Para aprender a nadar, hay que arrojarse al agua

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Luis Rangel

Las negociaciones de paz son solo una parte de lo que bien podríamos llamar procesos de paz.  En el caso Colombiano podríamos situarlas en la fase dos de la estructura del proceso que propone el gobierno, que consta a su vez de tres fases: Una exploratoria donde se elaboró una hoja de ruta para el proceso y se firmó el documento “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”; una segunda fase catalogada “fin del conflicto” que tuvo lugar en la Habana y comprendió formalmente la negociación, o la previa formal a un “acuerdo final” que se terminó cuando todo estuvo acordado; y una tercera fase que han llamado, a riesgo de pasar por slogan, Construcción de paz. En aquella fase dos efectivamente se llegó a un Acuerdo Final, pero este era el pitazo inicial de una disputa entre poderes alrededor de tales resultados que terminó en su no refrendación electoral, remodelando aquí y allá lo que consideraron los voceros de un no victorioso por cantidades ínfimas, y cerrando el paso a todo mecanismo de refrendación futura. El país se polarizo momentáneamente hasta que fue útil electoralmente.

Ahora, luego de la puesta en marcha de los mecanismos de implementación de los acuerdos, continúan visiones encontradas sobre las ventajas para las partes, que aún restan relevancia a los acuerdos de paz en su esperanzadora esencia, el cese de las muertes y el dolor a causa del combate. Por un lado están los que afirman que los acuerdos son una capitulación de las Farc o el acuerdo de entrega de sus filas; por otro lado, la sensacionalista  versión de quienes han visto la entrega del estado a manos de la insurgencia. Si bien las Farc han declinado de su estrategia general de Toma del poder por las armas, es justamente dado que reconocen sus fines más allá de sus medios además de reconocer sucesivos cambios políticos por la vía electoral en el continente.

Según el grupo insurgente, el conflicto inherente a la aplicación de su estrategia  ha llegado a un estancamiento político-militar que no les permitiría alcanzar sus fines socialistas. Esto se traduce para algunos en la entrega al Estado y su capitulación. Para los que están al otro lado del campo, más cerca a sectores contrainsurgentes, ha resultado electoralmente efectivo afirmar que resulta siendo al contrario, que el Estado ha obrado injustamente otorgando sus afectos y poderes políticos a representantes del grupo ilegal que participarán de la política. Lo cierto es que ambas visiones olvidan esencialmente que cada negociador actuó conforme los intereses de su parte y llegaron a acuerdos que aceptaron voluntariamente; afirmar tajantemente una u otra visión no es más que parcializar los hechos y politizar el proceso de paz donde resulta siendo innecesario. A pesar de la politización/polarización que sufre el proceso de paz, avanza la implementación de sus acuerdos, sin que nos fijemos en aquello que nos ha hecho esperar tanto para solucionar un conflicto, aquello que se olvida cuando se estima que por lo que varios países han terminado conflictos mucho más largos, la terminación de este por la vía negociada debe darse, es la cuestión por: ¿Qué hace que seamos de los últimos países en darle vías de solución a su conflicto armado?

Para responder esto, debemos saber que si bien la paz como una forma de humanización de los conflictos resulta siendo en cada sociedad una garantía de avance y evolución, vale la pena mirar a otras latitudes para comprobar qué procesos de negociación inauguradores de la paz lograron cambios profundos. En Suráfrica el proceso de paz tomó una profundidad espiritual garantizando las implementaciones que hicieron del país para una democracia electoral efectiva, donde Mandela se alzó con la presidencia como prueba y efecto del cambio. En Irlanda las diferencias religiosas lograron perder sus implicaciones mortales después de 500 años de conflicto, una sociedad sensiblemente más democrática broto de tales tratados de paz. En otras latitudes más cercanas como Guatemala la paz se firmó después de un proceso de gran participación civil, pero no fue exitosa la fase de implementación de los acuerdos más allá de una reforma agraria parcial. En cada proceso se avanzó en solucionar el conflicto que dio origen a un alzamiento armado.

En Colombia conforme los resultados del proceso, esa pregunta sobre nuestra demora en alcanzar la paz tiene que ver con la  garantía de las vías democráticas. Y es que en Colombia el origen del conflicto radicó en que el estado auspicio la muerte de sus detractores políticos, primero con hordas Chulavitas y bombas sobre Marquetalia, después con Paramilitares al servicio de los grandes capitales. Hacer política desde la organización popular oponiéndose al gran capital había sido sentencia de muerte para miles y miles de campesinos y obreros, no por nada ocupamos primeros lugares en países con mayor asesinato de sindicalistas y periodistas. La cuestión en Colombia ha girado en torno a la falta de garantías para participar en la democracia.

Siguiendo la tendencia general que han mostrado los procesos de paz en el mundo, uno esperaría que avancemos en la resolución del conflicto que dio origen al conflicto armado, y este es un conflicto social derivado de la falta de garantías democráticas. Este es el principal compromiso que tiene el Estado para con su contraparte, garantizar que ya no es necesario que sigan portando el fusil y escondiéndose, ahora nadie los va a matar y no tendrán que matar a nadie para trabajar por un programa político. Contando con esto es que encontramos la esperanza grande que alumbra los corazones de quienes apoyan la paz, la esperanza de que en Colombia ya no sea necesario hacer política esperando que llegue alguien a darle bala a causa de su posición. Pero también encontramos acá el mayor temor, y esto ya que los líderes campesinos siguen muriendo a manos de grupos de ultraderecha, las organizaciones que resisten a los proyectos multinacionales siguen siendo amenazadas.

