo de Juan Manuel Santos fueron positivamente efectivas, como la liberación de secuestrados y el compromiso de abandonar esta práctica, y permitieron al grupo insurgente relacionarse con aliados que facilitaron los acercamientos.

Referencias

SCHELLING, Thomas. La estrategia del conflicto. Traducción de Adolfo Martin. Madrid: Editorial Tecnos. 1964.

CLAUSEWITZ. De la guerra. En http://www.biblioteca.org.ar/libros/153741.pdf

SHELL. R. Negociar con ventaja. Antoni Bosch editor.2005.

MILGROM, Paul. Economía, organización y gestión de la empresa. Barcelona: Editorial Ariel. 1993.

ARENAS, Jacobo. Cese al fuego.

PIZARRO, Eduardo. Las Farc: ¿Repliegue estratégico, Debilitamiento o punto de inflexión? Capítulo de libro.

SANTOS, Manuel. Jaque al terror, los años horribles de las Farc. Argentina: Seix barral. 2011.
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Organización económica y eficiencia

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Existen organizaciones económicas de muchos niveles, desde la del conjunto de la economía hasta las empresas y las unidades que las integran. Dentro de la teoría, se distingue a la empresa de otras unidades más pequeñas por su condición de entidad legal capaz de realizar acuerdos vinculantes con los individuos. Este poder hace innecesario que las personas firmen un complejo contrato multilateral para organizar sus transacciones y, en consecuencia, hace más probable que se puedan negociar acuerdos eficientes.

En la teoría de la organización económica la unidad básica de análisis es la transacción por la que se transfieren de una persona a otra bienes y servicios. Un importante punto de atención del análisis es el comportamiento de los individuos que intervienen. Las tareas esenciales de la organización económica son coordinar las acciones de los distintos agentes individuales de tal manera que formen un plan coherente, y motivar a los agentes para que actúen de acuerdo con el plan.

Valoramos a las organizaciones según lo bien que satisfagan los deseos y las necesidades de la gente, es decir de acuerdo a su eficiencia. Puesto que las organizaciones son parcialmente diseñadas, pueden también explicarse los rasgos de la organización como intentos de sus diseñadores de conseguir la eficiencia. Los éxitos relativos de los diferentes tipos de organización suministran parte de la evidencia fundamental para las teorías sobre qué tipos de organizaciones son las más eficientes en entornos concretos.

La eficiencia como principio positivo exige tener en cuenta qué intereses se están atendiendo y qué tipos de acuerdos son posibles. Un grupo pequeño cuyos miembros sean capaces de negociar entre sí pueden llegar a arreglos que sean eficientes para ellos mismos, pero que se tildarían de ineficientes si el grupo pudiera ampliarse. En este sentido se utiliza la eficiencia sólo para efectuar predicciones y no para evaluar cuan deseables puedan ser socialmente los arreglos acordados. Por otra parte, unos arreglos aparentemente despilfarradores pueden ser eficientes en el sentido positivo si no existe otra alternativa factible para el grupo que prefirieran todos.

En las economías modernas, la expansión de la producción se ha conseguido en gran medida mediante la especialización, por la cual cada individuo sólo lleva a cabo una fracción minúscula de los tipos de tareas necesarios para fabricar lo que él mismo usa. Una mayor especialización implica que las personas dependen más del trabajo de los demás. Las dos formas alternativas extremas de coordinar son: la comunicación de la información a un planificador central que toma todas las decisiones importantes o el suministro a los individuos de la información y los recursos que precisan para adoptar decisiones que encajen con el plan central. Ambos extremos son meras caricaturas. En la realidad, las economías son una mezcla de estas dos soluciones.

Los costos de transacción son los costos de negociar y llevar adelante las transacciones. Incluyen los costos de coordinación, tales como los de apreciar el entorno, planificar y discutir qué debe hacerse, y los costos de motivación, como los de medir la actuación, crear incentivos y exigir el cumplimiento de los acuerdos para asegurar que las personas sigan las instrucciones, cumplan los compromisos y mantengan los acuerdos.

La mejor forma de organizar y administrar las transacciones depende de los atributos de la transacción: como especialmente importantes se han identificado cinco de ellos. El primero es la especifidad de los activos: cuando se exige a las partes que efectúen inversiones específicas importantes, generalmente intentan organizarse para salvaguardar estas inversiones. Segundo, cuando una parte está implicada en transacciones similares frecuentes durante un largo periodo, es probable que le compense establecer mecanismos o procedimientos que reduzcan los costos de transacción. Los intercambios frecuentes entre dos o más personas con un horizonte lejano permiten a las partes desarrollar sobreentendidos, reducir la necesidad de acuerdos explícitos y conceder o negar favores, lo que reduce la necesidad de una autoridad extrema para la exigibilidad de los contratos.