Un temor fundado también en la historia reciente del país donde desde Guadalupe Salcedo, traicionado después del tratado de paz que entrego las guerrillas liberales; hasta Pizarro, líder del movimiento político del M-19 muerto en campaña presidencial; o el genocidio de la Unión Patriótica recuerdan que la guerra no ha sido capricho de los disidentes, sino refugio ante la intolerancia. A pesar de estos temores, no aprenderemos a ser un país en paz si no lo intentamos, y ahora las Farc han decidido arriesgarse a hacerlo, a servir nuevamente de catalizadores en este intento para probar si en Colombia se puede desligar la política de la muerte. Definitivamente para aprender a nadar debemos conocer la técnica, pero más importante aún, debemos tener el valor de arrojarnos al agua.

Nota. Columna motivada por el video: Dejemos de matarnos: el espíritu del acuerdo de paz (con Diana Uribe).

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Competencias ciudadanas

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Determinar cuáles son las competencias necesarias para constituirse en un ciudadano competente consiste en proponer respuestas a la pregunta: ¿Qué debe saber y saber hacer un ciudadano egresado de la educación superior para ejercer plenamente sus derechos y cumplir con las responsabilidades que ello implica? Esto es, ¿qué debe saber y saber hacer para poder cumplir con su responsabilidad de ejercer, defender, difundir los derechos establecidos en la Constitución política de Colombia como fundamento de la convivencia pacífica, para participar en la vida política y para respetar los derechos ajenos y comprender de forma crítica la sociedad, sus instituciones y normas?

Se considera que esas competencias incluyen habilidades tanto cognitivas como emocionales y comunicativas. En la prueba Saber Pro de competencias ciudadanas se evalúan las de tipo cognitivo. Las competencias de tipo emocional no se pueden evaluar con una prueba de selección múltiple, y las competencias de tipo comunicativo se evalúan a través de las pruebas de competencias genéricas en lectura y escritura.

Competencias cognitivas

La prueba de competencias ciudadanas evalúa, en primer lugar, el conocimiento y comprensión de conceptos básicos de la Constitución política de Colombia. La razón principal de esto es que ella enmarca la convivencia social en nuestro país y provee los fundamentos de la ética pública y política. En segundo lugar, la prueba evalúa las habilidades necesarias para enfrentar y analizar problemáticas sociales de una manera constructiva y responsable. Estas habilidades incluyen poder sopesar argumentos, poder abordar un problema desde diferentes puntos de vista, y poder establecer relaciones entre los diferentes aspectos o dimensiones de una situación social.

La prueba tiene cuatro componentes básicos:

  1. Conocimientos

Incluye los fundamentos del modelo de Estado social de derecho y sus particularidades en nuestro país; los derechos y deberes ciudadanos establecidos en la Constitución; la organización del Estado; las funciones y los alcances de las diferentes ramas del poder y de los organismos de control y lo que fundamenta la participación ciudadana.

  1. Valoración de argumentos

Se refiere a la capacidad del estudiante para analizar y evaluar la pertinencia y solidez de enunciados o discursos a propósito de una problemática social. Se espera que el estudiante esté en capacidad de, por ejemplo, identificar prejuicios; anticipar el impacto de un determinado discurso; comprender las intenciones implícitas en un acto comunicativo; evaluar la coherencia de un discurso; relacionar diferentes argumentos; evaluar la validez de generalizaciones; reconocer la confiabilidad de un enunciado.

  1. Multiperspectivismo

Se refiere a la capacidad del estudiante de analizar una problemática social desde diferentes perspectivas. Se espera que el estudiante, a propósito de un conflicto, esté en capacidad de comprender en qué consiste el conflicto desde el punto de vista de cada una de los actores; entender qué buscan los diferentes actores; identificar coincidencias y diferencias entre los intereses de los actores; relacionar los roles sociales, las ideologías y cosmovisiones de los actores con sus opiniones o intereses; evaluar la receptividad de una posible solución desde el punto de vista de cada uno de los actores; anticipar el impacto de la implementación de una determinada solución para cada uno de los actores.

  1. Pensamiento sistémico

Se refiere a la capacidad del estudiante de reconstruir y comprender la realidad social desde una perspectiva sistémica, mediante la identificación y construcción de relaciones entre las distintas dimensiones presentes en los problemas sociales y en sus posibles alternativas de solución. Se espera que el estudiante, a propósito de un conflicto, esté en capacidad de identificar sus causas; establecer qué tipos de factores están presentes; comprender qué tipo de factores están enfrentados; comprender qué factores se privilegian en una determinada solución; evaluar la aplicabilidad de una posible solución; determinar la posibilidad de aplicar una solución dada en diferentes contextos.

Nota. Este texto es un resumen de: ICFES. (2016). Módulo de Competencias ciudadanas Saber Pro 2016 – 2, 1–10.

http://www.icfes.gov.co/docman/estudiantes-y-padres-de-familia/saber-pro-estudiantes-y-padres/estructura-general-del-examen/modulos-saber-pro-2016-2/modulos-primera-sesion-competencias-genericas-12/2335-guia-de-orientacion-modulo-de-competencias-ciudadanas-saber-pro-2016-2/file?force-download=1
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Racionalidad en el crimen

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Cesar Ferney Mancilla Ramírez

La penetración de la “Mass-Media” en la sociedad es cada vez más avasallante, en especial la industria cinematográfica liderada por Hollywood. Dónde está cumplen la función de crear “verdades irreales o fantasiosas” que se adhieren a las costumbres de los humanos. Estas “verdades irreales” acogidas por el hombre se ven reflejadas en la existencia de súper humanos con poderes inimaginables, viajes intergalácticos, conflictos con civilizaciones extraterrestres, entre otros más.