Tercero, la incertidumbre sobre las circunstancias en que la transacción tendrá lugar y la complejidad de las decisiones que se precisarán hacen difícil prever exactamente qué actuación se necesitará. Ello socava la efectividad de los contratos simples y lleva a las partes a contratar derechos y procedimientos de decisión, más que aspectos concretos de las actuaciones. Cuarto, la dificultad de medir la actuación hace difícil establecer incentivos al desempeño, lo que lleva a las partes a buscar organizaciones en las que las cuestiones de medición y de incentivos tengan menos importancia. Quinto, cuando una transacción es estrechamente relacionada con otras transacciones, es decir cuando los fallos de coordinación entre las transacciones son muy costosos en comparación con los de no emplear de la mejor forma posible los recursos locales, se tiende a fortalecer los mecanismos de coordinación, bien mediante un incremento de la supervisión o mediante la celebración de frecuentes reuniones entre las personas responsables de las transacciones individúales.

En su formulación más simple la teoría de los costos de transacción mantiene que las organizaciones se diseñan para hacer mínimos los costos totales de transacción. Los dos problemas que suscita esta teoría tan simple es que desde un punto de vista lógico los costos de transacción no se distinguen de los otros costos y que la eficiencia como tal no siempre implica los mínimos costos. Hay, sin embargo, un caso especial en el que por lo menos el segundo problema desaparece.

Cuando las preferencias individuales están libres de efectos de riqueza, es decir cuando todo el mundo considera que toda situación es completamente equivalente a recibir o pagar una determinada cantidad de dinero y cuando no hay restricciones a priori sobre las transferencias monetarias, las asignaciones eficientes son precisamente aquellas que hacen máximo el valor total y lo dividen entre todos los participantes. A esta conclusión se la conoce como el principio de la maximización del valor. El teorema de Coase sostiene que cuando no hay efectos de riqueza ninguna decisión sobre actividades productivas y acuerdos organizativos se ve afectada por la riqueza, los activos o el poder negociador de las partes. Estos factores sólo afectan a la decisión sobre cómo se distribuir los beneficios y los costes. Este punto de vista contrasta, por ejemplo, con el marxista, según el cual las organizaciones reflejan los repartos de poder subyacentes y los intereses de clase y no el deseo de hacer máxima la riqueza total. Cuando no hay efectos de riqueza una organización eficiente actúa como si fuera un individuo con el objetivo bien definido de hacer máximo el valor total.

En el caso general, el criterio de la maximización del valor no describe cómo se comportan las organizaciones. Las organizaciones pueden pues servir a una diversidad de intereses individuales opuestos más que pretender hacer máximo un único objetivo general. Ello es especialmente cierto en las organizaciones públicas, como las universidades con su siempre inestable equilibrio entre intereses sociales diferentes, pero también es cierto en grado variable en las empresas, donde incluso los propietarios pueden tener intereses divergentes.

Si bien no atribuirnos motivos a las organizaciones en general, sí los atribuimos a las personas. En las teorías abordadas en este libro, las personas son egoístas y oportunistas y las organizaciones que quieran tener éxito deben canalizar este interés propio hacia un comportamiento socialmente beneficioso.

Reseña bibliográfica

Como ocurre con la mayoría de los temas centrales de la disciplina económica, en la obra de Adam Smith, La riqueza de las naciones se encuentra el primer, y perdurable, tratamiento de los problemas de la organización económica y las organizaciones. Aunque después de Smith las cuestiones organizativas no fueron un tema importante para los economistas de la corriente ortodoxa, los escritos de Karl Marx en el siglo XIX y especialmente los de Frank Knight y John Commons en el primer cuarto del siglo XX contienen perspectivas importantes. Commons, en especial, abogó por tratar a la transacción como la unidad fundamental del análisis, mientras que Knight abordó concretamente la organización de las empresas y, más generalmente, de la actividad económica en términos de eficiencia.