Pero para no ir más lejos, en la fantasía creada por Hollywood, cuando nos imaginamos a un vendedor de drogas, por lo general nos viene a la mente uno de esos personajes de película revestido de cadenas de oro, con un coche último modelo y rodeado de sensuales chicas. De esa forma creía que eran estos particulares personajes Sudhir Venkatesh [1] antes de conocerlos y ver que, por regla general, todos ellos seguían viviendo con sus madres.

Uno de los protagonistas de la historia, Venkatesh, se encontró con una pandilla de negros que tras burlarse de él, asediarlo y amenazarlo, le permitieron irse de forma casi milagrosa. Pero esta experiencia vivida despertó en Venkatesh la curiosidad y decidió volver al día siguiente, y al siguiente y al siguiente… Durante más de diez años, este joven de origen indio pasó más tiempo con esa banda de traficantes de crack que con cualquier otra persona. Además, Venkatesh tuvo acceso a los cuadernos de la banda donde se detallaba el registro de cada operación delictiva llevadas a cabo.

El crack es una empresa capitalista estándar: por cada asalariado hay cientos más recogiendo boronas. Pero a diferencia del chico que voltea las hamburguesas en un McDonald’s, el vendedor de crack pasa sus horas en la calle, lidiando con adictos y exponiéndose a ser arrestado o atacado. Durante los cuatro años del estudio, cada soldado de la banda tuvo que padecer, en promedio, 5,9 arrestos, 2,4 heridas no mortales (sin incluir los escarmientos de la propia banda por violar normas) y una probabilidad de morir asesinado de una entre cuatro [2].

De acuerdo con la investigación llevada a cabo por los autores, surge la siguiente interrogante; ¿se puede considerar como personas “racionales” a los traficantes de crack? Es interesante analizar por qué algunas personas (afroamericanas y minorías como los inmigrantes) escogen esta actividad ilegal como única fuente de generar ingresos. La respuesta seguramente no va a venir de Hollywood… en lugar de eso, la ciencia económica nos ayudará a entender un poco mejor el porqué de las cosas.

La pobreza es uno de los problemas más costosos para las ciudades. El presupuesto de una ciudad por año se puede descomponer en programas para mejorar la alimentación, la vestimenta, los hogares, la asistencia médica, etcétera. Sin embargo, los problemas raciales, y la exclusión social como los inmigrantes, dan como resultado un problema de pobreza difícil de resolver.

La discriminación contra los negros y otros grupos minoritarios tiene grandes dificultades a la hora de obtener trabajos bien remunerados, incluso muchos tienen dificultades a la hora de desplazarse a barrios distintos de los suyos donde la mayoría de la gente es blanca o descendientes de ancestros europeos. Por ende, la única forma de subsistir y de generar algunos ingresos es dedicarse  a actividades ilegales, como el vender crack en las calles.

Ahora bien, para dar una mayor amplitud a lo planteado anteriormente es pertinente comentar el caso del aumento en las tasas de criminalidad en la ciudad de Nueva York en los años 90’s y su estrategia para reducirla significativamente. Hace 25 años, caminar de noche por las calles de Nueva York era sumamente peligroso. El vandalismo, el consumo de crack y la corrupción de la policía se convirtieron en un cóctel fatal para la ciudad. Pero, ¿cómo hizo la ciudad de Nueva York para reducir la alta tasa de criminalidad?

La explicación oficial a tan importante suceso se relata de la siguiente manera: el cambio se empezó a gestar a partir de 1994, con la asunción de Rudolph Giuliani como alcalde de la ciudad y el nombramiento de William Bill Bratton como comisionado de policía y la aplicación de la política de tolerancia cero[3].

La tolerancia al delito es eliminada, por lo que no se tienen en cuenta circunstancias atenuantes a la hora de castigar delitos o faltas. La implementación de esta política consistía en la creación de academias de ciudadanos de Policía, requisas periódicas a quienes cometen faltas menores y registros a los vehículos que circulan a ciertas horas del día. La Policía de esa ciudad logró durante 1995 una disminución de 24,1% en el robo de carros, un descenso de 25,3% en los homicidios y una disminución en asaltos a viviendas de 16, 4%, con respecto a 1994.

El buen trabajo llevado a cabo en la ciudad de Nueva York tuvo que ver con muchos factores. Se implementaron procedimientos muy nuevos, con sistemas computarizados que muestran exactamente dónde se producen los delitos. Además, antes los policías aguardaban en las comisarías a ser llamados, pero desde entonces se los comenzó a desplegar por las zonas donde se cometía la mayor cantidad de crímenes.

Además, rayar las calles, tirar basura en la vía, orinar en los parques, saltar los molinetes en el metro o beber alcohol en la vía pública son todos delitos menores, habitualmente tolerados por las fuerzas de seguridad. La idea de la “tolerancia cero” es que actuar también sobre esos delitos, respetando las penas que establece la ley, lo cual es una forma de construir orden y prevenir crímenes más graves. Como también lo fue la descentralización de la fuerza policial, al otorgar más responsabilidades y poder de decisión a cada una de las 76 comisarías distribuidas entre Manhattan, Brooklyn, Bronx, Queens y Staten Island.

Lo anterior es la explicación oficial de cómo se logró reducir significativamente la elevada tasa de criminalidad en el ciudad de Nueva York. Pero, los autores Dubner y Levitt ofrecen una explicación alternativa a la oficial. Esta versión alternativa, explica la verdadera disminución de la tasa de criminalidad debido a la aprobación de la ley sobre el aborto. Esta ley fue la causante de que muchos niño que posiblemente se dedicaran a actividades ilegales por tener padres que no tienen un ambiente favorable tanto económicamente como emocionalmente, no nacieran. Por ende, estos niños al no nacer, no habrían en las calles quien pudiera atracar, robar o traficar con drogas. La versión de los autores no desconoce la importancia que tuvieron las políticas implementadas por las autoridades de la ciudad (tolerancia cero), pero es la más efectiva a la hora de observar la reducción significativa de la tasa de criminalidad.

Bibliografía

Dubner, S., & Levitt, S. (2009). Freakonomics: Un economista políticamente incorrecto explora el lado oculto de lo que nos afecta (p. 336). Zeta Bolsillo.

Problems in New York City. En internet: http://www.geog.canterbury.ac.nz/cgta/pdfs/probny.pdf

The Huffington Post. New York city nurder rate drops to historic low. En internet: http://www.huffingtonpost.com/entry/nypd-low-crime-first-quarter-2016_us_5702b0dae4b0a06d580653e3

Notas

[1] Profesor de Sociología proveniente de la india y nacionalizado americano quien se destacó por sus investigaciones documentadas en criminales y tráfico de drogas.

[2] Dubner, S., & Levitt, S. (2009). Freakonomics: Un economista políticamente incorrecto explora el lado oculto de lo que nos afecta (p. 336). Zeta Bolsillo.

[3] La tolerancia cero es un enfoque de política de seguridad ciudadana que se basa en castigar severamente cualquier infracción legal sin importar la gravedad de la falta cometida, reduciendo al máximo el retardo entre la comisión del delito y la respuesta judicial.
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Sesenta años asombrosos: El legado de Hiroshima

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Resumen elaborado por: Bryan Snehider Díaz

El acontecimiento más impresionante del último medio siglo es aquel que no ocurrió, hemos disfrutado de sesenta años sin que las armas nucleares explotaran de rabia. Contrario a la creencia que muchos tuvieron al presenciar la capacidad destructiva de las armas nucleares, de que el mundo iba a tocar fin, hemos sido testigos de un cambio absoluto en el modo de hacer la guerra y en la lógica de las relaciones internacionales, y de la negociación.

Primero es conveniente entender un poco la naturaleza misma de los instrumentos nucleares, con objetivo de aumentar nuestra comprensión de la situación. Dos grandes inventos han modificado por completo la naturaleza de la guerra en el siglo XX: el descubrimiento de la cohetería y de los misiles balísticos, y el descubrimiento de la energía nuclear como instrumento militar. La creación y combinación de la energía nuclear y misiles de alta precisión han permitido que el desarrollo de las hostilidades en la frontera del conocimiento se modifique absolutamente.

Los estándares de producción militar se transformaron drásticamente, premiando la potencia de fuego por encima del tamaño, los grandes blindados o las bestias de tierra, aire y mar, fueron remplazadas por máquinas cada vez más pequeñas pero con una capacidad destructiva mayor. La precisión y letalidad de las nuevas armas excedía por mucho a los sentidos del hombre y la velocidad creciente al interior de los campos de batalla convertía a la guerra en un juego de precisión y simetría absoluta. En ese sentido los cohetes balísticos, pronto incluyeron pequeñas cabezas nucleares en su interior y eran capaces de alcanzar cualquier lugar del planeta en pocos minutos, ya no había necesidad de transportarlos en un pesado y detectable bombardero estratégico, ahora podían ser guiados satelitalmente y acertar con mayor precisión que un tirador siberiano a 100 metros de distancia.

La letalidad y capacidad destructiva del nuevo arsenal generó una diferenciación clara entre las armas convencionales y el moderno arsenal nuclear. A todos los demás tipos de armamento se les había empezado a denominar convencionales, mientras que el armamento de tipo nuclear empezaba a vivir bajo la sombra de un tabú o convención que las separaba de las demás. El uso de la palabra convención puede entenderse de dos modos, primero como una norma o tradición, pero el significado más interesante sin duda es aquel que lo constituye como un tipo de pacto surgido de manera espontánea entre sus partes. El que las armas nucleares eran diferentes era sencillamente una convención establecida.

La política de defensa [DEFCON] seguida por muchos de los presidentes de los Estados Unidos durante la época de tensión nuclear estuvo poderosamente influenciada por las decisiones concernientes al uso adecuado del armamento disponible. La creación de nuevos emplazamientos estratégicos, el diseño e inversión en armamento más ligero y potente o la política exterior necesaria para asumir crisis, como la crisis del estrecho de Taiwan o la confrontación entre las dos coreas, siempre contemplaba el uso de las armas “no convencionales”; especialmente durante los primeros cinco años de la guerra fría donde los Estados Unidos poseía el monopolio de dichos artefactos, además de una envidiable posición política e industrial.