Con acierto se considera a Ronald Coase el pionero de la teoría económica de los costos de transacción, y mucho de cuanto se ha expuesto en este capítulo es una derivación de su artículo clásico, de 1937, en el que por primera vez desarrolló la idea de que el ahorro en costos de transacción determina la organización de la actividad económica y la división de las actividades entre empresas y mercados.  Su artículo que aparecido en 1930, que desarrolla el teorema de Coase, es otra pieza clásica. Ha hecho mucho para hacer conscientes a los economistas del alcance de la utilización de la maximización del valor y la eficiencia como principios positivos, con capacidad explicativa. Ambos fueron, específicamente citados al concedérsele a Coase el premio Nobel de  Economía de 1993.

Friedrich Hayek, en su aporte al debate sobre sistemas de mercado frente a la planificación central que sucedió al establecimiento del sistema comunista centralizado en extinta URSS, acentuó la importancia de la dispersa información local para la organización económica. Entre los aportes más recientes, Armen Alchian y Harold Demsetz en su intento de explicar en términos de incentivos la jerarquía y la supervisión que caracterizan a la empresa, sostuvieron el enfoque contractual de las organizaciones.

El pequeño e influyente libro de Kenneth Arrow expone su tratamiento de las organizaciones como alternativa al fracaso de los mercados. Los escritos de Oliver Williamson han jugado un papel esencial en el desarrollo de la economía de los Costos de transacción. Su libro, aparecido en 1985, es una excelente presentación de este enfoque, pues identifica la especificidad de los activos, la frecuencia y la incertidumbre como la dimensión clave de las transacciones y también acentúa los límites de la racionalidad humana. Fue Herbert Simon el primero en introducir este tema en la disciplina económica y luego ha sido desarrollado en una orientación evolutiva por Richard Nelson y Sidney Winter, Yoram Barzel, sobre la base de las aportaciones de Stephen Cheung, ha subrayado la importancia de la dimensión  de los costes de medición en la teoría económica de los costes de transacción. Los conceptos de conexión y conexión de diseño se introdujeron por vez primera en esta obra.

Los escritos recapitulados de Bengt Holmstrom y Jean Tiróle y el de Williamson son unos suplementos valiosos no solo para las cuestiones abordadas en este capítulo sino para la mayoría de los temas que se tratan en este libro. Nuestro artículo sobre costos de negociación y de influencia es una presentación integrada y crítica de los fundamentos de la economía de los costos de transacción.

Nota: Este texto fue tomado de: Milgrom, P., & Roberts, J. (1993). Economía, organización y gestión de la empresa (p.729). Barcelona: Ariel Economía. Capítulo 2: Organización económica y eficiencia.
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Asignación y registro actividad académica 2017-2

2419

Bucaramanga, 22 de agosto de 2017

Profesor(a)

PALACIO GARCIA LUIS ALEJANDRO

ESCUELA DE ECONOMIA Y ADMINIST

lpalagar@uis.edu.co

Estimado(a) profesor(a):

De acuerdo con la reglamentación institucional, y con el inicio de clases del segundo semestre académico de 2017 del día de hoy, la Vicerrectoría Académica muy atentamente le recuerda la reglamentación establecida para el proceso de asignación y registro de la actividad académica:

El plazo máximo para el registro de las actividades de los profesores en el Módulo para el Registro de la Actividad Académica será hasta la finalización de la primera semana de haber iniciado clases del respectivo periodo académico de pregrado. Para el semestre 2017-2 este plazo va hasta el martes 29 de agosto de 2017.

El plazo máximo para la aprobación definitiva de las actividades de los profesores en el Módulo para el Registro de la Actividad Académica será hasta la finalización de la tercera semana de haber iniciado clases del respectivo periodo académico de pregrado. Para el semestre 2017-2 este plazo va hasta el martes 12 de septiembre de 2017.

En los link que se muestran a continuación se ponen a su disposición documentos útiles para el mencionado proceso:

Acuerdo Superior No.019 del 8 de abril de 2015, donde se establece el procedimiento para la asignación y registro de la actividad académica de los profesores UIS.

https://goo.gl/vChYf0

Resumen de la reglamentación institucional para la actividad docente, de tal forma que cada profesor pueda encontrarla o ampliarla en caso de considerarlo necesario.

https://goo.gl/ZneVBY

Tutorial sobre el manejo del Módulo para el registro de la Actividad Académica, que se encuentra en la página institucional, sistemas de información, nuevas versiones.

https://goo.gl/AZRmAf

Cualquier inquietud adicional, puede comunicarse con la ingeniera Maria del Pilar Díaz Jaimes en la extensión 2848 en la Vicerrectoría, quien estará atenta para apoyarlos.

Cordialmente,

GONZALO ALBERTO PATIÑO BENAVIDES

Vicerrector Académico – UIS
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