Entonces, ¿Por qué los Estados Unidos nunca llegaron a utilizar su arsenal nuclear aprovechando su posición de monopolio contra una Unión? ¿Por qué los soviéticos no utilizaron también su capacidad nuclear contra Afghanistan en el 79? ¿Por qué en las muchas crisis subsiguientes no trascendió más allá de una opción postulada en la mesa de planificación? Existen dos respuestas para esta pregunta, una básicamente intuitiva y otra de algún modo analítica, pero descansando ambas en un sentimiento que de cierta manera va más allá de donde llega el análisis, el sentimiento de que las armas nucleares era sencilla y genéricamente diferentes. Muchas veces las convenciones de tipo tácito como estas son más difíciles de eliminar, e incluso cuando se eliminan formalmente siguen existiendo en la mente de las personas

La otra respuesta más analítica, tomó sus argumentos del razonamiento legal, la diplomacia y la teoría de las negociaciones. Este razonamiento resalta las líneas fuertes, las pendientes resbaladizas, las fronteras bien definidas y las cosas con las que se hacen las tradiciones y las convenciones implícitas. A veces el razonamiento era explícito en el sentido de que, con independencia de lo pequeña que fuera inicialmente el arma utilizada, su tamaño aumentaría inevitablemente, con lo que no se encontraría una parada natural.

Esta actitud, o convención, o tradición que echó raíces y creció a lo largo de estas últimas cinco décadas, es un activo que se debe guardar como un tesoro. La aversión a las armas nucleares, uno podría decir incluso el aborrecimiento de ellas, puede robustecerse y convertirse en algo permanente en la doctrina militar incluso sin que ello se aprecie plenamente o incluso sin que se admita, de modo que todos aquellos que sostienen responsabilidades y capacidad de decisión sean conscientes del valioso tesoro que representa esta convención, aún sin que se admita explícitamente. El esfuerzo respecto a la no proliferación de armas nucleares ha tenido más éxito que el de la mayoría de las autoridades pueden reclamar que habían anticipado; yo considero que el peso acumulado por la tradición en contra de la utilización nuclear es no menos impresionante y no menos valioso. Preservar estas inhibiciones y ampliarlas si sabemos cómo hacerlo a culturas y a intereses nacionales que quizás no las compartan en la actualidad será una parte crucial de nuestra política nuclear en el futuro.

Nota. Esta columna es un resumen de las ideas expuestas en: Schelling, T. (2006). Sesenta Años Asombrosos: El Legado de Hiroshima. Revista Asturiana de Economía, 35, 183–196.
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El general en su laberinto

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El general durmió hasta más tarde que de costumbre. No lo despertaron los pájaros en el huerto vecino ni las campanas de la iglesia y José Palacios se inclinó varias veces sobre la hamaca para sentir si respiraba. Cuando abrió los ojos eran más de las ocho y había empezado el calor.

<<Sábado 16 de octubre>> dijo José Palacios. << Día de santa Margarita Alacoque>>.

El general se levantó de la hamaca y contempló por la ventana la plaza solitaria y polvorienta, la iglesia de muros descascarados, y un pleito de gallinazos por las piltrafas de un perro muerto. La crudeza de los primeros soles anunciaba un día sofocante.

<<Vámonos de aquí, volando>> dijo el general. <>.

José Palacios se estremeció. Había vivido ese instante en otro lugar y otro tiempo, y el general estaba idéntico a entonces, descalzo en los ladrillos crudos del piso, con los calzoncillos y el gorro de dormir en la cabeza rapada. Era un antiguo sueño repetido en la realidad.

<>, dijo José Palacios, y agregó con una precisión deliberada: <>.

El general Manuel Piar, un mulato duro de Curazao, de treinta y cinco años y con tantas glorias como el que más en las milicias patriotas, había puesto a prueba la autoridad del general, cuando el ejército libertador requería como nunca de sus fuerzas unidas para frenar los ímpetus de Morillo.

Piar convocaba negros, mulatos y zambos y a todos los desvalidos de país, contra la aristocracia blanca de Caracas encarnada por el general. Su popularidad y su aura mesiánica eran sólo comparables con las de José Antonio Páez, o a las de Boves, el realista, y estaba impresionando en favor suyo a algunos oficiales blancos del ejército libertador.

El general había agotado con él sus artes de persuasión. Arrestado por orden suya, Piar fue conducido a Angostura, la capital provisoria donde el general se había hecho fuerte con sus oficiales cercanos, entre ellos varios de los que habrían de acompañarlo en su viaje final por el río Magdalena. Un consejo de guerra nombrado por el con militares amigos de Piar hizole juicio sumario. José María Carreño actuó como vocal. El defensor de oficio no tuvo que mentir para exaltar a Piar como uno de los varones esclarecidos de la lucha contra el poder español. Fue declarado culpable de deserción, insurrección y traición y condenado a la pena de muerte con pérdida de sus títulos militares.

Conociendo sus méritos no se creía posible que la sentencia fuera confirmada por el general, y menos en un momento en que Morillo había recuperado varias provincias y era tan baja la moral de los patriotas que se temía por la desbandada. El general recibió presiones de toda índole, escuchó con amabilidad el parecer de sus amigos más próximos, Brinceño Méndez entre ellos, pero su determinación fue inapelable. Revocó la pena de degradación y confirmó la de fusilamiento, agravada con la orden de que éste fuera en espectáculo público.

Fue la noche interminable en que todo lo malo pudo ocurrir. El 16 de octubre, a las cinco de la tarde, la sentencia se cumplió bajo el sol desalmado de la plaza mayor de angostura, la cuidad que el mismo Piar había arrebatado seis meses antes a los españoles. El jefe de pelotón había hecho recoger las sobras de un perro muerto que se estaban comiendo los gallinazos, y cerró las entradas para impedir que los animales sueltos pudieran perturbar la dignidad de la ejecución. Le negó a piar el último honor de dar la orden de fuego al pelotón y le vendó los ojos a la fuerza, pero no pudo impedir que se despidiera del mundo con un beso al crucifico y un adiós a la bandera.

El general se había negado a presenciar la ejecución. El único que estaba con él en su casa era José Palacios, y este lo vio luchando por reprimir las lágrimas cuando oyó la descarga. En la proclama con que informó a las tropas, dijo: <>. Por el resto de su vida había de repetir que fue una exigencia política que salvó al país, persuadió a los rebeldes y evitó la guerra civil. En todo caso fue el acto de poder más feroz de su vida, pero también el más oportuno, con el cual consolidó de inmediato su autoridad, unificó el mando y despejó el camino de su gloria.

Trece años después en la villa de Soledad, ni siquiera pareció darse cuenta de que había sido víctima de un desvarío del tiempo. Siguió contemplando la plaza hasta que la atravesó una anciana en harapos con un burro cargado de cocos para vender el agua, y su sombra espantó a los gallinazos. Entonces volvió a la hamaca con un suspiro de alivio, y sin que nadie se lo preguntara dio la respuesta que José Palacios había querido conocer desde la trágica noche de Angostura. <<Volvería a hacerlo>>, dijo.

Nota: Este texto fue tomado de: García, G. (1989). El general en su laberinto.
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Un estudio general sobre la prevención del crimen y sus incentivos: Introducción

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Bryan Snehider Diaz

El crimen como idea ha existido desde el inicio de la humanidad, ha sido sometido al escrutinio filosófico, investigado, delimitado definido y redefinido. Al igual que la mayoría de los conceptos nace de manera general y abstracta, lo más probable es que los primeros daños contra otros seres humanos fuesen físicos, materiales o psicológicos no hayan sido considerados tal, por lo que la idea misma fue tomando forma, definiéndose y delimitándose, adquiriendo sentido conforme estructurábamos las ideas que serían pilares de nuestra civilización. La ética y la moral durante mucho tiempo han tratado de dar los límites de cómo debería ser el comportamiento humano, independiente del escrutinio del debate las ideas van siendo moldeadas por la práctica, torneadas y perfeccionadas al igual que las costumbres e instituciones. De este mismo modo la idea del crimen ha cambiado y ha adoptado una forma susceptible al análisis y a la investigación.

El nacimiento del estado de derecho, las nuevas formas de organización entorno a la civilización de consumo, producción e intercambio, las ventajas derivadas de la cooperación y el comercio son a grosso modo los grandes responsables de la definición del crimen como lo entendemos hoy en día. Según Cooter y Ullen (1999), para que un acto sea considerado criminal debe estar conformado por cuatro componentes: Debe existir intención criminal, un crimen debe asociarse con daños a la paz y a la seguridad pública así como a la moral, debe estar relacionado con alguna forma de castigo y el cuarto elemento es que la verdad debe ser escrutada a la luz de las pruebas.

La importancia del impacto del crimen es relevante en la comprensión de la dinámica económica, la dinámica institucional, el bienestar y la eficiencia económica; según Roemer (2001), el crimen es un problema de la sociedad completa, su daño no es solo hacia el individuo sino que se extiende como un sistema complejo desde el individuo, hasta la familia y la sociedad misma, donde sus efectos son plenamente capaces de frenar el desarrollo económico de una nación. La delincuencia para Roemer impide el desarrollo económico, reduce la formación de capital humano dado que incentiva más el desarrollo de aptitudes criminales en vez de actividades socialmente productivas, también reduce la certidumbre, mina la confianza y desincentiva la inversión nacional. Lo primero a la hora de entender el crimen es que no solo puede ser entendido como un daño al individuo sino como un daño a la sociedad completa, es cierto que nos duelen las víctimas, pero sobre todo nos duele la nación y su bienestar, de ello la importancia de entender sus dinámicas, encontrar el modo más adecuado y costo efectivo para tratarlo y adoptar políticas públicas eficientes para su prevención.

El marco teórico naturalmente es la teoría económica, el crimen y los mercados no son totalmente diferentes, incluso son enormemente parecidos por lo que la primera forma de abordar el diseño de una política pública es la adopción del supuesto de que los criminales son movidos por motivos completamente racionales, de igual modo que las personas que son víctimas buscan a su vez minimizar la perdida producto de la actividad criminal. Partiendo de este marco es importante usar el concepto de Aumann (2006) de investigación sistemática, nuestro interés sustancialmente radica en que si un individuo es racional actuará por incentivos, comprender sistemáticamente cuáles son dichos incentivos nos permitirá tener una comprensión completa de la problemática y diseñar políticas públicas pertinentes para desincentivar dicha conducta.

La prevención del crimen no debe entenderse como una mayor cantidad de oficiales de policía o mayores condenas, el objetivo realmente de la prevención es lograr una categoría de valor inducido aislando las preferencias de las personas por una cadena de incentivos bien delimitados; es decir, poder comprender, y si fuera posible modificar, el funcionamiento social tal que podamos destruir los incentivos al crimen, tanto de una manera pacífica, como también haciendo uso de la represión en el momento adecuado. Es importante saber que la economía no es ni puede ser reducida al puro uso de la fuerza, un poco de fuerza bien aplicada en el lugar adecuado, no solo es menos costoso, sino más eficiente.

La hipótesis que se plantea es que el crimen es un área multifacética; que funciona como un sistema complejo donde no podemos entender cada parte estudiando solo sus características individuales dado que cada parte está definida en relación con los demás elementos del sistema. Así el problema del crimen no es solo un problema de seguridad, es un problema que en todos sus ambientes requiere un tratamiento propio bien estudiado y denodadamente eficiente, sus áreas no pueden limitarse a la pura acción policial, para entender lo relevante, estudiar el coste social, el coste económico, los aspectos legales y legislativos, etc…

Referencias

Robert Cooter y Thomas Ullen, Derecho y economía, (1998), reimpresión (1999), FCE.

Aumann, R. J. (2006). GUERRA Y PAZ *, 193–204.

Roemer, A. (2001). La economía del Crimen. (Editorial Limusa, Ed.) (1st ed.). México D.F.

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El recrudecimiento del conflicto: Juegos y videojuegos

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Bryan Snehider Diaz

Como sin duda puede evidenciarse las elecciones que realizan los seres humanos en toda clase de contextos, sus panoramas de negociación y decisión, los incentivos que experimentan y los razonamientos que estos realizan son un elemento susceptible de ser estudiado por la teoría económica por su capacidad explicativa sobre ciertos fenómenos de interés, tanto para los científicos como para la sociedad.

Las decisiones de inversión por ejemplo, son relevantes para el individuo, yo mismo considero que en mi caso particular el tiempo es mi bien a capitalizar. Es escaso sí, pero a su vez es lo más preciado y abundante que tengo, la sensatez de las decisiones que tome sobre cómo invertirlo, en qué proporción y a que son plenamente capaces de definir mi futuro. De esta forma las elecciones que realizan los individuos son de una enorme importancia, haciendo uso del diseño y economía experimental los economistas tratamos de bajar el telón y ver que hay en el fondo de la tarima.

Como es evidente aún a pesar de que las elecciones humanas están en casi todos los ambientes, cada panorama de elección es completamente diferente de los demás, de modo que igual que en cualquier otra investigación es prioritario delimitar el área de estudio, en este caso nuestro interés se centra en los juegos de la guerra usando como marco teórico el experimento “Juegos de guerra”; las premisas básicas sobre el juego de la guerra pueden ser consultadas en (Pico & Vargas, 2015) cuyos argumentos e hipótesis no van a ser explicados acá. El objetivo real del escrito es exponer lo que podría ser al margen de la investigación, misma ciertas posibilidades empíricas y desarrollos posteriores al trabajo realizado por Pico & Vargas.

La dicotomía entre los videojuegos y los juegos de negociación es bastante evidente. En lo personal siempre he experimentado un profundo gusto por los juegos con un componente estratégico, no tanto definidos como lo haría (Schelling, 1964) sino más bien en el sentido trivial de la palabra, donde estrategia son un grupo de elecciones y decisiones tomadas en un ambiente que premia o castiga según sea el caso, pero a veces sin el componente de interacción con otros seres humanos. A pesar de esto los sistemas de premio y castigo inherentes en algunos videojuegos son enormemente interesantes para la teoría económica.

La compañía Paradox Interactive se ha dedicado casi que desde sus comienzos a diseñar videojuegos del tipo Grand Strategy; es decir videojuegos donde el jugador toma el lugar de lider en un imperio, nación o espacio territorial delimitado, de sus fuerzas armadas, políticas, comerciales, diplomáticas, etc y sus decisiones moldean el desarrollo de la sesión. Casi siempre con un enfoque bastante histórico, haciendo la salvedad de que a diferencia de los juegos de negociación, los Grand Strategy son juegos de enorme complejidad incluso en su comprensión (en algunos casos puede tomar años aprender a la perfección los mecanismos de funcionamiento básico cualquiera de sus juegos). Son videojuegos que en algunos casos representan muy bien las decisiones a las que se someten los individuos en dichos ambientes.

Estos juegos tienen un componente profundamente pedagogico e interactivo, apoyando la tésis del grupo EMAR (2014), la interacción dinámica de un juego tiene profundas ventajas, asimilar conceptos haciendo uso de ellos en ambientes interactivos en vez de dedicarse simplemente a memorizar dichos conceptos es sumamente eficente. En lo personal, luego de administrar durante más de cuatro años una comunidad latinoamericana de videojuegos de estrategia he comprobado empíricamente que tanto para mi, como en general esta clase de juegos enseñan sobre una enorme multitud de cosas: historia, percepción geográfica, decisión y elección estratégica, resolución de problemas… etc.

De modo que volviendo al trabajo de Pico & Vargas, existen ciertos elementos que he observado en estos videojuegos que pueden ser explicados o al menos comprendidos desde la teoría de juegos. Las decisiones de inversión en la guerra desde luego están influidas en gran medida por la situación relativa de la nación determinada tanto en materia de recursos como de otros aspectos muy complejos de modelar, posición geográfica, intereses geopolíticos, convenciones e instituciones, etc.

Una observación de ello puede datarse de la evolución de Alemania en el siglo XIX y XX, si acudimos un poco a la visión expuesta por North (1995), un cúmulo de experiencias, información asimétrica y sesgos aisló del desarrollo procedente del capitalismo industrial a muchas naciones de la zona meridional y oriental europea. Incluso en occidente North en especifico nos muestra como la revitalización del oro traído de America permitió la conservación religiosa del poder en españa lo cual la aisló del desarrollo que procedía en aquel momento de las islas británicas.

Este es el caso de Alemania, mientras en los Estados Unidos, por ejemplo se desarrollaba la figura del industrial, en Alemania todavía se conservaba la tradición de gran guerrero, conservando una distinguidisima tradición militar prusiana propia. Como es evidente estas variables son complejísimas de controlar en materia teórica, ya que funcionan como lo que en electromagnetismo se conoce como sistemas complejos, no se puede explicar una unidad individual prescindiendo del sistema porque el sistema define las características de cada elemento de modo que no se puede desarrollar un modelo explicativo menos complejo que el fenómeno mismo.

Lo que si puede ser explicado son elementos característicos de la decisión de los agentes, por ejemplo el horizonte de planeación. En los videojuegos es posible adoptar una postura absolutamente militarizada con incentivos genéricos que dependen en alguna medida de la situación pero sobre todo de la percepción del jugador, percepción que sale a flote en cuanto elije un conjunto de estrategias para abordar él mismo, la ventaja de adoptar una postura militar es que en el corto plazo permitirá un mayor dominio relativo a mayor facilidad para acceder a recursos, a defensa y a una situación de negociación más encomiable.

Ahora en el largo plazo (y esto explica el desarrollo lento pero seguro de la civilización) la censura diplomática, la inestabilidad interna y sobre todo los bajisimos incentivos a la producción y el intercambio terminan generando sin lugar a dudas una crísis incontrolable. Controlando a la Union Sovietica, al Imperio Romano o al Imperio Mongol se hace patente dicha condición, la deficiencia marginal de la administración termina destruyendo por completo la expansión militarizada desde adentro.

El otro incentivo más cercano a la teoría es que existen pagos por las conductas no solo modelables en el corto sino también en el largo plazo. Existen distintas clases de elecciones, por ejemplo una mayor inversión en el comercio y la industria genera que los pagos tengan una tendencia creciente en el largo plazo, un punto de capacidad industrial no es nada en una franja corta de tiempo, pero en el largo plazo el coste de oportunidad de no invertirlo militarmente se compensa una dos tres y hasta mil veces. Naturalmente que en ambientes demasiado deteriorados esto no sucede, pero si la situación lo permite el desarrollo industrial es sumamente ventajoso. Como lo he dicho la industria no ha perdido una guerra en 500 Años.

En juegos como Victoria 2, por ejemplo, es posible modelar estas decisiones de inversión en la adopción de un modelo de desarrollo económico, como gran potencia en plena segunda revolución industrial uno puede optar por un modelo desde arriba hacia abajo; es decir, un desarrollo económico planificado por el estado con una polarización política comunista en todo sentido, e ir probando todas las variantes que genera, como ventajas en el ambiente militar, mayor organización y facilidad para controlar a la población. Pero como lo afirmaba Yoram Barzel, esta relación entre el caudillo y su pueblo terminará teniendo efectos nocivos en la producción.

Por otro lado es posible experimentar todas las desaveniencias de control que existen en la democracia pero también sus ventajas comparativas. Recordemos un poco el caso de los Estados Unidos en 1940 o 1980, mientras sus enemigos ganaban poder y control en el corto plazo, el coste político propio de la democracia imposibilitaba la intervención rauda, pero a su vez aseguraba una ventaja en materia industrial nada desestimable con resultados muy dispares en la realidad.

El segundo elemento estratégico modelable es la diplomacia, es sencilla de comprender y de aplicar pero enormemente importante. Si existe la capacidad de especializarse en labores militares-industriales, se incluye un componente de cooperación plenamente comprensible para el marco teórico que nos aporta Thomas Schelling. A menudo he comprobado que la mejor estrategia es asegurar la seguridad militar al estilo suizo ¡que otros se maten, yo los miraré desde acá!; vender en ambos bandos y finalmente solo observar el conflicto desde lejos.

Si es posible convencer a los aliados con una diplomacia fuerte de brindar protección a pesar de el enorme botín que representa una nación desarmada la amenaza del contra ataque es demasiado baja, a menudo sucederá que todos terminarán notando esto mismo, y salvo casos accidentales pueden observarse situaciones adonde el multiplicador de ventaja inherente a la producción genera periodos de paz bastante largos. Como dijo Winston Churchill “La guerra es un invento humano, pero la mente humana también puede inventar la paz”.

Un tercer elemento es el elemento psicológico propio de la espiral del conflicto. Una breve visión histórica denota que a menudo es muy probable que los incentivos lógicos pierdan todo poder en la medida que el conflicto escala, las naciones entran con unas claras referencias de utilidad pero estas en la medida que el conflicto se recrudece ceden a otras pretensiones muy diferentes, el horizonte de planeación se reduce y el deterioro institucional escala a su máximo nivel. Las personas ya no se interesan en producir o en disfrutar sino en destruir y en devolver los golpes, golpea un perro y observa su conducta en los primeros cinco segundos, esa es exáctamente la conducta observada en este ambiente.

Aplicando un poco de psicología criminal es necesario perder muchos de los aspectos básicos de la psique humana para poder sobrevivir y triunfar en los ambientes de competencia deshumanizada, perder o reducir lo máximo posible el sentido básico de la autoprotección, ser capaz de conductas irracionales que demuestren y aseguren dicho compromiso, en estos ambientes la interacción es como el plutonio, no se puede manipular sin morir. Esto a su vez genera ciertas instituciones que mantienen dicha visión incluso generan identidades culturales, nacionalismo y patriotismo a una historia antigua de mutua destrucción. Más que aportar una visión moral de esta realidad lo relevante es aceptarla y estudiarla de cara a la verdad objetiva.

Referencias

EMAR. (2014). Juegos en el salón de clase: Una novedosa forma de aprender economía.

Juegos en el salón de clase: Una novedosa forma de aprender economía

North, D. C. (1995). Instituciones, cambio institucional y desempeño económico. (F. de C. Económica., Ed.). México D.F.

Pico, J., & Vargas, A. (2015). La guerra desde la teoría de juegos.

La guerra desde la Teoría de Juegos

Schelling, T. (1964). La estrategia del conflicto. (E. T. S.A, Ed.) (Primera Ed). Madrid.

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